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Género: Temática general

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Hablemos del acoso callejero

Por Merlina Castro

El acoso callejero es una de las maneras en que se expresa la violencia de género, que afecta a las mujeres (por el solo hecho de serlo) desde muy jóvenes y de manera sistemática y cotidiana, en los espacios públicos, como en la calle, y en los transportes públicos. Es una forma de dominio del cuerpo de las mujeres por parte de muchos hombres que consideran tener derecho a interceptarlas, intimidarlas y emitir una opinión sobre ellas. Es violencia simbólica, que generalmente no se reconoce como tal, está invisibilizada, ya que se considera “natural” y es aceptada por la mayor parte de la sociedad como si fuera un comportamiento “normal” e inevitable de los hombres, y se puede dar de distintas maneras: con miradas, gestos, posturas, silbidos, insultos, obscenidades, con los mal llamados “piropos” o “chistes”. Hasta puede llegar al manoseo y el exhibicionismo. Todos estos tipos de acosos, son formas de violentar los cuerpos de las mujeres, y constituyen una limitación a su libre circulación y movilidad en los espacios públicos, vulnerando sus derechos.
El acoso callejero, como sucede con el resto de las manifestaciones de la violencia machista, no es algo que se desee, ni que sea provocado por la actitud o vestimenta de las mujeres. Se debe a una serie de valores y comportamientos aprendidos culturalmente en el marco de la sociedad patriarcal en la que vivimos y que construimos, y que deben desnaturalizarse, repudiarse denunciarse, pero también modificarse para lograr erradicar la violencia de género en todos sus niveles.

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Violencia laboral contra la mujer y las consecuencias en la salud

Por M. Castro

La discriminación en el ámbito laboral debe entenderse como cualquier omisión, acción consumada o amenaza que tenga por fin o por resultado provocar distinción, exclusión o preferencia, cuyo efecto consista en anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato, empleo u ocupación de las mujeres. Por lo tanto es discriminatoria la exigencia de un requisito inherente a la pertenencia de género para acceder o para mantener un contrato de trabajo; incomodar a la trabajadora con palabras o gestos, bromas o insultos en razón de su sexo, nacionalidad, edad, color, origen étnico, religión, discapacidades, aspecto físico, preferencias o situación familiar, entre otros.
Otra forma de violencia laboral es la "inequidad salarial", es decir, el "quebrantamiento del derecho de igual remuneración". Se entiende por "derecho a igual remuneración por igual tarea o función" al derecho a recibir igual remuneración por trabajo de igual valor.
También, el tipo de violencia más frecuente es el hostigamiento psicológico, el cual se ejecuta en forma sistemática sobre una determinada trabajadora con el fin de lograr su exclusión laboral: El "hostigamiento psicológico", también conocido como acoso moral, acoso psicológico o mobbing, debe consistir en toda acción, omisión o comportamiento destinado a provocar, directa o indirectamente, daño físico, psicológico o moral a una trabajadora, sea como amenaza o acción consumada, y que puede provenir tanto de niveles jerárquicos superiores, del mismo rango o inferiores. Además, tal maltrato debe realizarse "en forma sistemática", es decir, de modo continuo, repetido y persistente. La práctica del mobbing puede consistir en: actitudes discriminatorias o humillantes, ya sea en forma silenciosa o a los gritos; la exclusión de un empleada de actividades sociales que involucren al resto de los trabajadores; no dirigirle la palabra o hacerlo en forma burlona; no darle trabajo o hacerle cumplir tareas que no están a la altura de su calificación laboral; cambios de oficina o lugar de trabajo para separarlo de su grupo cercano o para obligarlo a trabajar en un sitio inadecuado (sin ventanas, por ejemplo); prohibirle hablar con compañeros/as; juzgar de manera ofensiva su desempeño; amenazar con despidos sin fundamento real, etc..
Uno de los fines que persigue la violencia laboral, es "lograr la exclusión laboral"; de manera que, con el acoso psicológico se busca apartar a la trabajadora de su ámbito laboral, pues a causa de este maltrato la víctima termina pidiendo traslado, licencia o finalmente renuncia.
Pero la eliminación del puesto de trabajo no es el único fin que se puede perseguir con esta modalidad, también puede obedecer a una motivación de dominación y sometimiento, a doblegar a la trabajadora para que resigne sus pretensiones (por ejemplo, reclamo de equiparación salarial), a dificultar la realización de sus actividades y tareas, a destruir su reputación o a inducir sentimientos de inseguridad, etc.
Además, hay otro tipo de acoso que también puede tener repercusiones negativas en la salud de las mujeres y es "el acoso sexual” o "violencia sexual". Con este tipo de hostigamiento lo que se busca son favores sexuales y al no obtenerlos se originan las conductas de maltratos que luego derivan en problemas de salud psicológica y física en la mujer.
La violencia física es "la que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión que afecte su integridad física." Los daños que provoca este tipo de violencia en la salud física son, quizás, los que dejan las secuelas más visibles. En el ámbito laboral, podemos encontrar graves consecuencias producto del "hostigamiento moral y psicológico", ya que el deplorable estado de salud de las trabajadoras repercute en su productividad reduciendo la calidad de su trabajo, derivando en ausentismo, abandono físico y estético, desvalorización, accidentes en el manejo de materiales o instrumental, entre otros. Esta desmotivación laboral es llevada por la víctima también a su hogar y a su vida social, replegándose cada vez más en el ámbito privado y automarginándose de la participación activa. Además de las implicancias para la salud, las consecuencias de las violencias tienen efectos intergeneracionales de corto y mediano plazo y su costo impacta no solo a las personas que sobreviven la experiencia sino que tiene también consecuencias a nivel familiar, comunitario y en la sociedad en su conjunto.
Las secuelas que deja la violencia psicológica en la salud de la mujer desplegado dentro de las tres diferentes modalidades son las siguientes: trastornos emocionales (distimia o depresión, ansiedad, dependencia emocional, inseguridad, miedo, sentimiento de indefensión, sensación de desamparo o impotencia); trastornos cognitivos o relacionales: (baja autoestima, desvalorización, dificultad para afrontar o resolver problemas, sentimiento de culpabilidad, desorientación, confusión, baja capacidad de autonomía o decisión, incomprensión de situaciones, despersonalización, desconfianza del futuro, desinterés de lo que ocurre alrededor); otras clases de trastornos (alteración del sueño, trastorno en la alimentación, somatización, aislamiento, autolesiones, irritabilidad, falta de habilidades personales y sociales, dejadez personal, estrés postraumático, angustia, fobias y estados de pánico, disfunción sexual, abuso de sustancias, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria)

Fuente:
ALICIA NOELIA SILVA (2013). Violencia doméstica, institucional y laboral basada en género: tres amenazas al derecho "humano" a la salud de las mujeres. Sus nefastas consecuencias en la Salud de las víctimas.
En: http://www.saij.gob.ar/alicia-noelia-silva-violencia-domestica-institucional-laboral-basada-genero-tres-amenazas-al-derecho-humano-salud-mujeres-sus-nefastas-consecuencias-salud-victimas-dacf130104-2013-05-22/123456789-0abc-defg4010-31fcanirtcod

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¿De qué se trata el
mansplaining?

Por Merlina Castro

El "mansplaining" (man, hombre; explaining, explica), es una forma más en la que se manifiesta el machismo en la cultura, lo que hace referencia a situciones en las que los hombres se consideran en un lugar de superioridad respecto de las mujeres en el conocimiento de algún tema, suponiendo que estas no entienden o no saben del mismo y entonces asumen la actitud de explicarles de manera condescendiente, soberbia y paternalista "como son las cosas".
Implica una demostración de poder que subestima, desacredita y silencia a las mujeres en lo que sea que digan, incluso en casos donde estas son especialistas o poseen mucho conocimiento en un tema específico. Los hombres que se comportan de esta manera, creen que su palabra, solo por el hecho de ser hombres, tiene mayor valor que la de las mujeres, independientemente de que ellos desconozcan o sepan muy poco del tema sobre el que van a discutir, corregir o explicar a las mujeres.
Sobre este tema, la escritora estadounidense Rebecca Solnit escribe en su libro "Los hombres me explican cosas". A continuación se comparte algo de su análisis sobre este tipo de violencia, tan habitual, y que normalmente pasa desapercibido:
"(...) Los hombres me explican cosas a mí y a otras mujeres, sepan o no de lo que están hablando. Algunos hombres.
Toda mujer sabe de qué hablo. Es la presunción la que hace las cosas difíciles, a veces, para cualquier mujer en cualquier ámbito; la que evita que las mujeres hablen y sean escuchadas cuando se atreven; la que aplasta a las jóvenes y las silencia al indicarles, de la misma forma en que lo hace el acoso callejero, que este no es su mundo.
Nos entrena en la duda y la autolimitación, al tiempo que impulsa en los hombres el exceso de autoconfianza sin sustento (...) Las versiones más extremas de nuestra situación existen, por ejemplo, en los países de Oriente Medio, donde el testimonio de una mujer no tiene peso jurídico, por lo que la mujer no puede dar testimonio de que fue violada sin un testigo varón para oponerse al violador masculino. Lo que por supuesto rara vez pasa (...) Escuchar categóricamente que el hombre sabe de lo que está hablando y la mujer no, así sea en un tema muy menor en una determinada conversación, perpetúa la fealdad del mundo y elimina su luz. Después de que mi libro Wanderlust salió en 2000, me volví más capaz de resistir la intimidación a causa de mis percepciones e interpretaciones. En dos ocasiones en esa época me opuse al comportamiento de un hombre, solo para que me dijeran que los incidentes no habían ocurrido para nada como yo había dicho, que yo era subjetiva, delirante, sobreexcitada, deshonesta –en pocas palabras, mujer–.
Durante la mayor parte de mi vida, habría dudado de mí misma y me habría echado para atrás. Tener una imagen pública como escritora e historiadora me ayudó a mantenerme firme, pero pocas mujeres reciben ese impulso, y millones de ellas deben vivir en este planeta de seis mil millones de personas escuchando que no son testigos confiables de sus propias vidas, que la verdad no es de su propiedad, ni ahora ni nunca. Esto va más allá de los Hombres Que Explican Las Cosas, pero es parte del mismo archipiélago de arrogancia.
Los hombres todavía me explican cosas. Y ningún hombre jamás se ha disculpado por explicarme, equivocadamente, cosas sobre las que yo sé y él no. Todavía no, pero de acuerdo con las tablas actuariales puedo tener otros cuarenta y tantos años de vida, más o menos, de modo que podría suceder. Aunque voy a esperar sentada".

Fuente: //www.elmalpensante.com/articulo/3360/los_hombres_me_explican_cosas

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La violencia no es solo el golpe.
Por Merlina Castro

La violencia física, tal como lo define la ley 26845 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las mujeres “es la que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión que afecte su integridad física”, y su forma más extrema es el femicidio. En Argentina, cada 18 horas una mujer es asesinada por un hombre que la considera de su propiedad y por el hecho de ser mujer. Pero antes de se concrete la violencia física, en una relación, se producen otras formas de violencia, a veces más sutiles o difíciles de identificar, que generalmente se consideran comportamientos “naturales”, “muestras de amor” y que suelen “aguantarse” ante promesas de cambio.
Es fundamental entonces, el poder detectar distintos indicadores de violencia en los noviazgos, que suponen la existencia de una relación desigual de poder, la cual resulta nociva para la salud de las mujeres, y las pone en situación de riesgo. Es posible mencionar algunos de ellos:
Que te revise el celular. Que te obliga a que le des tu contraseña de tu e-mail o redes sociales. Que le moleste que recibas mensajes o llamados en tu teléfono. Que te diga como vestirte. Que te diga que sos una “puta” por maquillarte. Que te compare con otrxs y te haga sentir menos. Que crea que tiene que “darte permiso” para salir con tus amigxs. Que te hable mal de tus amistades y seres queridos para aislarte de ellxs. Que no quiera que vayas a ningún lado sin él. Que te cele constantemente. Que controle con quienes te relacionas y quiera saber todo el tiempo donde estas. Que te obligue o presione a tener relaciones sexuales aunque no quieras. Que se niegue a usar preservativo. Que se quite el preservativo por la fuerza o disimuladamente sin que te des cuenta o estés de acuerdo. Que fuerce un embarazo o te obligue a interrumpirlo. Que te obligue a grabar un video cuando tienen relaciones sexuales o lo realice sin tu aprobación. Que divulgue fotos o grabaciones íntimas sin tu autorización. Que te humille. Que te grite o insulte. Que te avergüence en público. Que desvalorice tus opiniones e ideas. Que desprecie todo lo que haces. Que te maltrate cuando contradecís algo que él dice. Que no te “deje” hablar, te haga callar o te ignore cuando le estás hablando. Que se burle de alguna característica de tu cuerpo o personalidad. Que te presione o manipule para que no trabajes, estudies o para que dejes de realizar actividades que te gustan. Que crea que estas obligada a realizar todas las tareas domésticas. Que te haya roto, retenido o robado algún objeto personal tuyo. Que golpee paredes o muebles durante una discusión. Que te amenace con dejarte si no accedes a hacer todo lo que quiere que hagas o con suicidarse cuando deseas terminar una relación. Que él sea quien toma todas las decisiones en la pareja. Que te culpe por la violencia que ejerce hacia vos justificándose con que “lo pones nervioso”.
Este tipo de manifestaciones de la violencia, suponen dominio y posesión de la otra persona, no amor, y a quienes reciben de este tipo de violencias, generalmente, les suele costar bastante tiempo el poder identificar dichas violencias como tales, a la vez, que suelen sentir culpa y miedo por lo que les sucede. En situaciones como estas, se hacen muy importantes las redes de apoyo y contención con personas de confianza que escuchen, y acompañen sin juzgar, y con profesionales capacitadxs en la temática, con perspectiva de género, que puedan orientar, asesorar y atender a quienes sufren de esta problemática. Se puede salir de la violencia, se puede prevenirla y construir vínculos saludables.

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Ni una menos.
Basta de violencia machista y de violencia estatal

Por Foro de Género
Facebook: Foro de Genero de Hurlingham
E-mail: forodegenerohurlingham@gmail.com

El próximo 3 de junio nos encontrará nuevamente a mujeres de todos lados y de diferentes identidades, a las 16hs en el Congreso para marchar hacia Plaza de Mayo, impulsadas por la convocatoria del colectivo NI UNA MENOS, que nació en el 2015 con un grupo de periodistas, artistas y activistas y al que se fueron sumando cada vez más mujeres.
La violencia de género, no es una cuestión del ámbito privado, sino que es una problemática socio cultural en la que el Estado debe intervenir, por eso salimos juntas a reclamar por nuestros derechos, en un contexto de incremento de la pobreza y desigualdad social, donde el desmantelamiento de programas sociales, a la vez que la reducción del presupuesto al Consejo Nacional de las Mujeres, son decisiones políticas planificadas, entre otras, que agravan las condiciones de vulnerabilidad de niñas, adolescentes y mujeres. También exigimos una reforma judicial, porque que si es patriarcal, no es justicia, sino impunidad.
Son muchos los reclamos y muchas lxs cuerpxs y las voces ¡Para luchar contra el patriarcado nos organizamos, y para eso nos necesitamos!
Compartimos las palabras de las compañeras del colectivo NI UNA MENOS, que a través de las redes sociales, nos invitan a todas a ser parte de esta movilización:
“Nos endeudan para someternos para disciplinarnos, mientras hace pocos días marchamos en contra de la impunidad del 2x1. Este gobierno nos endeudó en más de 22 mil millones de dólares, en una clara línea de continuidad con la política económica de la última dictadura cívico militar. El miedo no nos gana, este 3 de junio, nos vemos en la calle”
“Recuerdo la primera movilización del NI UNA MENOS, donde llena de lágrimas en los ojos, comprendí que no estaba sola, que éramos muchas y que juntas íbamos a poder. Hoy ya salí de esa situación de violencia, te quiero decir a vos mujer, que no estás sola, que de esto se puede salir. Por eso es que el 3 de junio, te invito, todas a la calle”
“Las prácticas que violentan nuestros cuerpos en el momento de parir intentan amedrentarnos y disciplinarnos. Pero el miedo no va a paralizarnos, porque queremos disfrutar de nuestra sexualidad sin ataduras. Porque no queremos una muerte materna más, y porque queremos que la experiencia de parto sea una experiencia de amor y no de violencia. Por eso, las trabajadoras de la salud el 3 de junio, salimos a la calle”
“Las violaciones son siempre disciplinantes por intentarnos someter al poder del otro y por intentar mantenernos dentro de los márgenes de lo que se espera de nosotras. En el caso de las lesbianas, cobra la forma de una violación correctiva, en la medida que intentan someternos al régimen heterosexual. Higui está presa por intentar defenderse de una violación correctiva y como ella hay muchas otras. Es por eso que es preciso, sentar jurisprudencia respecto de este tipo de agresiones hacia nuestros cuerpos. Por la libertad y absolución de Higui, el 3 de junio, nos vemos en las calles”
“Hace dos años, en el barrio, no nos juntábamos, ni para conversar en la esquina. Hoy nos organizamos porque cada 18 horas matan a una de las nuestras y todavía no sabemos como pararlo, pero también, hace dos años, la doña de la esquina, no tenía idea de la palabra feminismo, hoy está viendo, como movilizar la semana que viene. Tratamos de estar juntas. Este 3 de junio, nos vemos todas en la calle. NI UNA MENOS, VIVAS NOS QUEREMOS”.
Te esperamos el 3 de junio, y los demás días para acompañarnos, aprender, crecer, y fortalecernos entre todas. Y para construir una sociedad libre de violencia.

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Recomendaciones para el tratamiento responsable de la violencia contra las mujeres en los medios audiovisuales

Por Merlina Castro

La Defensoría del Público ofrece este decálogo de suge-rencias para las personas que trabajen en los medios audiovisuales.
1. Recordar que la violencia contra las mujeres no se limita a la violencia física. También es violencia contra las mujeres, entre otras, la violencia psicológica, sexual, económica, mediática y patrimonial.
2. Informar a la persona que está o estuvo en situación de violencia sobre las posibles implicancias de la difusión mediática de su caso, ya que su visibilización y/o denuncia puede impactar en sus vínculos familiares, laborales, amistosos y sociales.
3. Proteger la intimidad y dignidad de la persona para evitar su revictimización mediá-tica. Es fundamental atender a la especificidad de los casos que refieren a niñas y adolescentes, quienes poseen protecciones aun mayores debido al interés superior de sus derechos como niñas y adolescentes.
4. Evitar la obtención de la imagen o la voz de una mujer en situación de violencia sin el consentimiento explícito de la persona.
5. Prescindir de abordajes que estigmaticen, culpabilicen, descrean y/o sexualicen a las mujeres en situación de violencia, y procurar representaciones positivas de quienes están superando o han logrado superar la violencia.
6. Privilegiar los enfoques centrados en la prevención y en la concientización de la problemática social de la violencia contra las mujeres, pres-cindiendo de la espectacularización y ficcionalización de los casos.
7. Chequear y diversificar las fuentes de la noticia y evitar la divulgación de información que pueda obstaculizar los procesos policiales o judiciales en curso.
8. Comunicar los casos a través del uso de un lenguaje preciso y/o de imágenes respetuosas que privilegien la información social-mente relevante.
9. Abordar la violencia contra las mujeres a través de la multiplicidad de géneros mediáticos sin banalizar la proble-mática social y procurar su segui-miento para evitar que los casos en particular y la problemática en general queden en el olvido.
10. Difundir los datos de organismos y políticas públicas, organizaciones sociales y personas que se especializan en la temática.

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Los mitos del Amor Romántico
Por Merlina Castro

Los mitos, son creencias compartidas por gran parte de la sociedad y que se transmiten de generación en generación. Los mitos del amor romántico, son los relatos construidos en torno a las ideas “idealizadas” que se tienen del amor, que varían en el tiempo y según la cultura, y que aprendemos y reproducimos desde niñxs, en la familia, en la escuela, con las películas, las canciones, la publicidad, en los cuentos, con refranes, y en cada lugar donde desarrollamos nuestras vidas.


Este tipo de mitos va a imponer ciertas formas de pensar, sentir y vivir las relaciones amorosas que se van a considerar como las “verdaderas”, las “normales”, las “únicas”, las que “deben ser”, reforzando “mandatos”, roles estereotipados para varones y mujeres, y por ende relaciones desiguales de poder y la violencia machista.
“El amor todo lo puede”, “es la pareja que me tocó” , “es mi media naranja”, “es mi príncipe azul”, “es mi alma gemela“, “es el amor de mi vida”, “vivieron felices para siempre”, “el amor duele”, “quien bien te quiere, te hará sufrir”, “el amor verdadero es eterno”, “el amor verdadero lo perdona todo”, “los celos demuestran amor”, “no se puede ser feliz sin pareja”, “sin vos no soy nada”, “el amor es lo más importante y requiere entrega total”, son algunos ejemplos de frases que nos son muy familiares y que pueden ayudar a reconocer a los mitos del amor romántico tan arraigados en nuestra cultura.
El problema de dichos mitos es que estas creencias, al influir en nuestra manera de comprender y vivenciar nuestras relaciones, pueden producir la aceptación, tolerancia y justificación de conductas de nuestra pareja que resultan dañiñas, abusivas, ofensivas, por eso es importante problematizar estas ideas, para prevenir la violencia y promover relaciones saludables.
“Nos hicieron creer que el `gran amor´, sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de otro.
Nos hicieron creer en una fórmula llamada `dos en uno´: dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba.
No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación. Que sólo siendo con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.
Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.
¡Ah!, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto... cada uno lo va a tener que descubrir solo. Y ahí, cuando estés muy enamorado de vos, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien”.
(JOHN LENNON)

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¿Qué es la Sextorsión?
Por Merlina Castro

Sextorsión (extorsión sexual) es un tipo de violencia y de chantaje, que se realiza con la imagen o video de una persona desnuda , que esta ha compartido a través de Internet, o que un tercero ha robado o hackeado de algún dispositivo o alguna plataforma virtual. La persona que resulta víctima de esta extorsión o chantaje es coaccionada por otrx para tener relaciones sexuales, para que se le envíe fotos o videos pornográficos, o realice otras acciones como por ejemplo, entregar dinero, bajo amenaza de que si no lo hace se difundirán sus fotos o videos. El chantaje, generalmente se realiza por Internet y es realizado por conocidos, ex-parejas o personas desconocidas por medio de imágenes obtenidas en el marco de una relación sexo-afectiva o bien de fotografías obtenidas a través de webcams, email, mensajería instantánea, teléfonos u otros dispositivos móviles. La sextorsion, también, como se informa en el sitio web www.sextorsion.es, es realizado con objeto de un abuso sexual, una explotación pornográfica para uso privado, para redes pedófilas o comercial, una extorsión económica o cualquier otro tipo de coacción.
Se trata de un delito cibernético que puede vincularse a otros, y como tal, es denunciable.

Más información en: //www.sextorsion.es

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“Si nosotras miramos, el mundo se transforma”
Por Merlina Castro

El primer Encuentro de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales se realizó el 22 de abril en el Espacio de la Memoria (Ex Esma) y simultáneamente, en otras provincias de nuestro país (Neuquén, Río Negro, Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Misiones), bajo el lema: “Si nosotras miramos, el mundo se transforma”. Se realizaron distintos debates entre lxs asistentes, con el objetivo de hacer visible y luchar organizadamente contra la problemática de la desigualdad de género existente en nuestra sociedad, que ubica a las mujeres (cis, trans, y lesbianas) en un lugar de desventaja respecto de los varones, haciendo hincapié específi-camente en los diversos ámbitos de trabajo de medios audiovisuales, donde la mujer es discriminada, y generalmente ocupa lugares de asistencia, y donde es prepon-derante la mirada masculina machista, tanto delante como detrás de cámara. "Contra la precarización laboral; por la paridad con los varones: mismo trabajo, mismo salario; contra el vacío legal, el desamparo y discriminación frente a la maternidad; por el cupo del 50 por ciento de participación frente a la escasa represen-tación femenina en producciones, comités, jurados e instituciones", expresó a Télam la camarógrafa Julia Zárate, como parte de los reclamos, resaltando que "la participación de las mujeres en la industria cinematográfica no llega al 10 por ciento".

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La importancia del uso de un lenguaje inclusivo y no sexista
Por Merlina Castro

¿Por qué es importante hacer uso también del femenino en el lenguaje, aparte del masculino? (ejemplos: todas y todos, niñas y niños, madres y padres, las y los docentes, etc) ¿Por qué es importante llamar a las mujeres por su nombre y no por el parentesco con algún hombre (como por ejemplo, como“la esposa de”)?

¿Por qué es importante utilizar términos que no mencionen a un único género?
Porque mediante el lenguaje vamos aprendiendo y construyendo al mundo, y porque como plantea el profesor, escritor, crítico y teórico de la literatura y de la cultura, George Steiner “lo que no se nombra no existe”. Cuando nos comunicamos entonces, podemos reproducir la violencia hacia las mujeres al ocultarlas, subordi-narlas, infravalorarlas, y excluirlas, o bien, podemos representar a las mujeres y evitar la discriminación.
“Es sabido que quien tiene el poder es quien da nombre a las cosas (y a las personas)” plantea la filósofa feminista y ensayista española Cecilia Amorós, y “el lenguaje, la palabra, es una forma más de poder, una de las muchas que nos ha estado prohibida", plantea la psicóloga y escritora española Victoria Sau, quien también afirma que “el lenguaje es un buen ejemplo del sexismo cultural vigente (…) El mundo se define en masculino, y el hombre se atribuye la representación de la humanidad entera”. Por lo tanto, y de acuerdo a lo que sostiene Sonia Santoro, periodista y escritora argentina especializada en género y comunicación, “la lengua no es neutra y refleja la relación de los sexos en la sociedad y la posición de la mujer en dicha relación. La lengua es el espejo en el que la sociedad se refleja. El predominio de lo masculino en la sociedad significa que lo masculino determina el uso de la lengua”.
De modo que, trans-formando nuestro lenguaje, contri-buimos a transformar nuestra sociedad para terminar con la desigualdad.
Tomando las palabras expresadas por la filóloga y docente Teresa Meana Suárez, “decir niños y niñas o madres y padres no es una repetición, no es duplicar el lenguaje. Duplicar es hacer una copia igual a otra y éste no es el caso. La diferencia sexual está ya dada, no es la lengua quien la crea. Lo que debe hacer el lenguaje es nombrarla, simplemente nombrarla puesto que existe. No nombrar esta diferencia es no respetar el derecho a la existencia y a la representación de esa existencia en el lenguaje”.

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Algunos registros acerca de la violencia machista

Por Merlina Castro

La violencia por motivos de género hacia las mujeres (violencia ejercida hacia las mujeres por el solo hecho de ser mujeres), también llamada violencia sexista o machista, ha estado presente a lo largo de toda la historia de la humanidad y ha adquirido distintas características de acuerdo a culturas y momentos históricos determinados.


Se constituye como una violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales y atraviesa a todos los sectores de la sociedad independientemente de su clase, grupo étnico, nivel educacional o de ingresos, cultura, edad o religión.
A continuación se presentarán algunas consideraciones, estadísticas y cifras que se registran en recientes investigaciones realizadas, para aproximarnos al conocimiento de algunas de las particularidades de esta problemática, y haciendo referencia específicamente a la violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico:
“Cada 18 segundos una mujer es maltratada en el mundo, según datos de Naciones Unidas. Y al menos una de cada cinco es víctima de malos tratos en su propio hogar” según la OMS (Organización Mundial de la Salud), que además plantea que “la violencia contra la mujer -especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual- constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres”.
En cuanto a nuestro país, “los informes de las distintas instituciones de asistencia a las víctimas de violencia señalan que las víctimas son mujeres en su amplia mayoría, que quienes han ejercido violencia sobre ellas son varones, en su gran mayoría exparejas o parejas actuales. Entre diciembre de 2013 y febrero de 2014 las estadísticas de denuncias muestran que una cifra cercana al 80 % de las personas afectadas corresponde al sexo femenino (incluyendo un segmento de niñas que va de un 14 a un 16 % según el mes), mientras que los denunciados son varones en un porcentaje cercano al 80 %. Asimismo, los datos manifiestan que en la mayoría de las denuncias efectuadas (entre un 39 y un 42 % según el mes) la relación entre la persona afectada y el denunciante es de expareja; en segundo orden, la situación es de pareja actual. Similares datos surgen de analizar la asistencia dada ante situaciones de violencia doméstica entre octubre de 2012 y marzo de 2013 por la Defensoría General de la Nación del Ministerio Público de la Defensa (asesoramiento, derivación y prioritariamente patrocinio jurídico) a 469 personas de las 1330 que se presentaron en mesa de entradas. Casi la totalidad de las personas asistidas se identificaron como mujeres (466). Adicionalmente, se dio asistencia a tres varones, todos ellos menores de 18 años, hijos/as de las consultantes. Con respecto a la persona denunciada, el 95 % fueron varones (211 casos), cuyo vínculo con la persona agredida es en su mayoría el de 'exconcubinos' (Defensoría General de la Nación, 2013). (Fuente: INFORMES INADI. Buenas Prácticas en La Comunicación Pública. Violencia de género. 2011).
Por otro lado, según nos indica el Informe de Investigación de Femicidios en Argentina, a cargo de La Asociación Civil La Casa del Encuentro, correspondiente al año 2013, en el cual se registraron para ese año 295 “Femicidios y Femicidios Vinculados” de mujeres y niñas, cada 30 horas muere una mujer por violencia sexista en Argentina. La figura de Femicidio, incorporada en nuestro Código Penal en el año 2012 con la sanción de la ley 26.791, es entendida como, “una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad”. Y el “Femicidio Vinculado”, término definido por La Casa del Encuentro, hace referencia a las acciones del femicida para consumar su fin, ya sea matar, castigar o destruir psicológicamente a la mujer. “En esta definición se registran dos categorías: personas que fueron asesinadas por el femicida, al intentar impedir el Femicidio o que quedaron atrapadas 'en la línea de fuego', y personas con vínculo familiar o afectivo con la mujer, que fueron asesinadas por el femicida con el objeto de castigar y destruir psíquicamente a la mujer a quien consideran de su propiedad”. De acuerdo al mismo informe de La Casa del Encuentro sobre los Femicidios:
“El 63 por ciento fueron perpetrados por esposos, parejas, novios o amantes (38 por ciento) y ex parejas o ex novios (25 por ciento), una proporción que se mantiene en relación con otros años. En el resto de los hechos, los sospechosos o autores son otros familiares, vecinos o personas sin vínculo aparente con la víctima”.
“El lugar más peligroso sigue resultando el propio hogar más que la vía pública para las víctimas de violencia de género: el 52 por ciento de las víctimas fue asesinada en la vivienda que compartía con el agresor (79 casos) o en la de ella (79 casos)”.
 

todo espacio es necesario

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Niñez en peligro: hipersexualización de la infancia.

Por Merlina Castro

Durante el año 2001, el Ministerio de Educación del Reino Unido encargó la redacción del Informe Bailey, con el objetivo de investigar a fondo la hipersexualización de la infancia en este país, el concepto se definió como “la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces.” El documento alerta sobre la increíble cantidad de imágenes sexuales que rodean a los menores de edad, y advierte que la población más afectada por este fenómeno son las niñas, al asignárseles el rol de mujer-objeto cada vez a edad más temprana, aprehendiendo estereotipos que no corresponden a su etapa.
El marketing y la publicidad dirigidas hacia las niñas transmite principalmente la idea de que la mujer se valida socialmente por su aspecto físico y que, en consecuencia, tiene el deber de ser bella, deseable, y complaciente con el resto. Así es como se fomenta intereses en productos y actividades que no corresponden a la edad de las niñas, destinados a mejorar la imagen corporal, o poniendo el foco en tener historias románticas con chicos, contribuyendo a una erotización paulatina desde la niñez. Esto también es reproducido por el resto de la sociedad, cuando se fomenta por ejemplo en las niñas, el uso de maquillaje, accesorios o ropa como si fuera una persona adulta o como cuando se les pregunta por ejemplo, si tienen novio, o se las trata de princesas.
La hipersexualización en la infancia, produce que durante el crecimiento de lxs niñxs, se vayan interiorizando estereotipos y formas de vincularse con el entorno, que hacen hincapié en lo estético, y dejando de lado capacidades importantes acordes a su desarrollo psíquico- biológico, lo que posteriormente influirá en su adolescencia y adultez.

Fuentes:
http://larebeliondelcuerpo.org/2018/05/07/hipersexualizacion-las-ninas-dano-permanente-naturalizado-todos/
http://nuriavarela.com/hipersexualizacion-de-las-ninas/
https://www.webconsultas.com/bebes-y-ninos/desarrollo-infantil/que-es-la-hipersexualizacion-infantil.

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¿Que significa la"heteronormatividad"?
Por Merlina Castro

La heteronormatividad es un sistema social, político, económico y cultural que tiene como objetivo imponer a la heterosexualidad como la norma sexual esperada y aceptada socialmente, lo que supone creer que todas las personas se sienten atraidas y mantienen relaciones sexoafectivas con otras personas del sexo opuesto al suyo, estigmatizando, discriminando, e invisibilizando la diversidad afectivo sexual existente. A la vez, establece un binarismo de género, es decir, una categorización excluyente de las personas en el binomio hombre-mujer, masculino-femenino, lo que implica ubicar a las personas en una u otra categoría, donde a cada categoría (por ejemplo, la categoría, "mujer") se le atribuyen una serie de características que se deben cumplir para ser parte de la misma (por ejemplo, todo lo que se considera que una mujer debe ser, en cuanto a su aspecto físico, personalidad y comportamientos para ser considerada como tal).
El escritor y sociólogo Michael Warner, define a este concepto como al “conjunto de las relaciones de poder por medio del cual la sexualidad se normaliza y se reglamenta en nuestra cultura y las relaciones heterosexuales idealizadas se institucionalizan y se equiparan con lo que significa ser humano”. Es decir, que la heteronormatividad es reproducida y reforzada constantemente por las distintas instituciones de la sociedad como la familia, la escuela, la medicina, el lenguaje, el derecho, la religión, el Estado, etc, considerando a la heterosexualidad como la única orientación sexual válida y ubicando a la misma en un lugar de privilegio respecto de otras.

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Parir sin violencia
Por Merlina Castro
Recientemente en la Semana del parto respetado se estrenó “Parir”, película documental dirigida por Florencia Mujica y con dirección de contenidos de Julieta Saulo, fundadora de la organización Las Casildas. A continuación se presenta, su sinopsis: “Cada 60 segundos nace 1 bebé.

Cada día cientos de mujeres dan a luz en hospitales y clínicas. 1 de cada 3 bebés nace por cesárea. Vanesa, Mariana y Nayla están embarazadas. Cada una tiene una historia diferente pero las tres comparten un mismo objetivo: parir naturalmente y disfrutar ese momento trascendental. ¿Qué nos pasa a las mujeres en una sala de parto? ¿Qué hay detrás de esas puertas blancas por las que entran y salen apresurados médicos y parteras? La película se propone develar cómo es ese momento del cual se habla tanto pero se sabe tan poco”.
La película, a partir de la experiencia de tres mujeres, visibiliza la problemática de la violencia obstétrica en nuestro país e informa sobre las distintas formas de parir y sobre los derechos de las mujeres durante su embarazo, parto y postparto. La violencia obstétrica es una de las modalidades existentes de la violencia de género, que en la Ley 26485, de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, se define como, “aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929”
Según la Ley de Parto Humanizado Nº 25.929 y su reglamentación (decreto 2035/2015).
“La madre tiene derecho:
*A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto y participar activamente en las decisiones que acerca de las alternativas distintas si es que existen.
*A ser considerada como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
*A un parto respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados.
*A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
* A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación.
*A elegir quién la acompañe durante el trabajo de preparto, parto y postparto.
*A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
*A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
*A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
*A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.
Toda persona recién nacida tiene derecho:
*A ser tratada en forma respetuosa y digna.
*A su inequívoca identificación.
*A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación o docencia.
*A la internación conjunta con su madre en sala.
*A que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como de su plan de vacunación.
El padre y la madre de la persona recién nacida en situación de riesgo tienen los siguientes derechos:
*A recibir información comprensible, suficiente y continuada, en un ambiente adecuado, sobre el proceso o evolución de la salud de su hijo o hija, incluyendo diagnóstico, pronóstico y tratamiento.
*A tener acceso continuado a su hijo o hija mientras la situación clínica lo permita, así como a participar en su atención y en la toma de decisiones relacionadas con su asistencia.
*A un consentimiento informa-do sobre cualquier práctica médica que se le realice al niño o niña.
*A que se facilite la lactancia materna de la persona recién nacida.
*A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados especiales del niño o niña”
En la actualidad uno de los hospitales públicos que hacen cumplir la Ley 25.929 de Parto Respetado y trabaja en su difusión, es la maternidad Estela de Carlotto de Moreno, donde también hace poco, se proyectó la película “Parir”.

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Día Internacional
de las Mujeres por la Paz y el Desarme.

El Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme se instauró el 24 de mayo de 1982 por grupos pacifistas de mujeres europeas, para recordar las campañas realizadas por las británicas que se opusieron a la OTAN y a la instalación de sus bases militares. Hoy, esta conmemoración sirve para recordar al mundo la violencia que sufren las mujeres en los conflictos y post conflictos armados. Las mujeres que se encuentran en zona de conflicto bélico, tienen doble peligro, el derivado del propio conflicto y además la violencia sexual que pueden sufrir por parte de los hombres que están en este conflicto.
Las situaciones de conflicto bélico afectan directamente los derechos de las mujeres y las niñas: desde los matrimonios forzados hasta los sistemáticos delitos sexuales y por razones de género, así como las limitaciones a la educación, al acceso a la atención de salud y la participación en la vida pública.
Los conflictos bélicos generan un alto número de personas refugiadas. A fines de 2014, la cantidad de personas en situación de desplazamiento forzado llegó a 59,5 millones, una de las cifras más elevadas jamás registradas. Las mujeres y niñas son el grupo mayoritario de personas refugiadas: representan más del 60% de quienes llegan a Grecia, según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. La gran mayoría son mujeres que han sufrido guerras en Siria, el Iraq y el Afganistán. Muchas de ellas han presenciado o sobrevivido a actos de violencia sexual, torturas, bombardeos, secuestros de seres amados, esclavitud, trata u otras atrocidades relacionadas con la guerra.

Fuentes:
//organizaciondemujeres.org/la-organizacion-de-mujeres-de-la-confederacion-intersindical-se-suma-a-la-celebracion-del-dia-internacional-de-las-mujeres-por-la-paz-y-el-desarme/
//agendadelasmujeres.com.ar/notadesplegada.php?id=7384

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¿Qué es el ciclo o círculo de la violencia?
Por Merlina Castro

Una de las particularidades de la problemática de la violencia conyugal y en los noviazgos, es que la violencia hacia la mujer se manifiesta en una serie de acciones que se repiten, es decir, que ocurren de forma continua
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Este espiral de acciones violentas se denomina “círculo de la violencia” o “ciclo de violencia” y se distingue en tres fases que comienzan a ocurrir luego del enamoramiento y que se van agravando en intensidad y frecuencia. La primera fase que se da en una relación violenta, es llamada, “acumulación de tensión” e implica la existencia de diversas expresiones de violencia psicológica del hombre hacia la mujer tales como insultos, reproches, manipulación, desprecios, entre otros. La segunda fase, es la del “estallido de violencia”, la cual corresponde al momento en el que la violencia física se hace presente, donde el hombre violento genera daños físicos y emocionales en la mujer, desenten-diéndose de las responsabilidad de sus actos, culpabilizando por su “exabrupto” a la mujer o atribuyéndole la culpa a factores externos. La tercera fase, denominada “luna de miel” es la fase de reconciliación de la pareja a partir del arrepentimiento del hombre, quien expresa promesas de cambio, hace entrega de regalos, y corteja a la mujer de diversas maneras para justificar sus actos y persuadirla de que lo perdone.
El poder conocer un poco más, dese una perspectiva de género, acerca de este tipo de violencia, que afecta a las adolescentes y mujeres de todas las edades y clases sociales, nos ayudará a reconocer a tiempo cuando se está siendo parte de este tipo de relaciones desiguales de poder y también nos permitirá identificar esto mismo, en otras, y así entender por qué a muchas les cuesta salir de dichas relaciones. Reconocer la violencia es el primer paso para liberarnos de ella. Vos también podes compartir esta información y ayudar a romper con este “ciclo o círculo de la violencia” que nos encierra y que vulnera nuestros derechos.

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Algunos datos sobre Abuso Sexual en la Infancia

Por M. Castro

Tomando como referencia el manual para docentes sobre Abuso Sexual en la Infancia, elaborado por la agrupación de mujeres Mundanas “Se considera abuso sexual en la infancia (A.S.I.) a involucrar al niñx en actividades sexuales que no llega a comprender totalmente, a las cuales no está en condiciones de dar consen-timiento informado, o para las cuales está evolu-tivamente inmaduro.
El A.S.I se manifiesta en actividades entre un niñx y un adultx, entre un niñx y otrx, que por su edad o por su desarrollo, se encuentra en posición de respon-sabilidad, confianza o poder. Estas actividades- cuyo fin es gratificar o satisfacer las necesidades de la otra persona- abarcan, pero no se limitan, a: la inducción a que un niñx se involucre en cualquier tipo de actividad sexual ilegal, la explotación de niñxs a través de la prostitución o de otra formas de prácticas sexuales ilegales, y la explotación de niñxs en la producción de materiales y exhibiciones pornográficas”.

Compartimos otro fragmento de dicho manual, que plantea una cuestión de gran impor-tancia para considerar en el abordaje de este tema: “La primera consideración es, “NUNCA DESESTIMAR LA SOSPECHA. Estar atent@s a la intuición, hacerle caso, investigar, sacarnos la duda. Muchas veces cuando vemos que un niño o niña que nos llama la atención porque tiene problemas de aprendizaje, es violento/a, grita, llora o le cuesta relacionarse, en primera instancia lo adjudicamos a un divorcio, una mudanza, un her-manito, violencia familiar (relacionada a gritos o golpes) o algún tipo de abandono, no suele entrar en nuestro abanico de posibilidades el abuso sexual.
Seguramente podríamos estar en lo cierto, ya que estos cambios en la vida de un niño/a, o sufrir cualquier tipo de violencia, podrían estar siendo manifiestos de esta forma y seguramente requiera considerar nuestra intervención.
Lamentablemente, tenemos que empezar a cotejar también la variante de un posible abuso sexual. Siempre es mejor equivocarnos que dejar a un niño o niña seguir padeciendo este flagelo”.
Cualquier niño, niña o adolescente puede ser víctima de este delito y en el caso de alguna sospecha, resulta fundamental dialogar con lxs niñxs sobre el tema, y la consulta a profesionales especialistas para que se evalue si existió algun tipo de agresión.
Por lo general, los casos de abuso sexual infantil ocurren: en la familia, víctima de un familiar directo o alguien cercano; en la escuela; por grooming —a través de Internet. Según estadísticas, en la mayoría de los casos, el agresor es varón, las niñas de más de 5 años son las principales víctimas de abuso sexual, en la mitad de los casos, los agresores viven con las víctimas, y en 3 de cada 4 casos, el agresor es un familiar directo o persona de confianza.
Ley 26061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes
Artículo 9: Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a su integridad física, sexual, psíquica y moral. La persona que tome conocimiento de malos tratos, o de situaciones que atenten contra la integridad psíquica, física, sexual o moral de un niño, niña o adolescente, o cualquier otra violación a sus derechos, debe comunicar a la autoridad local de aplicación de la presente ley.

FUENTES
Manual para docentes sobre Abuso Sexual en la Infancia:
http://www.diariofemenino.com.ar/documentos/97_100186_
MANUAL%20ASI%20por%20hoja.pdf
https://www.argentina.gob.ar/abusosexualinfantil

Atención a víctimas de abuso sexual en la Infancia
0800-222-1717

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Tipos y modalidades de la violencia de género


Por Merlina Castro

La ley Nº 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, define a la violencia contra las mujeres como:

"toda conducta, acción u omisión que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, así como también su seguridad personal". Esta definición alcanza a aquellas conductas o acciones "perpetradas desde el Estado o por sus agentes".
Tal como lo detalla esta ley, hay distintos tipos de violencia que se categorizan de la siguiente manera:
FÍSICA: “la que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato o agresión que afecte su integridad física”
PSICOLÓGICA: “la que causa daño emocional y disminución de la autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal o que busca degradar o controlar sus acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación o aislamiento”
SEXUAL: “cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de mujeres”.
ECONÓMICA Y PATRIMONIAL: “la que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de la mujer, a través de la perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes, pérdida, sustracción, destrucción, retención o distracción indebida de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales”.
SIMBÓLICA: “la que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”.
Además según las formas que se manifieste en los distintos ámbitos las modalidades son:
VIOLENCIA DOMÉSTICA: “aquella ejercida contra las mujeres por un integrante del grupo familiar, independientemente del espacio físico donde ésta ocurra, que dañe la dignidad, el bienestar, la integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, la libertad, comprendiendo la libertad reproductiva y el derecho al pleno desarrollo de las mujeres. Se entiende por grupo familiar el originado en el parentesco sea por consanguinidad o por afinidad, el matrimonio, las uniones de hecho y las parejas o noviazgos. Incluye las relaciones vigentes o finalizadas, no siendo requisito la convivencia”
VIOLENCIA INSTITUCIONAL: “aquella realizada por las/los funcionarias/os, profesionales, personal y agentes pertenecientes a cualquier órgano, ente o institución pública, que tenga como fin retardar, obstaculizar o impedir que las mujeres tengan acceso a las políticas públicas y ejerzan los derechos previstos en esta ley. Quedan comprendidas, además, las que se ejercen en los partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, deportivas y de la sociedad civil”
VIOLENCIA LABORAL: “aquella que discrimina a las mujeres en los ámbitos de trabajo públicos o privados y que obstaculiza su acceso al empleo, contratación, ascenso, estabilidad o permanencia en el mismo, exigiendo requisitos sobre estado civil, maternidad, edad, apariencia física o la realización de test de embarazo. Constituye también violencia contra las mujeres en el ámbito laboral quebrantar el derecho de igual remuneración por igual tarea o función. Asimismo, incluye el hostigamiento psicológico en forma sistemática sobre una determinada trabajadora con el fin de lograr su exclusión laboral”
VIOLENCIA CONTRA LA LIBERTAD REPRODUCTIVA: “aquella que vulnere el derecho de las mujeres a decidir libre y responsablemente el número de embarazos o el intervalo entre los nacimientos, de conformidad con la Ley 25.673 de Creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable”
VIOLENCIA OBSTÉTRICA: “aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929”
VIOLENCIA MEDIÁTICA: “aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como así también la utilización de mujeres, adolescentes y niñas en mensajes e imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres”

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La violación.
Por Ana Bragaccini
Facebook: Foro de Genero de Hurlingham
E-mail: forodegenerohurlingham@gmail.com

Este es un mundo en el que todo le indica a la mujer que su libertad de circulación, y su misma libertad de existir, está comprometida.

Hoy nos proponemos reflexionar sobre la violación como delito contra la integridad sexual de una persona. Se refiere a un acto sexual no consentido por la víctima, la que ha sido forzada a hacerlo ya sea en forma física o moral.
Es necesario establecer que existen, al menos, dos posturas antagónicas frente a la comprensión de qué tipología encuadra a estos delitos. Una tendencia sostiene que corresponden a personas con "personalidad psicopática". El psiquiatra y médico forense Miguel Ángel Maldonado indica que éstos sujetos padecen un "desorden de la personalidad, sádicos, perversos, gozan con el sufrimiento ajeno y no tienen remordi-miento ni culpa. Suelen tener una segunda vida y se mimetizan con la sociedad con gran facilidad". Y agrega: “Desde hace muchos años, insistimos en que el violador es reincidente entre un 95% y un 98% de los casos”. Así mismo, considera que "son irrecuperables", ya que recuerda que "no hay terapia que permite insertarlos en la sociedad, porque que tarde o temprano vuelven a delinquir". José Manuel Ayllon, presidente de la Asociación de Delitos Violentos de Madrid, subraya la reincidencia y adhiere a la postura de la imposibilidad de resocializar violadores y agre-sores sexuales. Propone que después de haber cumplido la condena debe ser sometido a seguimiento y control permanente. Explicita que estas personas son enfermas crónicas, no se curan, pero sí se controlan, aplicando la postura que se sostiene ante el alcoholismo.
La otra tendencia sustenta, en palabras de Eugenio Zaffaroni, entre otros/as, que no todos los violadores son reincidentes ni psicópatas sexuales. Cesar San Juan Profesor de psicología criminal de Barcelona, reconoce también la alta reincidencia en el delito de violación pero respalda la potencial recuperación y la posibilidad de resocialización aunque reconoce que aún no se sabe todo lo necesario para poder rehabilitar a los agresores sexuales.
Las dos posturas sostienen y son coincidentes en que los violadores son plenamente imputables, porque pueden decidir no hacerlo, pero lo hacen igualmente, luego deben ser procesados y condenados y que, en una gran mayoría, son reincidentes en el delito. Esta alta reincidencia coloca a toda la sociedad y a la mujer en especial en estado de peligro.
Las diferencias y los interrogantes se instauran cuando se trata de definir y responder: ¿Son todos psicópatas sexuales? ¿Cuáles deberían ser las penas? ¿Son resocializables? ¿Cuáles los tratamientos y cómo se implementa dicha reinserción?
Por estas razones y multiplicidad de interrogantes es que se trae a consideración y análisis, una tercera posición, en la amplia y especial visión de Rita Segato, antropóloga especialista en temáticas de género, que propone repensar la violencia de género y la violencia sexual como parte de un conjunto de relaciones de poder. Un análisis polémico, duro y complejo sobre los violadores, sobre la sociedad patriarcal y sobre una estructura de derecho que sigue pensando a la justicia sin vincularla a las relaciones sociales de dominación. Sintetizamos sus ideas cuando expresamos: Es importante entender que los crímenes sexuales, no son similares ni equiparables al resto. El crimen sexual es un crimen del poder. Ahora bien, ¿Qué se hace con una persona que comete un crimen de violación sexual? En principio, es obligatorio y es un acto de fe indispensable para la historia, pensar que todo ser humano puede cambiar. Es muy difícil a veces, y en el caso de la violencia sexual, más aún. Pero es fundamentalmente ético pensar que revisar actos y desinstalar chips de programación que hacen actuar de una determinada forma y que dañan al mundo, es posible. En el acto de violación hay una libido dirigida no al deseo ni al cuerpo de la víctima sino al poder. Se diría que hay dos ejes en la relación de la violación: uno es el eje moralizador, castigador, punitivo, con relación a la víctima y el otro es un eje de exhibicionismo indispensable, del violador frente a los otros hombres que son sus “otros” significativos. Hay que corregir, por tanto, el sentido común, el imaginario colectivo sobre este tema. Por lo tanto, no hay receta fácil. Lo que sí se sabe es que ni la cárcel, ni la castración química, ni la pena de muerte, ni la cadena perpetua resuelven el problema.
Un intrincado, enmarañado y urgente tema a estudiar y resolver porque la integridad fí-sico/psíquica y la libertad de todas las mujeres siguen estando en riesgo.
Ninguna cuestión está cerrada, nada está terminado. Nos reconocemos como seres inacabados e inconclusos en una realidad que está siendo y es tan inacabada como nosotrxs mismxs.

Extraído de la entrevista realizada por Reynaldo Sietecase - 14/04/2017
http://www.lavanguardiadigital.com.ar/index.php/2017/04/14/rita-segato-la-violacion-es-un-acto-de-poder-y-de-dominacion/

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Día Internacional contra la explotación sexual y la trata de personas

El 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional contra la explotación sexual y la trata de personas
Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños, el cual fue instaurado por la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas, en coordinación con la Conferencia de Mujeres que tuvo lugar en Dhaka, Bangladesh, en enero de 1999, haciendo alusión a la ley argentina promulgada un 23 de septiembre de 1913, que impulsó el diputado socialista Alfredo Palacios.
Si bien en 2008 se promulgó la Ley N° 26.364 para la prevención y sanción de la trata de personas y asistencia a sus víctimas, la erradicación de este delito sigue siendo una de las deudas más importantes de la democracia.
La trata de personas, es la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de individuos con fines de explotación, tanto sexual como laboral.Según lo estipula la Ley N° 26.364 , se entiende por trata de mayores,"la captación, el transporte y/o traslado —ya sea dentro del país, desde o hacia el exterior—, la acogida o la recepción de personas mayores de DIECIOCHO (18) años de edad, con fines de explotación, cuando mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima, aun cuando existiere asentimiento de ésta", y a la trata de menores como "el ofrecimiento, la captación, el transporte y/o traslado —ya sea dentro del país, desde o hacia el exterior—, la acogida o la recepción de personas menores de DIECIOCHO (18) años de edad, con fines de explotación, "aun cuando no mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima"
El asentimiento de la víctima de trata de personas menores de DIECIOCHO (18) años no tendrá efecto alguno.
Se entiende que existe explotación: cuando se redujere o mantuviere a una persona en condición de esclavitud o servidumbre o se la sometiere a prácticas análogas; cuando se obligare a una persona a realizar trabajos o servicios forzados; cuando se promoviere, facilitare, desarrollare o se obtuviere provecho de cualquier forma de comercio sexual; cuando se practicare extracción ilícita de órganos o tejidos humanos.
A efectos de informar sobre esta grave problemática y aportar a la prevención de ser víctimas de este delito, se detallan los distintos métodos de reclutamiento existentes:
"La captación es el primer momento del proceso de la trata de personas y se realiza en el país y lugar de origen de las víctimas. Los tratantes que tienen a su cargo este momento, se denominan captores o reclutadores. Estos identifican a las posibles víctimas y realizan los primeros contactos. Algunas estrategias de los delincuentes son:
-Ofrecer engañosas ofertas de trabajo: en medios gráficos o en forma verbal con tentadoras remuneraciones sin pretensiones de previa experiencia. Suelen ser para trasladarse a lugares alejados del hogar.
-Participar en falsas agencias de modelo: solicitan fotos de jóvenes, aprovechando su ilusión, realizan castings y desfiles que realmente son una trampa.
-Ofrecer matrimonio o convivencia:En este caso la vulnerabilidad tiene que ver con el enamoramiento de la víctima.La víctima se enamora de su agresor, quien no se muestra como tal, sino que la mantiene engañada en forma constante y suele prometerle una vida en pareja, estabilidad económica, etcétera, para terminar alejando a la víctima de su hogar y su familia, y facilitar su sometimiento.Generalmente las víctimas son mucho menores que sus agresores y en muchos casos de estos hombres se ignoran mayores datos, sin dejar de lado que los datos conocidos suelen ser falsos.La intención que subyace en la relación, es de alguna manera alejar a la víctima de sus afectos, ya que el aislamiento implica desprotección y un quiebre emocional importante que suele facilitar el sometimiento.
-Propiciar el alejamiento del hogar:Los reclutadores tratan de provocar la fuga del hogar de niñas, niños y adolescentes, para aumentar la vulnerabilidad de la potencial víctima y facilitar su captura.Asimismo aprovechan el hecho de que una niña se aleje de su hogar, por cualquier motivo, para capturarla y someterla. Las redes se valen de la indiferencia con que la policía suele tomar estas denuncias, llegando incluso a postergar la toma de denuncia por periodos de 24, 48 o 72 horas, perdiendo así tiempo valioso, en que una persona puede ser trasladada al margen de toda actividad policial.
-Investigar a través de internet: las redes sociales, las salas de chat y los blogs suelen ser fuentes inagotables de información sobre posibles víctimas, aprovechando el exceso de datos personales, familiares y de actividades que algunas personas demasiado confiadas informar públicamente. Además, falsear la identidad es muy fácil en la virtualidad, lo que permite al tratante a fácilmente hacerse pasar por otra persona.
-Raptar o secuestrar:La víctima es tomada por asalto en la vía pública, se ejerce violencia física sobre su persona, es reducida y trasladada con fines de explotación.Antes del secuestro, la víctima es el objeto de estudio de sus captores, quienes al momento del secuestro conocen su identidad y otros datos personales, que son usados posteriormente, cuando la víctima está en cautiverio, para someterla".

Fuentes:
//www.fundacionmariadelosangeles.org/trata-de-personas.htm
//servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/140000-144999/140100/norma.htm
//www.desarrollosocial.gob.ar/efemerides/especial-23-de-septiembre-dia-internacional-contra-la-trata-de-personas/

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Nunca, nunca es fácil ser mujer

Por Foro de Género
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E-mail: forodegenerohurlingham@gmail.com

Ser niña.
Ser mujer/adolescente. Ser mujer/joven.
Ser mujer/adulta.
Ser mujer/adulta mayor

“Y el tiempo pasa. Cuando tenía 12 años, mi padre me espió mientras me bañaba, poco tiempo después saliendo él de la ducha, `se le cayó´ el toallón con el que se había cubierto de la cintura para abajo.
Siempre hasta que me fui, tenía una rara forma de demostrarme amor: a los golpes. Creo que también era una manera de tocarme y no tener culpa.
Tenía 13 cuando caminando con una amiga por el barrio, un tipo que venía en sentido contrario me tocó las tetas con las dos manos. Por esa época, otro en el tren Urquiza, se sentó al lado mío y se masturbó.
Ya en el secundario regresando a casa en horas del mediodía un muchacho arriba de una bicicleta enarbolaba el sexo a unos metros delante mío, no aminoré el paso y tuve la suerte que en camino había un cajón roto, tomé una tabla que tenía un clavo al aire y, sin inmutarme seguí caminado. Se fue, pero juro que estaba dispuesta a clavárselo justo ahí.
No puedo contabilizar las veces que me dijeron barbaridades, algunas acompañadas por gestos obscenos.
Fue ya en la univer-sidad cuando un noviecito me vino a ver en casa de una amiga. Estábamos solos. Y él creyó que eso era una señal inequívoca de que quería tener relaciones. Intentó hacerlo y como opuse resistencia intentó violarme. Los gritos y las trompadas con que me defendí, fue para ese sujeto señal de que era una ¨chica buena” y me pidió perdón. Lo mandé a la puta madre que lo parió.
Era un infeliz lleno de tabúes y esquemas más viejos que la naftalina y como corresponde había tenido gonorrea y hecho abortar a otra chica “mala”.
Después me casé. Cuando quedo embarazada de mi primer hijo, mi marido me pide que deje de trabajar para así poder criarlo como corresponde, le respondí que de ninguna manera iba a serlo que yo no iba a dejar en manos de nadie la independencia relativa que me daba tener un sueldo.
Se sintió mal porque decía que era evidente que yo no me entregaba nunca del todo.
Y sí, tenía razón. ¿Qué es eso de entregarse? Alguien acorralado se entrega a ¿sus captores? ¿Sus jueces? ¿A la justicia? ¿Cómo? ¿Con las manos atadas, con miedo, por debilidad, por autocompasión? Porque alguien medianamente libre tendría que entregarse a otro, ¿el amo? ¿El dueño de los días? ¿El proveedor de bienes? Me divorcio años después.
Entre los 35 y los 50, tuve otra pareja que se ponía cachondo cuando los hombres me miraban con ganas. Supongo, y haciendo uso ilegal del psicoanálisis, que se sentía el macho conquistador, el más más. (Y estaba buena, la guacha: yo). Y ahora quería “carne fresca”. O sea ternera, no vaca vieja. Así no más, al más puro estilo neandertal donde era importante tener hijos para que el animal humano no desapareciera. ¿Cuántos viejos están con jóvenes? Un montón, sobre todo cuando hay mucho dinero y poder.
Y entonces cuando ya no soy apetecible, comestible y deseable, esa pareja de casi treinta años, se aleja, primero sexualmente, y después, defini-tivamente.
Es que él era hombre cuando se medía con otros.
En tanto el tiempo pasa y la soledad impera, no de la pareja, no del hombre, de la mujer, sino de la sociedad que aísla, aparta a las viejas y los viejos porque no oyen, porque son lentos, porque tienen arrugas, porque no son comestibles.
La violencia de género tiene muchas caras, desde las más terribles: la asesina, la golpeadora, la humillante, hasta la sutil de una sociedad hipnotizada de selfies. De gente linda que anda por la vida, usando la tecnología para retratar el mundo personal como si fuera de importancia superlativa para el resto de los congéneres que no conoce, que no se preocupa por conocer.
En fin, ser mujer no es fácil, por eso es bueno tener a mano la propia vida”

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Ahora que estamos juntas, ahora sí que nos ven.

“Qué habría sido de las mujeres en el patriarcado sin el entramado de mujeres alrededor, a un lado, atrás de una, adelante, guiando el camino, aguantando juntas. ¿Qué sería de nosotras sin nuestras amigas? ¿Qué sería de las mujeres sin el amor de las mujeres?” (“Pacto entre mujeres, sororidad”, Marcela Lagarde)
Ese miércoles 8 de marzo no comenzó igual que cualquier otro miércoles de marzo. Desde muy temprano comenzaron a llegar los saludos de buenos días de las compañeras, seguidos de un “¿Dónde nos encontramos hoy?”, el día había llegado.
Desde hacía meses, veníamos palpitando lo que sería el Primer Paro Internacional de Mujeres. Mujeres de todo el mundo, de más de 50 países nos autocon-vocábamos a salir a las calles, a caminarlas, a encontrarnos y a proponernos (¿Por qué no?) por unas horas que la tierra tiemble bajo nuestros pasos.
“Luchar con la compañera le gusta a usted, le gusta a usted…” resonaba en cada una de nuestras mentes camino a la estación. Las mujeres conurbanas arrancamos la jornada con un “trenazo”, porque cuando decimos que “estamos organizadas” no es sólo una simple expresión, la propuesta ya era un hecho, mujeres de todo el conurbano llenando los trenes de color, de canto y de gritos de consignas, nos encaminábamos hacia el Congreso.
Las miradas cómplices, los abrazos compañeros y el sonido de los bombos acompañaron el inicio de la marcha, miles de mujeres con pancartas, banderas y pañuelos verdes comenzaron a avanzar por las calles porteñas, hablando de paros ¿Quién nos podría parar ahora?
¿Por qué paramos? Nos preguntan… Paramos porque no queremos ni una muerta más por violencia machista, porque el aborto clandestino aún sigue matando a cientos de mujeres, porque queremos que se sepa que las tareas domésticas y de cuidado, que mayormente está a nuestro cargo, también es un trabajo y no está remunerado.
Paramos porque estamos cansadas de tener miedo al salir a la calle, pero también paramos porque el hogar continúa siendo el espacio más inseguro cuando se convive con la violencia. Paramos porque las políticas neoliberales afectan puntualmente a las mujeres, ensanchando las brechas salariales y aumentando la pobreza.
Las mujeres paramos porque denunciamos la responsabilidad del Estado. Porque llega tarde después de cada femicidio. Porque a la policía la perturba más que una compañera desabroche su corpiño a que un violador se baje el pantalón.
Paramos porque lo personal también es político.
Las luces de la Plaza de Mayo anunciaban el final de la jornada, sin embargo los abrazos y los cantos no cesaban, las piernas estaban ya un poco más cansadas pero aún con la firme convicción de que había mucho por caminar. Porque las cosas no están bien, porque sabemos muy bien que los derechos conquistados arrancaron con una pancarta en alguna plaza, porque nos queremos vivas pero también libres.
De a poco nos vamos alejando del centro de la ciudad, retornando a las calles conurbanas. Volvemos las mismas que fuimos, pero ahora distintas, empoderadas, hermanadas, enlazadas. Comprendimos en esta histórica jornada que si estamos juntas, seguro nos van a ver, que de esa forma poco a poco el patriarcado se va a caer y que si seguimos con esta lucha en algún futuro, esperemos no tan lejano, el feminismo finalmente va a vencer.