Peló un DNU y sigue
Luego de que el colectivo Stop Fly Bondi interpusiera distintos amparos, ya que las problemáticas medioambientales y de seguridad y la creciente preocupación de la mayoría de los vecinos de Hurlingham así lo reclamaba. El gobierno Nacional ha hecho uso, de otro DNU que autoriza la continuación de las obras y la reconversión de El Palomar.
La Hora de Hurlingham ya había desarrollado este tema y fue tapa del mes de diciembre.
Ahora quedan las instancias judiciales y la voluntad de los vecinos de seguir con este caso.
Por otra parte, Página 12 que cubrió la noticia agrega que: "Desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos informaron que la Base El Palomar es un Sitio Protegido por Ley de la Memoria, por lo que las obras podrían destruir pruebas judiciales en las causas de lesa humanidad". Esto último agrega dramatismo a la situación, ya que se estaría ignorando la situación de lugar de prueba y directamente destruyendo las mismas.
Lo intersante, más para un estudio psicológico de la sociedad es entender lo que le sucede a buena parte de la sociedad que está "frizada" congelada, no reacciona. Usar los decretos para resolver conflictos que generan demandas sociales no llevará a buen término ninguno de los problemas que se plantean. A los gobernantes no les importa porque si se pierde un juicio, ellos no lo pagarán. Todo cae sobre nuestras cabezas y nuestros bolsillos.

Los vuelos de Fly Bondi desatan
el rechazo de vecinos

La empresa funcionará con la reconversión de la Base de El Palomar

Por Ubaldo Luna

La puesta en operatividad de la Base Aérea de El Palomar, su transformación en aeropuerto para fines comerciales destinado a las empresas low cost y el impacto que esta actividad podría generar en los barrios vecinos de Hurlingham disparó una fuerte polémica en la que se cruzan los temores de los vecinos, los intereses empresarios y las especulaciones políticas.
En noviembre pasado, el Concejo Deliberante, con los votos del oficialismo y del Frente Renovador, aprobó una iniciativa en la que se manifestó el rechazo a la llegada de la firma Fly Bondi y la reconversión de la Base.
Allí, el concejal del Nuevo Encuentro Adrián Eslaiman consideró que la autorización para los vuelos comerciales “es una ilegalidad”, que viola “la Ley Provincial Integral de Medio Ambiente” y el Artículo 41 de la Constitución Nacional.
“No hubo ningún estudio previo de impacto ambiental, el cual es obligatorio. Para el 2018 habrá un avión Boeing 737 atravesando o despegando cada media hora y para el 2021 cada diez minutos, sobrevolarán por la ciudad de Hurlingham a muy baja altura”, alertó.
Desde entonces, Eslaiman desarrolló una intensa campaña para informar sobre el caso y, junto a vecinos, promovió una serie de reuniones informativas en distintas instituciones barriales sobre los riesgos que podría aparejar la actividad aérea comercial en cercanías de Hurlingham.
En paralelo, con la firma del abogado Lucas Marisi se presentó un recurso de amparo ante la jueza federal Martina Forns y, al cierre de esta edición, estaba previsto un “encuentro de información” sobre el tema en el Concejo Deliberante.
El listado de reparos a la iniciativa por parte de los vecinos es extenso y de variada solidez. Acusan a la empresa de pretender utilizar El Palomar para no pagar el canon que exige Aeropuertos Argentina 2000, la concesionaria de Ezeiza, Aeroparque y otros aeropuertos; exigen la realización de un estudio de impacto ambiental; señalan como altamente peligrosa la existencia de varios colegios en la zona, uno en la misma Base; denuncian que se destruirá un espacio de memoria que se encuentra en el lugar; el peligro que representa la proximidad con la zona urbana de Hurlingham y la depreciación de las propiedades, entre otros puntos.

Sin respuesta
Por otro lado, el pasado 12 de diciembre, en el Ministerio de Transporte de la Nación, se reunieron su titular, Guillermo Dietrich; y los intendentes Ramiro Tagliaferro y Diego Valenzuela, por Morón y Tres de Febrero, respectivamente. También estuvieron el subsecretario de Asuntos Municipales de la Nación y concejal de Cambiemos, Lucas Delfino; y el subsecretario de Asuntos Municipales de la Provincia, Alex Campbell. Según se informó, pese a haber confirmado asistencia, finalmente no pudo asistir el Intendente de Hurlingham Juan Zabaleta.
Durante el encuentro, Dietrich afirmó: “El transporte aéreo es una pieza fundamental y no hay que tener miedo a las transformaciones”.
Delfino, por su parte, fue más lejos y señaló: “Nos tranquilizó la exposición del ministro sobre las posibilidades de desarrollo que se van a generar". Además, resaltó que ciudades como Washington cuentan con aeropuertos cercanos que no generan ningún perjuicio en la calidad de vida de sus vecinos, sino por el contrario son facilitadores para su crecimiento. Por ultimo remarcó: "Debemos animarnos a que nuestras ciudades se desarrollen de manera que sean más competitivas, y los vecinos encuentren más oportunidades”.
En la escueta información nada se informó puntualmente, en cambio, acerca de los cuestiona-mientos, empezando por el pedido de estudio de impacto ambiental que reclaman los vecinos, una demanda de las tantas que, tal vez, pudo plantear el intendente Zabaleta, pero que, por el momento al menos, quedó postergada por la ausencia del jefe comunal de Hurlingham en la reunión.
La pelea trascendió las fronteras de Hurlingham y el tema también fue abordado por espacios políticos de distritos vecinos, como el Nuevo Encuentro de Morón, que se sumó a la campaña. Acusan que para la apertura del aeropuerto no hubo “consulta” hacia los vecinos.
En una reunión con el Defensor del Pueblo de Morón, Abraham Gak, el presidente del bloque de concejales de Unidad Ciudadana, Hernán Sabbatella, le pidió “interceder” porque “nos preocupa el daño socio ambiental que pueda tener y cómo afectará el desarrollo de esa zona del partido. Por otro lado es sumamente peligroso ya que se encuentra muy cerca de la Escuela 35, los colegios Emaús (El Palomar) y Mariano Moreno (Hurlingham), y otros establecimientos educativos. Además, las obras ponen en riesgo un Sitio de Memoria como es la Base Aérea”.
Pero el archivo condena al sabbatellismo de Morón que, en junio de 2016 hizo todo lo posible para evitar que la tradicional ceremonia de promesa a la Bandera Nacional se realizara en la Base de Morón con el argumento de que allí funcionó un centro de detención clandestino durante la dictadura. Pero el mismo lugar fue utilizado bajo su gestión, en 20010 y 2014, no para una actividad solemne sino para sendos festivales aéreos, que congregaron multitudes.
También, en noviembre de 2010, el gobierno del entonces intendente Lucas Ghi celebraba en un comunicado que El Palomar recibiría vuelos nacionales e internacionales de empresas pequeñas por el cierre temporal del Aeroparque Jorge Newbery.
Ghi destacaba en ese entonces que “cuando nos enteramos por operadores privados que cerraban Aeroparque, le pedimos a – el secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo- Schiavi que considerase las bases de Morón y El Palomar. Morón tiene que jugar un rol importante en el sistema aéreo metropolitano, teniendo en cuenta que Ezeiza y Aeroparque empieza a saturarse”. Entonces, el sabbatellismo –que anhelaba un aeropuerto para Morón- no detenía mucho de su atención en la consulta a los vecinos, que hoy reclama.