Divulgar la ciencia y la técnica

Fútbol y figuritas, pasión de multitudes

5 septiembre, 2022
Carolina Duek, investigadora del CONICET y doctora en Ciencias Sociales, analiza el fenómeno que se repite cada cuatro años en torno al álbum del Mundial de Fútbol. El coleccionismo en adultos y niños, el afán por el “álbum completo” y la socialización a partir del intercambio, algunas de las claves.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- “Late”, “late”, “nola”, “late” …cada cuatro años, con la llegada del Mundial de Fútbol, el ritual se recicla y arranca de cero: cientos de miles de niños, jóvenes y adultos se lanzan a la aventura de llenar, figurita tras figurita y jugador tras jugador, el famoso álbum. Un camino con horizontes económicos, claro, pero, también, como un fuerte espacio de socialización e interacción intergeneracional. Pero, ¿qué sucede cuando de una empresa depende la ilusión de tanta gente?

Basta una escena de ejemplo. Domingo, 5.30 de la mañana. Un importante diario deportivo de tirada nacional había anunciado un álbum del Mundial de regalo, junto al ejemplar de ese día. En algún lugar de Buenos Aires, un diarero llega a su puesto y se encuentra con una situación inaudita en sus 36 años de experiencia: una larga fila que lo espera. El desenlace no será tan feliz: ese día no le llegará ningún diario de esa marca…ni ningún álbum.

“Estamos en un momento de mucha demanda y un enorme interés. Evidentemente, hubo un relevamiento previo de parte de la empresa que identificó que hay un público adulto al que le interesa este producto. Pero no es necesariamente que creció la demanda respecto al último Mundial, sino que hay un faltante del producto, lo que genera una mayor sensación de búsqueda”, apunta, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM, Carolina Duek, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del CONICET.
Especialista en estudios en torno a juguetes, consolas y los juegos contemporáneos, Duek considera que, si bien en el anterior Mundial ya había un desarrollo muy fuerte de las redes sociales, la gran diferencia es la visibilización de los consumos adultos.
“Claramente no se trata de un fenómeno nuevo, ya hay un montón de espacios de coleccionismo en muchos lugares del país sostenidos por adultos. Pero ahora pareciera que se visibiliza mucho más. En este sentido, también se ven miradas estereotipadas respecto a adultos que junten figuritas. Pero tienen que ver con los mismos prejuicios que se proyectan, por ejemplo, sobre los juegos en los adultos, que, de a poco, se van desarmando”, analiza la investigadora, con sede de trabajo en el Instituto de Investigación Gino Germani (UBA).

El deseo por coleccionar…y completar

Para la investigadora, ese afán por la búsqueda de la “colección completa” no es nuevo, sino que existe desde hace muchísimos años.
“Está esa idea de buscar un repertorio finito de objetos que, en sí mismo, constituye una totalidad. Lo que pasa es que esa finitud de la colección permite un punto de relevo: ‘lo llené’, ‘no lo llené’. Hablamos de un coleccionismo pero que tal vez no es distintivo ni único, como puede pasar, por ejemplo, con colecciones de arte. La figurita de Messi podrá ser difícil de conseguir, pero lo cierto es que se imprimen millones”, analiza.
En esa aventura y recorrido aparecen, para la científica, aspectos culturales, económicos y tecnológicos. “Hay que tener en cuenta que las figuritas son intrínsecamente sociales, está el intercambio social como horizonte. Porque, independientemente de la cantidad de paquetes que se compren, en algún punto necesitas del ‘cambiar’ para llenar el álbum”, ejemplifica la doctora.
Además, para la investigadora, el proceso de colección puede significar un espacio de interacción entre niños y sus adultos responsables. “Por un lado, todo nene o nena que coleccione figuritas u otra cosa necesita de un adulto proveedor que le compre o le dé plata para que pueda comprar. Y, al igual que con muchos juegos electrónicos, como la Play Station u otros similares, las figuritas pueden ser un espacio para articular experiencias y construir sentidos entre padres, madres y sus hijos”, analiza.
Por último, Duek también señala que, si bien la actividad puede parecer puramente analógica, lo cierto es que hay un horizonte que asoma y que incluye lo digital. “Más allá del álbum virtual, ya en el último Mundial hubo aplicaciones de Panini para hacer relevamientos de qué figuritas faltaban, o hay foros de internet donde se intercambian experiencias e información- enumera la especialista-. Es decir, se trata, en muchos casos, de la tecnología operando como auxiliar”.

fuente: https://www.ctys.com.ar/sociales-y-humanidades/futbol-y-figuritas-pasion-de-multitudes/

Resaltan la importancia de los árboles para reducir las olas de calor en las ciudades

El aumento de la temperatura en los grandes centros urbanos es uno de los conflictos que más sufren quienes habitan estos espacios. Especialistas señalan la importancia de más árboles en las ciudades. Sombra, bienestar y alivio ante las olas de calor, entre las claves.

Agustina Lima (Agencia CTyS-UNLaM) - Si bien las ciudades cubren solo un tres por ciento de la superficie terrestre del planeta, son responsables de tres cuartas partes de las emisiones globales de carbono y consumen dos terceras partes de la energía generada a nivel global. Ante este escenario, los árboles, aseguran los expertos, se consolidan como aliados clave: son grandes “secuestradores” de carbono, reducen el impacto de tormentas e inundaciones, colaboran a minimizar la contaminación sonora y proveen de sombra a viviendas, comercios y animales.

En diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM, Karina Jensen, doctora en Arquitectura y Urbanismo e investigadora del CONICET, aseguró: “ No contar con espacios verdes hace que nuestra calidad de vida disminuya, sumado a que los efectos del cambio climático son evidentes. Necesitamos árboles para poder disminuir los efectos del cambio climático y las llamadas islas de calor. Sin la presencia de vegetación, es imposible hacer frente a la mitigación”.

Parte de la importancia de los árboles tiene que ver con que son grandes mitigadores del cambio climático, ya que permiten que la temperatura concentrada por el asfalto se reduzca entre 2 y 8 grados. Así, se ahorra de un 20 a un 50 por ciento de energía, ya que se disminuye la utilización de aires acondicionados, iluminación eléctrica, entre otros dispositivos.

“Contar con vegetación que purifique el aire y que nos ayude a pasar menos calor es parte del derecho al ambiente digno que tenemos como ciudadanos. Con el avance de la deforestación, hemos perdido los beneficios de los árboles para nuestro día a día”, continuó la investigadora del Instituto de Investigaciones y Políticas del Ambiente Construido de la Universidad Nacional de La Plata (IIPAC-UNLP-CONICET)

El panorama a futuro es crítico. Se prevé que, en 2050, el 80 por ciento de las personas estarán viviendo en ciudades. En Latinoamérica, en tanto, se estima que este proceso será aún más intenso: nueve de cada diez personas vivirá en zonas urbanas, según los datos proporcionados por el Banco Mundial. Es por esto que el escenario actual requiere una planificación integral de las construcciones urbanas y la vegetación.

“Debería haber un plan urbano de forestación. Es indispensable tener en cuenta también las especies a introducir: deben ser árboles que se puedan adaptar a los efectos del cambio climático, es decir, seleccionar qué tipo de especies son las más apropiadas, así como también realizar un reemplazo de aquella vegetación con malas condiciones fitosanitarias ”, explicó la doctora.

La investigación que lleva adelante el grupo de trabajo que integra Jensen se centra, puntualmente, en el caso del partido de La Plata. “Queremos ver cómo podemos aumentar nuestra capacidad de resiliencia como ciudadanos, cuáles son los efectos que generan en la calidad de vida urbana la falta de árboles y espacios verdes. Durante la pandemia y el aislamiento social preventivo y obligatorio realizamos encuestas a más de 700 personas y se obtuvo como resultado que muchos habitantes consideraron emigrar a zonas en la periferia por contar con mayor espacio verde y vegetación”, aseguró. 

Por otra parte, la investigadora Silvia Matteucci, integrante del Grupo de Ecología del paisaje y Medio Ambiente de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU-UBA-CONICET), resaltó la necesidad de cuidado de los árboles una vez integrados al sistema urbano: “Los suelos compactados -de baja fertilidad y contenido de materia orgánica-, la falta de agua, especialmente en los canteros limitados, la contaminación del agua y el aire, el vandalismo y los daños mecánicos son los principales factores de estrés para la vegetación urbana y requieren una gestión integral de la misma”. 

Servicios ecosistémicos: múltiples beneficios

La ONU, a través de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), publicó recientemente que vivir cerca de espacios verdes urbanos y tener acceso a ellos puede mejorar la salud física y mental, por ejemplo, al disminuir la presión arterial alta y el estrés. A su vez, contribuiría al bienestar de las comunidades.

Respecto a este enfoque, Matteucci en su estudio “De bosques y arboledas: La importancia del contexto”, mencionó que los beneficios de las arboledas urbanas se pueden clasificar en sociales, estéticos, físicos-climáticos y ecológicos. “En cuanto a los primeros, nos referimos a oportunidades para recreación e interacción social, el impacto en la salud física y mental y el mejoramiento de los hogares y ambientes de trabajo. Las ventajas estéticas implican los cambios de color, texturas, formas, dinámica estacional y vivencia de la naturaleza”, detalló.

Las categorías de beneficios “físicos y climáticos” se vinculan con el control del viento, los impactos en el clima y el control de la humedad, entre otros factores naturales. “Mientras que en una última categoría, hablamos de los beneficios ecológicos cuando destacamos los espacios para flora y fauna en el ambiente urbano”, amplió la especialista.

Descubren más de un centenar de fósiles de ocho géneros de animales prehistóricos

Bertold Brecht dijo que hay hombres que luchan todos los años y son muy buenos, pero aquellos que luchan toda la vida son imprescindibles, y sin duda afirmamos que el 17 de diciembre del 2021 se fue un imprescindible. El mismo año que se llevó la vida del gran Horacio González, nos dejó huérfanos de José Pablo Feinmann. Filósofo, investigador, periodista, escritor, dramaturgo, profesor y conductor de televisión y radio, dejó una profunda huella en la cultura y el pensamiento argentino reciente, a tal punto que muchos de quienes hoy nos dedicamos a la filosofía fuimos influenciados por él e inevitablemente nos referenciamos en su figura.
Nacido el 29 de marzo de 1943 en la ciudad de Buenos Aires, se licenció y doctoró en Filosofía por la UBA donde ejerció como docente entre 1968 y 1974. En 1973 fundó el Centro de Estudios del Pensamiento Latinoamericano. Paralelamente sumaría a su vida académica el compromiso político. Militó activamente en la Juventud Peronista en los 70 hasta los oscuros años de clandestinidad impuestos por la dictadura militar. Abandonaría el Partido Justicialista en el año 1985 aunque nunca dejó el peronismo. En la década de los 90 se opondrá duramente al menemismo y retornó al justicialismo con el gobierno de Néstor Kirchner de quien incluso fue asesor.
Su obra escrita cultivó el ensayo filosófico, histórico y político, pero también destaca su pluma en novelas como Últimos días de la víctima, La astucia de la razón y La sombra de Heidegger. Escribió guiones para cine como Eva Perón o Ay Juancito. Fue columnista de la Revista Humor, del diario Página 12 y brilló en televisión. Feinmann no solo fue de los primeros filósofos que ocupó el espacio televisivo, sino que su programa Filosofía Aquí y Ahora -cuyas 9 temporadas fueron transmitidas entre 2010 y 2016 por Canal Encuentro- constituye un hito en la divulgación masiva de la filosofía. Fiel a sus principios, siempre fue un crítico radical del capitalismo neoliberal, de la globalización imperialista y de los medios de comunicación como estructuras hegemónicas de un poder indigno e inaceptable. En tiempos del posmoderno “fin de la historia” y de “la muerte de las ideologías”, Feinmann defendió a ultranza la política como praxis transformadora del mundo y la búsqueda de la justicia social como horizonte de lucha latinoamericano. No es extraño por ello que su filósofo de cabecera fuera Jean Paul Sartre.
Las palabras nos quedan cortas para homenajear a una personalidad de tanta trayectoria. Nos queda entonces recordarla por sus logros y mantener vivo el fuego de su legado. Y para quien desee interiorizarse en este gran pensador argentino, sus excelentes clases están disponibles en sus programas y libros publicados. Personalmente recomiendo: ¿Qué es la filosofía?, La Filosofía y el barro de la historia, Crítica del neoliberalismo, Una filosofía para América Latina, Filosofía y Nación, pero son ustedes quienes decidirán por donde comenzar a leer.
¡Hasta siempre José Pablo Feinmann!

Censo: Cartografías para navegar en la historia

Un grupo de investigación del CONICET analiza los datos reunidos en los censos nacionales argentinos para estudiar sobre la calidad de vida de la población, en distintos períodos históricos. Además, realizan mapeos a partir de variables como la educación, la salud y la vivienda, entre otros.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)-

Cuentan las crónicas -y las estadísticas- que el primer censo nacional realizado en Argentina fue en 1869, en un complejo contexto político, económico y social. Gobernado en ese entonces por Domingo Faustino Sarmiento, el país había atravesado recientemente sucesivas guerras civiles y tenía una población mucho menos numerosa que la de hoy y que, en su gran parte, era analfabeta.

Con el correr del tiempo, los censos –diez en total, el de 2022 será el 11° en el país- se constituyeron como una política de Estado de enorme relevancia, tanto por ser objeto de estudio para la ciencia como también para definir y ejecutar políticas públicas en variables como la vivienda, la economía, la salud y la educación, entre otras.

“Los censos son una fuente insoslayable para poder estudiar un montón de aspectos a lo largo del territorio. No hay una fuente equivalente de información, tanto por el grado de cobertura que tiene como el nivel de detalle. Constituye una radiografía que no puede igualarse a ninguna encuesta ni consultoría privada”, asegura a la Agencia CTyS-UNLaM Guillermo Velázquez, investigador superior del CONICET y doctor en Geografía.

Junto a su equipo de trabajo, radicado en el Instituto de Geografía, Historia y Ciencias Sociales (CCT- CONICET Tandil), Velázquez indaga en torno a la calidad de vida de la población, a partir del estudio de diversos indicadores y en distintos períodos de la historia. Para poder llevar a cabo este estudio, el equipo apela a distintos recursos, siendo los censos uno de los centrales.

“Hay períodos históricos en donde el único material con el que contamos son los censos, como los realizados en 1869 o 1895. Lo particular de estas fuentes de información es que fueron muy poco explotadas, desde el punto de vista académico. Se sabe la cantidad de población o porcentaje de inmigrantes, pero no se profundizó tanto en aspectos vinculados a las desigualdades históricas en el país, qué raíces y magnitud tienen”, amplía el investigador.

Cuenta Velázquez que, si bien actualmente el censo está consolidado como una política de Estado, en sus inicios estuvo sujeto a distintos factores y contextos. “A fines de siglo XIX o principios del XX, el censo se realizaba cuando había recursos económicos o cuando se podía, varias veces fue postergado. De hecho, el período sin censar más largo comprende entre 1914 y 1947”, explica.

A partir de la década del ’60, Argentina tomó la recomendación de los organismos internacionales de realizar un censo cada diez años, en los años terminados en 0 o 1. “Así fue que se lograron realizar los censos de 1960, 1970, 1980, 1991, 2001 y 2010, y el actual debió correr su fecha por la pandemia. La modalidad obedece a que, si se deben hacer estudios sobre América Latina, los censos deberían estar en fechas más o menos similares, para poder tener un panorama general a nivel regional”, agrega.

Un mapa para la historia

A partir del estudio de los censos, Velázquez y su equipo –constituido por profesionales de la Geografía, de la Historia, la Estadística y campos afines- realizan mapeos y cartografías de todo el territorio argentino y en distintos momentos históricos.

“Tomando información desde aquel censo de 1869 en adelante, hicimos mapas a escala departamental prácticamente de toda Argentina. Es una herramienta muy importante porque da cuenta de cómo era el país en distintos aspectos, como la educación, la salud o la vivienda, a lo largo de la historia”, enfatiza.

A modo de ejemplo, el especialista señala que en pleno 1869, en uno de los auges de la etapa agroexportadora, “una enorme parte de la sociedad vivía muy mal y en condiciones muy adversas. Solo un pequeño sector terrateniente tenía accesos a condiciones de privilegio. Además, remarca que, a partir de este tipo de estudios, se puede comprobar que el país tiene tanto aspectos históricos como escenarios de transición.

“La región pampeana o litoral, por ejemplo, ha tenido, a nivel histórico, situaciones relativamente mejores que la región del norte- ejemplifica Velázquez-. Pero también hay cambios: la Patagonia, que en su momento no tenía un grado de desarrollo relativo importante, hoy encabeza el ranking de mejor calidad de vida, con muy buenos indicadores socioeconómicos. Hay permanencias y también hay cambios”.

Otro de los indicadores analizados por el equipo fue el de la educación, cuyos estándares, como era de esperarse, se fueron modificando con el correr del tiempo.

“Para 1869, había un enorme porcentaje de la población que era analfabeta. Por suerte, y a partir de muchas políticas educativas, ese número creció y hoy contamos con variables que incluyen niveles universitarios o hasta posgrados. En el otro extremo, tenemos casos de gente que tal vez sabe leer y escribir, pero no pueden operar un cajero automático ni comprenden las instrucciones de un medicamento. Eso obliga a que las formas de medir y estudiar las variables, en este caso la educación, se adapten a cada época”, especifica.

Línea histórica de los Censos en Argentina

1869: El primer Censo alcanzó al total de la población de las 14 provincias del entonces denominado Estado nacional en forma simultánea y con la aplicación de un mismo cuestionario. 1.877.490 habitantes.

1895: Se desarrolló luego de la unificación territorial del país tras la incorporación de la Patagonia, del Chaco, Formosa, La Pampa y Misiones. 4.044.911 habitantes.

1914: Se incorporaron fichas personales que mejoraron la recolección y el procesamiento de los datos relevados. 7.905.502 habitantes.

1947: Incluyó nuevas unidades de observación a partir de cuatro tipos de cuestionarios censales: individuales, de familia, de vivienda y de convivencia. 15.803.827 habitantes.

1960: Un aporte novedoso del Censo fue la pregunta sobre estado civil, la cual indagó no solo por la condición legal sino también por la unión conyugal de hecho. 20.013.793 habitantes.

1970: Fue el primer relevamiento realizado por el INDEC, creado en 1968, y el primero que cumplió con las recomendaciones internacionales para los censos de población y habitación, de llevarlo a cabo con periodicidad decenal. 23.364.431 habitantes.

1980: Se utilizó un cuestionario ampliado en una parte de la población para poder captar información adicional al cuestionario básico, que se aplicó a toda la población. 27.949.480 habitantes.

1991: Se incorporaron preguntas referidas a la cobertura de salud y la situación previsional, y por primera vez se estipuló una remuneración para las “personas que realizaron las tareas censales”. 32.615.528 habitantes.

2001: Se incluyó por primera vez una pregunta sobre el auto-reconocimiento y la pertenencia a los pueblos originarios y se retomó la temática de la discapacidad de la población, que no se preguntaba desde el Censo de 1960.  36.260.130 habitantes.

2010: Llamado “Censo del Bicentenario”, retomó la técnica de muestreo utilizada en 1980 y 1991, con la aplicación de un cuestionario básico y otro ampliado. 40.117.096 habitantes.
Fuente datos: www.censo.gob.ar  

TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA MEMORIA
24M: Reconstruir la historia desde los cimientos

En el marco de diversos convenios y asesoramiento a la Justicia en causas donde se investigan crímenes de lesa humanidad cometidos en la última dictadura cívico-militar, grupos de trabajo del INTI visitan, relevan e intervienen edificios convertidos en Espacios de Memoria. El compromiso y el trabajo de conservar las estructuras que aún tienen mucho por contar.
Marianela Ríos (Agencia CTyS-UNLaM)- Una pared hinchada por la humedad se escama. Deja caer pedacitos de láminas de pintura de a poco, como si la rechazara. Al descubierto queda una línea, dos, tres. Un número de teléfono, un dibujo completo, la palabra “fe”. Los ex Centros Clandestinos de Detención (CDD), transformados en Espacios de Memoria, son testimonios en sí mismos que deben ser conservados.
En esa tarea se encuentra un grupo interdisciplinario de técnicos y profesionales especializados del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que realiza peritajes, capacitación y restauración de estos patrimonios con el rigor científico como sello de garantía.
Se trata de un trabajo integral y transversal que vienen realizando desde hace varios años, en pos de contribuir con los equipos de preservación de estos lugares. “En los últimos meses, se firmó un nuevo convenio y lo que estamos haciendo es visitar cada uno de los sitios y ver qué tecnología y tipo de asistencia podemos brindar”, cuenta Silvia Velázquez, arquitecta y directora de Evaluación y Rehabilitación edilicia del INTI, a la Agencia CTyS-UNLaM.
Según los requerimientos y consultas de cada espacio, profesionales y técnicos especializados en obras arquitectónicas, pinturas, textiles, maderas, cauchos, plásticos, rocas ornamentales, metales e instalaciones termo mecánicas, entre otras, ponen al servicio sus conocimientos para estudiar, proteger y descubrir datos que contribuyan a reconstruir el pasado.
Detrás de las marcas del horror
En el marco de estas acciones para acompañar los procesos de Memoria, Verdad y Justicia, el INTI también intervino como perito técnico en causas de lesa humanidad. La ex ESMA 3 fue una de ellas. Mónica Pinto es jefa del Departamento de Diseño de Materiales de la Dirección Técnica Materiales Avanzados del INTI y el trabajo de su equipo fue clave en la investigación judicial: analizaron los esquemas de pintura aplicadas en las paredes de las salas Capucha y Capuchita que se habían desprendido, dejando visibles inscripciones de las personas que habían estado allí detenidas tomando como prioritario si se repetían los esquemas de pintado en las zonas solicitadas por el juzgado.
El lugar en el que desarrollaron estas acciones fue el ex Casino de Oficiales, el epicentro de las torturas y donde mantenían secuestradas a las personas. Este espacio sufrió numerosos intentos de borrar cualquier rastro de su funcionamiento. Gran parte de las modificaciones se realizaron en 1979, para ocultar el campo de concentración ante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a la Argentina.
“Antes de retirarse de la ESMA, los militares ordenaron pintar todas las paredes, pero afortunadamente, después de años, esas pinturas externas se cuartearon, dejando expuestos dibujos y mensajes. Nuestro trabajo concreto fue verificar si esas marcas fueron realizadas sobre pinturas componentes de las capas internas de las pinturas aplicadas, porque se pretendía alegar que habían sido plantadas”, relata Pinto y aclara que, para analizarlo, se tomaron muestras de un milímetro cuadrado, para no alterar el edificio, que constituye una prueba judicial.
Otras de los espacios en los que encontraron inscripciones fue donde llevaban a los detenidos que obligaban a trabajar falsificando documentación y en la sala de espera de las mujeres embarazadas. “Ese lugar lo llamaban el Salón del Rostro, porque una de las detenidas desaparecidas había dibujado una cara masculina, de 60 por 40 centímetros. El dibujo parecía realizado en lápiz, pero, al no contar con una técnica apropiada para la identificación de carbono, no pudimos asegurar que lo fuera. También encontramos un material ubicado sobre el trazo, del cual pudimos detectar su naturaleza orgánica, pero sin poder identificarlo. Desde el equipo de conservación nos contaron que, a veces, usaban migas de pan, por lo que sería probable que se tratara de dicho material, y éste haya contribuido a la perdurabilidad sobre el muro”, detalla.
Uno de los hitos comentados desde las autoridades del Museo es la reconstrucción de un número telefónico escrito en una de las paredes. Gracias al trabajo del equipo de conservación de la ex ESMA, pudieron identificar a la persona que lo había dejado y, por ende, contactarse con su familia. “Fue una tarea ardua porque, en los años ‘70, los números telefónicos tenían un dígito menos. Pero empezaron a buscar en los archivos de ENTEL y lograron dar con ella y, así, confirmar que había estado allí detenida”, resalta.
Recientemente, desde el INTI también entregaron el Informe de Seguridad contra incendios del Museo Sitio de la Memoria ESMA, como parte de su apoyo a la candidatura para convertirse en Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, con el objetivo de visibilizar internacionalmente los crímenes cometidos por la última dictadura militar.
El compromiso por develar lo oculto
Uno de los sitios donde trabajan actualmente es el ex CCD Club Atlético, que funcionó en el sótano del edificio del Servicio de Aprovisionamiento y Talleres de la División Administrativa de la Policía Federal Argentina, ubicado en la avenida Paseo Colón, entre Cochabamba y San Juan, en plena ciudad de Buenos Aires. El edificio fue demolido en 1978 para la construcción de la autopista 25 de mayo, pero sus restos, que habían quedado tapados por una montaña de tierra, fueron recuperados años más tarde.
“Allí se está viendo cómo estabilizar el sitio, así que están interviniendo especialistas en geología por el estado del suelo y las napas freáticas -que son las primeras capas de agua subterránea que se encuentran al realizar una perforación-, porque hay declaraciones de que han habido inundaciones en la zona. Una vez que esté todo estabilizado, se podrá hacer un relevamiento termográfico que nos permita observar, por ejemplo, si algunos muros fueron modificados de su estado original o si había una puerta o ventana y después se cerró”, precisa Velázquez.
Para ambas especialistas, trabajar en estos espacios es distinto a cualquiera otra experiencia que hayan tenido. Los sentidos se disparan hasta conmover. “Trabajar esos días ahí fue terrible. Yo tengo 63 años y pensaba en que podría haber tenido un amigo o, incluso, yo misma haber podido experimentar esa horrible experiencia. Como contracara, uno siente la satisfacción de haber podido colaborar con la justicia en estas causas”, reflexiona Pinto.
Por su parte, Velázquez enfatiza en el aporte de las herramientas científicas y tecnológicas y su correlato con el compromiso de cada técnico. “Esto es un inicio. Se pueden desarrollar técnicas nuevas, aprovechando la formación del INTI, para dar respuesta a las consultas del personal que trabaja en la conservación de estos sitios. Ir a estos lugares te moviliza. Por eso, hay una entrega enorme de todos los grupos de investigación para preservarlos, cuidarlos y develar lo que surja, porque son testimonios de la historia y ahí estamos para trabajar sobre ellos”, concluye. 

Identifican una nueva especie de dinosaurio en Río Negro

Se trata de un hadrosaurio, también llamado dinosaurio “pico de pato”, de unos 70 millones de años de antigüedad. Los investigadores pudieron obtener uno de los cráneos más completos de toda Sudamérica, entre otros huesos. El hallazgo, aseguran, es clave para estudiar la evolución de este grupo en la región.
Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- En términos paleontológicos, todo indica que aún quedan grandes tesoros ocultos en los estratos de lo que hoy es Argentina y que, hace millones de años, era parte del subcontinente Gondwana. Un grupo de científicos acaba de publicar el hallazgo de un nuevo dinosaurio “pico de pato”, de unos 70 millones de años de antigüedad, a partir de uno de los cráneos más completos hallados en Sudamérica.
“Es un descubrimiento muy importante, no sólo porque se trata de una nueva especie, sino, también, porque nos da información clave sobre cómo fue la evolución de estos animales en Sudamérica. Casi todas las especies descriptas de este grupo provienen del Hemisferio Norte”, describe a la Agencia CTyS-UNLaM Sebastián Rozadilla, becario del CONICET e integrante del equipo de trabajo del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados (LACEV), del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.
La nueva especie fue hallada a 70 kilómetros al sur de la ciudad rionegrina de General Roca, en un terreno perteneciente a la familia Arriagada, y fue bautizada Kelumapusaura machi, que significa “reptil de la tierra roja” en mapudungun. Los distintos fósiles, que además del cráneo incluyen vértebras, algunas costillas, pelvis, escápula y fémur de distintos tamaños, permitieron a los investigadores inferir las dimensiones del animal, además de considerar que se trataba de una manada.
Los estudios biogenéticos realizados sobre los fósiles indican, al menos de forma preliminar, que todos los dinosaurios pico de pato –también llamados hadrosaurios- de Patagonia corresponden a un mismo grupo. A su vez, dicho grupo está relacionado con otros hadrosaurios hallados en América del Norte.
“Hay que tener en cuenta que esta especie vivió sobre el fin de la era de dinosaurios, en una edad que se llama Maastrichtiano y que cierra el período Cretácico. Y eso también es importante, porque la gran mayoría de dinosaurios que conocemos de Patagonia son más antiguos, de 80 o 90 millones de años atrás”, especifica Rozadilla.
Reconstruyendo el pasado
La campaña que permitió que el Kelumapusaura machi fuera descubierto inició en 2018, a partir de un subsidio de National Geographic otorgado a Mauro Aranciaga-Rolando, quien también forma parte de la investigación. La región ya había sido explorada anteriormente, surgiendo, durante las excavaciones, dinosaurios de cuello largo, dinosaurios carnívoros y animales de menor tamaño, como lagartijas y tortugas.
“Es una región que promete mucho. En cada viaje que hacemos encontramos una especie nueva”, destaca Rozadilla, quien cuenta que, si bien la excavación es un trabajo muy delicado, la tierra rojiza de la región fue fácil de trabajar.
Respecto al hecho de que sea una nueva especie, el becario asegura que las mayores novedades, en el 90 por ciento de los casos, está en el campo. “Ya en el terreno uno empieza a ver si se trata de un hallazgo nuevo o no, a partir de los rasgos anatómicos. Luego, claro, hay que corroborarlo con mucha investigación, con bibliografía y los trabajos previos de colegas alrededor del mundo. En este caso, tuvimos la suerte de que este fuera un animal diferente a los hadrosaurios ya descriptos anteriormente”, subraya. 

Hallan el diente de un tiburón prehistórico gigante en la costa bonaerense

EN MAR DE AJÓ
Hallan el diente de un tiburón prehistórico gigante en la costa bonaerense
Se trata de una pieza dental de un “Megalodón”, el popular protagonista de la película “Tiburón”, de Steven Spielberg. El fósil tiene unos seis centímetros de altura y, según los expertos, el ejemplar al que pertenecía el diente superaría los 6 metros de largo y las 2 toneladas de peso.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Millones de años atrás, la Costa Atlántica presentaba un aspecto mucho más cálido y tropical que en la actualidad. En sus mares, poblados por una gran diversidad de mamíferos marinos gigantes, el gran terror era el gran tiburón extinto, popularmente conocido como “Megalodón”. En Argentina, ya se habían hecho hallazgos de esta especie prehistórica en Entre Ríos y la Patagonia. Recientemente, y por primera vez, se halló un diente de este ejemplar en la costa bonaerense.

“Diego Gambetta, director del Museo de Mar de Ajó, descubrió, arrojado en la playa, este enorme diente. Las investigaciones hechas por un equipo de paleontólogos del Museo Argentino de Ciencias Naturales y la Fundación Azara, permitieron saber que se trataba de la especie Carcharocles megalodon, ni más ni menos que el famoso animal de la película Tiburón”, explicó a la Agencia CTyS-UNLaM Federico Agnolin, investigador adjunto del CONICET.

El nombre “Megalodon” significa, justamente, “diente gigante”. Y no es para menos: sus dientes superaban los 17 centímetros de altura, con una corona gruesa y pesada y márgenes fuertemente dentellados, como los de un serrucho.

“Lo que más se suele hallar de esta especie son los dientes, porque su cuerpo tenía un esqueleto de tipo cartilaginoso. Entonces, es más difícil que se fosilice. A lo sumo se han encontrado vértebras sueltas o restos de mandíbulas, donde el cartílago es más resistente”, detalló Agnolin, doctor en Ciencias Naturales.

La mandíbula del “Megalodon”, explicaron los investigadores, tenía un total de 276 dientes, dispuestos en cinco hileras. “Cada diente tiene varios atrás, que lo van a reemplazar. Y con cada dentellada que daban, para cazar a sus presas, era posible que perdieran dientes. Eso ayuda a que haya más posibilidades de hallar estas piezas dentales”, agregó el investigador.

El estudio de un solo fósil, a veces, puede decir mucho del extinto animal. Los expertos calculan que el “Megalodon” tenía entre 15 y 18 metros de longitud, “un tamaño impresionante si se lo compara, por ejemplo, con el tiburón blanco viviente, que alcanza los seis metros de largo. Además, su peso habría superado las 50 toneladas”, detalló Agnolin.

Luego del estudio del fósil hallado en Mar de Ajó, Julieta De Pasqua, quien encabeza la investigación, concluyó que el ejemplar al que pertenecía el diente superaría los 6 metros de largo y las 2 toneladas de peso. Por las características del diente hallado, que tiene unos seis centímetros de longitud, los expertos creen que el ejemplar podría ser juvenil, no un adulto ya desarrollado.

Hubo, en este hallazgo, algo de suerte, reconoce Agnolin. “Lo que tiene el mar es que, así como arranca los fósiles del lecho marino y los tira a la playa, luego se los vuelve a llevar…y los tira de vuelta. Así sucesivamente, por lo que los restos suelen estar muy destruidos. Este ejemplar estaba ‘limpio’, no había que removerle la roca, como con otros fósiles, y en muy buen estado”, destacó.

El fortuito hallazgo –sumado al hecho, subrayó Agnolin, de que Gambetta suele dedicar mucho tiempo a recorrer la costa, en busca de fósiles- da cuenta de la importancia de la playa como yacimiento prehistórico.

“La gente, cuando camina por la costa, junta piedritas o caracoles, sin siquiera imaginarse que muchos de esos elementos tienen millones de años de antigüedad. Está bueno concientizar a la gente sobre ese aspecto y que, si encuentra algo interesante, debe llevarlo al museo más cercano. Nos han llegado a traer, también de la costa, el húmero de una ballena franca, de unos 80 centímetros de altura. Son hallazgos sumamente interesantes”, concluyó el investigador. 

Hallan restos de extraño mamífero fósil en Buenos Aires

Se trata de parte de la pelvis y algunos fragmentos de costillas de un ejemplar relacionado con los armadillos, perezosos y osos hormigueros. Los restos, hallados en la localidad bonaerense de San Pedro, podrían ser de una especie y un género nuevos.
Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Las tosqueras, esos lugares de donde se saca la tosca –material natural utilizado en la construcción- pueden albergar, en su interior, grandes tesoros paleontológicos. Investigadores del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres”, en San Pedro, recuperaron en una cantera local restos fosilizados de un, hasta el momento, desconocido animal, relacionado con los actuales armadillos, perezosos y osos hormigueros.

“Se trata de una pelvis, que no está completa, y algunos fragmentos de costillas. Pudimos comprobar que el animal pertenece a un grupo de mamíferos denominado xenartros, que abarca a perezosos, armadillos –como los extintos gliptodontes y mulitas- y osos hormigueros. Pero aún no se pudo determinar a qué familia del grupo pertenecen”, detalló a la Agencia CTyS-UNLaM José Luis Aguilar, director del museo y quien divisó el fósil por primera vez.

Estos xenartros, explicó Aguilar, tienen, en la columna vertebral, una carilla articular más que el resto de los mamíferos. El extinto animal tendría, aproximadamente, un metro de longitud y alrededor de 60 kilogramos. “Lo más probable es que sea una especie y un género nuevo, porque su pelvis es tan extraña y diferente que no coincide con nada hallado hasta el momento”, agregó el director.

Los restos fueron descubiertos en la cantera de extracción de tosca de la empresa “Tosquera San Pedro”, cuya labor fue clave para poder recuperar los fósiles. De acuerdo a las estimaciones de los investigadores, el aún desconocido mamífero tendría una antigüedad de entre 500 mil y 700 mil años.

En busca de ubicar a la especie en el “árbol genealógico” de la familia, el equipo del Museo está trabajando de forma articulada con el doctor Alfredo Carlini, investigador del Laboratorio de Morfología Evolutiva y Desarrollo en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo, de la Universidad Nacional de La Plata. Carlini, investigador del CONICET, es el encargado de realizar las comparaciones con ejemplares de diferentes colecciones de fósiles del país y el extranjero.

Un tesoro paleontológico

En pleno San Pedro, contra las barrancas que dan al río, hay tres canteras, de donde se saca la tosca que, alguna vez, fue barro. Este hallazgo de un mamífero aún sin clasificar estuvo precedido, a lo largo de los últimos años, por una serie de importantes descubrimientos: un nuevo perezoso, un cráneo de un oso gigante y hasta una familia de gliptodontes.

“Se ha encontrado una fauna riquísima en estas tosqueras. Cada vez que los empleados de la empresa llegan a los 8 o 9 metros de profundidad y rompen con sus máquinas lo que fueron antiguos humedales y pantanos, aparecen estos antiguos animales. Esos pantanos atrapaban diferentes animales que vivían, hace miles de años, en estos ecosistemas”, agregó Aguilar.

Para el director, este tipo de hallazgos significa un enorme entusiasmo y satisfacción, dada la importancia de los fósiles y la posibilidad de estar ante un género y especie novedosas. “Estamos hablando de un animal que vivió hace más de 500 mil años. Y cuando sos la primera persona, en todo el planeta, que lo ve, es algo especial y emocionante”, subrayó.

“Hay veces que, con los hallazgos, ya en la cantera empezas a darte cuenta que se trata de especies que habías encontrado anteriormente. Pero hay otras ocasiones, como esta, donde las estudias, las traes al museo, empezás a charlar con científicos de museos amigos y cobras dimensión de que encontraste algo nuevo. Y ese momento supone una enorme satisfacción”, valoró. 

DESCUBRIMIENTO EN BUENOS AIRES
Encuentran húmero de un prehistórico perezoso gigante con una fuerte mordedura de un oso

Se trata de un hallazgo realizado por científicos del Museo Paleontológico de San Pedro. Según los análisis, se trataría del ataque de una especie de oso también gigante, el mayor carnívoro de la época, lo que prueba la interacción entre la megafauna de hace 200 mil años.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Los fósiles hablan, cuentan historias de hace miles y miles de años para quienes quieran “escucharlas”. Investigadores del Museo Paleontológico de San Pedro, en la provincia de Buenos Aires, hallaron el húmero de un perezoso gigante con signos de una fuerte quebradura sin cicatrizar. Los análisis comprobaron que se trató ni más ni menos que de una mordedura, provocada por un oso prehistórico.

“Fue una verdadera lucha de gigantes. El húmero encontrado mide 65 centímetros y pertenece a la especie Lestodon armatus, un perezoso que, erguido, medía entre 3 o 4 metros de longitud, con un peso de más de dos mil kilos y con garras de 20 centímetros de largo. Y el atacante, un oso perteneciente al género Arctotherium, también alcanzaba fácilmente los cuatro metros, con colmillos de más de 6 centímetros de largo”, describe el director del Museo José Luis Aguilar, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM.

El húmero -hueso largo de la extremidad superior- fue hallado en Campo Spósito, un prolífico yacimiento de fósiles ubicado en una zona conocida como Bajo del Tala y que, hace más de 200 mil años, era el lecho de un río. Ya al extraer el fósil, el grupo vio que había algo particular en el descubrimiento.

“Nos sorprendió un poco al limpiarlo porque notamos las dos marcas de quebraduras, con el hueso hundido y sin signos de cicatrización. Nuestra primera hipótesis fue que había sido una pisada, algo común cuando los huesos quedan semi hundidos y otros animales pasan por encima”, detalla Aguilar.

Sin embargo, cuando limpiaron la otra cara del fósil, descubrieron que había una marca sumamente similar. “Trabajando articuladamente con el doctor Leopoldo Soibelzon, paleontólogo del Museo de Ciencias Naturales de La Plata e investigador del CONICET, llegamos a la conclusión de que un gran carnívoro había tomado por el brazo a este animal”, agrega el científico.

Faltaba, una vez aclarada la causa de semejante marca en el hueso, determinar qué especie había sido responsable. “Hicimos un experimento sencillo pero efectivo. En el Museo de San Pedro tenemos un cráneo muy completo del oso Arctotherium, y lo que hicimos fue colocar el húmero recién hallado en sus fauces, simulando la mordida. Y las marcas de los molares, que son los que hacían más fuerza, encajan perfecto en esa mordedura”, resalta Aguilar. Restan, claro, más análisis a los hallazgos.

Los investigadores manejan dos hipótesis. La primera de ellas es que el oso haya encontrado al perezoso ya muerto y se haya alimentado como carroñero. “La otra escena, que consideramos más probable, es que el oso atacó directamente al lestodonte adulto, produciendo esa feroz mordida. La ausencia de cicatrización en las fracturas del hueso, en todo caso, nos lleva a inferir que la mordida se produjo en un momento muy cercano a la muerte del perezoso”, puntualiza.

Testimonios de enfrentamientos

Para el grupo de investigación -integrado, además de Aguilar, por Simonini, Parra, Chiodini, Martínez, Saucedo y Swistun-, el fortuito hallazgo de este húmero quebrado representa una prueba importantísima en el campo de estudio.

“Se convierte en la primera evidencia concreta que tenemos de una interacción fuerte, en este caso una pelea, entre estos perezosos y osos gigantes, integrantes de la megafauna prehistórica de esa época- analiza Aguilar-. Podemos dar cuenta de que los osos se animaban a atacar a los lestodontes, animales que, además, solían andar en manadas, como pudimos comprobar en un hallazgo hace algunos años de varios ejemplares juntos”.

“Desde hace varios años trabajamos sobre distintas hipótesis vinculadas a la dieta de estos enormes y feroces osos que habitaron América del Sur durante el Pleistoceno. Hemos realizado múltiples análisis empleando diferentes técnicas como la morfometría geométrica, la paleopatología, biomecánica y análisis de isótopos estables”, suma, por su parte, Soibelzon.

Las evidencias, señala el investigador del CONICET, son sumamente relevantes. “El hallazgo confirma la capacidad de estos osos para quebrar huesos y consumir carne de otros mamíferos de gran porte y proporciona una de las primeras evidencias científicas directas de interacción entre la megafauna herbívora y los osos del género Arctotherium”, concluye el investigador de la UNLP. 

Coronavirus: efectos en los ovarios, pero sin daños irreversibles

Un grupo de investigación del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) demostró los impactos del SARS-CoV-2 en la fertilidad femenina. Sus autoras resaltan que las secuelas no son a largo plazo y subrayan la importancia de las vacunas, incluso en embarazadas.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Vinculado primordialmente a las áreas respiratorias, se demostró, con el correr del tiempo, que el SARS-CoV-2 también deja afecciones en otras partes del organismo. Un grupo de investigación del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) comprobó el impacto del COVID-19 en la fertilidad femenina, en el primer trabajo que evalúa las secuelas de este virus en la función del ovario. Aunque, eso sí, sin daños irreversibles ni crónicos.

“A partir de estudios hechos a pacientes de clínicas de fertilidad asistida, que habían tenido coronavirus -pero no habían sido hospitalizadas-, pudimos observar que, cuanto mayor concentración de anticuerpos contra el COVID-19 había, menor era la cantidad de ovocitos, tanto totales como maduros”, señala a la Agencia CTyS-UNLaM Yamila Herrero, becaria doctoral del IBYME y una de las autoras del trabajo.

Los ovocitos, explica Herrero, se llaman así mientras están en el ovario. Una vez que salen de él, pasan a llamarse óvulos. El grupo de trabajo reclutó muestras de 80 pacientes de fertilidad asistida de cuatro clínicas, desde noviembre de 2020 hasta mayo de 2021. Ninguna de ellas estaba, aún, vacunada.

“Para la investigación no trabajamos directamente con los ovocitos, sino que analizamos muestras de un líquido que se llama fluido folicular, que es donde esta célula se encuentra inmersa. Estudiando este líquido, podemos saber la calidad y la fase de desarrollo de estos ovocitos, como una forma indirecta de estudio”, explica María Fernanda Parborell, investigadora del CONICET y líder del equipo.

El primer gran hallazgo del grupo fue comprobar que en este líquido folicular había anticuerpos de coronavirus. “Medimos la presencia de los anticuerpos a partir de los test rápidos de detección, que nos donó la doctora Andrea Gamarnik, del Instituto Leloir-explica Herrero-. Y, contra lo que se sospechaba, encontramos altas cantidades de estos anticuerpos en el 93 por ciento de las muestras de pacientes recuperadas de COVID-19 que formaron parte del estudio”.

El dato resulta importante porque se trata del quinto tipo de anticuerpo que se halla en el fluido folicular. Es un misterio, aún, cómo estos anticuerpos pasan de la sangre a dicho líquido.

A partir de los análisis de las muestras, y valiéndose también de las historias clínicas de las pacientes, Parborell y el resto del equipo descubrieron que, cuanto mayor era la concentración de anticuerpos contra el coronavirus en este líquido folicular, menor era la cantidad de ovocitos que se obtenían de las pacientes, luego de ser estimuladas hormonalmente en las clínicas de fertilidad.

Vasos nuevos, vasos buenos

Uno de los aspectos a tener en cuenta, a la hora de estudiar al ovario, es el factor de crecimiento del endotelio vascular. Permite, ni más ni menos, que se desarrollen nuevos vasos sanguíneos, lo cual posibilitará un órgano más sano. El grupo de trabajo, a partir de las muestras, descubrió que dicho factor estaba muy afectado en las pacientes recuperadas de COVID-19.

“Es primordial que el ovario tenga una buena irrigación sanguínea para que se nutra y se desarrollen correctamente los ovocitos. Creemos que hay una correlación entre el bajo nivel del factor de crecimiento de estos vasos y la baja cantidad de ovocitos recuperados durante el tratamiento”, remarca Herrero.

Tanto para la becaria como para la jefa del equipo, es importante destacar que estos efectos no constituyen un daño irreversible. “Se trata de brindar esta información a las pacientes, de que, igualmente, podrán quedar embarazadas, pero, debido al virus, tal vez tarden un poco más en conseguirlo. El ovario es uno de los órganos que tiene mayor capacidad de regeneración”, subraya Parborell, doctora en Ciencias Químicas.

A su vez, reafirman la importancia de las vacunas. “Absolutamente todas las vacunas disponibles son buenas, incluso para las embarazadas. Este tipo de estudios demuestra que lo que afecta a los distintos órganos no son las vacunas, sino, justamente, el coronavirus”, apunta Herrero.

Próximamente, el equipo se enfocará en estudiar el tiempo de recuperación del ovario y de la capacidad de generar estos vasos sanguíneos, entre otros factores, en pacientes recuperadas de COVID-19, para ver el período para que se reestablezcan los parámetros considerados normales. 

Distinguen con el Nobel de Física a tres investigadores por sus aportes a las teorías de los sistemas complejos

Se trata de los científicos Syukuro Manabe y Klaus Hasselmann, que se llevan la mitad del Premio, y de Giorgio Parisi. Los dos primeros fueron reconocidos por sus contribuciones para entender la variabilidad del cambio climático, mientras que el tercero fue premiado por describir las variabilidades y fluctuaciones en sistemas físicos.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Este martes, los investigadores Syukuro Manabe, Klaus Hasselmann y Giorgio Parisi fueron galardonados con el Nobel de Física 2021 por sus aportes al campo de los sistemas complejos.

El japonés-estadounidense Manabe y su colega alemán Hasselmann fueron distinguidos “por la modelización física del clima de la Tierra y por haber cuantificado la variabilidad y predicho de forma fiable el cambio climático”, mientras que el italiano Parisi recibió el premio "por el descubrimiento de la interacción del desorden y las fluctuaciones en los sistemas físicos, desde la escala atómica a la planetaria”, según indicó el jurado en el anuncio de los galardones.

“Es un premio más que merecido. Los sistemas complejos, también llamados extensos, son una temática y un campo de estudio que marcó mucho a la física durante los últimos 60 años y que tiene sus puntos de contacto con la matemática, con las neurociencias y con sistemas biológicos, entre otros”, destacó a la Agencia CTyS-UNLaM Pablo Mininni, doctor en Física e investigador principal del CONICET.

Mininni, docente del Departamento de Física de la Universidad de Buenos Aires, explicó que la particularidad de estos sistemas complejos es que no sólo tienen muchos componentes que lo integran, sino que, además, poseen mucha fluctuación, lo que implica que están en el borde entre el orden y el desorden.

“Por lo general, la gente imagina que la física trabaja con cosas aisladas, como un átomo, una partícula, un planeta. Pero este campo de los sistemas complejos permite estudiar, justamente, sistemas con muchísimas partes: desde la atmósfera hasta el agua que sale de la canilla y que pasa de estar en un sistema ordenado a uno completamente desordenado. Permite, incluso, comprender la variabilidad del mercado bursátil”, ejemplificó el investigador, para describir la variedad de aplicaciones.

Orden, caos y cambio climático

Parisi, uno de los premiados, estudió toda una serie de sistemas desordenados y generó parte de la teoría para poder caracterizar el desorden y las variaciones de los sistemas. “A partir de estos ejemplos que investigó, desde la física de partículas hasta la cosmología, pasando por las turbulencias de la atmósfera, Parisi demostró que se trata de sistemas multifractales: sistemas cuyos patrones se van repitiendo a medida que vas ‘haciendo zoom’ y los estudias en su interior”, detalló Mininni.

Los campos de aplicación de estas teorías son enormes e incluyen, por ejemplo, al cambio climático. “Hasselmann estudió los océanos, que tienen una dinámica muy lenta. Cambiar la circulación oceánica implica que el impacto se vea mucho tiempo después. Pero, a su vez, los océanos tienen, también, pequeñas variaciones en el corto y mediano plazo. Su aporte fue construir un modelo que permita entender esa variabilidad rápida, montada encima del sistema de variabilidad más lenta”, explicó el investigador.

Manabe, por su parte, construyó también un modelo teórico, pero para poder entender todo el desorden y variaciones asociadas a múltiples eventos de convección dentro de la atmósfera. “Hay, entonces, una línea que conecta a las dos mitades del Premio: tanto la oceanografía como el cambio climático y la atmósfera tienen muchísimo que ver con las teorías de los sistemas complejos”, resaltó Maninni.

“Entender estas variaciones permite entender y reconocer cuáles son los cambios que vienen de la propia dinámica del sistema y qué tipo de variación es externa. Esto permite comprobar, por ejemplo, los efectos que generan las actividades de la especie humana en relación al cambio climático. Los campos de aplicación de estas teorías son muy diversos”, concluyó el científico. 

Otorgan Nobel de Medicina por descubrimientos de receptores para la temperatura y el tacto

Se trata de los científicos estadounidenses David Julius y Ardem Patapoutian, cuyas investigaciones ya se están aplicando en tratamientos del dolor y podrían desembocar en nuevas terapias. Un investigador del CONICET analiza la importancia y el impacto de las líneas de estudio.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- El fisiólogo David Julius y el neurocientífico Ardem Patapoutian fueron reconocidos este lunes con el Premio Nobel de Medicina 2021 por sus “descubrimientos de receptores para la temperatura y el tacto”, según anunció la Asamblea Nobel del Instituto Karolinksa.

En el comunicado, la prestigiosa entidad remarca: “Los hallazgos de los dos premiados nos han permitido entender cómo el calor, el frío y la presión pueden generar impulsos nerviosos que nos permiten percibir el mundo a nuestro alrededor y adaptarnos a él”.

“Sin duda alguna, los estudios de ambos científicos fueron clave para lograr avances en el estudio del dolor. Sus investigaciones tienen importantes aplicaciones en el tratamiento de muchas enfermedades”, señaló a la Agencia CTyS-UNLaM el doctor Cristian Acosta, investigador adjunto del CONICET cuyas líneas de trabajo incluyen, justamente, mejorar el tratamiento del dolor crónico o patológico.

Acosta, con sede de trabajo actual en el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza Dr. Mario H. Burgos (CCT CONICET- Mendoza), tuvo oportunidad de conocer a Julius en 1998, en un curso de Biología Molecular en Neurociencias. Algunos años antes de ese encuentro, a principios de la década del ’90, Julius había identificado los receptores vaniloides, claves en todo el proceso.

“Cuando se comen pimientos picantes, generalmente producen dolor, calor, enrojecimiento… todos síntomas de sustancias irritantes. Y no se sabía a qué receptor se unía esa sustancia para generar eso. A partir del descubrimiento del sensor de las terminaciones nerviosas en la piel y de cómo se da ese mecanismo, Julius y su equipo abrieron el juego y permitió que se empezara a conocer mucho más sobre estos receptores de potencial transitorio”, describió Acosta.

Patapoutian, nacido en Armenia y con nacionalidad estadounidense, se especializó, por su parte, en otro tipo de señales: descubrió los sensores celulares de la piel y también de los órganos internos que responden a la presión.

“Cuando yo hago presión sobre la piel, se hunde. Ahora bien, ¿cómo se entera la célula que le estamos aplicando una presión mecánica? Patapoutian y su equipo describieron dos tipos de canales: uno que se suele activar cuando hay alguna obstrucción en el ducto pancreático, que genera cólicos; y otro que parece subyacer a todas las detecciones de deformaciones mecánicas que ocurren en el organismo”, amplió el investigador.

Acosta señaló también que ya existen terapias farmacológicas en el tratamiento del dolor basadas en los descubrimientos de Julius, luego de un largo proceso de investigación y de experimentos, mientras que, por el momento, no ocurre lo mismo con los procesos estudiados por Patapoutian.

“El tratamiento basado en los avances de Julius es un poco análogo a los parches de nicotina: se coloca un parche de capsaicina, uno de los compuestos de los pimientos picantes, y esa sustancia se libera muy lentamente. Ante la presencia de este compuesto, las terminales de las neuronas sensibles a este elemento se van retrayendo y se achican, generando, con el correr de los días, analgesia. Es un tratamiento muy efectivo en el caso de dolores crónicos”, detalló.

El impacto de estas investigaciones en el campo de la ciencia, por otra parte, es de un enorme alcance. “Tanto en mi grupo como en Laboratorio del Dolor en Cáncer del Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional, de la Universidad Austral, en el Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) o en otros espacios, trabajamos muchísimo con estos avances y herramientas. Nos permite estudiar mejor los mecanismos de las neuronas y entender cómo se da ese proceso del dolor”, agregó Acosta. 

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