Cuidar la naturaleza

Prácticos con los plásticos

Por Margarita Rothenberg

Ya es casi un saber popular la información que circula sobre los perjuicios que causan los materiales plásticos en el ambiente. Las campañas para generar conciencia van desde la educación ambiental en la escolaridad hasta la implementación de prácticas de separación de residuos domiciliarios. Se calcula que el plástico tarda entre 100 y 1.000 años en degradarse, por lo que está considerado como material de descomposición a largo plazo. Una botella plásica tarda 500 años en desintegrarse, y si está enterrada este tiempo se prolonga aún más. En nuestras costas bonaerenses, y de acuerdo a los resultados de los censos de basura costero marina que Fundación Vida Silvestre Argentina realiza desde el 2016 junto a más de 20 organizaciones costeras de la Provincia de Buenos Aires, el 80% de los residuos hallados en las playas bonaerenses fueron plásticos. Este pequeño muestro numérico puede cifrar la creciente preocupación por los daños irreversibles en el suelo y en las aguas de nuestro planeta, que impactan en las vidas que allí cumplen su ciclo. Las tortugas, aves, peces y otros animales acuáticos corren el riesgo de enredarse con los plásticos que flotan en el mar como bolsas, botellas y otros objetos que se convierten en trampas mortales de los que no logran escapar. Las especies marinas ingieren estos plásticos muchas veces porque los confunden con peces pequeños, como en el caso de las tapas de botellas, o porque fragmentos diminutos se adhieren a sus alimentos habituales. Los microplásticos pueden afectar negativamente al desarrollo de lombrices y microartrópodos. También repercuten sobre la actividad bacteriana e impactan en las propiedades fisicoquímicas de los suelos. Esto quiere decir que empeoran sus funciones y los servicios ecosistémicos que proporcionan. Una toma de conciencia y su consecuente accionar desde ya no revierte el desequilibrio generado, pero sí se vuelve una necesidad imperiosa para lo que llamamos futuro. Como habitantes de una comunidad local y una mucho más extensa, que es nuestro planeta, podemos activar como responsables, desde el rol que ocupamos: cada uno es pieza clave en la reducción de residuos plásticos. Adoptar bolsas de tela para las compras, preferir el consumo de alimentos que se presentan en envases de otros materiales, evitar cosméticos y productos de higiene personal con micropartículas de plástico. Ser prácticos con los plásticos a través de la separación de los residuos que producimos a diario es el primer paso para instalar hábitos familiares con propósito de disminuir las cifras preocupantes de contaminación. Involucrarnos de modo que crezca en proporción el número de ciudadanos movilizados para que nuestra casa, la Tierra, sea más habitable para todos.

Torcaza Común 

(Zenaida Auriculata), es un ave pequeña y simpática que es bastante común de ver en nuestro día a día. Se mueven en bandadas de varios individuos y suelen estar en el piso en grandes cantidades en busca de su alimento; que principalmente está compuesto por semillas y granos, pero son bastante omnívoras (básicamente comen de todo). Miden de 22 a 24 cm aproximadamente. Su plumaje es pardo grisáceo con patas rosadas y se puede diferenciar de otras palomas por sus lunares negros en auriculares y alas, su cola es grisácea con ángulos blancos. Los machos difieren de las hembras ya que presentan coloración celeste en la parte superior de la cabeza y ligera coloración rosada o dorada en el pecho; otro dato importante respecto a los machos es que realizan un canto muy peculiar distinto a otras aves. Su hábitat es bastante variado ya que se adaptaron a diversos ambientes, desde campos abiertos, poblaciones rurales, a plazas y parques en grandes ciudades. Construyen un nido muy básico con plataformas de palitos finos, tallos de yuyos, gramillas, hojita y a veces alguna pluma. Este es sostenido en árboles, arbustos, enredaderas, matorrales, tirantes de techos, etc. Ponen dos huevos blancos que eclosionan en 12 a 14 días aproximadamente. Se distribuyen por toda Sudamérica con algunas excepciones

El chingolo

 (Zonotrichia capensis) es un ave que pasa mucho tiempo en árboles y arbustos, aunque baja a tierra a recoger su principal alimento que son semillas y gusanos. El canto del chingolo es exclusivo del macho. Entre primavera y comienzos del verano forman parejas que construyen el nido, de forma semiesférica, formado por paja y cerdas en el exterior y pelos y plumón por dentro. Suelen levantarlos en el suelo en zonas de pastizales; más raramente lo construyen en arbustos o en ramas bajas. La hembra deposita de 2 a 5 huevos de forma ovoide, de color verde pálido o celeste, con manchas o anillos de color castaño, gris o lila. Miden entre 14 y 15 cm de largo. Esta especie se distribuye por toda América del Sur (salvo Islas Malvinas y Tierra del Fuego) y América Central.

En el mes de la Pachamama

Andrea Tripodoro / Naturalista de campo 
El primero de agosto fue el día de la Pachamama o Gran Madre como la llaman los pueblos originarios. En Sudamérica se la celebra y se la honra de distintas maneras durante todo el mes de agosto, desde la típica tradición guaraní de beber caña con ruda para tener salud y depurarnos, hasta abrir un pozo (boca de Pachamama) en la tierra para ofrendarle comidas, dulces, vino y cigarrillos. Todo ello con el fin de agradecerle por su abundancia y venerararla. Los pueblos originarios viven en comunión con la tierra cada día pidiendo permiso al cazar un animal para comer, honrando las cosechas, la lluvia, el sol, conviviendo en armonía y en reciprocidad permanentemente. Creo que es tiempo de que todos los humanos comencemos a agradecer y respetar a la tierra, cada día de nuestra vida. ¿De qué vale hacer una ceremonia en su día si luego la seguimos maltratando y olvidando que todo lo que alimenta nuestro cuerpo nos lo da ella?
Te propongo amigo lector algunas maneras de honrarla cada día. Agradecé al levantarte ver la luz del sol y durante quince minutos por día recargate de su energía, hacé compost en tu casa y de los residuos orgánicos obtendrás una tierra maravillosa para abonar tus plantas, reutilizá todo lo que puedas, los plásticos de un solo uso destinalo a botellas de amor ( si no conocés el proyecto podés googlear) usá productos de higiene, limpieza y cosmética libres de crueldad animal, plantá árboles y hierbas nativas, ayudá y respetá a los animales de todas las especies, creá un espacio para que las abejas y otros polinizadores cumplan su función, admirá un amanecer o una puesta de sol, abrazá un árbol y agradecele por su oxígeno, cuidá el agua, no tires basura donde no corresponda, respetá toda forma de vida, tomate un momento cuando estés disfrutando tu mate o tu café y en voz alta decile GRACIAS QUERIDA PACHAMAMA POR CADA DÍA. Seguramente ella te lo va a agradecer con el canto de un pájaro, una lluvia sanadora, una mariposa dando revoloteos o una flor asomando al mundo.
Yo repito cada día con alma y vida “amada Pacha yo venero tu jardín”.

El cabecita negra

Por A. Tripodoro

El cabecita negra (Carduelis magellanica) es una ave muy atractiva por su canto (el macho) y por su intenso color amarillo. Por lo general se mueven en bandadas (como se observa en la foto de abajo) en busca de alimento que está compuesto por semillas, granos y algunos insectos. Se los encuentra en plazas, jardines, bosques, ciudades, ya que son aves muy adaptables a las distintas altitudes. Miden entre 10 a 14 cm. El macho generalmente es verdoso por encima y amarillo por debajo, tiene en la cabeza una capucha negra característica (foto de arriba). La hembra no tiene capucha, su cabeza es grisácea y tiene el dorso más pálido. Los juveniles son parecidos a las hembras. En época de cría macho y hembra se separan de la bandada para buscar un territorio donde construir su nido que la hembra sin ayuda del macho tardara en construir de 7 a 9 días. Utiliza fibras vegetales, tallos y palitos finos para darle una estructura e interiormente lo recubre con lana y pelos. Lo sitúa en el extremo de una rama de árbol, a bastante altura. Ponen entre 3 y 4 huevos blanco azulados con manchitas marrones y negras. La incubación y el cuidado inicial de las crías lo hace la hembra y pasados los días el macho colabora. Su distribución abarca casi toda América del Sur.

Vacunar a nuestras mascotas nos protege a todos. 

Romina Scorza MP 12030

Los veterinarios somos agentes de salud pública y dentro de nuestro desempeño no solo está el velar por la salud animal sino también cuidar la salud de las personas, y debido a la aparición aislada de nuevos casos de Rabia en los últimos meses, es nuestro deber refrescar la importancia que tiene la vacunación antirrábica de nuestras mascotas.
La Rabia es una enfermedad viral perteneciente al grupo de las enfermedades zoonóticas, es decir, aquellas que pueden transmitirse de los animales a las personas. Esta enfermedad ataca el sistema nervioso, carece de tratamiento y una vez aparecidos los síntomas, suele ser mortal tanto en animales como en los seres humanos.
La transmisión se produce por mordedura, a través de la saliva infectada del animal, y muy poco frecuente puede darse la transmisión por arañazo o rasguño con presencia de saliva.
La fuente de infección son los animales domésticos, perros y gatos, pero es transmitida también por animales silvestres como zorros, zorrillos, murciélagos, los cuales actúan como reservorios de este virus.
Dicho esto es importante saber como comportarnos en caso de haber sufrido contacto y lesión por mordedura o rasguño de un animal de compañía o silvestre.
La primer medida a tomar es el lavado inmediato y en profundidad de la herida con agua y jabón, en segundo lugar debemos consultar con un personal médico para tratar el traumatismo recibido por el animal. Por último, un paso no menos importante, debemos dar aviso del caso al centro de zoonosis más cercano, donde el personal veterinario junto al médico decidirán si necesita el tratamiento que se conoce como PPE (profilaxis pos exposición), es decir el régimen de vacunas necesarias según el caso particular, sumado a la observación, seguimiento de la evolución y pruebas de laboratorio del animal mordedor, siempre y cuando se conozca su paradero.
Por todo esto, la mejor forma de prevenir esta problemática es VACUNAR anualmente a nuestras mascotas, así como evitar manipular animales silvestres como por ejemplo los murciélagos, sobre todo si están en situaciones sospechosa como encontrarlos
en el suelo o ventanas.
Con conocimiento de la gravedad de esta enfermedad, y de lo sencillo que resulta prevenirla, creemos que difundir y reforzar este contenido entre nuestros lectores, y hacerlos a su vez multiplicadores genera un beneficio para todos. 

Experiencia piloto

Por Margarita Rothenberg

Retomo la nota del mes de mayo redactada por nuestra naturalista de campo, Andrea Tripodoro, en la que refiere a una hermosa técnica oriental denominada “Baños de bosque”. Jugando un poco con estos conceptos y con el recuerdo, les cuento que mi primera infancia transcurrió a pasos de un aeródromo: era muy común estirar el cuello para seguir con la vista los aeroplanos que surcaban el cielo. El espacio abierto dejaba libre la visual para las sugerentes formaciones nubosas, las bandadas de tijeretas. Y por las noches, mi abuelo que era un aficionado a la astronomía, nos transmitía a mi hermano y a mí sus conocimientos sobre las constelaciones. Hace unos días, caminando por una acera de nuestra querida localidad, me encontré con el brillo propio de un enorme ejemplar de pecán. No pude evitar quedarme debajo de su copa, sombrilla dorada gigante, y me atrevo a aseverar que en tantos años de vivir aquí, reparé por primera vez en ese regalo otoñal de la Naturaleza. Pensé en qué poco detenemos a veces nuestros sentidos en la belleza y el misterio, en todas las vidas que conviven en las ramas, los matices del follaje, los movimientos de pájaros y otros pequeños animales. El tema es inagotable, sin embargo considero una práctica saludable despegar por unos instantes nuestros ojos de las pantallas, de lo que tenemos por delante, cambiar el angular y observar hacia arriba. Quizás ese árbol nos enseñe de convivencia, de estética, de botánica y zoología. Libros abiertos al alcance de todos, con sus ciclos, sus brotes, su floración, con el revuelo de los primeros pichones de primavera. Tal vez nos sorprenda con un increíble caleidoscopio de otoño, con su música de semillas vibrando en el viento. Invito a que seamos aviadores en familia, y nos animemos a pilotear nuestra mirada en un vuelo donde el único requisito sea detenernos, inclinar un poco la cabeza hacia atrás y abrir bien los ojos.

La Tijereta

(Tyrannus Savana) debe su nombre a su gran cola que se divide en dos simulando una perfecta tijera. Su cuerpo está compuesto en sus partes inferiores por plumas blancas, las superiores grises, las alas marrón oscuro, el pico y la mitad superior de la cabeza negro. Los machos a veces presentan una línea amarilla en la coronilla. Poseen una cola bifurcada extremadamente larga, de 2 a 3 veces la longitud del cuerpo en los machos; en las hembras la cola es algo más corta. Las plumas de la cola son negras o marrón muy oscuro por ambos lados; las plumas externas son las más largas. Los juveniles siempre presentan una cola mucho más corta. Los machos miden entre 37-41cm, las hembras entre 28-30cm, de la punta del pico a la punta de la cola. Habitan diversos ambientes como bosques, arboledas, pastizales e incluso zonas suburbanas. Se alimentan al vuelo atrapando insectos, como abejas, moscas, mosquitos, chicharras, termitas y también algunos frutos. Construyen el nido en forma semiesférica en forma de taza, con ramitas, raíces, hilos y en el interior lo recubren con plumas. La hembra coloca de 3 a 4 huevos de color crema con manchitas castañas y grises. Su distribución abarca desde Estados Unidos hasta Argentina.

La garza blanca (Árdea Alba)

Por Andrea Tripodoro

es un ave acuática de plumaje blanco, grande y esbelta, que puede alcanzar el metro de altura. Posee un vuelo lento, que realiza con el cuello retraído. Miden entre 88 y 104 cm; pesan entre 900 gramos a un kilo y un ejemplar grande puede lograr una envergadura (con alas extendidas) de 1.45 metros. En promedio, los machos son ligeramente más grandes que las hembras. El color del plumaje es blanco todo el año, excepto por las áreas faciales. Una línea negra corre por debajo de los ojos y se extiende desde el pico hasta poco más atrás de los ojos. Esta línea sirve para identificar a la Garza Blanca de todas las otras garzas ya que es la única especie que la posee. Las áreas entre el pico y los ojos son muy pálidas de un color amarillento con cierta tonalidad verde. El pico es largo, relativamente agudo y puntiagudo de color amarillo y la punta puede ser oscura. Las patas son largas y de color negro. Se alimentan de peces, anfibios y otros pequeños vertebrados que pueden ser pichones de aves, reptiles y roedores. Viven en las orillas de los depósitos y cursos de agua dulce, salobre salada y otros lugares cubiertos por agua de poca profundidad. Arman sus nidos con pequeñas ramas secas entrelazadas con juncos y totoras; en colonias muy numerosas (foto de arriba) sobre árboles cercanos al agua de juncos o humedales. Colocan generalmente entre 3 y 5 huevos de color celeste claro y ambos padres participan de los cuidados de los pichones. Es una de las aves más ampliamente distribuidas por el mundo ya que ocupa todos los continentes salvo la Antártida.

Baños de bosque 

Como naturalista desde hace más de veinte años, como persona que ama la vida en todas sus formas que respeta y cuida la tierra, cada vez que tengo la oportunidad me sigo capacitando y aprendiendo sobre la naturaleza, su cuidado y los efectos positivos que tiene estar en ella para nosotros. Una maravillosa experiencia son los llamados baños de bosque, una técnica oriental de larga data y que consta de sumergirse en un bosque y realizar una caminata en profundo silencio admirando la copa de los árboles percibiendo sonidos y las distintas energías que estos gigantes nos aportan. Ayuda a nuestro ritmo cardíaco, reduce la ansiedad, combate el estrés, mejora la circulación entre una infinidad de beneficios. Pero para mí lo más importante al hacer estas prácticas fue seguir valorando la vida de los vegetales gigantes, pensar que sin ellos que son los que nos dan el oxígeno la vida no existiría, sentir que en sus copas la vida se manifiesta en forma de insectos, aves, mamíferos, reptiles que usan sus ramas para nidificar, alimentarse, polinizar flores etc. Un ejercicio que aprendí en estos baños y que a cada persona que puedo se lo recomiendo es apoyar nuestro oído sobre el tronco de un árbol y con paciencia comenzaremos a sentir el burbujeo de los líquidos nutrientes que transporta en su interior: es como sentir la sangre que corre por nuestras venas. Una sensación única y maravillosa que todo aquel que piensa que un árbol o una planta no siente si las lastimamos debería experimentar. Te invito amigo lector a que pasees por una plaza, por tu barrio, por tu propio jardín mirando las copas de los árboles respirándolos sintiéndolos, abrazándolos y practicando el escuchar su LATIR pero sobretodo te invito a que cada día les agradezcas a estos bellos seres tu vida, las de los que amas, la de todos los que vivimos en este planeta ya que sin ellos nada sería posible …Y planta algún árbol nativo o muchos junto a tus hijos, nietos o en comunidad cuidándolos y amándolos como ellos hacen con nosotros. 

Días animales 

Día de… es un enunciado que se puede completar con una lista de sustantivos cada vez más extensa. Son fechas clave, como en el caso que nos ocupa, para llamar la atención al menos en un momento del año, sobre determinada temática. El día del animal se celebra en Argentina como sabemos el 29 de abril, fecha en que se conmemora el fallecimiento de Ignacio Lucas Albarracín, pionero en el país por su lucha contra las riñas de gallos, corridas de toros y tiro a la paloma, actividades que en su época se consideraban pasatiempos aceptables. Albarracín fue también el mayor impulsor de la Ley Nacional de Protección de Animales.
Cuando nos acercábamos con nuestros talleres de “Proyecto Educativo Cave Canem” a las escuelas y jardines de infantes la intención era, además de inspirar amor, respeto y empatía hacia la Naturaleza, proponer que cada integrante de la ciudadanía, celebrase el día de la fauna y la flora con acciones en cada jornada vivida. Con conciencia y compromiso al llevar a casa una mascota, ocupándonos en familia de sus necesidades básicas, no solo alimento y espacio adecuado, sino también vacunación, asistencia médica y sobre todo afecto. Hablar a los a los niños de cuidar la fauna silvestre siempre nos resultó tarea sencilla: en la mayoría de las instituciones que visitábamos ya se habían trabajado algunos aspectos con los docentes, y nos asombraba la curiosidad manifiesta sobre los polinizadores, los murciélagos, las aves. En oportunidades era necesario señalar cuáles son las especies animales aptas para la convivencia en una casa y cuáles no, fundamentando los casos. En los cierres de varios talleres (trabajábamos con la comunidad educativa de cada institución durante meses) llegaban nuestros invitados de lujo, los perros rescatistas de la Brigada K9 con sus acompañantes, los Bomberos Voluntarios de Hurlingham, que daban una charla a todos los presentes. Quedaba flotando en el aire del patio escolar la palabra vocación. Así, con animales que enseñan, acompañan, recuperan a niños y adultos de dolencias, sostienen el ciclo de la vida, colaboran heroicamente, nos conmueven con su ternura, su colorido o su canto, creemos que la mejor forma de expresión es que todos los días sean animales. Para devolver en pequeños gestos cotidianos tanto como ellos nos brindan.

El carpintero Bataraz

Por Andrea Tripodoro

chico (Veniliornis mixtus) es un ave fácilmente reconocible ya que se la suele ver en los troncos de los árboles, recorriéndolos en busca de insectos. Al hacer agujeritos en el tronco con su pico se produce un golpeteo constante y muy característico (además si miramos atentamente el suelo encontraremos pedacitos del tronco de dicho arbolito). Marcan su territorio con llamados agudos y golpeteos en troncos huecos; su vuelo es ondulado y lento. Miden aproximadamente 15 cm. Macho y hembra son semejantes, aunque el macho posee la nuca con plumas rojas mientras que en la hembra son negras. Su color general es negro marcado de blanco. Se alimentan de larvas de insectos que atrapan debajo de la corteza de los troncos, también de escarabajos, hormigas, termitas y polillas.
Nidifican en huecos, ramas o en el tronco seco de los árboles. La hembra pone 4 huevos ovoidales de color blanco. Su distribución va desde el este de Bolivia, centro del Brasil, y el oeste de Paraguay, hasta Uruguay y el norte de la Patagonia Argentina 

El celestino

Por Andrea Tripodoro

(Thraupis sayaca) es un ave que se caracteriza por su hermoso plumaje; el macho presenta un color celeste metalizado en el dorso, siendo las alas y la cola de color gris en tono verdoso. La hembra es de un color más apagado. Tienen un tamaño aproximado de 18 cm de los cuales 7 a 8 cm pertenecen a su cola. Habitan generalmente en matorrales, bosques y hasta en zonas urbanas acostumbrándose, de ser así, a la presencia del hombre aunque rara vez se lo ve transitar por el suelo. Se alimentan de flores, brotes, frutas e insectos. Muy prolijos para construir sus nidos con hojas, pastos secos y palitos entrelazados entre sí, en las ramas más altas de los árboles. Es muy común, verlos activos con musgos, pastos suaves, ramitas, trasportados en sus picos que son para darles forma al interior del nido y hacer más placentera la incubación de los 3 a 5 huevos en el depositado. Su distribución abarca varias provincias de Argentina (zona norte y centro del País) y los países de Uruguay, Paraguay 

Naturaleza viva

La escuela primaria nos deja recuerdos únicos en la memoria. De los más antiguos quiero compartir con ustedes una escena. Sesenta niños caminando por una senda, acompañados de sus maestras. Apenas comenzadas las clases fuimos a buscar los colores iniciales del otoño a un monte muy próximo al edificio escolar. Tiempo después era la cosecha de manzanas y en el aula hicimos un corte a la mitad de la deliciosa fruta, dibujamos en el cuaderno y anotamos “pericarpio, mesocarpio, endocarpio”. Cuando a las vides de la zona asomaban racimos maduros, preparamos vino con la guía de nuestras docentes. Si cierro los ojo percibo aun el aroma, aunque ha pasado más de medio siglo de ese primer grado. Décadas más tarde, como maestra en una escuela de zona urbana, con patios donde la expresión de la Naturaleza se resumía a unas macetas con pequeñas plantas, surgió la idea de hacer siempre que se pudiese con mis alumnos, una recorrida por el barrio con el simple propósito de observar y reflexionar sobre el entrono natural. En la recorrida los niños descubrían texturas en la piel de las bellotas de un roble, al reparo de su frondosa copa, el encendido florecimiento de una añosa tipa en primavera, los colores de los jardines circundantes, los minúsculos habitantes en la corteza de los árboles, el canto de las aves vecinas. La profesora de Educación Física nos guiaba por esa excursión que apenas daba vuelta la manzana, la profesora de Educación Plástica invitó a los sesenta alumnos de los dos terceros a sentarse en la vereda para plasmar en sus carpetas de dibujo aquella belleza cotidiana que era necesario redescubrir, y que pasábamos por alto en el apuro al llegar o salir de la escuela. Repasando ese camino desde la alumna hasta la maestra, me cabe una reflexión que comparto con ustedes: la sensibilidad, el asombro, el goce estético que se experimenta en la primera infancia es quizás uno de los mejores tónicos para ser más “empáticos” con la Naturaleza circundante. Cada especie ofrece su encanto de colores, aromas, músicas: obras de arte que percibidas como tales solo desearíamos preservar por el placer de reencontrarlas cada día.

Esterilización/Castración. "Mitos y Realidades" 

Esterilizar a nuestras mascotas es una de las decisiones que deberíamos asumir como parte de la
responsabilidad que se toma al adoptar un animal de compañía.
Hoy hablamos de sus beneficios y derrumbaremos algunos mitos urbanos acerca de este procedimiento.
En principio explicaremos que dicho procedimiento quirúrgico consiste en la extirpación de los órganos sexuales activos hormonalmente, es decir, ovarios en hembras y testículos en machos. De esta manera evitaremos que el ciclo hormonal se repita y con ello desaparece el llamado CELO.
Ahora bien, muchas son las inquietudes que surgen a la hora de tomar la decisión de esterilizar
a su mascota y nuestra función como profesionales es evacuarlas para llevar tranquilidad a cada propietario.
Son habituales preguntas como: ¿No le hace mal a mi mascota no tener relaciones sexuales?
¿No le va a cambiar su carácter? ¿debe parir una vez por lo menos para poder castrarse? ¿Debe castrarse después del primer celo? ¿Por qué hay que castrar al macho?
Iremos despejando estas dudas.
Los animales no viven la sexualidad como los humanos por lo que no debemos humanizarlos. Para ellos la sexualidad implica solamente el proceso físico de la reproducción, por lo cual su única función es la de procrear.
La prueba más clara es que la hembra solo acepta la monta cuando está en etapa de celo. Fuera de esa etapa, se niega e incluso puede rechazar al macho en forma muy agresiva. De igual forma el macho solo busca la monta cuando recibe la información química de una hembra en celo.
Se recomienda esterilizar a hembras antes de su primer celo y no requiere concebir una cría para dicho procedimiento. De hecho, esterilizar en forma temprana reduce casi a cero la probabilidad de que aparezcan tumores mamarios y afecciones de útero. Además, no deberíamos observar cambios en el carácter ni conducta del animal, por el contrario, tanto en perros como en gatos machos nos ayuda a reducir la agresividad, marcaje territorial, evitar las fugas del hogar, peleas callejeras, contraer enfermedades virales etc.
Como vemos la esterilización es sumamente beneficiosa en el bienestar y salud del animal.
Además de todo lo mencionado, es de suma importancia tomar conciencia de la función proteccionista que cumple la castración, es decir, su importancia en el control de la superpoblación animal, la cual se ha convertido en una problemática social que nos supera cada día. Pensemos que no dejan de nacer camadas de perros y gatos destinados al abandono, sufrimiento, maltrato animal o destinados a refugios desbordados y cada vez con menos recursos.
Espero logremos que cada uno tome conciencia del gran aporte que podemos hacer para cambiar esta realidad de cientos de animales y poder revertir esta situación, simplemente empezando por casa.

Romina Scorza
M.P. 12030 

El taguato

Por Andrea Tripodoro

(Buteo magnirostris) o (Rupornis magnirostris) es un ave rapaz bastante común confiada que permanece en silencio y cuando sale a cazar emite una vocalización (grito) muy fuerte, vuela siguiendo corrientes de aire mientras realiza aleteos rápidos que alterna con planeos cortos. Habita en montes, bosques, y en los poblados se lo puede observar a mediana altura en arboledas, postes, cables de electricidad y por lo general cerca de caminos. Miden de 33 a 41 cm de longitud total; la hembra es un poco más grande y más pesada (257 y 350 g) que el macho (206 a 290 g). Ambos sexos son similares en el patrón de coloración. Tienen un pico muy característico entre el color amarillo-naranja y sus ojos intensamente amarillos están atentos a cualquier movimiento. Se alimentan de insectos, peces y otros pequeños animales. Construyen un nido de aspecto voluminoso con ramas y hojas, el cual puede medir de 20 a 46 cm de ancho y es bastante profundo. Generalmente está construido cerca o sobre de la copa de un árbol. La hembra pone de 1 a 2 huevos blancos punteados o estriados marrones. Se distribuye desde el sur de México hasta Argentina pasando por todo Centroamérica, Colombia, Ecuador, Venezuela, Perú, Guayanas, Bolivia, Brasil, Paraguay 

Practiquemos el Ayni

Querido lector hoy vamos a empezar esta nota definiendo la palabra del título.
En idioma quechua la ley de Ayni establece que todo en el mundo está conectado, una definición más amplia de Ayni sería el intercambio de energía entre los humanos, la naturaleza y el universo. Y aquí es donde quiero centrarme en nuestro intercambio con la naturaleza. Los humanos en general no pensamos que todo lo que llega a nuestra vida proviene de ella; desde lo que comemos hasta lo que consumimos: luz gas, etc. todo viene de la madre tierra. ¿Cuántas veces lo pensamos? ¿Le agradecemos cada día? ¿Le devolvemos algo de todo lo que ella nos da? Creo que por lo general no somos conscientes de ello pero si nos detenemos a pensarlo un minuto al iniciar nuestra jornada comenzaremos a observar la vida de otra forma como hacían y hacen las culturas indígenas y empezaremos a practicar el Ayni para devolverle a nuestra amada madre naturaleza una ínfima parte de lo que ella nos da.¿Cómo hacerlo? Muy simple: al levantarnos agradecerle por nuestra salud y la de los nuestros, por los alimentos, por las plantas, por los animales, por los árboles sin los cuales no podríamos vivir ya que ellos son los encargados de suministrarnos el oxígeno para nuestra vida, para todas las vidas. Agradecerle plantando árboles nativos en nuestro jardín, en nuestra vereda, agradecer esparciendo semillas en nuestra tierra para que las aves vengan a comerlas, ponerles bebederos de agua para que se refresquen, cuidar a las abejas y todos los polinizadores, respetándolos y haciendo que nuestros hijos, sobrinos, nietos. entiendan desde niños que la vida solo es posible si existe una mutua cooperación y respeto entre todas las especies que existen, observar la copa de los árboles, mirar un amanecer y agradecerle al sol por que sin sus rayos la vida no sería posible. Contemplar las estrellas, la luna, los colores del cielo que el universo nos regala con cada amanecer y atardece. En síntesis: vivir con los principios de nuestros pueblos originarios, vivir en AYNI.

La Cotorra

Por Andrea Tripodoro

La Cotorra (Myiopsitta monachus) es una especie de ave de la familia de los loros. Su tamaño es pequeño, entre 28 y 31 cm de largo y pesan entre 120 a 140 gramos. Su plumaje es de un verde brillante, con las alas verdes azuladas; la frente, mejillas, garganta, pecho y vientre son grises claros. Su cola es larga y puntiaguda, de color verde, como el dorso; el pico es ocre y las patas son grisáceas. Se alimentan principalmente de granos, semillas de plantas tanto silvestres como cultivadas. También consumen frutos y flores (las del Palo Borracho son de sus favoritas) así como insectos adultos y sus larvas. Son animales muy inteligentes que desarrollan su vida en grupos sociales de gran complejidad. Vuelan en ruidosas bandadas a gran velocidad y son capaces de emitir una amplia variedad de chillidos y graznidos. Construyen nidos comunitarios que pueden llegar a ser bastante grandes, (en una altura no inferior a los 10 metros sobre árboles o tendidos eléctricos) utilizando ramitas de plantas espinosas entretejidas, y compartiendo cada nido un buen número de parejas. Ponen de 5 a 8 huevos por nidada, y la incubación dura unos 26 días. Los huevos se adaptan a cualquier tipo de climas templados o tropicales; esto se da por la protección térmica que proporcionan las cámaras de los nidos coloniales. Se distribuyen por Sudamérica, de la zona centro y sur, desde Bolivia y Brasil hasta Argentina, Paraguay y Uruguay.

Aclaración: como todos las aves que venimos publicando en esta sección las cotorras son animales silvestres (es decir no son MASCOTAS) pero en el caso de las cotorras en particular se venden mucho y de manera ilegal, ya que la gente a veces las confunde con la cotorrita australiana, especie que está permitida para su venta legal

Nuevas tradiciones.

Margarita Rothenberg

El árbol de Navidad es una de las tradiciones más populares del mundo, un ícono de festividad que deja de lado debates y opiniones para mostrarse en imágenes familiares y comerciales, en pantallas y paseos públicos. Sin ahondar en el origen o los motivos de su fuerte arraigo, pienso si será posible instaurar otra tradición donde también sea un árbol el protagonista, la figura emblema de la paz, el amor y los buenos augurios. Plantar un árbol en un parque, en la vereda, en el jardín. Asentar en tierra una especie nativa, en lo posible con niños y adolescentes alrededor para que vean raíces afianzándose en el suelo, un tallo erguido sostén de la copa, unas ramas protectoras de nidos, para que sueñen con las futuras flores ofreciéndose a los polinizadores, con unos frutos guardando entre la pulpa sabrosa el secreto de la vida: las semillas. El árbol, gran maestro, enseñará sobre la paciencia en la espera de cada pequeño fenómeno que ocurra en su crecimiento, sobre el amor y la empatía cuidando y respetando a un ser diferente, sobre la sabia Naturaleza, que en la increíble maquinaria de este ser viviente nos provee de oxígeno, nos alivia de las altas temperaturas, fija los suelos. Los árboles, si sabemos convivir con ellos, nos superan en años de vida. Imagino un ejemplar que sea compañero de crecimiento de una niña o un niño, para que en el trascurso de su existencia vaya descubriendo las variaciones, las novedades en su follaje, los matices de color según la estación, la textura de su piel. Y que al menos una vez al año, crecidos ya, puedan reencontraste con la misma veneración y afecto con que tantas veces volvemos a encontrar a nuestros maestros para decirles gracias en una íntima celebración. Quizás si creemos en nuevas tradiciones, si nos atrevemos a crearlas, si caminamos buscando nuevos sentidos, si generamos cambios desde el respeto a la vida, haremos una reparación a la Madre Tierra y dejaremos una mejor herencia de paz y amor.

El Tordo músico

Por Andrea Tripodoro

(Agelaioides badius), es un ave que por lo general, anda en grupos, compartiendo el lugar de alimentación con otras aves. Se alimentan de insectos, semillas y brotes de algunas plantas. Cuando se posan en los árboles, cantan todos juntos, con sonidos de distintas notas, semejando un ensayo de orquesta.
Es menos terrícola que los tordos y a diferencia de éstos, construye su nido, con pequeñas ramitas y que semeja la forma de una taza. En el campo aprovecha nidos abandonados de otras especies. Ponen cuatro huevos ovoidales, blancos, color blanco azulado o blanco rosado con pintas. Su cuerpo mide aproximadamente 18 cm y macho y hembras son iguales. Se encuentra en la mitad norte de Argentina, Bolivia, Uruguay, el sur de Paraguay y centro de Brasil

Pequeños milagros cotidianos

Andrea Tripodoro
Naturalista de campo

En esta época donde todo parece estar mal creo más que nunca que debemos centrar la atención en los milagros cotidianos de la Naturaleza que ocurren en nuestra propia casa.
En mi jardín tengo plantas y árboles nativos para atraer aves e insectos. Al comprar una planta llamada flor de sangre (asclepia curassavica) y llevarla en su maceta al jardín descubrí con inmenso placer varias orugas de la mariposa monarca, misma que solo se alimenta en su estado de oruga únicamente de las variedades de la mencionada planta. Con el correr de los días al observar vi con pesar que varias orugas habían sido alimento de los pájaros y solo quedaba una bella y grande; decidí llevar la planta bajo techo para ver si aunque sea una mariposa salía de mi jardín. La oruga se alimentó hasta que un día empezó a quedarse quieta y colgar cabeza abajo de una de las hojas y comenzamos a ver maravillados como comenzaba a hacer su pupa a una velocidad increíble y ahora era el turno de esperar de 8 a 15 días para verla romper su pupa y convertirse en bella mariposa. La pupa estaba verde en un principio y luego al termino de 16 días comenzamos a notar que se ponía transparente y la mariposa se veía por dentro envuelta en su capuchón. Cuando salió de su pupa fue maravilloso ese nacimiento rápido y lento a la vez, observar como probaba sus antenas, sus patas, cuando comenzó a aletear mostrándonos su bello color naranja y negro, su esplendor, fue realmente emotivo y mágico, verla moverse por la planta lenta y serena tomándose su tiempo, sintiéndose segura hasta desplegar sus alas y en un corto vuelo subirse primero a un farol regalándonos su magia para luego emprender el vuelo hacia arriba de nuestra casa y desaparecer en el infinito… Quizás querido lector esta bella monarca esté alimentándose en tu jardín, quizás te alegró el día -o a tus hijos- al verla danzar por tus plantas. Lo que sí puedo asegurarles es que a nosotros nos llenó el alma y el corazón de esperanzas y de vida. 

El Chingolo

Por Andrea Tripodoro

(Zonotrichia capensis) es un ave que pasa mucho tiempo en árboles y arbustos, aunque baja a tierra a recoger su principal alimento que son semillas y gusanos. El canto del chingolo es exclusivo del macho. Entre primavera y comienzos del verano forman parejas que construyen el nido, de forma semiesférica, formado por paja y cerdas en el exterior y pelos y plumón por dentro. Suelen levantarlos en el suelo en zonas de pastizales; más raramente lo construyen en arbustos o en ramas bajas. La hembra deposita de 2 a 5 huevos de forma ovoide, de color verde pálido o celeste, con manchas o anillos de color castaño, gris o lila. Miden entre 14 y 15 cm de largo. Esta especie se distribuye por toda América del Sur (salvo Islas Malvinas y Tierra del Fuego) y América Central.

Pequeñeces y grandezas

Por Margarita Rothenberg 

Una semilla de lechuga tarda días apenas en germinar y en una semana ya se habrá formado una hermosa plántula. El bello ejemplar de aguaribay que aun luce su follaje en los jardines del Instituto Bernasconi fue plantado en 1872. La Naturaleza con su sabiduría ancestral nos habla a través de su creación. La pequeña hortaliza que consumimos a diario se recicla, como tantas otras a través de su semilla. El aguaribay se asegura de su descendencia del mismo modo, y en ambos casos el viento, las aves e insectos se encargan de colaborar en la fecundación. Hasta aquí la historia parece casi perfecta, y la elección de estas dos especies no es azarosa: cada una de ellas cumple un rol esencial. Los invito a hacer una reflexión sobre los estadíos que atravesamos en nuestra larguísima presencia sobre la Tierra: en un principio recolectores, luego agricultores. Siempre encontramos a mano el sustento en términos vegetales. Una ligera mirada a nuestro entorno barrial, más precisamente a las veredas, y una vista más panorámica a lo que acontece con las reservas arbóreas en nuestro territorio nacional y en el mundo, nos dará la respuesta del lugar que ocupamos hoy en el ecosistema. Nuestra capacidad de destrucción supera el tiempo de crecimiento de un añoso aguaribay, de una nutritiva lechuga. Pienso que hasta el último minuto la vida puede preservarse, la educación ambiental es un instrumento válido solo si se lleva a la práctica, quienes toman decisiones no pueden avalar la pérdida de un patrimonio irrecuperable, los vecinos debemos ser responsables del arbolado público que se destruye en forma sistemática e injustificada. Cada ser vivo, lechuga o aguaribay, juega un rol irreemplazable, mirar para otro lado es cortar la rama de la cual pendemos.

La Paloma Picazuro

Por Andrea Tripodoro

(Patagioenas picazuro); su nombre Picazú es nombre general que dan los indios Guaraníes a todas las palomas grandes, y añaden la última sílaba ro, que significa amarga porque la paloma come cierta fruta de sabor particularmente ácido. Es un ave mediana a grande de 35 centímetros de largo total aproximadamente, y 450 gramos de peso. Presentan cabeza y pecho violáceo, medialuna blanca en las cubiertas de las alas el resto del cuerpo plomizo, amarronado y sus ojos son rojizos. Se alimentan de maíz recién sembrado, semillas, frutas y además, cosa curiosa tratándose de una paloma, puede comer pedacitos de carne. Habitan en arboledas, montes, bosques y se han adaptado a áreas urbanas pero no son tan confiadas como las palomas caseras; les gusta posarse en lo alto de árboles secos o poco frondosos y de allí bajar a comer a los jardines, campos etc. Nidifica en árboles, construyendo una plataforma de ramas. Pone solo uno o dos huevos blancos, bastante grandes. Realizan varias puestas en cada estación. Su distribución abarca Brasil, este de Bolivia, Uruguay, Paraguay, y norte de Argentina 

La vida en llamas 

En estos tiempos de pandemia los humanos nos estamos cuidando y cuidando al otro intentando hacer las cosas bien, pero como tantas otras veces nos olvidamos de cuidar los mas importante nuestra tierra.
En lo que val del año mas de 20.000 focos de incendios en distintas provincias de nuestro país arrasaron con flora y fauna nativas, animales domésticos, de granja etc. Los incendios en su mayoría autorizados para plantación de soja y demás se realizan sin ningún control y a expensas de que los que menos tienen todo lo pierdan ; en una época en la cual mas que nunca deberíamos cuidar nuestro suelo, nuestra tierra lo que nos provee de alimento dejamos que los intereses de unos pocos maten toda la vida que en esas provincias habitan desde un puma hasta una serpiente ,desde una flor hasta el mas antiguo de los arboles .Amen del fuego los animales que intentaban escapar y buscaban refugio en los poblados a menudo fueron cazados o apaleados por miedo ,desconocimiento o codicia ; imágenes desgarradoras de los animales intentando huir calan el alma de cualquier ser humano que ame la vida.
Las autoridades en su mayoría ausentes nada hicieron para paliar o prevenir este desastre que dejo perdidas catastróficas para la naturaleza y para los pequeños productores …todos rogábamos por que lloviera pidiéndole a la propia naturaleza a la que infligimos daño que una lluvia mitigara tanto sufrimiento y se hizo esperar como intentando darnos una lección pero se apiado una vez mas de nosotros y mando el agua sanadora que apago los incendios pero dejo profundas huellas en nuestro territorio y en el corazón roto de los que amamos la vida en todas sus formas …perdón querido lector si esta nota sale con palabras duras o fuertes pero mi corazón quedo destrozado al sentir el dolor de cada vida que se perdió y mi impotencia se fue en lagrimas profundas que creo ayudaron a apagar esos nefastos incendios.
Por favor amigo lector cuidemos la tierra, es el único hogar que tenemos, respetemos el derecho a vivir que tienen todas las formas de vida gracias  

El halconcito colorado

Por Andrea Tripodoro

El halconcito colorado (Falco sparverius) es un ave rapaz muy bonita que suele observarse solitario o en parejas ya que no suelen formar grupos sociales. Tienen un marcado dimorfismo (diferencia) sexual. Los machos como es usual entre las rapaces son de menor tamaño que las hembras (macho 25 cm hembra 28 aproximadamente). En el macho las alas superiores son de un color grisáceo claro con puntos negros, el pecho es blanco crema con punteado negro. La hembra tiene los cobertores de las alas y la cola de un tono rojizo barrado en negro y su pecho es color rojizo - café. Habitan en bosques abiertos, costas, terrenos agrícolas, serranías, en postes de cercas y líneas de alumbrado eléctrico. Son aves muy territoriales que una vez se instalan en un lugar lo defienden ferozmente. Se alimentan de insectos, roedores, otras aves, anfibios y reptiles. No construyen su propio nido. La hembra deposita de uno a cinco huevos moteados, en cavidades de árboles o nidos abandonados de otras especies de aves, frecuentemente utiliza huecos creados por pájaros carpinteros, tanto en árboles como en termiteros. El macho aporta alimento y continúa haciéndolo al nacer los pichones, cuando los pichones aumentan su tamaño la hembra también caza y aporta presas para alimentar a los pichones. Se distribuye desde Canadá hasta Tierra del Fuego. 

En los talleres andan diciendo.

Por Margarita Rothenberg  

Al día del niño se le pueden asignar diferentes significados, nosotras creemos que nunca está demás enfocar la mirada en la niñez, más allá de una fecha que pueda activar el comercio o dar una mención efímera a quienes representan la riqueza mayor de la humanidad. Es por eso que hoy queremos, a modo de pequeño reconocimiento desde nuestro lugar, transcribir aquí algunas expresiones de alumnos de escuelas primarias que participaron en los talleres que fuimos desarrollando desde 2012 hasta 2019. Quedan como registros que surgieron en el transcurrir de la charla, y nos revelaron en esos pequeños a seres pensantes e interesados en saber. Ya en la primera charla, un alumno plantea que tiene en su casa cuatro perros y manifiesta, aludiendo a la tenencia responsable "no sé si voy a poder". De inmediato un compañerito objeta: "Tendrías que haberlo pensado antes". A la pregunta qué son los animales domésticos un niño responde: "Son los que no se comen". Otro alumno, que pone énfasis en el vínculo especial que se genera con las mascotas: "Yo aprendí a caminar con mi perro". Un adolescente al ver una pluma de las que siempre muestra Andrea, nuestra naturalista, es de un color rojo intenso, él manifiesta que de ese color se pone su abuelo cuando toma mucho vino. En cada taller no sólo emergen cuestiones en directa relación a la tenencia responsable o la protección de la Naturaleza, también salen de boca de los chicos formas de violencia, como peleas de perros, o maltrato de algún familiar o vecino hacia animales domésticos. En esos casos confirmamos que nuestras charlas son muy necesarias. Otro niño define a la veterinaria como la que "salva animales" y es muy posible que, para varios de nuestros receptores, Romina inspire una figura comprometida con su rol, tan necesaria como quien ejerce la medicina para humanos. "No se pueden tener loros en la casa" afirma un alumno, porque lo leyó en una revista infantil. Los niños poseen mucha información en algunos casos, y el momento del taller ayuda a socializar estos conocimientos. Tomando una tortuga de peluche del rincón de los juegos, un pequeño de tercero nos asombra: "Mirá, está castrada" y su dedo señala la costura en la pancita del juguete. Sobre la razón por la que no pueden tener monos, uno de los más chiquitos sostiene con convicción: "Porque comen bananas y las bananas son caras". Una alumna nos refiere los integrantes de su familia felina: "Gata abuela, gata adolescente". "Los monos deben vivir como sus ancestros" sale de la conversación sobre la captura de estos animales para su comercialización. "Cuando encontré un perrito lastimado pensé que yo también estaba lastimado" nos dice otro alumno, y no encontramos mejor definición para la empatía.

El pirincho (Guira guira)

Por Andrea Tripodoro

El pirincho (Guira guira) su nombre científico en lengua guaraní significa pájaro. Es un ave que se identifica fácilmente por su característico copete que suele tener erguido y su tamaño que es de alrededor de 40 cm y 20 de ellos pertenecen a su cola.

Se mueven en bandadas de varios individuos y suelen ser muy bulliciosos cuando se comunican. Se los encuentra en pastizales, arboledas, montes, bosques y áreas urbanas donde se ha adaptado, aunque es algo receloso de la gente. Se alimentan de pequeños animales, huevos, insectos y frutas en menor medida. No presentas dimorfismo (diferencias) entre macho y hembra.

El nido consiste en una estructura circular de ramitas y hojas instalada en alguna horqueta; por dentro su terminación es más esmerada que por fuera, ya que recibe una cubierta de hojas. El nido también puede ser compartido por muchas parejas y puede albergar hasta veinticinco huevos. Los huevos son ovalados y de cáscara dura, de color azul verdoso o turquesa, con una película blanca por arriba. Cuando en un solo nido varias hembras hacen su puesta, la gran acumulación de huevos hace que muchos de éstos no reciban calor suficiente durante la incubación y en consecuencia, solo eclosionan menos de la mitad de los mismos.

Su distribución abarca desde el noreste de Brasil hasta Bolivia, Paraguay, Uruguay y centro de Argentina

El picaflor común

Por Proyecto Cave Canem

Chlorostilbon Aureoventris) también llamado Colibrí, es una de las aves más pequeñas del mundo, tanto es así que muchas personas creen que son insectos. Miden aproximadamente 7 a 8 cm; el macho tiene pico rojo con ápice negro, pecho azulado, plumaje verde esmeralda y la cola azul oscuro. La hembra posee el pico de color gris y su base de tonos rosados, el verde del dorso es más pálido, la zona de la panza es color grisáceo a blancuzco salpicado de algunas plumas verdes a manera de manchitas. Los largos picos, rectos o curvados hacia arriba o hacia abajo, están adaptados a la perfección con su necesidad de buscar alimento; la lengua es igualmente larga y tubular. Tienen la capacidad de rebatir sus alas para adelante, para atrás, a los lados y arriba o abajo en formal vertical a velocidades increíbles (hasta 80 aleteos por segundo). El rápido batir de sus alas a menudo produce un zumbido que se podría interpretar como el equivalente del canto en otras aves. Asimismo, sus largos picos, que les permiten llegar hasta la parte profunda de las flores para absorber el néctar y atrapar insectos diminutos, también les sirven de arma, más para el ataque que para la defensa. Se alimentan del néctar de las flores, y pequeños insectos. Frecuentan la vegetación arbustiva de montes, sabanas, pradera, parques, jardines y en zonas urbanas. Son aves poco sociables. Muy individualistas, jamás forman parejas estables. Las hembras construyen sus nidos en forma de tacita con pelos, cerdas, lanas, materias vegetales suaves, liadas con telas de arañas. Puede estar atado, colgando o asentado a hierros, alambres, cables o hilos pendientes de techos, en ramas de plantas, tallos de enredaderas, yuyos o raíces. Cuando llega un macho hay un ritual de cortejo y una vez formada la pareja, la hembra pone de 1 a 2 huevos pequeñitos de color blanco. Su distribución abarca todo Uruguay y Paraguay, la mayor parte de Bolivia, este de Brasil y todo el centro y norte de Argentina con la excepción de las zonas cordilleranas.
El picaflor o colibrí es un ave que tiene un significado espiritual muy poderoso para las culturas indígenas de los Andes de América del Sur. Significa resurrección, paz, amor, comunicación, son mensajeros de nuestros ancestros, nos muestra la belleza del mundo, sanador de las penas y muchísimos e importantes significados más. 

La naturaleza en tiempos de pandemia…

Por Andrea Tripodoro

En estos tiempos en los cuales estamos en casa hace varios meses hemos comenzado a ver noticias o en nuestros mismos hogares como animales silvestres comienzan a aparecer en lugares que habitamos los humanos ,algunas personas observan con placer y le dan la bienvenida a estos nuevos ( o no tanto ya que vuelven a los lugares de los cuales los desplazamos) habitantes entendiendo que retornan a los lugares que los seres humanos con nuestro supuesto desarrollo les quitamos y aprenden a integrarlos a su vida y a deleitarse con sus comportamientos sus costumbres etc. .Pero otras personas por desgracia teniendo cero empatía con la vida los ahuyentan de formas agresivas incluso quitándoles la vida.
Creo que esta pandemia nos tiene que hacer entender que debemos pensar y empezar a cambiar nuestra visión del mundo, comprender que todos los seres vivos estamos relacionados y que podemos compartir el espacio de forma amigable ya que la naturaleza por algo nos puso a todos en este bendito planeta. Desde mi lugar de naturalista y de amante de cada vida entiendo que esta pandemia ,este virus que anda dando vueltas vino a mostramos que todos somos vulnerables que cuanto mas desforestamos ,traficamos animales silvestres, fumigamos con agro tóxicos , ,contaminamos ,envenenamos las aguas y miles de aberraciones mas ,nos destruimos a cada paso a nosotros mismos .Es tiempo de retornar a la naturaleza de ver como los animales y vegetales se relacionan en miles de mutuos beneficios sin perjudicar a otros ,de ser empáticos con cada vida ,de honrar la tierra ya que sin ella no somos nada y vernos como seres tan vulnerables que un virus de medidas ínfimas puedo llevarnos a la destrucción y al caos como nosotros llevamos a la tierra sin importar nada mas que el dinero .Las acciones cotidianas de cada uno de nosotros basadas en el amor ,el respeto, la solidaridad y la armonía con el medio ambiente nos ayudaran a transitar y entender este momento como un gran aprendizaje de la madre naturaleza que esta pidiendo a gritos simplemente RESPETO Y AMOR .

El chimango

Por Proyecto Cave Canem

(Milvago chimango) es un ave básicamente carroñera (es decir que se alimenta de restos de animales muertos) pero también ocasionalmente puede cazar presas pequeñas (pichones, lauchas e insectos). Su grito característico es uno de los sonidos habituales de nuestras pampas así como también su particular manera de volar aleteando y planeado alternativamente. Miden de 37 a 43 cm siendo en general la hembra la grande. Se los encuentra en todo tipo de terrenos donde la vegetación no es muy alta y se los suele observar posados en los postes de los alambrados al costado de las rutas. Nidifica sobre árboles y en general aprovecha como plataforma los nidos abandonados de otras especies. Ponen de de dos a tres huevos, aunque pueden llegar a cinco (los huevos son con manchas rojas). Macho y hembra comparten todas las responsabilidades del nido; construcción, defensa, incubación y alimentación de los polluelos. Su distribución abarca Argentina, Chile, Uruguay, llegando hasta Bolivia, Paraguay y extremo sur de Brasil.

Me importa, me enfada, me entristece.

Por Margarita Rothenberg

Tomamos tres categorías de calificación mediática para sintetizar lo que, como integrantes de un proyecto que educa en la preservación de la Naturaleza, experimentamos a diario en las calles de nuestra ciudad. La destrucción (sería impreciso hablar de poda) de especies arbóreas de las veredas es un hábito otoñal recurrente. Sea por considerar la hojarasca como un residuo indeseable, sea por la infundada creencia de un beneficio para el ejemplar cercenar sus ramas periódicamente, sea por tantas otras razones, bellísimas lagestroemias, espléndidos líquid ámbar, añosos tilos fueron desapareciendo de las aceras. Ya hemos publicado notas al respecto, consultado un especialista en el tema, ingeniero agrónomo del INTA: la poda debe ser racional, atendiendo a urgencias tales como peligro de caída del árbol, obstrucción de cableado, etc. Observamos extracciones de árboles de las veredas por particulares, cuando el arbolado de veredas, parques y espacios públicos es de incumbencia municipal. Estamos atravesando un punto álgido, puede parecer casi superfluo plantear esta temática en tiempos de pandemia. Pero creemos que más que nunca debemos generar un espacio de reflexión para planificar un futuro donde la vida de un ejemplar que tardó años, décadas en formarse, y que nos prodiga nada menos que oxígeno, no sea objeto de destrucción. Cuando enseñamos en las escuelas primarias y secundarias, y jardines de infantes que cada árbol es también hábitat de aves y otras especies animales, regulador de la temperatura, sombra, frutos, flores, presencia estética, ser viviente, ellos nos entienden. Y rubrican con su interés y conocimientos que son temas trabajados en profundidad con sus docentes. Algo está fallando, algo hay que hacer, tenemos la firme esperanza que, quien lee estas palabras, no se limite a calificarlas con un “me importa, me enfada, me entristece”. 

El Jilguero dorado

Por Proyecto Cave Canem

(Sicalis flaveola), es una especie de ave de las que más se ven en cautiverio (jaulas). Su comercio es ilegal como el de toda especie Silvestre. Es un ave de una gran belleza y con un canto muy melodioso (el macho es el que canta). Tienen un marcado dimorfismo (diferencia) sexual. Los machos son fácilmente distinguibles por el color amarillo oro; los juveniles machos tienden a tener pintitas amarillas en el pecho. La hembra es de color grisáceo más claro en el vientre, con estrías oscuras en pecho y dorso (en la foto de abajo se ve claramente la diferencia). Miden aproximadamente 12 cm. Se los encuentra en distintos ambientes: bosques, poblados, ciudades, plazas. Es bastante arborícola, aunque se lo suele ver en el piso alimentándose de granos, semillas, larvas y brotes.
El nido es construido por la hembra, mientras el macho la custodia cantando.
A veces pueden utilizar nidos abandonados por los horneros o cavidades huecas. Algunas veces ponen huevos en alguna maceta o huerta. Ponen de 2 a 4 huevos que son pequeños del tamaño de una almendra, su cascara es blanda pero resistente. Se distribuyen por Argentina, Uruguay, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil y Paraguay.

Compañeros de cuarentena… (Los mejores) 

Por Romina Scorza  / Veterinaria - M. P. 12030

Siempre hablamos en este espacio acerca de los estrechos vínculos que se viven actualmente con nuestras mascotas y cómo influyen nuestras emociones en el comportamiento y salud de los mismos.
En estos momentos de aislamiento social lógicamente el vínculo afectivo con nuestras mascotas se ve reforzado debido a que mucha gente pasó a convivir con ellos casi las 24 horas: con lo cual pasamos a compartir diversas emociones como angustias miedos, enojos. Ante esta situación es importante estar atentos a los cambios de comportamiento de nuestros amigos de cuatro patas y reaccionar a tiempo ante signos de stress apatía, hiperapego, ansiedad.
Con respecto a los felinos, especie rutinaria e independiente ha sufrido la invasión territorial del grupo familiar que pasaban muchas horas fuera de casa: esto ha llevado a muchos gatos que no salían al exterior a pasear por techos o peor aún a desaparecer por días, otros manifiestan síntomas físicos como alergias, baja de defensa, orinar en lugares inadecuados. Por otro lado, nuestros compañeros perrunos suelen vivirlo de manera contraria manifestando más apego, demandando más atención y cariño. El encierro o la falta de salidas pueden llevarlos a manifestar signos de stress como rascarse el cuerpo, lamerse, romper objetos, ladrar más de lo habitual.
Todos deseamos que este aislamiento quede pronto en el pasado y vayamos recuperando de a poco nuestra rutina diaria. Cuando llegue ese momento deberemos acostumbrar progresivamente a nuestras mascotas a estar nuevamente solas en el período de tiempo que estamos fuera de casa, evitando un repentino estado de ansiedad y separación.
Mientras tanto sugerimos mantener un estado de ánimo positivo. procurar que nuestras mascotas estén entretenidas, mimarlas, jugar con ellos lo cual traerá paz mental y física para toda nuestra familia de dos y cuatro patas y transitar este momento en la mayor armonía posible junto a ellos, nuestros amados compañeros de cuarentena.

El cardenal Común 

Por Proyecto Cave Canem

(Paroaria coronata) es un ave movediza, ágil vivaz y muy cantora. Su canto, en forma de gorjeos o silbidos, es fuerte, agradable, y se asemeja a los sonidos que brotan de una flauta. Por este particular canto y por su bello plumaje es un ave que se comercializa ilegalmente como mascota (que no lo es ya que es un animal silvestre) y por ello está en peligro de extinción.

Tanto el macho como la hembra no poseen diferencias marcadas de color; los jóvenes son similares a los adultos, aunque en lugar de rojo presentan un deslucido color canela, el cual les durara más de un año hasta llegar al rojo de los adultos. Habita montes y zonas de vegetación arbustiva en orillas de los ríos, arroyos o lagunas. Se lo halla solo, en pareja o en pequeños grupos, a veces entremezclado con otras especies. Se alimenta especialmente de granos, semillas, frutas, e insectos.

En época de reproducción construyen un nido en forma de cuenco muy liviano y resistente con ramitas finas, palitos, raíces, cerdas, plumas y musgo entrelazados entre sí. Ponen de dos a tres huevos; la incubación está a cargo de la hembra, mientras que el macho es el encargado de proteger y cuidar su territorio. La alimentación de los pichones es una tarea ardua, compartida por la pareja. Su distribución es del norte de Argentina, Perú, Bolivia, sur de Brasil, Paraguay y Uruguay 

Esta historia no es única

Sabemos que puede ser la réplica de otras tantas que suceden aquí, en Hurlingham o en puntos geográficos muy distantes, y en cualquier tiempo. Si nos decidimos a publicarla es con motivo de celebrar tantas otras acciones comunitarias, donde la solidaridad, el cooperativismo, pero sobre todo la sensibilidad se ponen en relieve. Donde la suma del hacer individual puede, como en este ejemplo, salvar una vida… o salvar mucho más.
Una tarde muy calurosa de febrero de 2019, sábado, jornada ideal para pileta o siesta, una persona me pone en alerta sobre un perrito accidentado a unos metros de donde vivo. En efecto Junior para unos, Rocco para otros, estaba tendido en el jardín de la que había sido su casa, en términos relativos, desde su nacimiento. Porque este pequeño can vivía en la calle, y quedó más expuesto aun cuando, al fallecer su madre humana, los familiares solo pudieron ubicar a sus hermanos: Junior escapó a todo intento de ser resguardado en algún hogar. Al poco tiempo se aquerenció en la vereda de una vecina, a dos cuadras de distancia de donde había nacido. Alguien que pasaba habitualmente por allí gestionó una casita con un pequeño colchón y mantas, que rara vez nuestro amigo habitaba. Pero volvamos a la tarde del accidente. Mónica, una de las vecinas que primero lo asistió, llamaba infructuosamente a su veterinario. La patita lesionada mostraba en hueso, mientras él respiraba con dificultad. Cuando llegó Romina, nuestra veterinaria del equipo del proyecto, Junior no fue capaz de mostrar sus colmillos como en otras oportunidades en que se acercaba un extraño. Sabía que con ella llegaba la vida. Luego de las curaciones, la medicación, y un largo proceso que podrán imaginar, Junior, el bravo callejero, se dejó adoptar. Otra vecina, que ya había recogido de la calle a una bonita mestiza negra, amiga del protagonista de nuestra historia en tiempos de orfandad, logró con dulzura maternal que Junior por fin entrara a su jardín. A un año y poco más del accidente, quien pasa por el portón de la casa de Junior puede ver un hermoso perro que recuperó el color de su pelo, que corretea feliz y saludable por el parque, y, sobre todo, que tiene hoy por hoy en su mirada, destellos del más puro amor.

La calandria común o grande

Por Proyecto Cave Canem

(Mimus saturninus) es un ave cantora que imita sonidos agudos y una gama de tonos intermedios, que combina de múltiples formas. Sorprende su facultad de copiar la voz de otras aves y de otros animales, además, llega a imitar el relincho de un caballo. Esta característica originó la denominación de su género: Mimus, que justamente significa “aquel que imita”. Permanece mucho tiempo en el suelo observando, mientras balancea su cola y se desplaza con cortas carreritas en busca de insectos, lombrices y otros pequeños invertebrados que forman su principal alimento. Macho y hembra construyen el nido que es una estructura abierta, profunda, hecha de ramitas pequeñas, raíces, sobre árboles o arbustos. Ponen de 4 a 5 huevos de color crema con manchas castañas. Miden aproximadamente 25 cm. Se distribuye ampliamente por toda América del Sur.

¿Qué hago con la basura domiciliaria?

Margarita Rothenberg

La necesidad de cuidar el medio ambiente, ya la tenemos clara a esta altura, es una tarea que nos involucra a todos. Es actuar ya para detener un daño irreparable en nuestro hábitat. No se trata de un mensaje pesimista, sino todo lo contrario. Pequeñas acciones en conjunto pueden sostenerse con suficiente fortaleza como para dar un paso adelante. En primer lugar está el conocimiento, la información (no hace falta una búsqueda exhaustiva para enterarnos qué conductas humanas lastiman el equilibrio ecológico) la toma de conciencia, y luego la búsqueda de soluciones colectivas. Hoy les propongo lo que cada uno puede hacer desde su casa, sin gran demanda de tiempo o dinero. Separar residuos domiciliarios es un trabajo que solo requiere unos minutos, pero su impacto será, realizado en conjunto, una de las claves.

Gran parte del residuo que producimos como restos vegetales (provenientes de frutas y verduras, desechos de infusiones), cáscaras de huevo, servilletas, papel, corte de césped, podas, hojas secas, pueden conformar una abonera en el jardín, si contamos con un pequeño espacio, o en el interior de la casa en un recipiente adecuado. Con el beneficio de obtener un excelente sustrato para la siembra en suelo o macetas. Para reciclaje de cartón contamos en una amplia zona con algún reciclador que se encarga de retirarlos. Los plásticos aun ofrecen cierta dificultad, aunque están creciendo alternativas como “botellas de amor”, que consiste en compactar todos los embalajes de este material que se descartan en el uso diario dentro de una botella o bidón.

Este producto es utilizado como materia prima para la fabricación de ladrillos y muebles, pero aún falta un paso esencial ya que quienes producen estos materiales no hacen el retiro a domicilio, el peso y volumen del acopio es de grandes dimensiones, el traslado a la fábrica costoso. Esperemos que pronto se pueda superar este inconveniente porque es una excelente alternativa de reciclaje para uno de los materiales de compleja degradación. Por lo pronto practicar el uso de bolsas de tela o changuitos a la hora de hacer las compras es de gran ayuda.
La recolección de botellas plásticas en cooperativas locales y otras acciones que comienzan a implementarse, acompañadas de una educación planificada en los tres niveles de escolaridad obligatoria, son indispensables para que nuestra casa no se transforme en breve en un gran basurero. 

(El benteveo común)

Por Proyecto Cave Canem

(Pitangus sulphuratus) o llamado comúnmente ”bichofeo” se alimenta generalmente de insectos; pero ésta es un ave muy atrevida y se anima a cazar vertebrados pequeños, como lagartijas y peces. Es habitual detectarlo posado en el extremo de ramas o en cables e incluso antenas. También en el borde de estanques, lagos etc. procurando el paso de pececitos o de ranitas. Disfruta mucho del agua y es muy común verlo zambullirse en las piletas de los jardines. Macho y hembra trabajan en la construcción del nido que es como un globo, voluminoso, esférico de aspecto blando construido con pastos secos y recubiertos externamente por pajas largas entre horquetas de árboles, a una buena altura. La hembra pone de 4 a 5 huevos color crema con manchitas y pintitas oscuras. Miden aproximadamente 22 a 26 cm y el macho y la hembra son muy similares. Es nativo de las Américas donde se distribuye ampliamente en todo el continente desde el sur de Estados Unidos hasta el centro de Argentina.

Crea el ambiente y la naturaleza vendrá a ti.

Hace muchos años mirando un documental sobre la naturaleza, un reconocido presentador dijo la frase que es el título de esta nota y quedó grabada a fuego en mí.
Al jardín de mi casa siempre venían pájaros, sapos, gekos, insectos, pero yo veía que no eran los suficientes ya que por el lugar verde en que vivimos tendría que haber registrado más especies de bichitos que no los tenía vistos. Por un problema de medianeras en el jardín de mi casa tuve que sacar árboles y plantas que eran exóticos, así y todo los saqué honrándolos y despidiéndolos porque no tenía alternativa. Una vez finalizada la obra me contacté con un vivero que vende todas las especies nativas de árboles y plantas y compré cuatro árboles pequeños y veinte plantitas nativas para armar mi jardín de nuevo. Mi sorpresa fue enorme al ver primero con la rapidez que estas plantas y árboles nativos crecían, al punto que el ceibo que planté en la vereda en cuatro meses creció muchísimo y está dando su primera floración.
Las plantas: salvias de diversos colores, barba de chivo, palan palan, solo por nombrar algunas de las que compré, se convirtieron rápidamente en alimento de distintas especies de colibríes que, mientras me tomo un mate en el jardín, vuelan a mí alrededor bebiendo el néctar. Mariposas por doquier ya que algunas plantas son hospederas de distintas especies de ellas, abejorros nativos, abejas que están en una situación tan crítica, insectos que son específicos de las plantas y sirven para dispersar semillas de las mismas etc. Plantas con frutos que son alimento de aves que antes no venían a mi jardín. La felicidad de ver tanta vida alrededor mío, de sentir que contribuyo a cuidar un pedacito de este mundo, me hace ver que todos y cada uno de nosotros podemos contribuir ayudando a la tierra. ¿Cómo? Poniendo plantas y árboles nativos en tu jardín, en tu vereda, donde puedas, amigo lector. No puedo explicarte el placer que vas a sentir al ver que la naturaleza de la que somos parte está en vos.

Conociendo las aves de Hurlingham y alrededores - (El hornero)

Por Proy. Eduac. Cave Canem

El Hornero (furnarius rufus). Debe su nombre a la construcción de sus nidos ya que estos son en forma de horno y están hechos con barro.
El hornero es un ave insectívora (es decir que come insectos) que consigue su alimento mientras camina por el suelo. Su dieta consiste principalmente en pequeños invertebrados como coleópteros, grillos, mariposas y otros insectos. Se trata de una especie monógamica (siempre tienen la misma pareja) que construye un característico nido de barro en árboles, edificaciones y otras estructuras. La hembra deposita de tres a cuatro huevos, que ambos sexos ayudan a incubar. Miden entre 16 y 23 centímetros.
Su distribución abarca los países de Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Ecuador, República Dominicana y Argentina. 

Esta Navidad no compres, adoptá.
Por Romina Scorza
Muchas personas eligen estas fechas especiales para regalar una mascota. La gran mayoría lo hace a través de la compra de un animal de raza ( perro o gato ) en criaderos o tiendas de mascotas.
¿Qué nos lleva a comprar una mascota?
El objetivo de los criaderos es vender lo que para ellos no deja de ser un "producto” o mercadería que satisface a sus propietarios con un beneficio económico.
El problema es que este producto se trata de seres vivos que pueden sufrir, que sienten, y que no deberíamos considerarlos objetos que elegimos y compramos por color o talle.
A pesar de que existen criaderos legales, la mayoría no cuentan con un control veterinario y mucho menos se cumplen las normas de higiene y bienestar animal, ignorando las necesidades básicas de los animales. Las madres son forzadas a reproducirse de manera artificial en cada ciclo reproductivo, viviendo en condiciones que los convierten en animales sumamente desdichados. Hacinados y encerrados en lugares reducidos durante toda su vida reproductiva, para ser luego descartadas.
Hoy contamos con refugios donde se trabaja con mucha seriedad: llevan a cabo los rescates, tránsito y luego adopciones responsables de animales en situación de calle.
Por ello esta Navidad podés decidir adoptar, sin comprar.
De esta manera evitamos fomentar el negocio que genera la venta de animales y el sufrimiento que conlleva, y además estarías dando a un animalito en situación de calle la posibilidad de encontrar una familia responsable que los quiera y abrace por el resto de su vida.


Conociendo las aves de Hurlingham y alrededores
(El zorzal colorado)

Por Andrea Tripodoro

Es omnívoro es decir que se alimenta principalmente de frutos, semillas e insectos. Busca frutos carnosos que constituyen la base de su dieta. Es habitual que resulte un buen dispersor de las semillas de las plantas que consume. Cuando camina por el suelo, se dedica a hurgar entre la hojarasca en busca de lombrices que son de su especial predilección. Se trata de una especie monogámica (siempre tienen la misma pareja). Durante el período reproductivo, en el macho se acentúa el tono rufo (rojo) anaranjado de su zona ventral (panza), por el contrario, en la hembra se le aclara.
El nido es circular, abierto, con forma de taza de bordes anchos, de unos 13 a 15 cm. Está construido con fibras vegetales, tapizado en su interior con ramitas y hierbas tiernas. Allí la hembra pone entre tres y cuatro huevos blancos o celestes con pintas marrones. Miden entre los 22 y 23 cm.
Su distribución abarca desde el oeste de Bolivia, Paraguay y Uruguay, el sur de Brasil hasta el centro y litoral de la Argentina.

Esparcir semillas.
Te presento una imagen, y te pido que pienses por unos instantes qué te sugiere: Diseminar semillas sobre la tierra. Las interpretaciones pueden ser tantas como los observadores de la escena. Quienes integramos el equipo de Proyecto Educativo Cave Canem, además de la acción concreta de dejar partículas de vida en un suelo que lo recibe, interpretamos la acción de sembrar como el desafío de educar y abrir las puertas del conocimiento, acompañadas de la sensibilidad y la toma de conciencia. Trasladar a las aulas temáticas tan serias como el respeto por la biodiversidad, es dejar en cada niño y adolescente la inquietud y la necesidad de hacer algo para cuidar nuestra casa Tierra. Proteger la fauna y la flora en la comunidad donde estamos insertos, esto es: respetar el hábitat de los animales, preservar las especies vegetales que nos rodean. O más claro aún, ser responsables de los animales de compañía, no comprar exóticos como mascotas, evitar la poda indebida de árboles, sumarse a proyectos de reforestación, adquirir las herramientas y hacer uso de ellas para denunciar maltrato animal o destrucción de especies arbóreas. Cuando le damos a los niños y adolescentes la oportunidad abrir una mirada sobre alguna de estas situaciones, ayudamos sin duda a que crezcan en el compromiso de actuar en consecuencia. Sembrar mediante pequeñas acciones como administrar el uso de agua, minimizar la utilización de plásticos, separar residuos, preparar aboneras, reutilizar objetos: como adultos estamos dando un ejemplo y educando activamente. Esta siembra es, como todas, un desafío a la paciencia y la constancia, se construye cada día. Y cada día vivido brinda una oportunidad: desde la escuela, con proyectos cuyo eje esté centrado en algún aspecto de medio ambiente, desde la familia enfatizando que un gesto tan mínimo como dejar los residuos donde corresponde ayuda a edificar un mundo más confortable y justo. Esparcir semillas es al fin una tarea donde la comunidad entera juega su papel irremplazable.

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