Divulgar, educar

Estudian cómo se amplió la distribución del mosquito responsable del dengue

INSTITUTO MULTIDISCIPLINARIO SOBRE ECOSISTEMAS Y DESARROLLO SUSTENTABLE

Darío Vezzani, investigador del CONICET y doctor en Ciencias Biológicas, estudia diversas especies de mosquitos de importancia médica y veterinaria. Analiza cómo se amplió la distribución del Aedes aegypti, vector del dengue, a lo largo de estos años, la importancia de políticas para combatirlo no sólo en el verano y las contraindicaciones de utilizar fumigaciones de forma indiscriminada.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS- UNLaM)- Erradicado durante la década de 1960 pero vuelto a resurgir e instalarse rápidamente desde fines de los ’80, el Aedes aegypti, mosquito responsable de transmitir el dengue y otras enfermedades, se volvió una enorme problemática a resolver por su impacto sanitario en la región. El tema también cobró relevancia dentro de la comunidad científica.

“Todo lo vinculado al dengue y al control del mosquito debe trabajarse de forma constante durante todo el año, y no sólo en los momentos donde hay una epidemia nacional y con un elevado nivel de transmisión del virus. Esto implica que en invierno también se pueden realizar muchas actividades para combatirlo y para poder prevenir y, por supuesto, después reforzar con las campañas de información e iniciativas en verano”, resaltó Darío Vezzani, investigador independiente del CONICET y doctor en Ciencias Biológicas, quien viene estudiando al Aedes aegypti desde hace más de 20 años.

Vezzani es integrante del Instituto Multidisciplinario sobre Ecosistemas y Desarrollo Sustentable, entidad multidisciplinaria que tiene doble dependencia: la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) y la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC). Actualmente, el investigador lleva a cabo varias líneas de estudio vinculadas a ecología de mosquitos de importancia médica y veterinaria, tanto en el Instituto de la UNICEN-CIC como en colaboración con colegas de otras universidades e institutos.

Una de sus líneas de investigación tiene que ver con cómo se ha distribuido geográficamente el Aedes aegypti en el último tiempo. En Tandil en particular, localidad bonaerense donde Vezzani está instalado desde hace cinco años, encontraron en 2019 que el Aedes aegypti está instalado en toda la zona céntrica.

“A partir de una foto de un mosquito que le llegó al director de Bromatología del partido, Federico Sánchez Chopa, y que resultó ser de un Aedes, se decidió capacitar al personal del servicio para que instalaran ovitrampas -trampas para los huevos del mosquito- en sus jardines, terrazas y patios. A partir de los análisis de esas muestras pudimos comprobar que había una población establecida en Tandil. A eso se le sumó, luego, el material fotográfico que empezaron a enviar los ciudadanos”, relató el investigador.

Por el momento, la localidad no cuenta con casos autóctonos, es decir, personas con dengue que no se hayan movido de Tandil. Para Vezzani, sin embargo, se trata solamente de una cuestión de tiempo, por cómo se fue ampliando la distribución del mosquito en el último tiempo.

“A nivel epidemiológico, los estudios de casos vienen demostrando que los casos de dengue se van ampliando, con un corrimiento hacia el oeste y hacia el sur del país. Lo mismo sucede en la Provincia de Buenos Aires. En 2020, por ejemplo, hubo casos autóctonos en Saladillo, a 200 kilómetros de Tandil”, alertó.

En esa línea, el doctor en Biología señaló que, en el último tiempo, “hubo transmisión autóctona en San Luis, Mendoza y San Juan, donde nunca había habido dengue. Lo mismo está pasando en algunas localidades del centro y sur de la provincia de Buenos Aires. Ya se han encontrado poblaciones del mosquito en Bahía Blanca, San Antonio Oeste y Neuquén”.

Respecto al factor de la temperatura, Vezzani detalló que “en ningún lugar del país tenemos transmisión del virus durante todo el año, a lo sumo en algunos lugares del norte podés encontrar al mosquito o a las larvas reproduciéndose todo el año. A medida que bajas hacia el sur, las temperaturas de invierno cortan el ciclo”.

En este sentido, el investigador del CONICET explicó que, a partir de esas bajas temperaturas, la masa de población de mosquitos no se encuentra en forma de adulto ni larva. “Pero sí se puede encontrar, dependiendo las condiciones ambientales, bancos de huevos acumulados en recipientes, como canaletas, rejillas, neumáticos abandonados o floreros en cementerios. De esos huevos, sólo una parte sobrevivirá y empezará su ciclo cuando llegue el calor. Por eso se vuelven tan importantes las acciones también en invierno”, agregó.

Sobre la utilización de venenos para reducir las poblaciones del Aedes, Vezzani alertó que los mismos, mal usados, pueden resultar contraproducentes en la prevención del dengue. “El Aedes es un mosquito muy domiciliario, está en el patio de las casas, al fondo de las gomerías, por lo que pasar con esos camiones que lanzan veneno desde la calle no es efectivo porque no llega a ellos”, consideró.

Asimismo, el investigador explicó que, al utilizar los venenos permitidos de forma constante, el Aedes empieza a generar una resistencia. “La población que va quedando es la resistente al veneno, por lo que, luego de varios años, lo que se obtiene es una población que se vuelve totalmente invulnerable y el veneno deja de ser eficiente. Por lo que se recomienda que la fumigación se guarde como herramienta fundamental para los momentos de epidemia, para cortar la circulación del virus”, apuntó.

Matemática para predecir y ayudar

Otra de las líneas de investigación en relación a los mosquitos es una tesis doctoral llevada a cabo por Alejandra Gallego, que Vezzani codirige junto a la matemática Verónica Simoy, también investigadora del CONICET, donde estudian especies de mosquitos de inundación, principalmente el Aedes albifasciatus.

“En algunos momentos del año, muy particulares, se dan lluvias muy abundantes que dejan charcos enormes en plazas y demás espacios públicos. Esos charcos son el hábitat de estas especies y, si la temperatura lo permite, hay una eclosión sincronizada que genera nubes enormes de mosquitos. Son dos o tres días en los que no es posible estar y, lo que la gente suele pedir es que se fumigue”, explicó Vezzani.

El trabajo de este proyecto incluye un monitoreo de larvas en los charcos y mosquitos adultos en los parques, y buscan desarrollar un modelo matemático que pueda predecir, a partir de factores como la lluvia, la temperatura y el viento, en qué momento se van a dar estos sucesos que generan una eclosión masiva de mosquitos y molestias a los vecinos.

“Estas especies que estudiamos -en total son cinco, pero hay dos que tienen mayor abundancia- son vectores de enfermedades que hace rato no están en el país. Si se pide que se tire veneno, lo que hará el mismo es matar a un montón de fauna benéfica, como abejas o depredadores naturales de mosquitos. Y, además, lo que hace el veneno es matar a los adultos, no afecta a los criaderos cargados de larvas, por lo que, al día siguiente, tenés nuevamente una nube mosquitos”, concluyó. 

ANTE LA SUBA DE CASOS DE COVID-19
“El colapso del sistema de salud repercutiría negativamente sobre todas las
demás problemáticas sanitarias” 

(Agencia CTyS-UNLaM) 

La Red Argentina de Investigadoras e Investigadores de Salud emitió un comunicado donde remarca la necesidad de políticas públicas para mitigar el aceleramiento de contagios y donde convoca a la sociedad a extremar las medidas de cuidado. Su presidenta expresó que una saturación sería crítica tanto para pacientes con coronavirus como con otras enfermedades.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Frente a la constante suba de casos de coronavirus y la alerta ante un posible colapso del sistema sanitario, la Red Argentina de Investigadoras e Investigadores de Salud (RAIIS) emitió un comunicado donde subraya la necesidad de medidas de política pública para reducir la transmisión del virus y ganar tiempo, tanto para avanzar con la vacunación como para proteger a los grupos de riesgo.

“Si se pusiera colores a las alertas, como ocurre en muchas problemáticas sanitarias, de mantenerse esta tasa de contagio, la proyección sería una alerta totalmente roja. De profundizarse esta situación, muchos habitantes se quedarán sin el derecho a una atención digna”, alertó la doctora María Soledad Santini, investigadora adjunta del CONICET y presidenta de la RAIIS, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM.

En el comunicado, la RAIIS llama “a las autoridades de todos los niveles a unificar criterios, teniendo como ordenador la necesidad de tomar medidas urgentes que mitiguen la aceleración de contagios”, a la vez que convoca “a la sociedad a redoblar esfuerzos de cuidado, dejando de lado actitudes de individualismo”.

Además, destaca la necesidad de “articular el eje de la salud, como un eje transversal de política de Estado para que se garantice y respete este derecho a todxs lxs habitantes del país”.

En relación al complejo escenario de pandemia, Santini expresó que el acento debe ponerse en el recurso humano. “Sabemos que hay hospitales públicos que siguen sumando salas para atender a pacientes con COVID-19, pero lo importante es entender que el insumo crítico no es el equipamiento, sino el conocimiento de los distintos profesionales que conforman el sistema sanitario y que deben transitar años de estudios para poder afrontar estas tareas”, remarcó.

En este sentido, la investigadora resaltó que, en toda esta situación, también se debe considerar el cansancio físico y psíquico de los empleados. “El personal sanitario incluye a todos los que trabajamos en esto: el terapista, el enfermero, el camillero, el personal de carga de datos… el sistema sanitario no empieza en una salita y termina en un hospital, es un sistema multidimensional donde miles de actores están trabajando día a día”, subrayó.

La investigadora advirtió que una situación de colapso sanitario sería crítica no sólo para pacientes con coronavirus, sino para otras enfermedades y tratamientos.

“Un sistema colapsado es un sistema que se paraliza. Si una persona debe ser intervenida por problema menor, si el tiempo pasa y no es atendido, hay una alta probabilidad de que ese problema se agrave. El colapso del sistema repercute negativamente sobre todas las demás problemáticas sanitarias. En Argentina, tenemos otras endemias como epidemias que debemos contener, y es exactamente el mismo sistema el que lo atiende”, subrayó.

Al comparar el escenario de la primera y la segunda ola, la investigadora del CONICET expresó que esta última encuentra a la sociedad “con redes ya en funcionamiento, con barbijos para toda la población, con mayor conocimiento científico y con gran parte del personal sanitario, población de riesgo y personal expuesto, como los docentes, que recibieron al menos una dosis de la vacuna”.

“En el país, pudimos contener la primera ola de la pandemia sin que el sistema sanitario colapse. Y, a medida que se vaya avanzando en el tiempo, vamos a poder sacar más y mejores conclusiones de la pandemia. Dado todo este complejo escenario, es clave que un país tenga como objetivo de Estado la soberanía, con la ciencia como pilar y la salud como derecho. Son cuestiones que las estamos viendo reflejadas con las vacunas producidas por estados y las vacunas producidas por empresas privadas”, concluyó. 

COVID-T
Presentan plataforma para analizar las respuestas inmunológicas frente al coronavirus 

(Agencia CTyS-UNLaM) FOTO (Prensa del MINCyT)

Se trata de un proyecto desarrollado por investigadores del CONICET, con el apoyo de la Unidad COVID-19. La herramienta permitirá monitorear la memoria a nivel inmunológico tanto en individuos vacunados como en pacientes recuperados, a lo largo del tiempo.
Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Investigadores del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME-CONICET), junto a autoridades del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, presentaron la plataforma “COVID-T”. La misma permitirá el estudio de linfocitos T -un tipo de glóbulo blanco- en individuos vacunados y también en pacientes recuperados para analizar la respuesta inmunológica frente al virus.

“Con esta plataforma, buscamos varios objetivos: poder monitorear la memoria inmunológica a lo largo del tiempo tanto en pacientes que se han recuperado del coronavirus como en pacientes que recibieron una o dos dosis de la vacuna y ver cómo se comporta el organismo y cómo responde frente a nuevas cepas del virus”, detalló en una conferencia virtual Gabriel Rabinovich, investigador del CONICET y director del proyecto.

De esta manera, la plataforma proveerá información útil para la toma de decisiones a corto, mediano y largo plazo, y para el diseño de nuevas estrategias inmunoprofilácticas e inmunoterapéuticas en el escenario de la pandemia por SARS-CoV-2.

Los linfocitos T, la clave inmunológica

Rabinovich explicó que, cuando el virus afecta un organismo, se activan diferentes mecanismos de defensa: “Hay unas células, llamadas células dendríticas, que censan continuamente nuestro organismo para censar los peligros que van apareciendo. Cuando estas células se encuentran con el virus SARS-CoV-2, toma fragmentos de él y viaja hasta los ganglios linfáticos para ‘presentarle’ la información a estos linfocitos T”.

“Al darse este proceso -continuó el investigador del CONICET-, los linfocitos T se activan y producen un gran número de moléculas que pueden ser monitoreadas y registradas, lo cual permitiría evidenciar si el linfocito T está activado o no”.

El papel de los linfocitos T, amplió Rabinovich, es clave a nivel inmunológico. “Tienen tres funciones: eliminar a las células infectadas por el virus en forma directa; activar a otro tipo de linfocitos, como el linfocito B, para que produzcan anticuerpos neutralizantes que también puede ser medidos; y forman parte de todo un repertorio que va a circular por nuestro organismo, nuestra sangre y tejidos, para poder defendernos del ingreso del virus”, enumeró el científico.

¿Cómo trabajará la plataforma?

Una de las becarias que encabezaron el proyecto, Montana Manselle Cocco, explicó que, a partir de muestras de sangre fresca que recibirán de distintos hospitales e institutos, se realizarán procesos en el laboratorio para purificar las células inmunológicas, especialmente estos linfocitos T.

“Lo que haremos con estas células purificadas será estimularlas con distintos fragmentos del virus, para luego medir el nivel de activación -profundizó la becaria del CONICET-. A partir del análisis y con el uso de algoritmos, podremos determinar un porcentaje de activación total, que nos permitirá, a su vez, ver la eficacia clínica de la vacunación y confirmar si los pacientes convalecientes pudieron desarrollar una respuesta inmune correspondiente y específica frente a la infección por coronavirus”.

Otra de las becarias, Florencia Veigas, destacó tanto el trabajo en equipo para poder desarrollar esta plataforma como la posibilidad de aprender más sobre el virus y la inmunidad que se genere. “Participar de este proceso implicó dejar nuestros proyectos doctorales de lado para centrarnos en esta iniciativa. Hay mucha fuerza, mucha voluntad y mucha dedicación y consideramos que es una herramienta de gran valor”, agregó.

El proyecto recibió el financiamiento conjunto de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación(Agencia I+D+i) y la Fundación Bunge y Born, en el marco de la “Unidad Coronavirus COVID-19”. Además, tuvo la colaboración del Biobanco de Enfermedades Infecciosas (BBEI), del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS) y el Hospital General de Agudos “Dr. Ignacio Pirovano”.

Durante el acto, participaron el titular del MINCyT, el doctor Roberto Salvarezza; la presidenta del CONICET, la doctora Ana Franchi; y el ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán. 

Una dosis de Sputnik V genera una fuerte inmunidad en quienes ya tuvieron COVID-19

EL TRABAJO FUE PUBLICADO EN LA REVISTA CELL REPORTS MEDICINE

Así lo demuestra un estudio colaborativo entre investigadores del CONICET y el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires. De acuerdo a los resultados, la producción de anticuerpos neutralizantes en personas que ya cursaron la enfermedad es entre 8 y 12 veces mayor respecto a quienes no estuvieron infectados y se aplicaron las dos dosis.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Una investigación realizada en la Provincia de Buenos Aires, con la articulación entre científicos, hospitales y el Ministerio de Salud provincial, demostró que las personas que recibieron una sola dosis de la vacuna Sputnik V, y que previamente estuvieron infectadas con COVID-19, generaron una mayor cantidad de anticuerpos que aquellos voluntarios sin infección previa que recibieron el esquema completo, con las dos dosis.

“Este trabajo demuestra que la respuesta de anticuerpos fue muy grande en personas que habían estado previamente infectadas y que recibieron la primera dosis. De acuerdo a los estudios, estamos hablando entre 8 y 12 veces de una cifra mayor respecto a aquellos que no estuvieron infectados y se aplicaron las dos dosis”, resaltó a la Agencia CTyS-UNLaM Jorge Geffner, investigador superior del CONICET que participó en la coordinación de este estudio.

La investigación, primer trabajo sobre la respuesta inmune inducida por la Sputnik V hecho fuera de Rusia y revisado por pares, también determinó que, después de una dosis de la vacuna, el 94 por ciento de las personas que participaron del estudio y sin previa infección desarrolló anticuerpos específicos contra el SARS-CoV-2. La cifra se elevó al 100 por ciento tras el esquema de dos dosis.

Liderado por la investigadora del CONICET y de la Fundación Instituto Leloir (FIL), Andrea Gamarnik, el estudio se realizó en 289 trabajadores de la salud que se ofrecieron como voluntarios para la investigación y los resultados se publicaron en la revista internacional Cell Reports Medicine.

“Los voluntarios se desempeñan en siete centros de salud públicos de la provincia de Buenos Aires. De ese total, 62 habían estado previamente infectados con el coronavirus. Y el estudio se hizo con ellos, justamente, porque fueron los primeros en recibir ambas dosis. Las conclusiones de este estudio son muy sólidas y coincidentes con lo investigado en otras vacunas, como la de Pfizer y Oxford AstraZeneca”, resaltó Geffner, quien además es coordinador de la Unidad COVID-19.

El científico, doctor en Bioquímica y docente de la Facultad de Medicina de la UBA, también ponderó el trabajo articulado entre distintos sectores para llevar a cabo esta investigación: “Este estudio incluyó a los grupos de investigación, a los hospitales públicos y a las áreas de gestión en terreno de la salud pública. Podemos aprender mucho de esas dinámicas de trabajo”.

En ese sentido, Geffner también destacó el aporte de la ciencia nacional en cada una de las etapas del proceso, ya que las muestras fueron analizadas en el Laboratorio de Serología y Vacunas de la FIL utilizando el test “COVIDAR IgG cuantitativo”, de desarrollo local. “También se usaron laboratorios de bioseguridad tipo 3 de la Facultad de Medicina, para los ensayos de neutralización”, especificó.

Una defensa ante las nuevas variantes

Consultado por la eficacia de las vacunas ante las nuevas variantes de coronavirus, Geffner explicó que se deben completar los esquemas con las dos dosis, para una mayor protección ante las nuevas variantes que surgieron.

“Actualmente, hay dos variantes de preocupación que circulan en Argentina: la de Manaos y la británica. Contra esas variantes, las vacunas protegen muy bien, y por eso se implementó el esquema de primera dosis y la segunda a los tres meses, para abarcar la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible”, detalló.

Con respecto a una posible circulación de la variante Delta, el científico explicó que, si bien no hay confirmación de que haya circulación comunitaria, “lo más probable es que en algún momento aparezca porque estamos hablando de la variante más predominante en el mundo”. 

INTEGRADO POR MÁS DE CIEN ESPECIALISTAS
Ciencia y trabajo colaborativo para investigar las variantes del
coronavirus

(Agencia CTyS-UNLaM)

Un grupo de científicos de diferentes disciplinas y regiones se encarga de analizar y estudiar tanto la secuencia genómica del virus como las variantes que aparecieron en los últimos meses y que alertaron a la población. La directora del proyecto, Mariana Viegas, detalla el trabajo del consorcio, analiza las distintas características de las variantes y resalta la importancia de mantener las normas de cuidado.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Estudios del grupo de trabajo PAIS (Proyecto Argentino Interinstitucional de genómica de SARS-CoV2) demostraron que distintas variantes de relevancia epidemiológica de este virus ya se hallaron en Argentina sin nexo epidemiológico ni contacto estrecho con viajeros. Las variantes en cuestión son las de Reino Unido, la de Manaos, la de Río de Janeiro y la de California, y, de acuerdo con estudios realizados, las primeras dos tendrían una mayor tasa de transmisión que las cepas que aparecieron anteriormente.

“Ya desde el comienzo de la pandemia veníamos realizando los análisis genómicos, vigilando en distintas provincias y estudiando qué linajes del virus se establecían en el país y cuáles estaban circulando. Pero, a partir de diciembre, cuando se empezó a tener preocupación por las posibles variantes, empezamos a cambiar la metodología para poder ofrecer otro tipo de respuestas”, explicó a la Agencia CTyS-UNLaM la investigadora Mariana Viegas, coordinadora del Proyecto PAIS e investigadora adjunta del CONICET.

Con la articulación entre el Laboratorio de Virología Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez –sede de trabajo de Viegas y nodo central del consorcio- y diferentes laboratorios a lo largo de toda Argentina, el equipo de investigadores cambió la dinámica de trabajo: además de secuenciar genomas completos, secuencian un fragmento de una proteína del virus llamada spike -clave para que el virus entre a las células- y donde tienen lugar las mutaciones características de estas nuevas variantes de preocupación.

“Sabíamos que las personas que retornaban de Río de Janeiro o Reino Unido podían tener esas variantes, era muy probable. Pero a nosotros lo que nos interesaba más era la circulación comunitaria, utilizando las herramientas y las posibilidades de esta red de laboratorios”, detalló Viegas.

Para llevar a cabo esta vigilancia poblacional, se toma una franja de una semana y se observa cuántos casos positivos hubo. De esos casos positivos, se hace una selección al azar de un porcentaje y se secuencia esa proteína donde se presentan las mutaciones. “Y se hace no sólo en el nodo central, es decir, el laboratorio del Hospital de Niños de Buenos Aires, sino en distintos laboratorios que funcionan un poco como ‘centinelas’. Una semana fue en Quilmes, otra en La Plata, otra en Lanús…se va viendo qué ocurrió en esa semana en particular en ese lugar”, amplió la investigadora.

Esta metodología permitió ver, ya desde las últimas semanas de febrero, que había casos de coronavirus con la variante de Reino Unido sin nexo epidemiológico, es decir, en personas que ni habían viajado a ese país ni habían estado con alguien que hubiera viajado. “En las muestras que tomábamos se veía un 1 o 2 por ciento en febrero y un 6 o 7 en marzo. Y aumenta continuamente. Lo cual comprueba que esa variante, al menos en Buenos Aires y Gran Buenos Aires, está circulando”, apuntó Viegas. La misma metodología se aplicó para identificar, desde las primeras semanas de marzo, casos con la variante de Manaos.

Efectos a nivel poblacional

Respecto a la posibilidad de que algunas de estas variantes sean más letales, Viegas aclaró que los efectos del virus se ven a nivel colectivo y que, en el resultado, operan muchos factores, como los comportamientos y los niveles de cuidado de cada población.

“De la variante de Reino Unido, por ejemplo, en Europa se hicieron estudios epidemiológicos que indican –aunque no confirman de forma taxativa- que esa variante es más severa cuando se estudia la proporción de casos y se compara las cifras, en la misma población, con otras variantes. Siempre se debe tener en cuenta que, al haber mayor transmisión, hay más casos y, por lo tanto, mayor probabilidad de que haya riesgo de muerte”, especificó la investigadora del CONICET.

Sobre la variante de Manaos, Viegas consideró que es demasiado pronto para poder sacar algún tipo de conclusiones. “Es una variante que está ampliamente distribuida en Brasil, un país con un sistema de salud totalmente colapsado, una población que no respeta normas de cuidado y con un gobierno que no toma definiciones fuertes. Para hacer un estudio epidemiológico y estadístico se deben tener analizadas y observadas todas las variables. En ese contexto, cualquier variante de coronavirus haría destrozos”, consideró la investigadora.

A su vez, la falta de cuidados, de distanciamiento social y del uso del barbijo no sólo permitirían una mayor circulación del virus, sino la posibilidad de que surjan nuevas variantes.

“Los virus se replican en las células del huésped o cuando pasan de un huésped a otro. Cada vez que se desarrolla un ciclo de transmisión, la maquinaria enzimática del virus copia su genoma para poder reproducirse. Este virus en particular es uno de los pocos con genoma ARN (ácido ribonucleico) que corrige sus errores. Aun así, a pesar de tener esta capacidad, esos cambios o mutaciones aparecieron. Cuánto más circulación y ciclo de transmisión haya, más chances habrá de que se produzcan otras mutaciones”, analizó la investigadora.

Viegas aclaró que, por el momento, las vacunas desarrolladas y aprobadas mantienen su nivel de eficacia frente a la severidad y mortalidad de los virus, pero que se vuelve imperioso que se extremen medidas de cuidado para bajar al máximo posible la tasa de circulación del virus.

Sobre el equipo de trabajo federal e interdisciplinario que integra el proyecto PAIS, Viegas subrayó la importancia del trabajo articulado y colaborativo: “Son más de 100 personas que forman el equipo. Hay gente experta de la gestión en salud, la epidemiología, la bioinformática, la evolución viral, entre otras disciplinas. Pudimos aprovechar las potencialidades que ya había y nos pudimos ayudar y entrenar entre nosotros, con lo cual es una experiencia que deja muchos saberes y metodologías incorporadas”.

Viegas también destacó el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y ponderó que esta dinámica de trabajo federal permita ofrecer respuestas más allá de la pandemia. “Nos queda ese saber hacer y el tener en cuenta que en cada región están esos colegas, el cual nos permitiría poder responder, en el futuro, a un brote de dengue en el norte, o de hantavirus en el sur…ante cualquier tipo de situación, ya estamos todos conectados y con más saberes que antes”, concluyó. 

Estudian el impacto de la pandemia en adultos mayores

(Agencia CTyS-UNLaM)

CÁTEDRA DE PSICOLOGÍA DE LA TERCERA EDAD Y VEJEZ
Docentes e investigadores de la Facultad de Psicología de la UBA analizan aspectos psicosociales de este grupo etario en el contexto del coronavirus y el distanciamiento social. Los estados de ánimo, las posturas frente a las vacunas y la importancia de considerarlos sujetos de derechos, entre las claves.

Agencia CTyS-UNLaM- Investigadores y docentes de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires estudian los aspectos psicosociales de las personas mayores en pandemia. Con metodologías cuanti y cualitativas, analizan, desde el inicio de la cuarentena, cuestiones como los estados de ánimo y las preocupaciones, las redes de apoyo y de contención y las posturas frente a las vacunas en la población de esa franja etaria.

“A la hora de pensar en políticas del cuidado, lo importante es que se tenga en cuenta que las personas de la tercera edad son sujetos de derecho, y no objetos a cuidar. Es decir, son personas que toman sus propias decisiones, más allá de su edad”, señaló a la Agencia CTyS-UNLaM Mariana Mansinho, docente de la cátedra de Psicología de la Tercera Edad y Vejez e integrante del equipo de trabajo.

Uno de los puntos en que se centra, actualmente, el trabajo del grupo son las opiniones de esta población ante la vacuna. “Realizamos una encuesta, en febrero de este año, a unos 270 individuos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que pertenecieran a esta franja etaria. Y hubo un gran porcentaje- alrededor de un 73 por ciento- que manifestó estar muy de acuerdo o bastante de acuerdo con aplicarse la vacuna”, compartió Mansinho, quien es licenciada en Psicología y especialista en gerontología comunitaria e institucional.

“Entre las justificaciones que aparecen para darse la vacuna, una de las que más se repite es la de la confianza y la seguridad, ya sea en la comunidad científica, por el reconocimiento de entes como el ANMAT o porque es lo que está siendo recomendado”, amplió, al tiempo que señaló también la predominancia entre las respuestas de “generar inmunidad” y “poder salvar vidas”.

A su vez, uno de los aspectos que quedó más relevado entre los adultos mayores que no se darían la vacuna fue tanto la falta de información como la desconfianza, la incertidumbre, las contraindicaciones y las dudas ante el funcionamiento. “Si bien la gran mayoría expresó sus deseos de vacunarse, es interesante siempre analizar los por qué de esa decisión, así como las razones para no hacerlo. Muchos factores sociales están jugando allí”, consideró la especialista.

“Es importante seguir estudiando estas cuestiones en torno a las vacunas, no sólo para analizar expectativas, miedos y deseos, sino también para ver qué impacto puede tener todo este proceso en sus actividades cotidianas y qué estrategias tienen para recuperar, aunque sea, un poquito de la ‘vida anterior’, por llamarlo de alguna manera. Todavía nos quedan muchos aspectos por estudiar”, amplió.

Autonomía en las decisiones

Mansinho consideró que, a partir de la situación de pandemia iniciada un año atrás, volvieron a surgir las posturas sobre la vejez ligadas, únicamente, al detrimento físico. “Cuando la gente piensa en alguien de la tercera edad, automáticamente, lo asocia con características negativas: el déficit, el deterioro, la imposibilidad física, la dependencia…Entonces, se homogeniza una etapa vital que es sumamente heterogénea”, remarcó la académica.

En este sentido, Mansinho señaló que, dentro de la gerontología, “no se habla de vejez, sino de vejeces, porque son productos de trayectorias donde hay muchos eventos que influyen en el proceso de envejecimiento. Entonces, si bien hay puntos en común, son muy diferentes entre sí”.

Estos aspectos distintos incluyen, por ejemplo, que las necesidades y los recursos con que cuenten sean muy diferentes en cada individuo. “Más allá de compartir el grupo etario, no es igual si alguien vive solo a que si vive con alguien, si tiene independencia para moverse o, incluso, si hay un adulto mayor que cuida a otro adulto mayor, como puede ser sus padres, sus parejas, algún familiar, etcétera. Son heterogeneidades que no siempre se tienen en cuenta”, analizó.

Para la integrante del equipo, una de las claves a la hora de pensar en políticas públicas y en tratar el tema desde los medios de comunicación es no partir de la idea de adultos mayores como personas que han perdido su autonomía. “Muchas veces, la base de la que se parte es que son personas que no pueden decidir por sí mismas y, entonces, alguien tiene que tomar la decisión por ellos. Se cae en una actitud más paternalista, o de infantilización de los adultos mayores”, remarcó.

Mansinho planteó, a su vez, que la llegada de la pandemia obligó a repensar y a debatir en torno a qué concepción de salud se maneja, especialmente cuando se toman decisiones desde las políticas públicas.

“Desde ya, la pandemia fue una situación sumamente compleja, donde hubo que reaccionar lo más rápido posible y donde, en muchos aspectos, aún nos estamos adaptando. Pero, en estos temas, se puso en evidencia que, muchas veces, se trató a la vejez sólo desde el lugar de lo biológico –el riesgo de enfermar y de morir-, dejando de lado tensiones como la salud mental, los contactos sociales y la soledad, entre muchos otros”, concluyó la especialista. 

A 100 AÑOS DE SU NACIMIENTO
Astor Piazolla: innovación y talento para romper el paradigma del tango

(Agencia CTyS-UNLaM)

Sergio Pujol, investigador del CONICET, analiza el impacto de la obra del bandoneonista en la cultura musical de Argentina. Sus vínculos con el jazz y la música clásica, las críticas, los elogios y pasiones del ambiente del tango y sus cualidades artísticas, entre las claves de su historia.

Cuentan que, en su estancia en Nueva York, donde se había instalado para filmar películas, Carlos Gardel conoció a un jovencísimo argentino que tocaba el bandoneón. Forjaron una buena relación y tan impresionado estaba el “Zorzal criollo” con su virtuosismo que le pidió permiso a su padre para llevarlo a una gira, como integrante del grupo. El padre se negó por lo joven que era su hijo. Poco tiempo después, Gardel y el resto de la comitiva fallecían en el trágico accidente aéreo en Medellín, como parte de esa misma gira. ¿Quién era aquel niño argentino bandoneonista? Nada menos que Astor Piazzolla, quien marcaría la historia del tango en el siglo XX.

“Piazzolla era un animal escénico, en el sentido de que buscaba – y lo consiguió casi siempre – la centralidad en el mundo cultural argentino. Era un músico frontal, provocador, que iba para adelante, con una energía impresionante. Su estado ideal era la confrontación, el combate por sus ideas estéticas. Por supuesto, era un compositor fantástico, un gran intérprete y un innovador”, analizó, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM, Sergio Pujol, investigador independiente del CONICET y gran estudioso de la historia de la música del siglo XX en Argentina.

Pujol explicó que, para entender el impacto de la música de Piazzolla, se debe tener en cuenta que, desde la década de 1930 hasta mediados de los ‘50, se extendió la Época de Oro de las grandes orquestas de tango, de los grandes directores y de los grandes cantantes.

“Su primer trabajo realmente importante, de hecho, fue como bandoneonista de la orquesta de Aníbal Troilo, a principios de los años ‘40, mientras tomaba clases de composición con Alberto Ginastera, considerado como uno de los compositores más importantes del siglo XX en Latinoamérica”, detalló Pujol.

A ello le seguiría, pocos años después, la fundación de su primera orquesta. “La de 1946 fue una orquesta típica, en cuanto a su estructura –fila de bandoneones, fila de cuerdas, contrabajo, piano- y la pulsación bailable, aunque pocos bailaron con ella. Fue el primer reservorio de su saber académico aplicado a las formas populares. Pero, por ese entonces, su sueño mayor era convertirse en un compositor sinfónico, de música ‘culta’”, explicó el investigador.

Ese deseo cambiaría en la década del 1950, en un viaje a París para perfeccionarse y para trabajar. “En Francia, estudió con Nadia Boulanger, gran pedagoga francesa, quien le preguntó qué hacía en su país. Como Astor le contó que era músico de tango y le tocó al piano ‘Triunfal’, uno de sus tangos, Boulanger quedó notablemente impresionada y le dijo que debía seguir ese camino, y no la música académica. Fue un momento epifánico, al menos así lo recordó Astor toda su vida”, relató.

Por ese entonces, tanto el tango como el folklore eran los géneros más populares e implicaban un trabajo activo para los músicos, según reconstruyó Pujol: “Piazzolla gana experiencia en años pródigos para las grandes orquestas. Se trabajaba en la radio, se grababan discos, se presentaban en los clubes sociales y deportivos, especialmente en los fines de semana y en los carnavales”.

“Si bien hacía tango tradicional, Piazzolla no dejaba de introducir cierta complejidad armónica y de contrapunto, las materias que había aprendido de la música académica. Pero al mismo tiempo era un gran degustador del jazz, género que había descubierto de niño en las calles de Nueva York”, explicó Pujol. A partir de la formación del Octeto de Buenos Aires, aparecería un Piazzolla “influenciado fuertemente por el jazz. Un Piazzolla vigoroso y de gran originalidad, pero muy cuestionado por el establishment del tango”.

Amores y odios

Pujol consideró que el ambiente en que se formó Piazzolla era claramente tanguero. “En algún momento él fue el hijo pródigo de la cultura del tango, una especie de niño mimado, la nueva promesa. Eso explica, de alguna forma, por qué despierta tanta bronca entre los guardianes de la tradición, aquellos que afirmaban que su música no era tango. O peor aún: que era el anti tango”, aportó el investigador. “En cierto modo, Piazzolla fue el cismático de la cultura argentina”, agregó.

¿Y en qué aspectos radicaban las críticas de estos sectores más tradicionalistas? De acuerdo a lo analizado por Pujol, al bandoneonista se le criticaba que con su música no se pudiera bailar, que estuviera sobrecargada de notas, que fuera demasiado pretenciosa. Y, como una suerte de rivales de antagonismo deportivo, surgían detractores y defensores de la música de Piazzolla, con fuertes niveles de pasión.

“Carlos Rodari, gran comunicador social y que hizo radio durante mucho tiempo, cuenta, por ejemplo, que cuando pasaba música de Piazzolla iban al estudio para agarrarlo a las trompadas. Y había taxistas que no querían llevarlo, del mismo modo que estaban -los menos - que no le querían cobrar.”, recordó el investigador del CONICET.

La bronca y resistencia de muchos sectores más tradicionales contrastaría con su consagración para otros ambientes. “Tenía sus fans, los militantes de su música. En los años 60 y 70 recibió el apoyo de revistas como Panorama y Primera Plana, además de ganarse un lugar en el gusto del público rockero. Las revistas Pelo y Expreso Imaginario, por ejemplo, siempre lo respetaron y ponderaron”, desarrolló.

“Lo que sucede es que, en tanto descarriado del tango, expulsado de su Edén, Piazzolla conquista nuevos acólitos, construyó un público. El mismo que disfrutaba del jazz moderno, la bossa nova, la música clásica. De esta forma acrecienta capital simbólico un poco por fuera del mundo del tango”, apuntó Pujol.

Las claves para este enorme reconocimiento, aparte de su impronta innovadora, residen, según el investigador, en su notable versatilidad musical, sin perder nunca su estilo. “Escribía muy bien su música, para diferentes formatos y circunstancias. Hizo una ópera popular (la “operita” “María de Buenos Aires”), compuso música para cine, interactuó con músicos de jazz como Gerry Mulligan y Gary Burton, escribió baladas con letras de Horacio Ferrer, mostrando así su lado lírico y de gran melodista. Lo curioso es que, por un lado, hizo todo para ensanchar el tango hasta lo imposible, pero, al mismo tiempo, esperaba que ese mundo del que provenía lo aprobara y aceptara. Quería que su ‘nuevo tango’ fuera el último capítulo de un legado. Nadie pensó a la Buenos Aires moderna como él”.

Para Pujol, sin duda alguna, el género sobre el que Piazzolla más sabía era el tango. “Cuando hablaba de ese género, hablaba con propiedad y rigor, conocía a todos los músicos, todos los estilos. Y esa calidad “tanguística” está en sus discos y composiciones”, destacó.

A la vez, se le sumaría el costado de intérprete, ya que, para el investigador, “Piazzolla le ponía tanto a sus interpretaciones, en cuerpo y alma, que no hay nada como escuchar su música interpretada por él mismo. Y no es algo que se pueda decir de muchos músicos de su generación. No es sencillo autonomizar sus composiciones de su don para la interpretación”.

El historiador consideró que estos últimos años son una buena ocasión para “analizar y pensar el lugar que ocupó Piazzolla en la cultura musical argentina”. “Tal vez uno de los problemas, pensando en el desarrollo de sus líneas, es que su música parece dotada de una perfección invencible. Tiene al menos la apariencia de una música acabada, sobre la que no parece haber posibilidades de continuidad, como si Piazzolla, de alguna manera, hubiera cerrado la historia del tango y de eso modo hubiera condenado a sus hipotéticos continuadores o exégetas al fracaso”, analizó.

Más allá de estas cuestiones, el historiador consideró que Piazzolla tuvo una gran proyección global en los últimos años. “Hay discos de artistas extranjeros dedicados íntegramente a su música, cosa que no pasa con ningún otro músico. Es, sin duda alguna, el músico argentino más conocido en el exterior. Por su discos, por el recuerdo de sus conciertos y también por el desafío de reinterpretarlo”, concluyó. 

ADEMÁS DEL BARBIJO Y LA DISTANCIA SOCIAL
La ventilación de ambientes, entre las claves para evitar el coronavirus

(Agencia CTyS-UNLaM)

A partir de la campaña Ventilar, impulsada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, investigadores y expertos destacan la prevención que implica la circulación continua, cruzada y distribuida del aire en espacios cerrados, para disminuir el riesgo de contagios.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Con un complejo escenario epidemiológico a partir de la suba de casos de coronavirus, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT) continúa con la promoción y la difusión de la campaña Ventilar, que busca concientizar sobre la importancia de la ventilación de ambientes para evitar la propagación del SARS-Cov-2 por aerosoles. Además, la iniciativa recomienda el uso de medidores de dióxido de carbono como instrumento de apoyo para los cuidados.

“Con la actividad respiratoria, se producen unas partículas muy pequeñas que son los aerosoles. Cuanto más fuerte sea esa actividad, las emisiones de los aerosoles serán mayores, yendo desde simplemente respirar hasta gritar o cantar. En el caso de que una persona esté infectada, esos aerosoles van a contener partículas virales”, explicó Sandra Cordo, investigadora adjunta del CONICET, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM.

Cordo agregó que hay un consenso general, dentro de la comunidad científica, de que estos aerosoles -que quedan flotando dentro del ambiente si es un espacio cerrado- son una vía de transmisión muy importante de la enfermedad. "Es en ese aspecto donde juega un papel clave la ventilación, porque es lo único que puede hacer que esas partículas con virus que se exhalan se diluyan con el aire limpio de afuera y disminuya el riesgo de contagiar otras personas" recomendó la doctora en Ciencias Químicas.

Además, la científica explicó que la transmisión por aerosoles es un camino que conduce a los llamados “super contagios”. “Se dan cuando alguien contagia a diez, quince o incluso más personas, haciendo que acelere enormemente la curva de los contagios”, detalló.

“El riesgo cero no existe, en todo caso lo que se busca es minimizar ese riesgo. Y, en ese sentido, lo que se busca es que haya ventilación continua, cruzada y distribuida”, apuntó, por su parte, Jorge Aliaga, doctor en Física e investigador del CONICET, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM.

Aliaga, que actualmente tiene un cargo en la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR), explicó que la ventilación continua implica que es mejor tener siempre alguna ventana o abertura abierta que abrir cada media hora, “porque, en ese interín, se fue juntando aire que ya estuvo respirado, lo cual es peligroso”, alertó.

El segundo aspecto, de ventilación cruzada, tiene que ver con la posibilidad de tener aberturas o ventanas que estén enfrentadas, ya que eso mejoraría ampliamente la circulación del aire, mientras que el ítem de distribuida se refiere a que, en caso de que haya muchas aberturas, es mejor que se abran un poco todas, aunque sea parcialmente. “Eso permitiría que ningún lugar del ambiente quede con aire respirado acumulado”, detalló Aliaga.

Los científicos resaltaron que, además de la ventilación, continúan siendo herramientas imprescindibles tanto el uso de barbijos como la distancia social, ya sea en espacios abiertos o cerrados.

“El barbijo siempre tiene que estar presente, en cualquier situación, y bien ajustado a la cara. Lo que sucede es que es difícil que nada salga o se escape al barbijo. Y cuando uno va a lugares como comercios o lugares cerrados y sin ventilación, la distancia social ya no cuenta, porque uno está respirando el mismo aire que otros y tiene muchas chances de contagiar. De ahí la importancia de ventilar y, por supuesto, de usar el barbijo”, resaltó Cordo.

Aliaga, por su parte, comentó que todas las medidas y cuidados que se tomen a nivel cotidiano deben apuntar a que cualquier persona podría estar contagiando, sin saberlo, ya que entre el momento de contraer el virus y empezar a tener síntomas -en caso de que la persona sea sintomática- pasan cinco días.

“Es una etapa en la que se puede contagiar a muchas personas, y más si no se usa ni barbijo ni se apela a la ventilación. Se debe insistir mucho en la prevención, y no empezar con los cuidados recién cuando aparezcan síntomas”, insistió.

Otro aspecto en el que hicieron hincapié los expertos fue en el uso de los aires acondicionados de tipo Split, que, si bien tienen una función llamada “ventilar”, no incorporan aire del exterior. “Esos aires toman el aire del ambiente, lo enfrían o calientan y lo vuelven a tirar al lugar, por lo que no son para nada recomendables en este contexto, porque no eliminan ni diluyen el aire con cualquier partícula infecciosa que tengan”, alertó Cordo.

La importancia de ventilar, incluso con las bajas temperaturas

A pesar de que, con la época, comenzarán los climas más fríos, los investigadores insisten y recomiendan que la ventilación de ambientes tiene que estar presente, porque la posibilidad de contagiarse de coronavirus supondría un escenario aún peor.

“Ventilar es fácil desde el punto de vista técnico, pero, tal vez, sea difícil desde el comportamiento, para que las personas se acostumbren a hacerlo. Es importante mentalizarnos que el confort, al menos para esta época, no tiene que estar en nuestra prioridad: ventilar y abrigarse un poco más es preferible antes que enfermarse. Con muy poquito, se puede bajar mucho el riesgo”, explicó Cordo.

Respecto a esta tendencia, con las bajas temperaturas, de cerrar y no ventilar tanto, Aliaga resaltó la importancia de contar con un medidor de dióxido de carbono (CO2) que sirva de referencia para tener una mayor circulación del aire, en caso de que sea necesario.

“No es necesario tener todo abierto de par en par para tener un ambiente ventilado de forma razonable. Se han publicado estudios en España, con contextos de mucho frío y hasta con nieve, donde se demuestra que con abrir unos cinco o seis centímetros las ventanas, alcanza para mantener la habitación aireada, sin necesidad de tomar mucho frío”, ejemplificó Aliaga, quien aclaró que, para eso, se vuelve crucial contar con un medidor que brinde la información necesaria, ya que son muchos los factores -cantidad de personas, dimensión del lugar, cantidad de aberturas, etc.- que se deben tener en cuenta.

“Se parte del principio de que cuanto más dióxido de carbono haya, más viciado está el lugar y más personas respiraron ese aire. Los medidores no indican si hay infectados o no, pero, en el caso de que los hubiera, implica una mayor posibilidad de contagios, por la frecuencia y la cantidad de veces que respiramos ese aire”, explicó Cordo.

Para tener de referencia, los expertos recomiendan que, en un ambiente interior, el nivel de CO2 no supere las 700-800 partículas por millón. Si el nivel de CO2 no supera ese valor, el riesgo de estar respirando aire que ya respiró otro es menor al uno por ciento.

A fines del año pasado, Aliaga se contactó con la ONG española Aireamos y, a partir de la información proporcionada allí y de otros sitios y portales, diseñó un prototipo de medidor de dióxido de carbono, luego transferido a la UNAHUR. La universidad produjo 500, para entregarse al municipio de Hurlingham y de Morón, al tiempo que varias empresas argentinas están fabricando sus propios modelos. Hoy, su uso está cada vez más extendido.

“De alguna forma, el medidor es como tomarse la fiebre: no te cura ni implica ningún tratamiento, pero es sacarse una foto de la realidad y saber dónde estás parado. El efecto que te da su uso es tranquilidad, saber que el aire que estás respirando no está tan viciado o, si lo está, alertarte de que debes mejorar los sistemas de ventilación”, concluyó Aliaga. 

Alicia Dickenstein
PREMIO “POR LAS MUJERES EN LA CIENCIA”
“Debemos pensar nuevas estrategias para transmitir las matemáticas”

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)

Alicia Dickenstein, matemática e investigadora del CONICET y de la UBA, recibió el Premio Internacional L’Oréal-UNESCO para la región de Latinoamérica. La científica analiza la situación de las mujeres en la disciplina y detalla sus líneas de estudio por las que recibió este galardón.

“Siempre es bueno ser reconocida, pero, además, este premio es muy importante por la promoción que genera, para que muchas chicas y adolescentes sepan que estas carreras de ciencias duras y exactas son para ellas y decidan seguirlas”, remarcó a la Agencia CTyS-UNLaM Dickenstein, quien es docente e investigadora en el Instituto de Investigaciones Matemáticas “Luis A. Santalo” (IMAS, CONICET- UBA).

El Premio distingue anualmente, desde 1998, a cinco investigadoras, una por región: África y Estados Árabes, Asia-Pacífico, Europa, América del Norte y América Latina-Caribe. Con el galardón a Dickenstein, Argentina alcanzó la cifra de nueve científicas reconocidas en el premio internacional de ediciones anteriores: 7 con el Premio Internacional y 2 en la categoría Rising Talent.

¿Hay desigualdades de género en la matemática, como sucede con otras disciplinas de las ciencias exactas y naturales?

Es un escenario que fue cambiando a lo largo del tiempo. Si bien se nota que no hay igualdad de género, también sucede que hay bastantes más mujeres que en otras disciplinas, como, por ejemplo, Computación. Sucede también que hay factores sociales que juegan en contra, como la idea de que la matemática “no es para mujeres” o las enormes trabas que hay para ascender en la carrera. Y esto lleva, muchas veces, a situaciones de autocensura. Hay estudios realizados –no sólo en matemática, sino en general- que muestran que, si hay que postularse a un puesto y se piden cinco prerrequisitos, un hombre, aunque tenga dos o tres de ellos, se postula igual. En cambio, muchas mujeres, a menos que tengan los cinco, no se presentan, porque sienten que no les corresponde presentarse. Son cuestiones culturales las que están jugando allí.

Y, más allá de las cuestiones en género en particular, ¿considera que hay una suerte de resistencia en torno a las matemáticas, que tal vez falten otras iniciativas y estrategias para generar interés en ellas?

Imaginemos esta situación: nunca escuchaste una canción, nunca bailaste, nunca escuchaste música y empiezan enseñándote una escala. Seguramente, termines pensando que la música es aburrida y no quieras seguir aprendiéndola, o te genere rechazo. Muchas veces, la matemática se enseña así, por las “escalas” en vez de la “música”, y no se llega a pensarla, a disfrutarla. Habrá que pensar nuevas estrategias para transmitir la matemática y, además, pensar en el tipo de educación de los profesores que van a formar a los docentes que, luego, van a estar con los estudiantes. Y, por supuesto, también es importante que la sociedad les dé importancia a estos temas.

¿Cómo está actualmente Argentina en el campo de las investigaciones en matemática?
En Argentina se hace matemática de primera línea. La mayoría de mis colegas tienen colaboraciones internacionales con gente muy importante, por lo que el nivel es excelente. Si miramos los países de la región, hay buena matemática en Chile, Brasil, Uruguay, y Argentina está entre los principales países en ese sentido. En relación al Premio, yo soy la primera matemática del país que lo obtiene, pero la séptima en Argentina, y eso también habla del nivel de la ciencia y la tecnología en el país.

Su campo de estudio es la geometría algebraica. ¿Qué aspectos investiga allí y cómo se puede vincular con otras disciplinas?

La disciplina a la que me dedico trata de entender objetos geométricos con herramientas algebraicas. Por ejemplo, uno tiene un limón, una manzana, los cuales se pueden describir en situaciones algebraicas. A su vez, si se trabaja con cosas más abstractas, se puede usar la intuición de la representación geométrica para guiar las cuentas algebraicas que uno tiene que hacer. Suena un tanto abstracto todo, pero se aplica en otros campos de la ciencia. Por ejemplo, yo trabajo con discriminantes, que sirven para predecir cuándo una superficie tendrá un ángulo, o una punta, o alguna cúspide. Con estas herramientas, por más que uno no vea esa punta, la puede predecir. Si es un brazo de robot el que se está moviendo y trabajando en la zona, el brazo se puede romper o quebrar al chocar contra esa punta, y con el estudio de los discriminantes evitamos que eso suceda. También la geometría puede aplicarse en redes de señalización celular, por lo que hay mucho trabajo en conjunto con investigadores del área de la bioquímica y la biología, para observar las modelizaciones y predecir comportamientos.

Fue vicepresidenta de la Unión Matemática Internacional (IMU) entre 2015 y 2018, convirtiéndose así en la primera argentina en alcanzar dicho cargo. ¿Qué balance hace de su gestión y de su experiencia?
Fue sumamente interesante. Por un lado, la IMU se ocupa de la organización de un congreso que se realiza cada cuatro años, con toda una puesta a punto de la disciplina. En su momento, se realizó Brasil, en 2018, siendo el primero en Latinoamérica. El próximo está planeado para 2022, en Rusia. A su vez, hay todo tipo de comisiones, que se encargan de las publicaciones, del rol de las mujeres dentro de las matemáticas, de los vínculos con otras disciplinas científicas, de cuestiones de educación matemática, etcétera. Pero siento que uno de los aspectos más interesantes fue el trabajo “extra oficial”, si se quiere, por el peso que tenía mi palabra por el cargo. La experiencia como científica en la Argentina me mostró que, si uno se frena en un proyecto de investigación porque no va a haber fondos o apoyo, seguramente no se obtendrá nada y ese proyecto no saldrá nunca. Pero sí uno logra formular un buen proyecto, a la larga o a la corta, ese proyecto se podrá realizar, aunque no sea tal como lo imaginamos. En este sentido, traté de apoyar a la gente de lugares muy diversos. 

Mobirise

PRIMER AÑO DE GESTIÓN DEL MINCYT
“La ciencia es una herramienta de transformación social”

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)-

Roberto Salvarezza, titular del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, destaca el enfoque federal y las nuevas dinámicas de trabajo adoptadas durante la pandemia. Subraya la importancia de los tratamientos y las vacunas que se están desarrollando en Argentina contra el COVID-19 y adelanta las líneas estratégicas en las que se trabajará en el escenario de pospandemia.

En su primer año de gestión, marcado fuertemente por la pandemia, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT) se propuso desplegar toda una dinámica de trabajo que permitió ofrecer rápidas respuestas frente al COVID-19, como kits de diagnóstico, elementos de protección y tratamientos. Recientemente, además, se retomaron políticas que se habían iniciado a principios de año pero que tuvieron que ser pospuestas por la pandemia.

“Desde el MINCyT, entendemos a la ciencia como una herramienta de transformación social. La ciencia y la tecnología tienen que ser de calidad y de muy buen nivel, pero, sobre todo, tienen que ser ciencia y tecnología destinada a resolver los problemas del país”, aseguró a la Agencia CTyS-UNLaM el ministro del MINCyT, Roberto Salvarezza.
Doctor en Bioquímica e Investigador Superior del CONICET, Salvarezza comparte sus expectativas en torno a la Ley de Financiamiento de Ciencia y Tecnología, subraya el aporte de iniciativas como Pampa Azul y los satélites del SAOCOM y destaca la importancia de que Argentina también tenga sus proyectos en torno a una vacuna para el coronavirus.

¿La experiencia de todos estos meses permite pensar otras formas y dinámicas de cómo hacer ciencia y tecnología en Argentina?

Sin duda alguna. El área de Ciencia de 2003-2015 trabajó, más que nada, en reconstituir el sistema de ciencia, que estaba muy golpeado. La actividad era un tanto endogámica, sólo se pensaba en cómo mejorar el sistema. En este nuevo período, no sólo estamos trabajando en el sistema, sino también en cómo solucionar problemas de la sociedad. Y, para eso, tenemos que darle otra dinámica. En este período, por ejemplo, los proyectos fueron evaluados en dos meses, cuando los ciclos del proyecto eran de un año. El dinero tardaba en llegar seis meses, y, en estos proyectos, tardamos cuatro meses en otorgar los fondos para investigar. Se convocó en base a objetivos, y no por proyecto de investigación. Se trabajó de forma mucho más articulada con laboratorios privados y se pudo llevar un prototipo, como fue el caso de los kits de detección del coronavirus, a la producción masiva. Es enorme la experiencia que hemos adquirido en ese sentido y que queremos aplicar en otras áreas, como, por ejemplo, la tecnología de alimentos.

Hubo variadas convocatorias a proyectos científico-tecnológicos de diversos puntos del país. ¿Considera que se empezó a lograr la dimensión federal, que aparecía como una suerte de deuda pendiente del sistema de ciencia y tecnología?

Sí, hubo dos ventanas a convocatoria de proyectos que se abrieron con mucha intensidad. La Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) trabajó con mucha velocidad, para que los ciclos de evaluación y financiamiento que te comentaba antes se acortaran muchísimo. Y el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT) trabajó fuertemente junto la Agencia y el Ministerio para poder darle una dimensión federal a las convocatorias. Se realizó, por ejemplo, la convocatoria COVID Federal, que fue destinada a que los diferentes organismos de ciencia de cada provincia pudieran interactuar fuertemente con sus sistemas territoriales. Es decir, todo ese trabajo del COVID Federal sirvió para enlazar el sistema nacional de ciencia y tecnología con las demandas que tienen las provincias. Y toda esa dinámica también implicó salir de las herramientas convencionales y tradicionales que tenía el COFECyT, a las cuales necesitábamos renovarlas y darles otra dinámica. Toda esa experiencia ha sido sumamente enriquecedora.

En relación a las vacunas, ¿qué herramientas aportó y aportará el MINCyT en todo el proceso de implementación y campaña para la vacunación?

Nuestra actividad y aporte frente a las vacunas fue todo el seguimiento del aval científico. Estudiamos e hicimos un seguimiento en torno a las plataformas que utilizaban las vacunas internacionales, las distintas fases que fueron atravesando, su validación internacional y las publicaciones en las revistas científicas, entre otras cuestiones. Trabajamos mucho en comunicar, para que se fueran estableciendo lazos de confianza en torno a la seriedad que tiene los procesos de validación, más allá de que fueron procesos urgentes, dados los tiempos. Y, además, hay que destacar la confianza en la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que certificará y regulará con la enorme espalda que es toda la ciencia internacional que ha estado validando todo este proceso.

¿Cuánta importancia le asigna a que el país tenga, actualmente, dos proyectos propios, en torno a la vacuna, uno en la Universidad Nacional de San Martín y el otro en la Universidad Nacional del Litoral?

El haber apoyado estos dos proyectos fue, fundamentalmente, para poder sumar experiencia. Una vacuna es un proceso muy complejo, en el que hay que invertir un monto de dinero muy grande y una cantidad tiempo también muy importante. Nosotros consideramos que estos dos proyectos nos van a otorgar muchos aprendizajes, para poder luego aplicar en experiencias para otras enfermedades que tenemos en el país, como el dengue o el zika, entre otras, y para lo cual debemos desarrollar algún tipo de protección. Y, más allá de las vacunas, tenemos muchas expectativas en dos tratamientos: el del suero equino inmune, de INMUNOVA, sobre el que se presentaron en ANMAT los estudios clínicos de 240 pacientes con diverso grado de gravedad, para ver cómo fueron los resultados. También tenemos un ensayo clínico muy interesante, único en el mundo, en torno a la ivermectina.

¿Qué expectativas tienen, desde el MINCyT, en relación a la ley que se está debatiendo actualmente en el Congreso para el financiamiento de la ciencia?

Tenemos muy buenas perspectivas. Ya en 2020 ejecutamos más fondos en Ciencia y Tecnología que en 2019: habíamos empezado con un 0,23 por ciento del PBI, este año ya estamos en un 0,25 y el año que viene estaremos en un 0,27. La ley que se debate estos días en el Congreso, que ha sido enviada por el Poder Ejecutivo a sesiones extraordinarias y que tiene el aval de todos los bloques, plantea tener un 0,9 por ciento del PBI en la función Ciencia y Tecnología para el 2030. Eso es muy importante porque sería una suma enorme de inversión, y sería lo que pone el Estado. Cuando uno mira los estados más desarrollados, ve que destinan un promedio de 0,8 por ciento del PBI. Y hay que tener en cuenta que ese número no incluye ni el salario de docentes universitarios ni comprende la inversión privada. Es decir que, si nosotros podemos garantizar un 0,9 por ciento en el 2030, probablemente estemos garantizando alrededor de un 1,5, en los números finales. A ello se le suma la Ley de Promoción de Economía del Conocimiento, que hará que la inversión del sector privado se incremente.

¿Qué líneas y campos estratégicos se están pensando de cara al futuro y cómo se está trabajando en torno al Plan Argentina 2030?

En relación al Plan Argentina 2030, ya se delineó en cuanto a cómo se va a convocar. Es un proceso complejo, porque requiere toda una validación. Consideramos que tiene que tener muchos más actores que los que había tenido el de Argentina 2020, que había sido bueno pero que le faltaba convocar a más actores de la sociedad. Hoy, estamos relanzando objetivos como el de Ciencia contra el hambre, que tiene tres aspectos fundamentales. Por un lado, las tecnologías aplicadas a la producción de alimentos, porque hay mucho conocimiento en el sistema universitario y se han desarrollados variados alimentos saludables. También están como objetivos el acceso al agua, a partir de tecnologías sobre calidad del agua o geología para poder ubicar acuíferos en lugares donde no tienen acceso al agua. Es el caso de muchos pueblos originarios, en los que gran parte de sus problemas de salud están vinculados a la falta de acceso al agua potable. También queremos hacer hincapié en todo lo vinculado a la investigación en Ciencias Sociales, ya sea inclusión, pobreza, educación inclusiva, entre otras.

¿Qué expectativas y desafíos se abren en torno a la reactivación del Programa Pampa Azul, en esta nueva etapa?

El apoyo a Pampa Azul es importantísimo, nosotros consideramos que es un momento crucial para volver a la investigación en el mar porque implica la construcción de la soberanía argentina en un territorio de disputa. Es necesario que Argentina consolide esa investigación. En ese sentido, hicimos una inversión de 160 millones de pesos para poder reparar los dos buques del CONICET, que estaban muy maltratados, y para poder tenerlos el año que viene en condiciones de poder navegar. Y así con muchos otros aspectos. Todo ese trabajo se da con una interconexión entre los distintos ministerios que integran Pampa Azul. Estamos reforzando y articulando fuertemente tanto en la soberanía como en el aspecto productivo, para poder poner toda la riqueza que tiene el Mar argentino en valor.

¿Y en torno al SAOCOM y sus aportes?

Estamos trabajando para que toda la información que tienen de capacidad los dos satélites, el SAOCOM 1A y 1B, puedan llegar a la sociedad y ser aprovechadas por distintos organismos, como el Ministerio de Agricultura, entre otros. Hay muchísima información que ambos satélites pueden brindar, incluso, para vender las imágenes a otros países. Porque estos satélites hacen órbitas polares y recorren numerosos países: tienen información para la agricultura, todo lo vinculado a riesgos, a desplazamientos de tierras, a inundaciones…toda esa información puede ser aprovechada. 

Estudian aplicaciones de las neurociencias en el Derecho Penal

(Agencia CTyS-UNLaM)

Un grupo de investigación del Departamento de Derecho y Ciencia Política de la UNLaM aborda problemáticas como el derecho penal juvenil, la inimputabilidad y las veracidades del testimonio a partir de diferentes herramientas de las neurociencias y de enfoques interdisciplinarios.

Agencia CTyS-UNLaM- Investigadores de la Universidad Nacional de La Matanza estudian los vínculos y las aplicaciones de las Neurociencias en el campo del Derecho Penal, a partir del estudio de los Derechos Humanos, la Neurociencia Forense y las neurotecnologías, entre otras temáticas.

“En un futuro, los procesos judiciales contendrán mucho del impacto de las Neurociencias. Y a estos contenidos hay que aprovecharlos para contar con mecanismos de obtención de la verdad en mejores condiciones”, señaló a la Agencia CTyS-UNLaM el doctor José Ángel Marinaro, investigador del Departamento de Derecho y Ciencia Política de la UNLaM y director del proyecto.

Los inicios de estas líneas de investigación se remontan a 2016, renovándose en una segunda y tercera etapa en 2018 y 2020, respectivamente. Actualmente, cuentan con 24 miembros de disciplinas tan diversas como Medicina Psiquiatría, Psicología, Filosofía y Derecho, entre varias otras. El proyecto, además, se articula con distintas universidades del país y del extranjero.

Entre otros aspectos, el grupo de investigación trabaja, a partir de varias metodologías, con temáticas como el libre albedrío, teorías de la memoria, las veracidades del testimonio, la inimputabilidad y el derecho penal juvenil. El fin a alcanzar, señaló Marinaro, es poder mejorar los sistemas de averiguación de la verdad, como herramienta clave a la hora de dictar las penas y sentencias.

“Hemos tenido el apoyo no sólo de las autoridades del Departamento de Derecho y Ciencia Política, sino también de otros Departamentos, porque son temáticas que requieren de varios abordajes y metodologías”, remarcó el investigador, quien también es docente de la UNLaM.

“Más allá de la gran cantidad de disciplinas y de profesionales que hay en el grupo, lo que buscamos es darle una entidad jurídica, para poder aplicar esos conocimientos dentro del campo del Derecho Penal. La idea es poder transferir estos conocimientos y aceitar los vínculos con los departamentos judiciales, con las cortes, para que, de a poco, se vaya institucionalizando”, sostuvo.

Para el investigador, además, es clave que todo el conocimiento que se transfiera a los escenarios judiciales estén atravesados por criterios de legitimación. “Es esencial que todo el proceso tenga un fuerte rigor científico, a partir de las publicaciones científicas en revistas reconocidas y que los aportes hayan sido validados. Es decir, toda una serie de requisitos para incorporar conocimientos aprobados por la comunidad científica”.

A la cuestión de la investigación se le agrega, además, la docencia y la formación de futuros graduados. “Uno de los puntos importantes, a la par que avanzamos en la investigación, fue la decisión de la UNLaM de incorporar contenidos de neurociencias en los programas de estudio de la carrera de Abogacía. Fue algo innovador, porque se sumaron conocimientos de las neurociencias en Derecho Penal I”, explicó Marinaro, titular de dicha materia.

El docente, a su vez, representó a esta Casa de Altos Estudios en cursos y seminarios realizados en las universidades de Castilla La Mancha y Toledo, en España, durante el mes de enero de 2021, disertando sobre las temáticas investigadas. En este sentido, también expresó su deseo de que otras carreras incorporen contenidos de Neurociencias en sus materias, para que “los egresados tengan una base muy importante que, después, podrán complementar con estudios de posgrado”.

Mobirise

Pampa Azul: metas y desafíos para el mar y sus costas

Carolina Vera, coordinadora ejecutiva de Pampa Azul, y Juan Emilio Sala, coordinador del Consejo Asesor Científico, analizan y detallan los objetivos planteados por este espacio que se propone trabajar de manera interdisciplinaria y con una fuerte articulación con las comunidades socioeconómicas de la región.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Con un fluido diálogo entre siete ministerios nacionales, el trabajo interconectado de múltiples disciplinas científicas y la incorporación de diversos actores sociales, el programa Pampa Azul renovó y fijó nuevos objetivos y metas para una óptima gestión de los bienes marinos y socioeconómicos de la Argentina.

“Uno de los grandes cambios es que nos hemos propuesto expandir la mirada de Pampa Azul: que deje de ser, solamente, el océano profundo y mar adentro, para, además, tener mucho más en cuenta todas las acciones socioproductivas que se generan en las zonas costeras. También, buscamos vincular la agenda del mar con la agenda de la Antártida, aspecto que antes no se tenía en cuenta”, detalló a la Agencia CTyS-UNLaM la doctora Carolina Vera, jefa de Gabinete del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y coordinadora Ejecutiva de Pampa Azul.

Siendo el MINCyT la autoridad de aplicación designada por la ley, el espacio de Pampa Azul está integrado por otros seis ministerios: el de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; el de Agricultura, Ganadería y Pesca; el de Turismo y Deportes; el Ministerio de Defensa; el Ministerio de Seguridad; y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

“Hay un sistema de trabajo muy aceitado y una convicción muy grande de hacia dónde queremos ir. Buscamos no sólo un conocimiento expandido y aplicado en políticas públicas, sino también dejar un sistema de ciencia y tecnología más fortalecido, mucho más integrado con las comunidades involucradas en el territorio”, amplió Vera, investigadora principal del CONICET.

La dinámica de trabajo planteada implica que, además de un fuerte trabajo interministerial, haya una sólida interfase entre política y ciencia, que se dará en el vínculo entre el comité interministerial y los Consejos Asesores Científico y Tecnológico. El Consejo Científico estará coordinado por el doctor en Ciencias Biológicas Juan Emilio Sala, especializado en sistemas socio-ecológicos costero-marinos.

“Solía haber una concepción del mar como ese espacio lejano, sin humanos, donde la costa queda tan lejos que no se ve. Eso cambió, porque, si bien ese espacio es importante, también lo son todas las economías regionales presentes en las zonas costeras, como pescadores artesanales y pequeñas empresas. Y ese cambio de concepción es una enorme innovación”, resaltó a la Agencia CTyS-UNLaM Sala, investigador adjunto del CONICET.

El espacio se propone, además, integrar los aportes de la ciencia y la tecnología con otros espacios, generando, en ese entrecruzamiento, nuevos y valiosos saberes. “Una de las principales características de Pampa Azul es que no sólo tiene un fuerte componente interdisciplinario, sino que, además, hay una continua coproducción de conocimiento con actores no científicos”, subrayó el coordinador del Consejo Asesor Científico.

Para Sala, en este sentido, “el conocimiento nuevo se va a generar a partir de las demandas y solicitudes que generen, por ejemplo, las provincias costeras, y de las respuestas o herramientas que puedan ofrecer las capacidades científico-tecnológicas de distintos organismos de ciencias. La coproducción de conocimiento se genera sí o sí”.

Fortalecimientos y más inclusión social

Los objetivos planteados para el período 2020-2023 fueron propuestos por el Comité interministerial, con toda una serie de recomendaciones para el posterior trabajo del Consejo Asesor Científico. Una de las metas incluye el fortalecer las capacidades del sistema científico-tecnológico, para contribuir a las políticas públicas relacionadas con el mar.

“Como coordinadora ejecutiva, una de las propuestas que hice fue que cada ministerio pudiera identificar tanto necesidades como posibles aportes para fortalecer las capacidades científico-tecnológicas relacionadas con el mar. Implica mucho trabajo a nivel político, pero también a nivel técnico. A partir de esas compilaciones, podemos desarrollar un mapa con todas las necesidades y demandas”, explicó Vera.

Así, por ejemplo, dentro de este primer objetivo se incluye la puesta a punto de los barcos, la expansión de la flota para Investigación y Desarrollo y el incremento de número de campañas. “Una de las primeras decisiones que tomamos es que, aquellos ministerios que tienen barcos, puedan repararlos, porque uno de los principales intereses son las campañas científicas, por cuestiones de bienes marinos y de soberanía”, detalló la jefa de Gabinete del MINCyT.

“Muchos de los buques están muy averiados, por lo que implica invertir millones de dólares para su arreglo. Lo que tenemos como objetivos inmediatos son las campañas en el Golfo San Jorge, que está repartido entre Chubut y Santa Cruz; el Agujero Azul, que forma parte del talud continental y que es una de las zonas más ricas de nuestro mar; y el Banco Burdwood, que es la primera área oceánica protegida y donde ya se han hecho muchas campañas”, amplió, por su parte, Sala.

El primer objetivo también incluye el reforzar y ampliar las redes de observación y monitoreo y fortalecer el Sistema Nacional de Repositorios Digitales del MINCyT en lo referido a las ciencias del mar. “Son cuestiones que están vinculadas con el énfasis en el enfoque costero. Hubo una decisión interministerial de tener varios puntos de observación a lo largo de la costa y nos interesa trabajar en un monitoreo continuo que aporte datos, por ejemplo, en relación al cambio climático o a otras cuestiones de la dimensión costera”, especificó Vera.

Al ser otro de los objetivos el fortalecimiento de las capacidades interinstitucionales de investigación, desde Pampa Azul se espera tanto la creación de centros interinstitucionales como la convocatoria a proyectos I+D+i con perspectiva federal.

“La meta es generar espacios donde se puedan articular trabajos de varias instituciones con sus agendas, como por ejemplo el CONICET, el INIDEP, el INTI, la CONAE…armar un centro donde tengas a todos los actores juntos”, apuntó Sala, quien explicó que se está trabajando en la creación de dos centros en particular: uno en Mar de Plata, que involucrará a todos los actores vinculados a la pesca; y otro en Tierra del Fuego, destinado a la logística de investigación en los mares Australes y en el vínculo con la Antártida.

“Estos dos centros, a partir del trabajo de la Subsecretaría de Coordinación Institucional del Ministerio, a cargo de Pablo Núñez, estarán plenamente orientados a las problemáticas del mar. Y nos interesa que, con estas cuestiones, Pampa Azul está abierto a toda la comunidad científica, para fortalecer, aún más, la mirada federal”, resaltó, por su parte, Vera.

El coordinador del Comité Asesor Científico puntualizó, en este punto, que esa heterogeneidad de disciplinas no se limita al campo de las Ciencias Naturales. “Históricamente, hubo mucha gente de la Biología, de la Geología, de la Oceanografía, lo cual aportan un montón, desde ya. Pero sumamos también dos perfiles del área de las Ciencias Sociales y Humanidades: uno de la sociología pesquera y otra formada en cuestiones de Derecho de navegación marítima y aérea. Le dan otra impronta a todo el espacio”, amplió.

El tercer objetivo de Pampa Azul buscar avanzar en la agenda de temas estratégico de la gestión, que incluyen tanto la soberanía nacional como el desarrollo social, económico y ambientalmente sostenible. Este aspecto incluye la innovación tecnológica, la protección de bienes naturales marinos, la integración de los entornos marinos y costeros y la perspectiva de género, entre otras cuestiones.

“Sin duda alguna, hoy, el mar tiene que incorporar la dimensión de género de lleno. Hay que generar procesos equitativos no sólo en términos de redistribución de riquezas, sino también en cuando a distribución de género en capacidades de hacer y de dirigir. Es una pata que estuvo descuidada mucho tiempo y que hoy queremos revitalizar”, resaltó Sala.

Vera, por su parte, remarcó que el aspecto de la inclusión social se dará, mayormente, en la costa y en los municipios, a partir de los usos de la tierra y la integración marino-costera. “Parte del área geográfica prioritaria del Golfo de San Jorge, por ejemplo, está pegada a la costa, donde las cuestiones sociales están muy enraizadas y donde hay mucha actividad de pequeñas y medianas pesqueras. El vínculo con esas comunidades es clave”, apuntó. 

"El MINCyT debe ser un actor clave para resolver las problemáticas del país"

Carolina Vera, jefa de Gabinete del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, destaca la importancia de vincular la ciencia con temas estratégicos de urgente necesidad. Adelanta un Programa de Género en CyT y analiza el compromiso de Argentina en la lucha contra el cambio climático.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- En el último enero asumieron las nuevas autoridades del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, a cargo de Roberto Salvarezza. Allí, Carolina Vera, investigadora del CONICET y de la UBA, quedó a cargo de la Jefatura de Gabinete.

“La mayoría de este equipo somos investigadores e investigadoras que venimos de trabajar en los laboratorios, y con una marcada preocupación que se ha visto reflejada en las luchas que el sector viene llevando en los últimos años”, asegura la funcionaria, que es Doctora en Ciencias de la atmósfera e integrante del comité ejecutivo del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático, por sus siglas en inglés).

En esta entrevista con la Agencia CTyS-UNLaM, Vera destaca el carácter horizontal que el Ministro Salvarezza le imprime a este nuevo equipo, la necesidad de discutir una nueva Ley de Ciencia, las estrategias en materia de igualdad de género y el compromiso de Argentina para combatir y mitigar el cambio climático.

¿Cómo se lleva a cabo, actualmente, la relación con otros actores políticos y científicos?
Este es un Ministerio de puertas abiertas. Hemos iniciado el trabajo con los consejos federales de Ciencia y Tecnología de cada provincia y el diálogo con los otros Ministerios como con el Ministerio de Educación, donde están representadas todas las universidades. Es importante resaltar que todos los organismos que pertenecen al sistema científico tecnológico- el CONICET, el Banco Nacional de Datos Genéticos, la CONAE, etc- trabajamos codo a codo, de manera sincronizada. Hay una coherencia en las políticas de fortalecer el sistema de Ciencia y Tecnología y vincularlo con las problemáticas socioeconómicas del país.

¿Se encuentra, dentro de los objetivos, proponer y debatir una nueva ley de Ciencia y Tecnología, más a tono con los tiempos actuales?
Sí, está dentro de los objetivos de la actual gestión, así como hay un interés muy grande en acompañar más los proyectos de ley con los debates del Congreso, proporcionando la perspectiva científica en las grandes problemáticas.

Hace poco se obtuvo media sanción al proyecto que incorpora perspectiva de género a la Ley de Ciencia. ¿Qué estrategias y objetivos se plantean desde el Ministerio en torno a este tema?
En estos dos meses, hemos avanzado mucho en este sentido. Estamos por lanzar el Programa Nacional de Equidad de Género y Diversidades en el sistema científico y tecnológico. El Programa tiene tres objetivos: el primero es promover que las instituciones sean un ambiente propicio para el trabajo en equidad. El segundo es promover la incorporación de la perspectiva de género en las investigaciones, lo que es fundamental, luego, para impulsar políticas. Por ejemplo, en lo que se refiere a desarrollo sustentable o cambio climático, en la dimensión humana se suele tener una visión muy parcial que no involucra la perspectiva de género. Y el otro objetivo es promover la equidad de género en las posiciones jerárquicas en el área de ciencia y tecnología. Cuando uno mira los números, las estadísticas muestran mucha desigualdad en los puestos de toma de decisiones.

¿Se está trabajando para recuperar lo que fue el Plan Argentina 2020? ¿Habrá temas estratégicos sobre los que se trabajará más?
Sí, todo lo referente al Plan Argentina 2020, que en realidad ya hay que hablar de un plan para 2030, está a cargo de la Secretaría de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación, dirigida por el doctor Diego Hurtado. En paralelo a ese trabajo, y a partir de este diálogo interministerial, estamos identificando temas estratégicos de urgente necesidad. Ya hubo algunos ejemplos, como la vinculación con el plan de Argentina contra el hambre. El MINCyT es un actor clave en las problemáticas sociales. Se armó una coordinación interministerial, junto al Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Ministerio de Producción, para avanzar en forma conjunta pensando el desarrollo a partir de bienes materiales que sean socialmente inclusivos y ambientalmente sustentables.

Usted está en el comité ejecutivo científico del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) ¿Cómo está Argentina, actualmente, en relación al compromiso político para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero?
El cambio climático ya está afectando las actividades socioeconómicas de nuestro país. Es urgente acelerar las acciones para la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo. Merece la pena destacar la Ley de Presupuestos Mínimos de Cambio Climático, que se aprobó a fines de 2019, que ordena las acciones que el gobierno va a llevar en relación al cambio climático. La autoridad de aplicación es el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, y, a su vez, hay un gabinete interministerial donde Ciencia y Tecnología va participar.

También está como coordinadora de la Agenda Ambiental Federal. ¿Qué tipo de propuestas y de objetivos se plantean desde este espacio?
Es un espacio horizontal de reflexión, integrado por investigadores e investigadoras de distintas disciplinas relacionadas con el ambiente y de diferentes organismos del país. Hacía falta tener espacios de discusión focalizados, en torno al desarrollo sustentable. Se viene trabajando en propuestas para contribuir desde el sector científico y tecnológico al desarrollo sustentable. En las últimas reuniones, se decidió empezar a elaborar reportes cortos, que permitan a los tomadores de decisiones tener una visión más rápida de algunos problemas y algunas soluciones, para ampliar la visión federal y la visión disciplinaria que tiene la Agenda.

Fecha de Publicación: 2020-02-28 / Fuente: Agencia CTyS-UNLaM

Verdades, luces y sombras detrás del coronavirus 

El patógeno mantiene a millones de personas en cuarentena y a toda la población mundial en vilo. La investigadora Sandra Goñi explica las particularidades de este brote, ahonda en sus causas culturales y advierte sobre otra epidemia: la desinformación.

Carolina Vespasiano - (Agencia CTyS-UNLaM) – Que el virus provenía de las serpientes. Que, finalmente, no era así. Que en realidad lo más probable es que provenga de murciélagos. Que todavía no hay certeza pero que ya se están desarrollando vacunas… Desde que el brote de coronavirus fue mundialmente reconocido, miles de titulares afirmaron, refutaron y continúan aportando información sobre el patógeno, a la par de cada paper que sale sobre el tema.

Lo único seguro es que, al día de hoy, hay 107 muertes y más de 4000 casos confirmados del virus oriundo de Wuhan, en China, que tiene a esa y a otras 12 ciudades pobladas por millones de personas en cuarentena.
En cuestión de dos semanas, el virus –que produce afecciones respiratorias y neumonía- traspasó la frontera China y ya se encuentra en Japón, Australia, Corea del Sur, Singapur, Tailandia, Taiwán, Vietnam, Malasia, Nepal, Camboya, Sri Lanka, Francia, Alemania, Estados Unidos y Canadá.
Según la OMS, la información que necesariamente debe circular es aquella que apunta a la prevención. En otras palabras, qué deben hacer concretamente las personas y las instituciones gubernamentales de salud para evitar y disminuir la probabilidad de contagio.
En diálogo con Agencia CTyS-UNLaM, la directora del Laboratorio de Virus Emergentes (LVE) del Instituto de Microbiología Básica y Aplicada (IMBA-UNQ), Sandra Goñi, explica las características de esta epidemia y pone la lupa sobre las causas medioambientales. “Este brote nos va a servir mucho para aprender cómo manejar la información”, adelanta.

Infodemia
Apenas se dio a conocer el caso del nuevo virus, la comunidad científica comenzó a estudiar su genoma para encontrar, en primer lugar, su procedencia y sus características básicas. A contramano de otras épocas, esa búsqueda –progresiva, con aciertos y errores como todo proceso- trascendió minuto a minuto en los medios públicos, generando abundante información que, sin un contexto adecuado, muchas veces resulta contradictoria.
Al día de hoy, por ejemplo, si bien todo parece indicar que su reservorio -el animal que sirve de huésped al virus- es el murciélago, esto todavía no se confirmó, y eso dio lugar a que todas las investigaciones previas, necesarias para acumular evidencia e ir descartando opciones, fueran publicadas mediáticamente, en algunos casos, como la “verdad”.
Para Goñi, la sobreoferta de datos es una muestra de los tiempos que corren: “La información explotó en términos de horas, y eso habla del acceso que tenemos a la tecnología. Hay todo un debate del ambiente científico que antes se daba tras bambalinas, pero que ahora podemos ver directamente como espectadores, muchas veces sin el contexto adecuado para poder interpretar este escenario”.
“El brote epidémico –explica- es muy incipiente, por eso todavía falta información. El hecho de tener el virus aislado en el laboratorio y hacer ensayos in vitro permite evaluar su comportamiento, pero este conocimiento no posibilita la predicción de cómo se puede llegar a diseminar en la población ni qué tan grave puede ser su patogenia. Lo que sí se puede es proyectar qué cambios puede haber, pero eso lleva tiempo”.
En este sentido, el flujo de noticias con hallazgos parciales, en una instancia tan primaria de la investigación, pierde sentido y puede prestar a confusiones. En otro ejemplo, una de las características del coronavirus que se difundió es que “muta muy rápidamente”. ¿Qué quiere decir esto?
Según Goñi, el virus cambia tan rápido “como cualquier otro que tenga ácido ribonucleico (ARN) como genoma”. “Cuando los virus multiplican ese ARN –agrega- lo hacen con errores, por eso se dice que ‘mutan’, ya que no tienen la capacidad de corregir esos errores, los cuales no necesariamente se traducen en un cambio en su capacidad de patogenia”. Una vez más, se difundió información que, en lugar de aclarar, oscureció.
Frente a este panorama, la experta indica que lo importante es difundir y atender a las recomendaciones de la OMS, que son las mismas que se aplicaron cuando ocurrió la gripe H1N1, y que cada persona pueda conocer qué se puede hacer para prevenir el contagio: toser en el pliegue del codo, higienizarse las manos con frecuencia y buscar atención médica en caso de presentar síntomas compatibles a los de un cuadro respiratorio agudo.
Para aquellos que se dirijan a la ciudad de Wuhan u otras zonas afectadas, se aconseja evitar: el contacto con personas que presenten síntomas compatibles con cuadros respiratorios agudos, asistir a lugares con presencia de animales de granja o salvajes, vivos o muertos, e ingerir alimentos crudos, en especial, los cárnicos.
“Después, cuando la información científica sea concreta, ahí sí se puede divulgar y comunicar porque todos tenemos derecho a conocer que es lo que está pasando. Los científicos nos tenemos que hacer cargo de pulir el conocimiento para transformarlo en información que sea trasmitida lo mejor posible”, afirma.

La información que falta
Según la investigadora, algo que se desprende de este tipo de epidemias pero que socialmente no se cuestiona son las causas, el motivo por el cual un virus pasa de su especie huésped a otra, emergiendo una enfermedad en su nuevo destino. La respuesta es: las formas en las que nos relacionamos con el ambiente.
“En una ciudad como Wuhan, que tiene un mercado enorme de productos de mar, convergen en un mismo espacio animales que naturalmente no estarían de forma cercana. Así, están generando un contexto en el que este intercambio de virus es una posibilidad”, ejemplifica la experta.
El hecho de transformar abruptamente un ecosistema, como ocurre con los desmontes de bosques, modifica la ecología de ese lugar y eso no solo repercute en el clima –con más sequías o inundaciones- sino en el comportamiento de las especies que, para sobrevivir, se trasladan a otros hábitats, con otras especies y otras dinámicas.
“Las especies que se trasladan –desarrolla Goñi- se someten a un nuevo ambiente donde tienen contacto con otros animales, y sus patógenos también lo hacen. Cada ser vivo tiene un cúmulo de agentes infecciosos con los que pueden convivir toda su vida sin que los afecten, pero que, al entrar en contacto con otro ser vivo, sí lo pueden enfermar”.

Uno de los temas de estudio de Goñi tiene que ver el virus Junín, un patógeno que ocasiona la fiebre hemorrágica argentina y que tiene como principal hospedador al ratón maicero. Como su nombre lo indica, el ratón come maíz y, cuanto más alimento tenga disponible, más se va a reproducir.
“Cuando explotó el cultivo de maíz en la Argentina, en la cuenca agrícola del centro de la provincia de Buenos Aires, los ratones maiceros empezaron a reproducirse mucho y comenzaron a entrar en contacto con los hogares. Ellos vivían con ese virus y no tenían problema, no estaban enfermos, pero sí enfermaron a los humanos, que a través del ‘salto de especie’ se transformaron en hospedadores secundarios”.
Este caso, como otros, da cuenta de que el corrimiento de los límites naturales, la transformación de hábitats y la depredación de ambientes pueden dar por resultado este tipo de brotes. En ese sentido, la experta insta a considerar estos brotes como una demanda más a sumar en las luchas por el cuidado del medio ambiente.
“El mayor cuestionamiento que nos tenemos que hacer como sociedades es cómo estamos viviendo en nuestro planeta. Cuando hablamos del agujero en la capa de ozono, del calentamiento global, también tenemos que agregar la emergencia de enfermedades, porque no es que ‘los virus nos atacan’, nosotros estamos avasallando cada vez más límites por nuestras formas de vivir”, concluye.

"Debemos reparar daños y evitar que los científicos se vayan del país"

Roberto Salvarezza, flamante ministro de Ciencia y Tecnología, analiza “la profunda crisis” que dejó el gobierno saliente por la “clara decisión de desinvertir” en el área. En esta entrevista exclusiva, adelanta los principales desafíos que tendrá su gestión.
En materia de presupuesto, Salvarezza afirmó que buscarán aprobar la Ley de Financiamiento de la Ciencia, actualmente con media sanción del Senado, que tiene el objetivo de llegar al 3 por ciento de inversión en el PBI para el 2030.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Para la comunidad científico-tecnológica, los cuatro años bajo la gestión macrista fueron muy críticos, tanto en lo económico como en lo simbólico. A los continuos y progresivos desfinanciamientos en presupuesto y sueldos -empeorado, además, por la suba del dólar y la inflación-, se le sumó la degradación del Ministeiro de Ciencia y Tecnología a Secretaría. El panorama llevó, incluso, a una histórica reunión de más de 200 directores de institutos del CONICET para reclamar más apoyo a la ciencia.
Roberto Salvarezza, flamante titular del renovado Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, se convirtió, en los últimos años, en un referente en materia de lucha y reclamo por los derechos de los científicos y científicas y por más recursos y apoyos para el área.
"El sistema está sumido en una profunda crisis", asegura el funcionario, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM, enumerando los graves problemas que sufre el sector desde hace algunos años: recortes en presupuesto, investigadores yendo a concursos de televisión para poder continuar sus proyectos, becarios y becarias abandonando el país por encontrar mejores oportunidades en el exterior y la interrupción de proyectos importantes para el país, como el plan satelital o el plan nuclear.
Doctor en Química e Investigador Superior del máximo organismo de ciencia, Salvarezza tendrá la tarea de recomponer un área muy perjudicada. “Hay mucho optimismo en el sector científico, por el compromiso de Alberto Fernández de poner a los organismos de ciencia de pie”, subraya.
¿Cómo evalúa la gestión de Cambiemos en Ciencia y Tecnología? ¿Cuál es el escenario que reciben las nuevas autoridades del área?

La gestión de Mauricio Macri en Ciencia y Tecnología ha sido una gestión negativa, que deja al sistema de ciencia y tecnología sumido en una profunda crisis: salarios que son del 40 por ciento por debajo de lo que estaban en 2015; una desinversión del orden del 43 por ciento, en términos reales, en relación con 2015; becas de investigación para graduados universitarios que están por debajo de la línea de pobreza; subsidios que no alcanzan para investigar, lo que ha motivado que algunos científicos vayan a programas de televisión a buscarse unos pesos para poder continuar sus proyectos; centros e institutos tienen dificultades para abrir sus puertas porque no pueden, siquiera, garantizar la seguridad y la limpieza. A su vez, hubo discontinuidades importantes en proyectos de bandera de Argentina, como el plan satelital o el plan nuclear. Ese es el tremendo panorama que deja la gestión de Cambiemos en el área.

Especialmente si se tiene en cuenta lo perjudicial que es discontinuar procesos y que no se puede retomar desde donde uno lo dejó, cuatro años antes…

Totalmente. Hay temas de tipo tecnológico donde se han perdido cuatro años. Por otro lado, también hay muchos investigadores jóvenes que han decidido irse al exterior y continuar su carrera en otro lado. Todo este ambiente que ha creado Cambiemos en torno a la Ciencia y la Tecnología en nuestro país ha sido expulsivo. Fue un proceso que comenzó en 2016 y continuó progresivamente durante toda la gestión, hasta desembocar en el golpe simbólico final con la degradación del Ministerio de Ciencia a Secretaría. Hubo una clara decisión de desinvertir en ciencia y tecnología y eso ha llevado a que el sistema se convierta sumido en una profunda crisis.

¿Qué perfil y qué objetivos se trazan para este nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación?

La primera etapa de este Ministerio va a consistir en reparación de daños, en cambiar el clima que tiene el sistema hoy en día y evitar que nuestros investigadores y los más jóvenes se vayan del país. Una vez que ese daño se haya reparado, que va a llevar tiempo, trabajaremos para poder poner, por lo menos, las variables cercanas a lo que estaba en 2015. Podremos comenzar un proceso más complejo de organizar un sistema de ciencia y tecnología que, necesariamente, debe enfrentar desafíos que son importantes y que ya estaban presentes en 2015: la federalización, una mejor articulación entre todos los organismos y también mejorar los canales de transferencia de conocimiento a la sociedad. Necesitamos un ida y vuelta para satisfacer la demanda que hoy en día tiene la sociedad. De alguna forma, es como un doble frente: reparar el daño y, al mismo tiempo, que los jóvenes vuelvan a pensar en la ciencia como una posibilidad para contribuir al desarrollo de la Argentina.

Cuando dice articular, ¿se refiere a la agenda de otros ministerios y otros actores sociales?

Por supuesto. Nosotros tenemos que articular entre sí todo el sistema, es muy importante que se ponga en práctica el gabinete científico tecnológico, tendrá que coordinar allí todas las actividades de los organismos de ciencia: el INTA, el INTI, la CNEA, la CONAE, el CONICET y las universidades. También necesitamos potenciar los canales desde el Estado, para poder articularlos y canalizar la demanda, a través, por ejemplo, de las distintas gobernaciones y de los municipios. Hay que crear todo un entramado de vinculación que le permita a la sociedad explotar el sistema de ciencia en Argentina. También debemos retomar la agenda del Plan Argentina 2020, que marcaba algunos rumbos muy importantes. Fue un plan muy debatido y trabajado, con metas muy interesantes que hay que volver a contemplar. Por supuesto, hay que partir de la realidad que hoy tiene el sistema y el proceso va a involucrar una revisión.

¿A qué presupuesto se aspira, desde el Frente de Todos, en materia de Ciencia y Tecnología?

Tenemos presentado por el senador Omar Perotti, ahora gobernador de Santa Fe, una Ley de Financiamiento de la Ciencia, que tenía el objetivo de llegar en 2030 al 3 por ciento de inversión en el PBI. Es una meta muy importante, muy ambiciosa y permitiría fortalecer a todo el sistema. Allí estaría involucrado no solo el sector estatal, sino también el sector privado, a través de herramientas específicas. Esta ley, que tiene media sanción del Senado, podría ser un lanzamiento valioso para fijar un horizonte y para que la ciencia y la tecnología tenga una continuidad en el tiempo.

¿Cuál será el rol del CONICET y las universidades, en el nuevo mapa científico-tecnológico que se articulará?

El CONICET, junto a las universidades nacionales, constituye una proporción muy importante en cuanto a su peso en el sistema científico tecnológico en nuestro país. De la enorme cantidad de institutos que tiene el CONICET, un enorme porcentaje son compartidos con las universidades nacionales y, a la vez, muchísimos investigadores del CONICET son docentes universitarios. Yo no podría hablar del CONICET sin hablar de la universidad. Ambos son una enorme cantidad de conocimiento básico de la Argentina y también han avanzado en todo lo que es ciencia orientada y en aplicaciones concretas. Son organismos que tienen que trabajar fuertemente, como socios, para extender y lograr una mayor transferencia de conocimiento. Tanto el CONICET como la universidad son centrales en esta composición, por lo que necesitamos volver a recuperar su financiamiento.

Hace poco se obtuvo media sanción al proyecto que incorpora perspectiva de género a la Ley de Ciencia. ¿Qué objetivos contempla esta Ley y de qué modo se llevará a cabo su implementación?

La ley es muy interesante y contó con el apoyo de todos los bloques. Si bien tenemos una proporción muy buena en cuanto a género en el sistema de ciencia -en el caso del CONICET, por ejemplo, hay una proporción de mujeres que supera a la de hombres-, lo cierto es que, en los cargos directivos, hay una proporción muy alta de hombres. Entonces, lo que plantea esta ley es garantizar una mejor distribución en la representación de género, en forma amplia, no en forma binaria. La ley, asimismo, modifica artículos de la ley de 2001 de Ciencia y Tecnología. Esa ley también se encuentra obsoleta, por lo que tendremos que trabajar para implementar una ley actualizada. Habrá que revisarla e introducir, entre otras cuestiones, los cambios contemplando las cuestiones de género.

Un catálogo de proteínas para conocer mejor las células 

CONICET- MAX PLANCK
Investigadores del IBioBA demostraron el rol de una pequeña molécula llamada Nedd8 en la regulación de 341 proteínas, una relación que hasta ahora se desconocía. El avance abre perspectivas tanto para conocer el funcionamiento de enfermedades como para explorar nuevas opciones terapéuticas.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Echar un vistazo al interior de las células permite vislumbrar la compleja maquinaria que se esconde detrás de su funcionamiento. Como si se tratara de un perfecto engranaje, cada parte del sistema cumple un rol específico, aunque el continuo trabajo de los científicos permite conocer nuevas funciones y dinámicas que pueden implicar respuestas a posibles problemas.

Un ejemplo de ello es Nedd8, una pequeña molécula que se asocia a las proteínas y que resulta clave tanto en el proceso de división celular como en el desarrollo de conexiones sinápticas entre neuronas. Ahora, investigadores del Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires (IBioBA- CONICET Max Planck), generaron una suerte de catálogo de 341 proteínas reguladas por Nedd8. Como hasta el momento no se sabía el vínculo entre Nedd8 y todas estas proteínas, el avance abre interesantes perspectivas en el campo. El trabajo fue publicado en la revista Nature Structure and Molecular Biology.

“Cada proteína desarrolla una acción específica en la célula- explica Damián Refojo, codirector de este estudio-. A su vez, hay pequeñas moléculas regulatorias que, cuando se unen a las proteínas, les cambian su actividad, su localización dentro de la célula o su capacidad de asociarse con otras proteínas. Una de estas moléculas regulatorias es Nedd8 y a la reacción química que ocurre cuando Nedd8 se pega a una proteína se la llama neddilación”.

El grupo de Refojo, jefe del laboratorio de Neurobiología Molecular del IBioBA, viene trabajando con esta pequeña molécula desde hace varios años. Dentro del campo, se consideraba que la principal función de Nedd8 estaba unicamente asociada a la duplicación celular.

“Se había comprobado que esta molécula se pegaba a una serie de proteínas llamadas culinas, que controlan la estabilidad de toda otra serie de proteínas necesarias para que las células se dividan y proliferen - agrega Raquel Becerra, becaria doctoral del CONICET y coautora del trabajo-. El problema es que, a partir de estudios propios e investigaciones de otros laboratorios, empezamos a ver la importancia que Nedd8 tenía en las neuronas, que no atraviesan este proceso de división celular”.

Si esta molécula afectaba a una célula como la neurona, que no realiza división celular, ¿era posible que tuviese efectos en otras proteínas? La respuesta fue que sí: a lo largo de los últimos años, el equipo de investigación trabajó en una metodología compleja llamada espectometría de masa, con la cual pudieron identificar otras 341 proteínas neddiladas y que es el centro del trabajo que acaban de terminar.

“El catálogo, que está disponible, podría ser de importancia para todos los equipos de investigación que trabajan con algunas de estas proteínas, para que los científicos puedan ver si Nedd8 está jugando algún rol esencial en su funcionamiento”, proyecta el investigador. En el proceso fue importante, también, el trabajo de la Plataforma Bioinformática, a cargo de Patricio Yankilevich.

Distintos estudios vienen confirmando la importancia que la neddilación tiene en algunos cánceres sanguíneos y tumores sólidos, precisamente por el rol que esta molécula tiene en la duplicación celular. “Como esencialmente lo que una célula tumoral hace es duplicarse y crecer en cantidad, muchas de las estrategias antineoplásicas buscan bloquear esta duplicación”, detalla Refojo, quien proyecta que tal vez haya otras proteínas, incluidas en el flamante catálogo, que puedan cumplir un rol importante en ese efecto antitumoral.

“Este nuevo catálogo es una herramienta que permite comprender mejor los mecanismos de acción de Nedd8 y abrir ventanas para explorar nuevas opciones terapéuticas”, subraya el investigador del CONICET.

Más herramientas para investigar
Para Refojo, resultan claves los vínculos con grandes centros de investigación científica. “El ser un Instituto Partner de la Sociedad Max Planck, que además es el único instituto de investigación asociado a la Sociedad Max Planck de Alemania en Latinoamérica, nos abre muchas puertas y esta no fue la excepción. El trabajo fue realizado a la par con la empresa biotecnológica Genentech, de Estados Unidos, que nos permitió el acceso a tecnologías e interactuar con científicos del máximo nivel” destaca, a la vez que pondera la interacción con el Laboratorio de Física Aplicada del doctor Fernando Stefani, “que contribuyeron de una manera esencial con su expertiz en la microscopía de súper resolución”.

En este sentido, para el investigador son indispensables las condiciones de trabajo adecuadas. “Para que nuestras investigaciones tengan influencia puertas afuera y alcancen visibilidad y verdadero impacto internacional, a veces se necesitan estudios de muchos años, de mucho esfuerzo y mucha inversión, porque los estudios más pequeños a veces no logran tener el impacto necesario- puntualiza-. El sistema debe intentar estimular este tipo de proyectos que requieren mas tiempo e inversión”.

Respecto a la situación actual del sistema científico, Refojo considera que las actuales autoridades del área “están haciendo todo lo necesario para revertir el estado de desintegración absoluta en el que se encuentra el sistema científico y confío que lo lograrán”, aunque también considera vital el pensar a mediano y largo plazo, “con la educación y la ciencia como pilares del desarrollo económico”.

“Debemos mejorar la infraestructura, proveer mejores equipos y herramientas, pagar mejores salarios y también exigir más y mejores resultados. Es lo único que realmente nunca hemos intentado como país. Los recursos humanos están y podemos hacerlo: la clase política entera debe entenderlo porque esto requiere decisiones e inversiones de largo plazo- resalta el investigador-. La sociedad debe exigirlo porque, sinceramente, no veo que tengamos, como país, otra opción para no quedar cada vez más rezagados en el contexto del desarrollo mundial”.

Fuente: Agencia CTyS-UNLaM
foto: Damián Refojo (codirector del estudio), Sebastián Giusti (colaborador del estudio) y Raquel Becerra (coautora del estudio) en uno de los laboratorios del IBioBA. Fuente imagen: Prensa IBioBA.

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