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Género: Temática general

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Violencia laboral contra la mujer y las consecuencias en la salud

Por M. Castro

La discriminación en el ámbito laboral debe entenderse como cualquier omisión, acción consumada o amenaza que tenga por fin o por resultado provocar distinción, exclusión o preferencia, cuyo efecto consista en anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato, empleo u ocupación de las mujeres. Por lo tanto es discriminatoria la exigencia de un requisito inherente a la pertenencia de género para acceder o para mantener un contrato de trabajo; incomodar a la trabajadora con palabras o gestos, bromas o insultos en razón de su sexo, nacionalidad, edad, color, origen étnico, religión, discapacidades, aspecto físico, preferencias o situación familiar, entre otros.
Otra forma de violencia laboral es la "inequidad salarial", es decir, el "quebrantamiento del derecho de igual remuneración". Se entiende por "derecho a igual remuneración por igual tarea o función" al derecho a recibir igual remuneración por trabajo de igual valor.
También, el tipo de violencia más frecuente es el hostigamiento psicológico, el cual se ejecuta en forma sistemática sobre una determinada trabajadora con el fin de lograr su exclusión laboral: El "hostigamiento psicológico", también conocido como acoso moral, acoso psicológico o mobbing, debe consistir en toda acción, omisión o comportamiento destinado a provocar, directa o indirectamente, daño físico, psicológico o moral a una trabajadora, sea como amenaza o acción consumada, y que puede provenir tanto de niveles jerárquicos superiores, del mismo rango o inferiores. Además, tal maltrato debe realizarse "en forma sistemática", es decir, de modo continuo, repetido y persistente. La práctica del mobbing puede consistir en: actitudes discriminatorias o humillantes, ya sea en forma silenciosa o a los gritos; la exclusión de un empleada de actividades sociales que involucren al resto de los trabajadores; no dirigirle la palabra o hacerlo en forma burlona; no darle trabajo o hacerle cumplir tareas que no están a la altura de su calificación laboral; cambios de oficina o lugar de trabajo para separarlo de su grupo cercano o para obligarlo a trabajar en un sitio inadecuado (sin ventanas, por ejemplo); prohibirle hablar con compañeros/as; juzgar de manera ofensiva su desempeño; amenazar con despidos sin fundamento real, etc..
Uno de los fines que persigue la violencia laboral, es "lograr la exclusión laboral"; de manera que, con el acoso psicológico se busca apartar a la trabajadora de su ámbito laboral, pues a causa de este maltrato la víctima termina pidiendo traslado, licencia o finalmente renuncia.
Pero la eliminación del puesto de trabajo no es el único fin que se puede perseguir con esta modalidad, también puede obedecer a una motivación de dominación y sometimiento, a doblegar a la trabajadora para que resigne sus pretensiones (por ejemplo, reclamo de equiparación salarial), a dificultar la realización de sus actividades y tareas, a destruir su reputación o a inducir sentimientos de inseguridad, etc.
Además, hay otro tipo de acoso que también puede tener repercusiones negativas en la salud de las mujeres y es "el acoso sexual” o "violencia sexual". Con este tipo de hostigamiento lo que se busca son favores sexuales y al no obtenerlos se originan las conductas de maltratos que luego derivan en problemas de salud psicológica y física en la mujer.
La violencia física es "la que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión que afecte su integridad física." Los daños que provoca este tipo de violencia en la salud física son, quizás, los que dejan las secuelas más visibles. En el ámbito laboral, podemos encontrar graves consecuencias producto del "hostigamiento moral y psicológico", ya que el deplorable estado de salud de las trabajadoras repercute en su productividad reduciendo la calidad de su trabajo, derivando en ausentismo, abandono físico y estético, desvalorización, accidentes en el manejo de materiales o instrumental, entre otros. Esta desmotivación laboral es llevada por la víctima también a su hogar y a su vida social, replegándose cada vez más en el ámbito privado y automarginándose de la participación activa. Además de las implicancias para la salud, las consecuencias de las violencias tienen efectos intergeneracionales de corto y mediano plazo y su costo impacta no solo a las personas que sobreviven la experiencia sino que tiene también consecuencias a nivel familiar, comunitario y en la sociedad en su conjunto.
Las secuelas que deja la violencia psicológica en la salud de la mujer desplegado dentro de las tres diferentes modalidades son las siguientes: trastornos emocionales (distimia o depresión, ansiedad, dependencia emocional, inseguridad, miedo, sentimiento de indefensión, sensación de desamparo o impotencia); trastornos cognitivos o relacionales: (baja autoestima, desvalorización, dificultad para afrontar o resolver problemas, sentimiento de culpabilidad, desorientación, confusión, baja capacidad de autonomía o decisión, incomprensión de situaciones, despersonalización, desconfianza del futuro, desinterés de lo que ocurre alrededor); otras clases de trastornos (alteración del sueño, trastorno en la alimentación, somatización, aislamiento, autolesiones, irritabilidad, falta de habilidades personales y sociales, dejadez personal, estrés postraumático, angustia, fobias y estados de pánico, disfunción sexual, abuso de sustancias, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria)

Fuente:
ALICIA NOELIA SILVA (2013). Violencia doméstica, institucional y laboral basada en género: tres amenazas al derecho "humano" a la salud de las mujeres. Sus nefastas consecuencias en la Salud de las víctimas.
En: http://www.saij.gob.ar/alicia-noelia-silva-violencia-domestica-institucional-laboral-basada-genero-tres-amenazas-al-derecho-humano-salud-mujeres-sus-nefastas-consecuencias-salud-victimas-dacf130104-2013-05-22/123456789-0abc-defg4010-31fcanirtcod

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¿De qué se trata el
mansplaining?

Por Merlina Castro

El "mansplaining" (man, hombre; explaining, explica), es una forma más en la que se manifiesta el machismo en la cultura, lo que hace referencia a situciones en las que los hombres se consideran en un lugar de superioridad respecto de las mujeres en el conocimiento de algún tema, suponiendo que estas no entienden o no saben del mismo y entonces asumen la actitud de explicarles de manera condescendiente, soberbia y paternalista "como son las cosas".
Implica una demostración de poder que subestima, desacredita y silencia a las mujeres en lo que sea que digan, incluso en casos donde estas son especialistas o poseen mucho conocimiento en un tema específico. Los hombres que se comportan de esta manera, creen que su palabra, solo por el hecho de ser hombres, tiene mayor valor que la de las mujeres, independientemente de que ellos desconozcan o sepan muy poco del tema sobre el que van a discutir, corregir o explicar a las mujeres.
Sobre este tema, la escritora estadounidense Rebecca Solnit escribe en su libro "Los hombres me explican cosas". A continuación se comparte algo de su análisis sobre este tipo de violencia, tan habitual, y que normalmente pasa desapercibido:
"(...) Los hombres me explican cosas a mí y a otras mujeres, sepan o no de lo que están hablando. Algunos hombres.
Toda mujer sabe de qué hablo. Es la presunción la que hace las cosas difíciles, a veces, para cualquier mujer en cualquier ámbito; la que evita que las mujeres hablen y sean escuchadas cuando se atreven; la que aplasta a las jóvenes y las silencia al indicarles, de la misma forma en que lo hace el acoso callejero, que este no es su mundo.
Nos entrena en la duda y la autolimitación, al tiempo que impulsa en los hombres el exceso de autoconfianza sin sustento (...) Las versiones más extremas de nuestra situación existen, por ejemplo, en los países de Oriente Medio, donde el testimonio de una mujer no tiene peso jurídico, por lo que la mujer no puede dar testimonio de que fue violada sin un testigo varón para oponerse al violador masculino. Lo que por supuesto rara vez pasa (...) Escuchar categóricamente que el hombre sabe de lo que está hablando y la mujer no, así sea en un tema muy menor en una determinada conversación, perpetúa la fealdad del mundo y elimina su luz. Después de que mi libro Wanderlust salió en 2000, me volví más capaz de resistir la intimidación a causa de mis percepciones e interpretaciones. En dos ocasiones en esa época me opuse al comportamiento de un hombre, solo para que me dijeran que los incidentes no habían ocurrido para nada como yo había dicho, que yo era subjetiva, delirante, sobreexcitada, deshonesta –en pocas palabras, mujer–.
Durante la mayor parte de mi vida, habría dudado de mí misma y me habría echado para atrás. Tener una imagen pública como escritora e historiadora me ayudó a mantenerme firme, pero pocas mujeres reciben ese impulso, y millones de ellas deben vivir en este planeta de seis mil millones de personas escuchando que no son testigos confiables de sus propias vidas, que la verdad no es de su propiedad, ni ahora ni nunca. Esto va más allá de los Hombres Que Explican Las Cosas, pero es parte del mismo archipiélago de arrogancia.
Los hombres todavía me explican cosas. Y ningún hombre jamás se ha disculpado por explicarme, equivocadamente, cosas sobre las que yo sé y él no. Todavía no, pero de acuerdo con las tablas actuariales puedo tener otros cuarenta y tantos años de vida, más o menos, de modo que podría suceder. Aunque voy a esperar sentada".

Fuente: //www.elmalpensante.com/articulo/3360/los_hombres_me_explican_cosas

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La violencia no es solo el golpe.
Por Merlina Castro

La violencia física, tal como lo define la ley 26845 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las mujeres “es la que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión que afecte su integridad física”, y su forma más extrema es el femicidio. En Argentina, cada 18 horas una mujer es asesinada por un hombre que la considera de su propiedad y por el hecho de ser mujer. Pero antes de se concrete la violencia física, en una relación, se producen otras formas de violencia, a veces más sutiles o difíciles de identificar, que generalmente se consideran comportamientos “naturales”, “muestras de amor” y que suelen “aguantarse” ante promesas de cambio.
Es fundamental entonces, el poder detectar distintos indicadores de violencia en los noviazgos, que suponen la existencia de una relación desigual de poder, la cual resulta nociva para la salud de las mujeres, y las pone en situación de riesgo. Es posible mencionar algunos de ellos:
Que te revise el celular. Que te obliga a que le des tu contraseña de tu e-mail o redes sociales. Que le moleste que recibas mensajes o llamados en tu teléfono. Que te diga como vestirte. Que te diga que sos una “puta” por maquillarte. Que te compare con otrxs y te haga sentir menos. Que crea que tiene que “darte permiso” para salir con tus amigxs. Que te hable mal de tus amistades y seres queridos para aislarte de ellxs. Que no quiera que vayas a ningún lado sin él. Que te cele constantemente. Que controle con quienes te relacionas y quiera saber todo el tiempo donde estas. Que te obligue o presione a tener relaciones sexuales aunque no quieras. Que se niegue a usar preservativo. Que se quite el preservativo por la fuerza o disimuladamente sin que te des cuenta o estés de acuerdo. Que fuerce un embarazo o te obligue a interrumpirlo. Que te obligue a grabar un video cuando tienen relaciones sexuales o lo realice sin tu aprobación. Que divulgue fotos o grabaciones íntimas sin tu autorización. Que te humille. Que te grite o insulte. Que te avergüence en público. Que desvalorice tus opiniones e ideas. Que desprecie todo lo que haces. Que te maltrate cuando contradecís algo que él dice. Que no te “deje” hablar, te haga callar o te ignore cuando le estás hablando. Que se burle de alguna característica de tu cuerpo o personalidad. Que te presione o manipule para que no trabajes, estudies o para que dejes de realizar actividades que te gustan. Que crea que estas obligada a realizar todas las tareas domésticas. Que te haya roto, retenido o robado algún objeto personal tuyo. Que golpee paredes o muebles durante una discusión. Que te amenace con dejarte si no accedes a hacer todo lo que quiere que hagas o con suicidarse cuando deseas terminar una relación. Que él sea quien toma todas las decisiones en la pareja. Que te culpe por la violencia que ejerce hacia vos justificándose con que “lo pones nervioso”.
Este tipo de manifestaciones de la violencia, suponen dominio y posesión de la otra persona, no amor, y a quienes reciben de este tipo de violencias, generalmente, les suele costar bastante tiempo el poder identificar dichas violencias como tales, a la vez, que suelen sentir culpa y miedo por lo que les sucede. En situaciones como estas, se hacen muy importantes las redes de apoyo y contención con personas de confianza que escuchen, y acompañen sin juzgar, y con profesionales capacitadxs en la temática, con perspectiva de género, que puedan orientar, asesorar y atender a quienes sufren de esta problemática. Se puede salir de la violencia, se puede prevenirla y construir vínculos saludables.

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Ni una menos. Basta de violencia machista y de violencia estatal

Por Foro de Género
Facebook: Foro de Genero de Hurlingham
E-mail: forodegenerohurlingham@gmail.com

El próximo 3 de junio nos encontrará nuevamente a mujeres de todos lados y de diferentes identidades, a las 16hs en el Congreso para marchar hacia Plaza de Mayo, impulsadas por la convocatoria del colectivo NI UNA MENOS, que nació en el 2015 con un grupo de periodistas, artistas y activistas y al que se fueron sumando cada vez más mujeres.
La violencia de género, no es una cuestión del ámbito privado, sino que es una problemática socio cultural en la que el Estado debe intervenir, por eso salimos juntas a reclamar por nuestros derechos, en un contexto de incremento de la pobreza y desigualdad social, donde el desmantelamiento de programas sociales, a la vez que la reducción del presupuesto al Consejo Nacional de las Mujeres, son decisiones políticas planificadas, entre otras, que agravan las condiciones de vulnerabilidad de niñas, adolescentes y mujeres. También exigimos una reforma judicial, porque que si es patriarcal, no es justicia, sino impunidad.
Son muchos los reclamos y muchas lxs cuerpxs y las voces ¡Para luchar contra el patriarcado nos organizamos, y para eso nos necesitamos!
Compartimos las palabras de las compañeras del colectivo NI UNA MENOS, que a través de las redes sociales, nos invitan a todas a ser parte de esta movilización:
“Nos endeudan para someternos para disciplinarnos, mientras hace pocos días marchamos en contra de la impunidad del 2x1. Este gobierno nos endeudó en más de 22 mil millones de dólares, en una clara línea de continuidad con la política económica de la última dictadura cívico militar. El miedo no nos gana, este 3 de junio, nos vemos en la calle”
“Recuerdo la primera movilización del NI UNA MENOS, donde llena de lágrimas en los ojos, comprendí que no estaba sola, que éramos muchas y que juntas íbamos a poder. Hoy ya salí de esa situación de violencia, te quiero decir a vos mujer, que no estás sola, que de esto se puede salir. Por eso es que el 3 de junio, te invito, todas a la calle”
“Las prácticas que violentan nuestros cuerpos en el momento de parir intentan amedrentarnos y disciplinarnos. Pero el miedo no va a paralizarnos, porque queremos disfrutar de nuestra sexualidad sin ataduras. Porque no queremos una muerte materna más, y porque queremos que la experiencia de parto sea una experiencia de amor y no de violencia. Por eso, las trabajadoras de la salud el 3 de junio, salimos a la calle”
“Las violaciones son siempre disciplinantes por intentarnos someter al poder del otro y por intentar mantenernos dentro de los márgenes de lo que se espera de nosotras. En el caso de las lesbianas, cobra la forma de una violación correctiva, en la medida que intentan someternos al régimen heterosexual. Higui está presa por intentar defenderse de una violación correctiva y como ella hay muchas otras. Es por eso que es preciso, sentar jurisprudencia respecto de este tipo de agresiones hacia nuestros cuerpos. Por la libertad y absolución de Higui, el 3 de junio, nos vemos en las calles”
“Hace dos años, en el barrio, no nos juntábamos, ni para conversar en la esquina. Hoy nos organizamos porque cada 18 horas matan a una de las nuestras y todavía no sabemos como pararlo, pero también, hace dos años, la doña de la esquina, no tenía idea de la palabra feminismo, hoy está viendo, como movilizar la semana que viene. Tratamos de estar juntas. Este 3 de junio, nos vemos todas en la calle. NI UNA MENOS, VIVAS NOS QUEREMOS”.
Te esperamos el 3 de junio, y los demás días para acompañarnos, aprender, crecer, y fortalecernos entre todas. Y para construir una sociedad libre de violencia.

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Recomendaciones para el tratamiento responsable de la violencia contra las mujeres en los medios audiovisuales

Por Merlina Castro

La Defensoría del Público ofrece este decálogo de suge-rencias para las personas que trabajen en los medios audiovisuales.
1. Recordar que la violencia contra las mujeres no se limita a la violencia física. También es violencia contra las mujeres, entre otras, la violencia psicológica, sexual, económica, mediática y patrimonial.
2. Informar a la persona que está o estuvo en situación de violencia sobre las posibles implicancias de la difusión mediática de su caso, ya que su visibilización y/o denuncia puede impactar en sus vínculos familiares, laborales, amistosos y sociales.
3. Proteger la intimidad y dignidad de la persona para evitar su revictimización mediá-tica. Es fundamental atender a la especificidad de los casos que refieren a niñas y adolescentes, quienes poseen protecciones aun mayores debido al interés superior de sus derechos como niñas y adolescentes.
4. Evitar la obtención de la imagen o la voz de una mujer en situación de violencia sin el consentimiento explícito de la persona.
5. Prescindir de abordajes que estigmaticen, culpabilicen, descrean y/o sexualicen a las mujeres en situación de violencia, y procurar representaciones positivas de quienes están superando o han logrado superar la violencia.
6. Privilegiar los enfoques centrados en la prevención y en la concientización de la problemática social de la violencia contra las mujeres, pres-cindiendo de la espectacularización y ficcionalización de los casos.
7. Chequear y diversificar las fuentes de la noticia y evitar la divulgación de información que pueda obstaculizar los procesos policiales o judiciales en curso.
8. Comunicar los casos a través del uso de un lenguaje preciso y/o de imágenes respetuosas que privilegien la información social-mente relevante.
9. Abordar la violencia contra las mujeres a través de la multiplicidad de géneros mediáticos sin banalizar la proble-mática social y procurar su segui-miento para evitar que los casos en particular y la problemática en general queden en el olvido.
10. Difundir los datos de organismos y políticas públicas, organizaciones sociales y personas que se especializan en la temática.

 

todo espacio es necesario

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Tipos y modalidades de la violencia de género


Por Merlina Castro

La ley Nº 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, define a la violencia contra las mujeres como:

"toda conducta, acción u omisión que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, así como también su seguridad personal". Esta definición alcanza a aquellas conductas o acciones "perpetradas desde el Estado o por sus agentes".
Tal como lo detalla esta ley, hay distintos tipos de violencia que se categorizan de la siguiente manera:
FÍSICA: “la que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato o agresión que afecte su integridad física”
PSICOLÓGICA: “la que causa daño emocional y disminución de la autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal o que busca degradar o controlar sus acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación o aislamiento”
SEXUAL: “cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de mujeres”.
ECONÓMICA Y PATRIMONIAL: “la que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de la mujer, a través de la perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes, pérdida, sustracción, destrucción, retención o distracción indebida de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales”.
SIMBÓLICA: “la que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”.
Además según las formas que se manifieste en los distintos ámbitos las modalidades son:
VIOLENCIA DOMÉSTICA: “aquella ejercida contra las mujeres por un integrante del grupo familiar, independientemente del espacio físico donde ésta ocurra, que dañe la dignidad, el bienestar, la integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, la libertad, comprendiendo la libertad reproductiva y el derecho al pleno desarrollo de las mujeres. Se entiende por grupo familiar el originado en el parentesco sea por consanguinidad o por afinidad, el matrimonio, las uniones de hecho y las parejas o noviazgos. Incluye las relaciones vigentes o finalizadas, no siendo requisito la convivencia”
VIOLENCIA INSTITUCIONAL: “aquella realizada por las/los funcionarias/os, profesionales, personal y agentes pertenecientes a cualquier órgano, ente o institución pública, que tenga como fin retardar, obstaculizar o impedir que las mujeres tengan acceso a las políticas públicas y ejerzan los derechos previstos en esta ley. Quedan comprendidas, además, las que se ejercen en los partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, deportivas y de la sociedad civil”
VIOLENCIA LABORAL: “aquella que discrimina a las mujeres en los ámbitos de trabajo públicos o privados y que obstaculiza su acceso al empleo, contratación, ascenso, estabilidad o permanencia en el mismo, exigiendo requisitos sobre estado civil, maternidad, edad, apariencia física o la realización de test de embarazo. Constituye también violencia contra las mujeres en el ámbito laboral quebrantar el derecho de igual remuneración por igual tarea o función. Asimismo, incluye el hostigamiento psicológico en forma sistemática sobre una determinada trabajadora con el fin de lograr su exclusión laboral”
VIOLENCIA CONTRA LA LIBERTAD REPRODUCTIVA: “aquella que vulnere el derecho de las mujeres a decidir libre y responsablemente el número de embarazos o el intervalo entre los nacimientos, de conformidad con la Ley 25.673 de Creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable”
VIOLENCIA OBSTÉTRICA: “aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929”
VIOLENCIA MEDIÁTICA: “aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como así también la utilización de mujeres, adolescentes y niñas en mensajes e imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres”

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La violación.
Por Ana Bragaccini
Facebook: Foro de Genero de Hurlingham
E-mail: forodegenerohurlingham@gmail.com

Este es un mundo en el que todo le indica a la mujer que su libertad de circulación, y su misma libertad de existir, está comprometida.

Hoy nos proponemos reflexionar sobre la violación como delito contra la integridad sexual de una persona. Se refiere a un acto sexual no consentido por la víctima, la que ha sido forzada a hacerlo ya sea en forma física o moral.
Es necesario establecer que existen, al menos, dos posturas antagónicas frente a la comprensión de qué tipología encuadra a estos delitos. Una tendencia sostiene que corresponden a personas con "personalidad psicopática". El psiquiatra y médico forense Miguel Ángel Maldonado indica que éstos sujetos padecen un "desorden de la personalidad, sádicos, perversos, gozan con el sufrimiento ajeno y no tienen remordi-miento ni culpa. Suelen tener una segunda vida y se mimetizan con la sociedad con gran facilidad". Y agrega: “Desde hace muchos años, insistimos en que el violador es reincidente entre un 95% y un 98% de los casos”. Así mismo, considera que "son irrecuperables", ya que recuerda que "no hay terapia que permite insertarlos en la sociedad, porque que tarde o temprano vuelven a delinquir". José Manuel Ayllon, presidente de la Asociación de Delitos Violentos de Madrid, subraya la reincidencia y adhiere a la postura de la imposibilidad de resocializar violadores y agre-sores sexuales. Propone que después de haber cumplido la condena debe ser sometido a seguimiento y control permanente. Explicita que estas personas son enfermas crónicas, no se curan, pero sí se controlan, aplicando la postura que se sostiene ante el alcoholismo.
La otra tendencia sustenta, en palabras de Eugenio Zaffaroni, entre otros/as, que no todos los violadores son reincidentes ni psicópatas sexuales. Cesar San Juan Profesor de psicología criminal de Barcelona, reconoce también la alta reincidencia en el delito de violación pero respalda la potencial recuperación y la posibilidad de resocialización aunque reconoce que aún no se sabe todo lo necesario para poder rehabilitar a los agresores sexuales.
Las dos posturas sostienen y son coincidentes en que los violadores son plenamente imputables, porque pueden decidir no hacerlo, pero lo hacen igualmente, luego deben ser procesados y condenados y que, en una gran mayoría, son reincidentes en el delito. Esta alta reincidencia coloca a toda la sociedad y a la mujer en especial en estado de peligro.
Las diferencias y los interrogantes se instauran cuando se trata de definir y responder: ¿Son todos psicópatas sexuales? ¿Cuáles deberían ser las penas? ¿Son resocializables? ¿Cuáles los tratamientos y cómo se implementa dicha reinserción?
Por estas razones y multiplicidad de interrogantes es que se trae a consideración y análisis, una tercera posición, en la amplia y especial visión de Rita Segato, antropóloga especialista en temáticas de género, que propone repensar la violencia de género y la violencia sexual como parte de un conjunto de relaciones de poder. Un análisis polémico, duro y complejo sobre los violadores, sobre la sociedad patriarcal y sobre una estructura de derecho que sigue pensando a la justicia sin vincularla a las relaciones sociales de dominación. Sintetizamos sus ideas cuando expresamos: Es importante entender que los crímenes sexuales, no son similares ni equiparables al resto. El crimen sexual es un crimen del poder. Ahora bien, ¿Qué se hace con una persona que comete un crimen de violación sexual? En principio, es obligatorio y es un acto de fe indispensable para la historia, pensar que todo ser humano puede cambiar. Es muy difícil a veces, y en el caso de la violencia sexual, más aún. Pero es fundamentalmente ético pensar que revisar actos y desinstalar chips de programación que hacen actuar de una determinada forma y que dañan al mundo, es posible. En el acto de violación hay una libido dirigida no al deseo ni al cuerpo de la víctima sino al poder. Se diría que hay dos ejes en la relación de la violación: uno es el eje moralizador, castigador, punitivo, con relación a la víctima y el otro es un eje de exhibicionismo indispensable, del violador frente a los otros hombres que son sus “otros” significativos. Hay que corregir, por tanto, el sentido común, el imaginario colectivo sobre este tema. Por lo tanto, no hay receta fácil. Lo que sí se sabe es que ni la cárcel, ni la castración química, ni la pena de muerte, ni la cadena perpetua resuelven el problema.
Un intrincado, enmarañado y urgente tema a estudiar y resolver porque la integridad fí-sico/psíquica y la libertad de todas las mujeres siguen estando en riesgo.
Ninguna cuestión está cerrada, nada está terminado. Nos reconocemos como seres inacabados e inconclusos en una realidad que está siendo y es tan inacabada como nosotrxs mismxs.

Extraído de la entrevista realizada por Reynaldo Sietecase - 14/04/2017
http://www.lavanguardiadigital.com.ar/index.php/2017/04/14/rita-segato-la-violacion-es-un-acto-de-poder-y-de-dominacion/

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Día Internacional contra la explotación sexual y la trata de personas

El 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional contra la explotación sexual y la trata de personas
Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños, el cual fue instaurado por la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas, en coordinación con la Conferencia de Mujeres que tuvo lugar en Dhaka, Bangladesh, en enero de 1999, haciendo alusión a la ley argentina promulgada un 23 de septiembre de 1913, que impulsó el diputado socialista Alfredo Palacios.
Si bien en 2008 se promulgó la Ley N° 26.364 para la prevención y sanción de la trata de personas y asistencia a sus víctimas, la erradicación de este delito sigue siendo una de las deudas más importantes de la democracia.
La trata de personas, es la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de individuos con fines de explotación, tanto sexual como laboral.Según lo estipula la Ley N° 26.364 , se entiende por trata de mayores,"la captación, el transporte y/o traslado —ya sea dentro del país, desde o hacia el exterior—, la acogida o la recepción de personas mayores de DIECIOCHO (18) años de edad, con fines de explotación, cuando mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima, aun cuando existiere asentimiento de ésta", y a la trata de menores como "el ofrecimiento, la captación, el transporte y/o traslado —ya sea dentro del país, desde o hacia el exterior—, la acogida o la recepción de personas menores de DIECIOCHO (18) años de edad, con fines de explotación, "aun cuando no mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima"
El asentimiento de la víctima de trata de personas menores de DIECIOCHO (18) años no tendrá efecto alguno.
Se entiende que existe explotación: cuando se redujere o mantuviere a una persona en condición de esclavitud o servidumbre o se la sometiere a prácticas análogas; cuando se obligare a una persona a realizar trabajos o servicios forzados; cuando se promoviere, facilitare, desarrollare o se obtuviere provecho de cualquier forma de comercio sexual; cuando se practicare extracción ilícita de órganos o tejidos humanos.
A efectos de informar sobre esta grave problemática y aportar a la prevención de ser víctimas de este delito, se detallan los distintos métodos de reclutamiento existentes:
"La captación es el primer momento del proceso de la trata de personas y se realiza en el país y lugar de origen de las víctimas. Los tratantes que tienen a su cargo este momento, se denominan captores o reclutadores. Estos identifican a las posibles víctimas y realizan los primeros contactos. Algunas estrategias de los delincuentes son:
-Ofrecer engañosas ofertas de trabajo: en medios gráficos o en forma verbal con tentadoras remuneraciones sin pretensiones de previa experiencia. Suelen ser para trasladarse a lugares alejados del hogar.
-Participar en falsas agencias de modelo: solicitan fotos de jóvenes, aprovechando su ilusión, realizan castings y desfiles que realmente son una trampa.
-Ofrecer matrimonio o convivencia:En este caso la vulnerabilidad tiene que ver con el enamoramiento de la víctima.La víctima se enamora de su agresor, quien no se muestra como tal, sino que la mantiene engañada en forma constante y suele prometerle una vida en pareja, estabilidad económica, etcétera, para terminar alejando a la víctima de su hogar y su familia, y facilitar su sometimiento.Generalmente las víctimas son mucho menores que sus agresores y en muchos casos de estos hombres se ignoran mayores datos, sin dejar de lado que los datos conocidos suelen ser falsos.La intención que subyace en la relación, es de alguna manera alejar a la víctima de sus afectos, ya que el aislamiento implica desprotección y un quiebre emocional importante que suele facilitar el sometimiento.
-Propiciar el alejamiento del hogar:Los reclutadores tratan de provocar la fuga del hogar de niñas, niños y adolescentes, para aumentar la vulnerabilidad de la potencial víctima y facilitar su captura.Asimismo aprovechan el hecho de que una niña se aleje de su hogar, por cualquier motivo, para capturarla y someterla. Las redes se valen de la indiferencia con que la policía suele tomar estas denuncias, llegando incluso a postergar la toma de denuncia por periodos de 24, 48 o 72 horas, perdiendo así tiempo valioso, en que una persona puede ser trasladada al margen de toda actividad policial.
-Investigar a través de internet: las redes sociales, las salas de chat y los blogs suelen ser fuentes inagotables de información sobre posibles víctimas, aprovechando el exceso de datos personales, familiares y de actividades que algunas personas demasiado confiadas informar públicamente. Además, falsear la identidad es muy fácil en la virtualidad, lo que permite al tratante a fácilmente hacerse pasar por otra persona.
-Raptar o secuestrar:La víctima es tomada por asalto en la vía pública, se ejerce violencia física sobre su persona, es reducida y trasladada con fines de explotación.Antes del secuestro, la víctima es el objeto de estudio de sus captores, quienes al momento del secuestro conocen su identidad y otros datos personales, que son usados posteriormente, cuando la víctima está en cautiverio, para someterla".

Fuentes:
//www.fundacionmariadelosangeles.org/trata-de-personas.htm
//servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/140000-144999/140100/norma.htm
//www.desarrollosocial.gob.ar/efemerides/especial-23-de-septiembre-dia-internacional-contra-la-trata-de-personas/

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Nunca, nunca es fácil ser mujer

Por Foro de Género
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Ser niña.
Ser mujer/adolescente. Ser mujer/joven.
Ser mujer/adulta.
Ser mujer/adulta mayor

“Y el tiempo pasa. Cuando tenía 12 años, mi padre me espió mientras me bañaba, poco tiempo después saliendo él de la ducha, `se le cayó´ el toallón con el que se había cubierto de la cintura para abajo.
Siempre hasta que me fui, tenía una rara forma de demostrarme amor: a los golpes. Creo que también era una manera de tocarme y no tener culpa.
Tenía 13 cuando caminando con una amiga por el barrio, un tipo que venía en sentido contrario me tocó las tetas con las dos manos. Por esa época, otro en el tren Urquiza, se sentó al lado mío y se masturbó.
Ya en el secundario regresando a casa en horas del mediodía un muchacho arriba de una bicicleta enarbolaba el sexo a unos metros delante mío, no aminoré el paso y tuve la suerte que en camino había un cajón roto, tomé una tabla que tenía un clavo al aire y, sin inmutarme seguí caminado. Se fue, pero juro que estaba dispuesta a clavárselo justo ahí.
No puedo contabilizar las veces que me dijeron barbaridades, algunas acompañadas por gestos obscenos.
Fue ya en la univer-sidad cuando un noviecito me vino a ver en casa de una amiga. Estábamos solos. Y él creyó que eso era una señal inequívoca de que quería tener relaciones. Intentó hacerlo y como opuse resistencia intentó violarme. Los gritos y las trompadas con que me defendí, fue para ese sujeto señal de que era una ¨chica buena” y me pidió perdón. Lo mandé a la puta madre que lo parió.
Era un infeliz lleno de tabúes y esquemas más viejos que la naftalina y como corresponde había tenido gonorrea y hecho abortar a otra chica “mala”.
Después me casé. Cuando quedo embarazada de mi primer hijo, mi marido me pide que deje de trabajar para así poder criarlo como corresponde, le respondí que de ninguna manera iba a serlo que yo no iba a dejar en manos de nadie la independencia relativa que me daba tener un sueldo.
Se sintió mal porque decía que era evidente que yo no me entregaba nunca del todo.
Y sí, tenía razón. ¿Qué es eso de entregarse? Alguien acorralado se entrega a ¿sus captores? ¿Sus jueces? ¿A la justicia? ¿Cómo? ¿Con las manos atadas, con miedo, por debilidad, por autocompasión? Porque alguien medianamente libre tendría que entregarse a otro, ¿el amo? ¿El dueño de los días? ¿El proveedor de bienes? Me divorcio años después.
Entre los 35 y los 50, tuve otra pareja que se ponía cachondo cuando los hombres me miraban con ganas. Supongo, y haciendo uso ilegal del psicoanálisis, que se sentía el macho conquistador, el más más. (Y estaba buena, la guacha: yo). Y ahora quería “carne fresca”. O sea ternera, no vaca vieja. Así no más, al más puro estilo neandertal donde era importante tener hijos para que el animal humano no desapareciera. ¿Cuántos viejos están con jóvenes? Un montón, sobre todo cuando hay mucho dinero y poder.
Y entonces cuando ya no soy apetecible, comestible y deseable, esa pareja de casi treinta años, se aleja, primero sexualmente, y después, defini-tivamente.
Es que él era hombre cuando se medía con otros.
En tanto el tiempo pasa y la soledad impera, no de la pareja, no del hombre, de la mujer, sino de la sociedad que aísla, aparta a las viejas y los viejos porque no oyen, porque son lentos, porque tienen arrugas, porque no son comestibles.
La violencia de género tiene muchas caras, desde las más terribles: la asesina, la golpeadora, la humillante, hasta la sutil de una sociedad hipnotizada de selfies. De gente linda que anda por la vida, usando la tecnología para retratar el mundo personal como si fuera de importancia superlativa para el resto de los congéneres que no conoce, que no se preocupa por conocer.
En fin, ser mujer no es fácil, por eso es bueno tener a mano la propia vida”

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Ahora que estamos juntas, ahora sí que nos ven.

“Qué habría sido de las mujeres en el patriarcado sin el entramado de mujeres alrededor, a un lado, atrás de una, adelante, guiando el camino, aguantando juntas. ¿Qué sería de nosotras sin nuestras amigas? ¿Qué sería de las mujeres sin el amor de las mujeres?” (“Pacto entre mujeres, sororidad”, Marcela Lagarde)
Ese miércoles 8 de marzo no comenzó igual que cualquier otro miércoles de marzo. Desde muy temprano comenzaron a llegar los saludos de buenos días de las compañeras, seguidos de un “¿Dónde nos encontramos hoy?”, el día había llegado.
Desde hacía meses, veníamos palpitando lo que sería el Primer Paro Internacional de Mujeres. Mujeres de todo el mundo, de más de 50 países nos autocon-vocábamos a salir a las calles, a caminarlas, a encontrarnos y a proponernos (¿Por qué no?) por unas horas que la tierra tiemble bajo nuestros pasos.
“Luchar con la compañera le gusta a usted, le gusta a usted…” resonaba en cada una de nuestras mentes camino a la estación. Las mujeres conurbanas arrancamos la jornada con un “trenazo”, porque cuando decimos que “estamos organizadas” no es sólo una simple expresión, la propuesta ya era un hecho, mujeres de todo el conurbano llenando los trenes de color, de canto y de gritos de consignas, nos encaminábamos hacia el Congreso.
Las miradas cómplices, los abrazos compañeros y el sonido de los bombos acompañaron el inicio de la marcha, miles de mujeres con pancartas, banderas y pañuelos verdes comenzaron a avanzar por las calles porteñas, hablando de paros ¿Quién nos podría parar ahora?
¿Por qué paramos? Nos preguntan… Paramos porque no queremos ni una muerta más por violencia machista, porque el aborto clandestino aún sigue matando a cientos de mujeres, porque queremos que se sepa que las tareas domésticas y de cuidado, que mayormente está a nuestro cargo, también es un trabajo y no está remunerado.
Paramos porque estamos cansadas de tener miedo al salir a la calle, pero también paramos porque el hogar continúa siendo el espacio más inseguro cuando se convive con la violencia. Paramos porque las políticas neoliberales afectan puntualmente a las mujeres, ensanchando las brechas salariales y aumentando la pobreza.
Las mujeres paramos porque denunciamos la responsabilidad del Estado. Porque llega tarde después de cada femicidio. Porque a la policía la perturba más que una compañera desabroche su corpiño a que un violador se baje el pantalón.
Paramos porque lo personal también es político.
Las luces de la Plaza de Mayo anunciaban el final de la jornada, sin embargo los abrazos y los cantos no cesaban, las piernas estaban ya un poco más cansadas pero aún con la firme convicción de que había mucho por caminar. Porque las cosas no están bien, porque sabemos muy bien que los derechos conquistados arrancaron con una pancarta en alguna plaza, porque nos queremos vivas pero también libres.
De a poco nos vamos alejando del centro de la ciudad, retornando a las calles conurbanas. Volvemos las mismas que fuimos, pero ahora distintas, empoderadas, hermanadas, enlazadas. Comprendimos en esta histórica jornada que si estamos juntas, seguro nos van a ver, que de esa forma poco a poco el patriarcado se va a caer y que si seguimos con esta lucha en algún futuro, esperemos no tan lejano, el feminismo finalmente va a vencer.