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Violencia laboral contra la mujer y las consecuencias en la salud

Por M. Castro

La discriminación en el ámbito laboral debe entenderse como cualquier omisión, acción consumada o amenaza que tenga por fin o por resultado provocar distinción, exclusión o preferencia, cuyo efecto consista en anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato, empleo u ocupación de las mujeres. Por lo tanto es discriminatoria la exigencia de un requisito inherente a la pertenencia de género para acceder o para mantener un contrato de trabajo; incomodar a la trabajadora con palabras o gestos, bromas o insultos en razón de su sexo, nacionalidad, edad, color, origen étnico, religión, discapacidades, aspecto físico, preferencias o situación familiar, entre otros.
Otra forma de violencia laboral es la "inequidad salarial", es decir, el "quebrantamiento del derecho de igual remuneración". Se entiende por "derecho a igual remuneración por igual tarea o función" al derecho a recibir igual remuneración por trabajo de igual valor.
También, el tipo de violencia más frecuente es el hostigamiento psicológico, el cual se ejecuta en forma sistemática sobre una determinada trabajadora con el fin de lograr su exclusión laboral: El "hostigamiento psicológico", también conocido como acoso moral, acoso psicológico o mobbing, debe consistir en toda acción, omisión o comportamiento destinado a provocar, directa o indirectamente, daño físico, psicológico o moral a una trabajadora, sea como amenaza o acción consumada, y que puede provenir tanto de niveles jerárquicos superiores, del mismo rango o inferiores. Además, tal maltrato debe realizarse "en forma sistemática", es decir, de modo continuo, repetido y persistente. La práctica del mobbing puede consistir en: actitudes discriminatorias o humillantes, ya sea en forma silenciosa o a los gritos; la exclusión de un empleada de actividades sociales que involucren al resto de los trabajadores; no dirigirle la palabra o hacerlo en forma burlona; no darle trabajo o hacerle cumplir tareas que no están a la altura de su calificación laboral; cambios de oficina o lugar de trabajo para separarlo de su grupo cercano o para obligarlo a trabajar en un sitio inadecuado (sin ventanas, por ejemplo); prohibirle hablar con compañeros/as; juzgar de manera ofensiva su desempeño; amenazar con despidos sin fundamento real, etc..
Uno de los fines que persigue la violencia laboral, es "lograr la exclusión laboral"; de manera que, con el acoso psicológico se busca apartar a la trabajadora de su ámbito laboral, pues a causa de este maltrato la víctima termina pidiendo traslado, licencia o finalmente renuncia.
Pero la eliminación del puesto de trabajo no es el único fin que se puede perseguir con esta modalidad, también puede obedecer a una motivación de dominación y sometimiento, a doblegar a la trabajadora para que resigne sus pretensiones (por ejemplo, reclamo de equiparación salarial), a dificultar la realización de sus actividades y tareas, a destruir su reputación o a inducir sentimientos de inseguridad, etc.
Además, hay otro tipo de acoso que también puede tener repercusiones negativas en la salud de las mujeres y es "el acoso sexual” o "violencia sexual". Con este tipo de hostigamiento lo que se busca son favores sexuales y al no obtenerlos se originan las conductas de maltratos que luego derivan en problemas de salud psicológica y física en la mujer.
La violencia física es "la que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión que afecte su integridad física." Los daños que provoca este tipo de violencia en la salud física son, quizás, los que dejan las secuelas más visibles. En el ámbito laboral, podemos encontrar graves consecuencias producto del "hostigamiento moral y psicológico", ya que el deplorable estado de salud de las trabajadoras repercute en su productividad reduciendo la calidad de su trabajo, derivando en ausentismo, abandono físico y estético, desvalorización, accidentes en el manejo de materiales o instrumental, entre otros. Esta desmotivación laboral es llevada por la víctima también a su hogar y a su vida social, replegándose cada vez más en el ámbito privado y automarginándose de la participación activa. Además de las implicancias para la salud, las consecuencias de las violencias tienen efectos intergeneracionales de corto y mediano plazo y su costo impacta no solo a las personas que sobreviven la experiencia sino que tiene también consecuencias a nivel familiar, comunitario y en la sociedad en su conjunto.
Las secuelas que deja la violencia psicológica en la salud de la mujer desplegado dentro de las tres diferentes modalidades son las siguientes: trastornos emocionales (distimia o depresión, ansiedad, dependencia emocional, inseguridad, miedo, sentimiento de indefensión, sensación de desamparo o impotencia); trastornos cognitivos o relacionales: (baja autoestima, desvalorización, dificultad para afrontar o resolver problemas, sentimiento de culpabilidad, desorientación, confusión, baja capacidad de autonomía o decisión, incomprensión de situaciones, despersonalización, desconfianza del futuro, desinterés de lo que ocurre alrededor); otras clases de trastornos (alteración del sueño, trastorno en la alimentación, somatización, aislamiento, autolesiones, irritabilidad, falta de habilidades personales y sociales, dejadez personal, estrés postraumático, angustia, fobias y estados de pánico, disfunción sexual, abuso de sustancias, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria)

Fuente:
ALICIA NOELIA SILVA (2013). Violencia doméstica, institucional y laboral basada en género: tres amenazas al derecho "humano" a la salud de las mujeres. Sus nefastas consecuencias en la Salud de las víctimas.
En: http://www.saij.gob.ar/alicia-noelia-silva-violencia-domestica-institucional-laboral-basada-genero-tres-amenazas-al-derecho-humano-salud-mujeres-sus-nefastas-consecuencias-salud-victimas-dacf130104-2013-05-22/123456789-0abc-
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Parir sin violencia

Por Merlina Castro

Recientemente en la Semana del parto respetado se estrenó “Parir”, película documental dirigida por Florencia Mujica y con dirección de contenidos de Julieta Saulo, fundadora de la organización Las Casildas. A continuación se presenta, su sinopsis: “Cada 60 segundos nace 1 bebé.
Cada día cientos de mujeres dan a luz en hospitales y clínicas. 1 de cada 3 bebés nace por cesárea. Vanesa, Mariana y Nayla están embarazadas. Cada una tiene una historia diferente pero las tres comparten un mismo objetivo: parir naturalmente y disfrutar ese momento trascendental. ¿Qué nos pasa a las mujeres en una sala de parto? ¿Qué hay detrás de esas puertas blancas por las que entran y salen apresurados médicos y parteras? La película se propone develar cómo es ese momento del cual se habla tanto pero se sabe tan poco”.
La película, a partir de la experiencia de tres mujeres, visibiliza la problemática de la violencia obstétrica en nuestro país e informa sobre las distintas formas de parir y sobre los derechos de las mujeres durante su embarazo, parto y postparto. La violencia obstétrica es una de las modalidades existentes de la violencia de género, que en la Ley 26485, de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, se define como, “aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929”
Según la Ley de Parto Humanizado Nº 25.929 y su reglamentación (decreto 2035/2015).
“La madre tiene derecho:
*A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto y participar activamente en las decisiones que acerca de las alternativas distintas si es que existen.
*A ser considerada como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
*A un parto respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados.
*A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
* A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación.
*A elegir quién la acompañe durante el trabajo de preparto, parto y postparto.
*A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
*A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
*A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
*A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.
Toda persona recién nacida tiene derecho:
*A ser tratada en forma respetuosa y digna.
*A su inequívoca identificación.
*A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación o docencia.
*A la internación conjunta con su madre en sala.
*A que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como de su plan de vacunación.
El padre y la madre de la persona recién nacida en situación de riesgo tienen los siguientes derechos:
*A recibir información comprensible, suficiente y continuada, en un ambiente adecuado, sobre el proceso o evolución de la salud de su hijo o hija, incluyendo diagnóstico, pronóstico y tratamiento.
*A tener acceso continuado a su hijo o hija mientras la situación clínica lo permita, así como a participar en su atención y en la toma de decisiones relacionadas con su asistencia.
*A un consentimiento informa-do sobre cualquier práctica médica que se le realice al niño o niña.
*A que se facilite la lactancia materna de la persona recién nacida.
*A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados especiales del niño o niña”
En la actualidad uno de los hospitales públicos que hacen cumplir la Ley 25.929 de Parto Respetado y trabaja en su difusión, es la maternidad Estela de Carlotto de Moreno, donde también hace poco, se proyectó la película “Parir”.

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