Espacio de pensamiento del
Dr. Jorge Rachid

DE LA FRATERNIDAD A LA SOLIDARIDAD

Parafraseando a Enrique Del Percio, sin su permiso de su libro: Ineludible Fraternidad, nos refiere desde antes de los tiempos bíblicos, aquellos perennes en las memoria de los pueblos como mitologías, que la fraternidad, término devenido de hermanos, nunca fue fácil y la mayoría de las veces violenta-
Lo atestigua el relato como con Caín y Abel, Rómulo y Remo y sigue por una larga lista de ejemplos propia de su erudición filosófica admirable. Pero como mi objetivo no es ni la erudición filosófica, ni la investigación histórica, sino algo más terrenal como la descripción, que siempre peca de escasa, en lo que viven sociológica, psicológica y políticamente nuestros pueblos, en un tiempo pandémico y con años de dominación colonial neoliberal culturalmente dominante.
Si lo fraterno viene de hermano, la apelación del Martín Fierro de Hernández, militante de las causas populares, de que “los hermanos sean unidos”, queda acaso marginada del desarrollo del análisis cuestionador de Del Percio? Digo que no, porque todavía no definimos quienes son hermanos en el texto de nuestro poeta, y sí sabemos que los hermanos de referencia eran hermanos de sangre, con intereses contrapuestos. Nuestros hermanos serán los del pueblo, en la visión militante de la historia, ya que los lazos de sangre no identifican necesariamente, hermandad de objetivos. Pueden significar legítimamente corrientes afectivas intensas o no tanto, pero no siempre objetivos comunes a alcanzar, ni proyectos de vida compartidos.
La pregunta es si estos proyectos comunes, anidan en un pueblo en busca de un destino común? Por momentos parece encontrar ese cause por el cual transcurrir la historia, pero en otros el repliegue es significativo, a la hora de las definiciones políticas. Es que como en los partidos de fútbol, siempre hay otro equipo en la cancha, que pugna por intereses contrapuestos, esos mismos que llevaron a los hermanos de mentas a matarse entre sí.
No es el caso de la actualidad, aunque las guerras llamadas fraticidas parecen atestiguar lo contrario, cuando se convierten en guerras civiles, en donde estalla esa fraternidad, en la fragmentación social suicida de los pueblos.
Una fragmentación alimentada, en general por factores externos a los que aparecen en la superficie, que suelen ser motivos raciales, religiosos o políticos, pero que siempre tienen como raíz explicativa una lucha de intereses y la disputa del poder.
Entonces es cuando se atacan políticas que deberían ser sagradas, intangibles como las políticas sanitarias que velan por el cuidado de la casa común de los pueblos que es la Patria, en condiciones de salud.
Esa situación extrema puede desembocar en catástrofes, como las vividas en 1955, 1966 y 1976 por nombrar sólo alguna de ellas, de cisma absoluto social y político que enarbola la muerte como solución definitiva al intentar eliminar un bando. Rómulo y Remo, Caín y Abel en acción.
Entonces la fraternidad no es una condición sanguínea, sino una construcción social de una conciencia colectiva del pueblo en un proyecto de vida en común, privilegiando valores y virtudes por un lado y procesos macro económicos mercadistas del otro.
No es grieta, porque ella se constituye de elementos idénticos, un témpano desprendido es la misma masa de hielo que el continental, la fractura de la tierra reseca son dos labios del mismo suelo. Si no es grieta será otra la mirada a adoptar, que es la de modelos diferentes, tanto como podrían haber sido en el pasado, las diferencias de los pueblos nómades, de los pastores agricultores, en definitiva proyectos de vida diferentes de pueblos que proyectan su futuro.
Sin embargo la complejidad del mundo actual ha llevado a la intolerancia del “otro” en tanto proyecto de como persona, adjetivando conductas, denigrando comportamientos sociales, imponiendo por la fuerza culturas externas, que colonizan y reprimen las manifestaciones autóctonas.
Es la forma de dominación siglos XX y XXl de los imperios dominantes, que libran sus guerras de intereses en terceros territorios, que ocupan indiscriminadamente recursos naturales de los ahora llamados países emergentes, antes subdesarrollados, antes del tercer Mundo, antes coloniales o antes innombrables. Así fue recién reconocida China como país en 1960/70, antes ignorada y eliminada de la plantilla de naciones de la ONU, por decisión de los vencedores de la segunda gran guerra inter capitalista mundial, del siglo XX.
Esta descripción latinoamericana y geopolítica, incorpora la fraternidad como término de intereses comunes de los pueblos, ante los avasallamientos imperiales de cualquier signo, como las guerras que libraron nuestros patriotas en el siglo XlX. Hubo quienes lucharon por la libertad de sus pueblos y quienes ataron su futuro a la sumisión al dominante.
Entonces la fraternidad amanece con intensidad, dividiendo los campos de los hermanos, como la arenga de San Martín a su ejército: “seamos libres, lo demás no importa nada”, incorporando como hermanos a los pueblos originarios: “pelearemos en pelotas, como nuestros hermanos los indios” y a los negros libertos en el Batallón de los Morenos. Esos son hermanos luchando por un destino común de Liberación Nacional.
Es entonces, en ese ámbito donde se construye la solidaridad activa de un pueblo, que determina nuevos derechos, que ya consolidados, dan lugar a nuevos escenarios en donde aparecen otros derechos nuevos, diferentes, para ampliar la decisión política de construcción de una sociedad más justa, más libre y más soberana.
Esa enunciación se enarbola desde un lugar de lucha, donde ésta frase no se constituya en un cierre discursivo sin sustancia, que deje de ser un eslogan para convertirse en realidad de hechos concretos de acabar con los privilegios, ampliar derechos y esculpir nuevas dignidades sociales, que derroten la beneficencia como método de ejercicio del poder, la consolidación de la pobreza como excusa y tienda a la eliminación de la misma atacando las causas estructurales que la determinan y las han consolidado como dato de la realidad en los últimos 50 años.
La fraternidad con solidaridad social activa, construye la esencia misma de la conciencia colectiva del pueblo en busca de su Liberación Nacional, en el marco de la Patria Matria Grande, que soñaron nuestros padres fundadores: San Martín, Bolívar y Artigas.
JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.org
CABA, 22 de mayo de 2021

NO ES UNA ELECCIÓN, LUCHAMOS POR LA VIDA, EN UNA GUERRA PANDÉMICA

Hay un viejo dicho campestre que dice: “el ladrón ve a todos de su condición” y es una medida de las circunstancias actuales, donde una oposición con posición parlamentaria fuerte, con ejecutivos en gobernaciones y municipios, se ha dedicado desde el inicio mismo de la Pandemia, a combatir cada una de las políticas sanitarias que se decidieron en función de proteger la vida de los argentinos. No sucedió esto en ningún país del mundo, sólo grupos extremistas filo nazis, repitieron las consignas que acá se enarbolan desde la oposición.
Uno a uno sus argumentos opositores fueron cayendo: que el daño económico sería insuperable, denostando la vida como prioridad, y hoy se está creciendo a niveles superiores de la “normalidad” desastrosa del heredada; que el virus “no existía”; que la Pandemia era una excusa para limitar las libertades individuales; que las vacunas no servían; quemaron barbijos en Plaza de Mayo; promovieron convocatorias anti vacunas; dijeron que la Spunick era una vacuna de descarte; empujaron a una presencialidad suicida con sus saldos de muerte y dolor social profundo; plantearon que las vacunas se hicieron vip y todas las cataratas de imputaciones falsas, promovidas por su aparato amplificador y socio mediático.
Sin dudas tuvimos que enfrentar la reconstrucción de un sistema sanitario arrasado, devastado por políticas de desprecio por lo público, epidemias de sarampión y dengue producto de la desidia y corruptela con millones de vacunas vencidas, hospitales sin insumos, trabajadores de la salud maltratados salarial y emocionalmente, perseguidos y castigados por sus reclamos, reprimidos. Esa primer batalla la enfrentamos reconstruyendo el sistema, ampliando camas y UTI, construyendo 12 hospitales móviles y terminando 4, que languidecían desde 2015 en un 90% de construcción. No hacen falta, decía la ex gobernadora, como también expresaba que los docentes no le torcerían el brazo del ajuste y clausuró las paritarias.
Es duro tener que recorrer ese camino de recuerdos tristes en medio de una guerra, que supondría el concurso organizado de todo el pueblo argentino sin distinción, ante la invasión de un virus, invisible pero letal, de magnitud insospechada que ocasiona decenas de miles de muertos
Sabíamos que al virus sólo se lo vence con ASPO y con DISPO, siendo la batalla final las de las vacunas, esa que al final brinda la inmunidad comunitaria. Pero esa guerra interna, de “fuego amigo”, de ataque artero por la espalda en plena batalla, que no define sólo anti peronismo, son enemigos de la Patria y el Pueblo, al colocar de rehenes a 45 millones de argentinos.
No tienen humanidad quienes proceden especulando con la muerte, son tan canallas como criminales, toman decisiones sabiendo que afectan al conjunto social al cual dicen pertenecer.
Dudo de su pertenencia, ya que muchos “huyeron” del país a buscar paraísos fiscales que resguarden sus fondos bien o mal habidos. Solidaridad social cero, no gozan del aprecio de la población, se les ha perdido el respeto ante semejante actitud egoísta, que los lleva a vivir en un auto exilio, que sufrirán, más temprano que tarde, ante la falta de afectos sociales cercanos.
Es entonces cuando debemos analizar nuestros propios comportamientos ante esta situación compleja de guerra, siendo un error avocarse al análisis permanente de la agenda del enemigo, repitiendo como un mantra diariamente sus provocaciones, les hacemos de amplificador. Ellos son minoría política con voz mayoritaria en lo mediático, y quieren hacer creer al conjunto de los argentinos, que nosotros somos minoría.
Se llama proceso de colonización cultural, de ocupación del espacio simbólico de la conciencia colectiva del pueblo, que nosotros reforzamos repitiendo sus provocaciones, la mayoría de las cuales son producto de elaboraciones de grupos de ideas, que intentan apretar y silenciar nuestra agenda propositiva, mucho más rica en esperanzas y anhelos compartidos de salud y utopías.
Entonces en esta guerra tenemos tres batallas por librar y las estamos dando pero a veces cuesta comunicarlas, ante tanto misil periodístico del enemigo.
La primera fue y sigue siendo la reconstrucción del sistema sanitario argentino y su propuesta hacia delante de la formulación de un nuevo plan nacional de salud que integre los subsistemas fragmentados solidarios.
La segunda batalla en pleno desarrollo la que ubica a la Pandemia como campo de una lucha con final ya previsible, en donde la conjunción vacunas, cuidados, y medidas de prevención y cuidado de la vida comunitaria, eviten la mayor cantidad de contagios posibles y de muertes, controlando la situación sanitaria.
La tercera es la que nos resultaba ajeno e impredecible al sector salud, tener que asumir una batalla contra nuestros propios compatriotas, que se comportaron como quien irrumpe sucio a un quirófano, infectando al hospital o quien demuele la credibilidad en los médicos tratantes o deteriora diariamente las políticas públicas en salud.
Entonces no se trata de una grieta, porque la misma se compone de dos sectores iguales cuando rompe un témpano o se abre la tierra por una sequía, ambos lados son iguales; acaso somos iguales quienes combatimos por la vida y quienes lo hacen consciente o no por la muerte, es indudable que no es lo mismo, son dos modelos: uno solidario otro individualista, que son expresiones culturales contrapuestas del movimiento nacional y popular y del neoliberalismo.
Por último pensemos que la democracia está en crisis en el mundo, por éste tipo de comportamientos, que lejos de afianzar virtudes las destruye, en el posibilismo absurdo de sacrificar vidas por una elección, de poner en riesgo al país, con un pueblo afligido y denigrado a diario por la vocinglería mediática colonialista y cipaya, aliada y cómplice de los gestores de la sumisión y claudicación nacional.
Liberación o dependencia, Patria o Colonia siguen vigentes en los desafíos estratégicos del pueblo argentino por la construcción de un destino común de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política en la Patria Matria Grande.
JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www,lapatriaestaprimero.org
CABA, 14 de mayo de 2021

LA DEMO/-/CRACIA PARTIDA

Desde los griegos sabemos que la democracia es el gobierno del pueblo. También entendemos que no es un sistema perfecto. Aparece como el más participativo del pueblo, de todos los sistemas. Sin dudas superador de las monarquías y dictaduras, en sus dos versiones democráticas, parlamentarismo o presidencialismo. Así fue desde hace poco tiempo, no más de 200 años, en una historia de más de 7 mil registrados por la humanidad, con alguna certeza.
Esa democracia resistió procesos dramáticos, que alteraron la dinámica de consolidación de los estados nación, como las guerras mundiales, las pestes, los conflictos civiles, la guerra fría, entre otros episodios conmovedores y dramáticos, con millones de muertos, desplazados, destrucción de ciudades incluidas. Se intentó darle una protección internacional al sistema, a través de las Naciones Unidas primero y no funcionó, luego con la conformación del gobierno global del grupo de los 7 y ampliado al G-20, tampoco funcionó, Palestina sigue sin ser país, Malvinas sigue de base militar OTAN, entre otras cuestiones que no puede resolver.
Pero el conjunto de la democracia se ha visto conmovida en su estructura íntima, de ser la representación de los intereses populares, por los nuevos dueños del poder internacional, los Fondos de Inversión supranacionales que arrasaron soberanías nacionales y su consecuente apropiación de los Medios Hegemónicos, para usarlos en función de crear sentido, en dirección a sus intereses financieros.
Eso es el “cañonazo de un millón de dólares” al decir del General Cárdenas en México cuando le preguntaron por sus generales, “valientes si, pero resistirán…?”. Esa realidad ha resentido en sus estructuras más profundas la democracia como tal en el mundo. Hoy está en discusión esa institucionalidad.
Es que se ha naturalizado ese concepto neoliberal, de la Mercado-dependencia, como cultura de la especulación financiera por encima del capitalismo productivo, que casi memorizamos con nostalgia en este tiempo, de desapego emocional e individualismo egoísta, que ha llevado a las comunidades a la diáspora social, asociado al dolor compartido del desempleo y la exclusión, con destino de miseria y abandono, que convierte en pétrea la pobreza. Sin dudas objetivo final del proceso de concentración de la riqueza.
Pero la Pandemia ha cambiado el mapa político internacional, un virus democrático que atacó sin dudar todos los sectores sociales, que debilitó las fortalezas de los poderosos Mercados y Bolsas del mundo. Dramático sin dudas por su secuela de muertos y consecuencias sanitarias, con repercusión social profunda. Una Pandemia que es una verdadera guerra contra un enemigo que ha invadido a todos los países del mundo. Los pueblos y gobiernos lo han enfrentado unidos en una acción destinada a vencer, junto a los científicos que en tiempo record lograron producir vacunas destinadas a frenar esa masacre.
Los países entendieron que debían recuperar los Estados Nacionales como ordenadores sociales desplazando al Mercado, planificando y financiando las políticas públicas. Se recuperó asimismo el compromiso social solidario compartido, para enfrentar el enemigo común. Ambas realidades hieren la teoría neoliberal en profundidad, aporte de la Pandemia.
En la Argentina sin embargo, único país en el mundo en donde la oposición institucional, con espacios parlamentarios y ejecutivos provinciales y municipales, ataca en forma sistemática las políticas sanitarias, desde el inicio mismo de la Pandemia. Desde la Cuarentena y su cuestionamiento económico, pasando por negar el virus y reclamar libertades individuales en plena guerra, imaginemos un oscurecimiento en un bombardeo nocturno que alguien deja la luz prendida: es traición a la Patria, colaboracionista del enemigo que ataca. En nuestro país, esa situación sucede desde hace un año y medio, en un ataque sistemático que incluye el desconocimiento de las vacunas, la denigración de alguna de ellas, el debilitamiento de la confianza pública, con quema de barbijos y movilizaciones rupturistas con los cuidados incluidas.
Esas acciones provocaron, por seguir algunos compatriotas esos pasos propuestos por la oposición, miles de muertos en el país. Llamaron a no vacunarse, pero fueron desoídos por los argentinos que acudieron en masa. Profundizaron la ofensiva a través de los medios hegemónicos que son socios, de los Fondos de Inversión y juegan sus propios intereses. Crean sentido en la comunidad, ocupan el espacio simbólico de la conciencia colectiva del pueblo, pero cuando son vencidos por ejemplo en su prédica anti vacuna, ejercitan otras maniobras, entre ellas la presencialidad escolar, como excusa de disputa política, colocando de rehenes a millones de argentinos.
Es cuando las medidas del Gobierno nacional son judicializadas, a sabiendas que la Justicia argentina es rehén de los antecedentes de sus propios miembros que en un número importante de casos, son presionados o socios cómplices de saqueos y persecuciones en el Lawfare, de la anterior gestión y de la embajada de EEUU. No olvidemos que el embajador de ese país al asumir dijo que venía a “ayudar” a la Justicia argentina.
Una justicia que ordenó a médicos a administrar dióxido a pacientes, que se compra en la ferretería, jueces que disolvieron centros de aislamientos de Formosa destinados a evitar la entrada del virus (un muerto en 2020, ahora 130 por esa medida), otro que levantó la barrera para que ingresen al país decenas de personas en paso de los Libres que no tenían certificado No Covid, lo mismo que denunciar los procesos por envenenamiento, cautelares sobre la Cuarentena, otros sobre nocturnidad y cientos de fallos que embistieron contra las políticas sanitarias de cuidado de la vida de los argentinos.
Entonces la Demo–Cracia está partida al medio, por un lado el poder institucionalizado de un estado colonial, manejado por las monarquías judiciales, los medios hegemónicos, los Mercados financieros y una oposición que ha comprado boletos al exterior, en sus definiciones políticas, abandonando la Patria y a su Pueblo; por otro el conjunto del pueblo y un gobierno atado que debe remover la estructura colonial, para tener un estado al servicio de los intereses populares.
Si el pueblo ni siquiera es testigo de la historia, porque está desinformado, si el Gobierno no puede avanzar porque el Poder Judicial se adjudica esa misión, un golpe de estado está en marcha en cualquiera de sus formatos: Parlamentario, Judicial, Policial, de Mercado, por Caos y si no funciona el ejemplo boliviano es bastante claro.
Ante eso el conjunto del pueblo se prepara ya para resistir y proteger al Gobierno nacional y popular, porque está claro que el enemigo no quiere llegar a elecciones, porque no puede vencer a las mayorías que vendrán de la voluntad popular, apostando entonces todas sus energías a promover la desestabilización del Gobierno, mediante el caos.
Es cuando el Movimiento Nacional y Popular deberá mostrar su energía movilizadora, su inteligencia creativa, su fortaleza ideológica, su conciencia compartida de liberación nacional, su persistencia irreverente en la historia, su determinación de Patria Matria Grande, al servicio de los pueblos y la soberanía de los mismos, en el camino de forjar sus destinos, sin tutelajes externos y construyendo en paz un modelo solidario biocéntrico, de cara al futuro del siglo XXl.
JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaetasprimero.org
CABA, 6 de mayo de 2021 

DESCOLONIZAR LA PATRIA, ES COMENZAR A CONSTRUIR SOBERANÍA NACIONAL 

Es difícil en tiempos de cultura dominante neoliberal, reinstalar ejes de discusión que se han pretendido enterrar, ya que la colonización es justamente la acción sostenida en el tiempo, de borrar la memoria histórica, intentar cambiar la identidad, ese sello indeleble de los pueblos y apropiarse de las palabras como expresión del imaginario colectivo, en la construcción del pensamiento único dominante, para condicionar los procesos sociales en su acción disciplinadora.
La colonización destruye y pretende enterrar conocimientos anteriores, tapiza procesos históricos e invisibiliza a los pueblos, al alejarlos como sujeto protagonista de su propio destino, amputando su presencia política en las decisiones del poder. Disciplinar a los pueblos y someterlos es el objetivo primario de la colonización, para luego incorporarlos a su cultura dominante y asimilarlos a las conductas de la metrópoli imperial, como costumbres propias de su nueva identidad.
Porque estamos describiendo esta situación será la pregunta y la respuesta es, que hemos naturalizado de tal forma en los últimos años, esa dominación y dependencia, que nos parece disrruptivo cualquier grito de soberanía nacional, cualquier movimiento contrario a esas nuevas lógicas, instaladas y consolidadas a tal punto de hacernos sentir extranjeros en nuestra propia tierra. Hacernos sentir acorralados en nuestra propia vivencia, que no se corresponde con la realidad construida, nos aísla como individuos y lleva a la diáspora social.
El sentirnos minoría en una situación de emergencia nacional pandémica, es parte de esa colonización, producida por un bombardeo mediático y acciones políticas del enemigo, destinadas a minar la credibilidad pública en nosotros mismos, debilitando esa identidad y ser nacional, que permite construir escenarios comunes de solidaridad social y esperanzas a los pueblos.
Por esa razón la llamada grieta no es tal. Una grieta se produce en un témpano, una tierra, un edificio donde las partes formaban un todo. No es ese el caso de la colonización donde lo que se enfrenta son dos modelos diferentes: un modelo de claudicación de ejes nacionales a favor de una globalización sin identidad, dominada por procesos financieros globales, sin patria ni rostro y un modelo de soberanía política, independencia económica y justicia social, combatido desde hace 70 años, justamente por preservar la memoria e identidad de los pueblos americanos.
Al tema de la grieta, el colonialismo agrega una percepción intencionada de fijar la historia en ciclos, que justifica desde el punto de vista macro económico, en donde el dios Mercado recupera su centralidad, cuando la distribución de las riquezas “populistas” lo ponen en riesgo. Ese condicionante reduccionista destinado a condenar los procesos sociales integrativos de la justicia social, evitando la consolidación estratégica de los procesos populares, disminuyendo su capacidad en generar sueños compartidos, forma parte de la narrativa del enemigo colonizador.
Es en ese marco donde reducir el análisis a los caminos gubernamentales del día a día, lleva a la confusión entre la foto y la película, entre el ojo de la cerradura y el satélite. Visiones que se reducen desde los táctico y se amplían en cuanto a análisis estratégicos, que marcan caminos en el tiempo, como lo son los del pueblos, con sus ritmos de construcción y de luchas que van pavimentando la conciencia colectiva y aumentando la masa crítica para la Des-colonización, que siempre será un proceso largo de desnudar, porque aquello ha sido incorporado como propio, pero fue instalado a fuerza de imposiciones brutales y sucesivas por la cultura neoliberal.
Descolonizar entonces no es sólo un proceso de despojarse de los ropajes instalados por el enemigo en la conciencia colectiva del pueblo, es reafirmar nuestra identidad y fortalecer la memoria colectiva de Patria Matria Pueblo, esa cultura que emana de lo construido por generaciones, a través de los siglos, porque los santiagueños lo son desde 1553 y así sucesivamente los tucumanos 1565, los cordobeses 1573, jujeños 1593y salteños 1582, son identidad previa a la construcción institucional de la Patria Grande, las Provincias Unidad de Sudamérica, como fija nuestra acta de la Independencia, no de la Argentina como se enseña escolarmente y fue escrita en castellano, guaraní, quechua y aymara, porque los congresales provenían de aquellas tierras altiplanas, hoy bolivianas y peruanas. En 1815 el Protector de los Pueblos Libres, Artigas había realizado un Congreso que declaró la Independencia en Concepción de Uruguay con las provincias de Misiones , Oriental, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Santiago del Estero y Córdoba, que fue escondido por la historia mitrista.
Por esa razón reafirmarnos en nosotros como conjunto americano y mestizo, criollo junto a las identidades inmigrantes, construyendo cada día, cada año, fortaleciendo esa identidad que se quiere sepultar, es parte de la lucha.
Eso quiere borrar la colonización, porque necesita afianzar el presente, destruyendo la historia, construir el futuro de acuerdo a sus intereses, detrás de una supuesta globalización que esconde lo brutal y deshumanizado del capitalismo financiero, que hace extrañar el productivo de principios del siglo XX.
Para finalizar entonces no hay grieta son modelos, no existen los ciclos: los genera el enemigo en el imaginario colectivo, no se puede incorporar a la globalización que si existe, sin una fuerte identidad propia, fortalecida en la memoria colectiva del pueblo, en esa cultura que ya es propiedad de la mayoría del pueblo argentino, que es peronismo filosófico como movimiento nacional y popular, en el marco de la Comunidad Organizada en la Patria Grande.
Eso nos hará Libres.
JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
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CABA, 1° de mayo de 2021
EN HOMENAJE A TODOS LOS TRABAJADORES ARGENTINOS EN SU LUCHA PANDÉMICA QUE HAN DADO SU VIDA POR CUIDARNOS A TODOS

EL CONSEJO NACIONAL DE POSGUERRA, UN INSTRUMENTO DE RECONSTRUCCIÓN NACIONAL

El mundo ha vivido una Guerra Mundial que no ha terminado, aunque se vislumbra su fin a través de las vacunas. Un enemigo invisible, pero letal, invadió todos los territorios del planeta, produciendo daños materiales, víctimas fatales, dejando secuelas y esencialmente dolor social inmenso. Nadie quedó afuera de ese escenario, la Pandemia no sólo creó una crisis sanitaria, planteó la necesidad de una nuevo mundo, dando comienzo a una nueva era.
Es que la crisis civilizatoria que dejó al descubierto la Pandemia, hizo evidente una situación límite en la Humanidad, en donde el calentamiento global, el choque de intereses financieros y productivos, los avances tecnológicos, las áreas de influencias, todo lo viven en tensión, para lograr hegemonías en un mundo cada día más multipolar. Las guerras localizadas, las caídas financieras, las crisis sucesivas, las polarizaciones políticas, no resolvieron la ecuación necesaria al equilibrio de poderes del mundo.
Estamos en una situación similar a mayo de 1945, con la victoria aliada en Europa, el avance del ejército ruso hasta ocupar Alemania y el este europeo y las tropas del resto de los países avanzando desde el sur. Pero Japón seguía en guerra, aunque todos sabían que era cuestión de tiempo su caída, ya no habría resistencia posible, sólo más víctimas y la derrota definitiva.
Hoy sabemos que la Pandemia podemos llegar a manejarla, aunque será una victoria parcial, ya que sólo la vacunación efectiva, con inmunidad comunitaria en las poblaciones, controlará su voracidad. Pero el virus estará presente, el COVID 19 será una nueva realidad en el escenario sanitario mundial, y como todo tema infeccioso serán los pueblos más humildes y pobres del planeta, los que más tarden en llegar a su resolución. Los ricos serán más ricos y los pobres más pobres, así fue en la posguerra mundial y será en ésta, cuando se reacomoden los poderes fácticos.
Entonces en mayo de 1945, ya los vencedores se reubicaban en sus nuevos papeles: Postdam y Yalta lo atestiguan con dramática vigencia, se abría un nuevo colonialismo, de nuevas áreas de influencia en el nuevo mundo. Había que darle a esa situación una imagen de futuro de paz, de solidaridad internacional, aunque sin perder el control del ejercicio del poder por parte de los vencedores, entonces se crean las Naciones Unidas, un concierto de países que pueden opinar, pero pocas veces decidir: el Consejo de Seguridad, con derecho a veto, decide los márgenes de los caminos de la humanidad.
El quiénes son los integrados a ese nuevo mundo y quienes operan en sus orillas, lo deciden los vencedores, en su mesa chica, cuál será la moneda de cambio internacional cambiando el patrón oro por el dólar también, China con 1100 millones de habitantes recién será reconocida a mediados de la década del 60 por Nixon-Kissinger, Francia libera Argelia en el 62, EEUU arrasa cualquier rebelión en América latina e impone dictaduras en aquellos países con liderazgos díscolos a su estrategia continental. Naciones Unidas calla y cuando habla no se la escucha: Malvinas y Palestina son ejemplos de esos reclamos históricos.
En nuestro país, con un pueblo emergido de las sombras del colonialismo económico agrícola- ganadero probritánico y un liderazgo fuerte que enfrenta con estrategia geopolítica esa situación mundial, con un proyecto de liberación, como fue el de Perón y el peronismo doctrinario, tiene encima al conjunto de los países integrados y sometidos y a sus fuerzas políticas, de conducción anglosajona liberal y las fuerzas marxistas, tanto comunistas como socialistas, en su contra al intentar mover el tablero internacional, en una posición de soberanía política nacional y de Patria Grande.
En Europa, los vencedores alineados con EEUU se plantean un Plan de reconstrucción económica, de nuevas reglas de juego y políticas sociales que contengan el drama de millones de seres humanos, que han perdido todo y siguen llorando sus muertos, dando lugar al Plan Marshal en lo económico y constituyendo el Estado de Bienestar en lo social, con el modelo Berberige en Inglaterra, continuidad del de Bismarck en la primera gran guerra del 1917. Los mismos mecanismos de contención de situaciones sociales límite, sin perder el control político de sus áreas de influencia, siendo el caso de la división de Berlín el caso más emblemático de la guerra fría que comenzaba. La guerra de corea es otro ejemplo de esa situación.
Dividir el mundo entre los buenos y los malos, podrá servir para la tribuna política, pero en el análisis más acabado, siempre se trata de relaciones y luchas de poder referidos a intereses concretos, tanto de recursos naturales, como de control económico de terceros países, en tanto acumulación de conocimientos en ciencia y tecnología, que les permite a los imperios, el ejercicio del poder discriminatorio, que somete y disciplina.
Ante ésta situación entonces, el peronismo convoca al Consejo Nacional de Posguerra, herramienta de reconstrucción nacional, para planificación estratégica, políticas públicas y elaboración de las pautas de un Plan Quinquenal, que diese certezas de los caminos a emprender.
Desde el Consejo comienzan a plantearse el esquema de sustitución de las importaciones, las herramientas necesaria para el control de los tres espacios soberanos: tierra, aire y mar, surgiendo la Flota Mercante, AA y la nacionalización de los trenes.
También el diseño del perfil del modelo social solidario, que abarca desde los previsional a la salud, la educación pública y la vivienda, mostrando caminos a recorrer de construcción de Justicia social. Hubo un segundo Plan Quinquenal peronista, que la revolución fusiladora del 55 clausuró, con impulso del terror y la muerte.
China hoy comienza ahora su 15° Plan quinquenal consecutivo. Una continuidad política estratégica de aquella visión compartida por los grandes líderes de la Humanidad, que lejos de asimilarse a la polarización, fueron encontrando caminos de fortalecimiento a través de los países del Tercer Mundo, conjunción de la Tercera Posición en un marco creciente de guerra fría. Mao, Nasser, Nerhu, Sukarno y hasta De Gaulle se asoció en algún momento, junto a los países africanos, árabes y algunos latinoamericanos como Cuba y por momentos Chile, Perú y Bolivia, todos procesos populares, derrotados por nuevas dictaduras.
Es cuando el análisis nos lleva a ésta guerra pandémica y su salida en el tiempo, que debería encontrarnos armados en un proyecto de país, con caminos previsibles a recorrer que afiancen nuestra soberanía política, integrada a la patria Grande, construya los grandes desafíos del siglo XXl:
Eliminar la pobreza estructural definitivamente en un modelo de Justicia Social respaldado por la Comunidad Organizada como ejercicio de poder popular permante, con amparo constitucional.
Avanzar en Ciencia y Tecnología aplicada a un perfil de país que irrumpa en el escenario internacional del conocimiento, con sus beneficios económicos
Lograr masa crítica de poder Latinoamericano en la mesa de las negociaciones internacionales a través del UNASUR y la CELAC
Volver al control y regulación del comercio exterior con mecanismos que emplean todos los países del mundo
Afianzar los recursos naturales con patrimonio y tecnología nacional, en especial el agua dulce; recuperar soberanía sanitaria plena en la producción de materias primas de medicamentos y producción pública, como bien social de los mismos hoy denigrados a mercancías
Sellar las bases de la Argentina Bicontinental y sus espacios soberanos, incluyendo Antártida Argentina e Islas del Atlántico Sur
Discutir una Nueva Constitución y la nacionalización de los servicios públicos, por ser DDHH básicos
Fortalecer la industrialización avanzada en el país y la soberanía alimentaria de nuestro pueblo.
Son sólo algunos de los ejes a debatir profundamente, con visón de políticas estratégicas, que nos ubiquen en el mundo globalizado, integrados desde nuestra identidad nacional latinoamericana, con la memoria plena de nuestra historia, mestiza, criolla, morena profunda que emana de nuestros pueblos, hermanados en un desafío de cuidar la Pachamama, la Madre Tierra, enfriando el calentamiento global, plantando y levantando bosques que nos hagan respirar como planeta, recuperando la dignidad como seres humanos, frente a tanta ignominia mercantilista, voraz e inhumana de un capitalismo que plantea el crecimiento patrimonial infinito, sacrificando a los pueblos del mundo.
JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.org
CABA, 9 de mayo de 2021

LA PATRIA GRANDE Y LA PACHAMAMA

Nuestra central forma parte del movimiento sindical organizado con una característica propia, que es la incorporación activa y orgánica del frente barrial y las organizaciones sociales de trabajadoras y trabajadores desocupados.
Nos fuimos de la CGT en 1992, cuando desde una diferencia sobre el papel del movimiento obrero frente al neoliberalismo nos convertimos en una central que funcionara como frente social y político, para resistir las privatizaciones y la entrega del patrimonio nacional. Con la elección directa de nuestras conducciones y la afiliación abierta a todos y todas las trabajadoras, iniciamos un camino de construcción de fuerza social organizada.
Fuimos motor del Frente Nacional contra la Pobreza en el 2001 y estuvimos en la calle contra los gobiernos que reprimieron y ajustaron en función de la deuda externa, como así también contra el macrismo hasta su derrota electoral.
Desde esa coherencia histórica, durante el primer kirchnerismo acompañamos la unidad latinoamericana en la primera década del siglo 21 y construimos junto a muchas otras organizaciones el no al ALCA en 2005. El ALCA fue un intento del gobierno norteamericano para cercar el mercado centro y sudamericano para la dominación de sus empresas.
El kirchnerismo resistió, nos desendeudó y empujó el crecimiento de la economía, los puestos de trabajo y los salarios durante una década. Estatizó aerolíneas argentinas, el sistema jubilatorio privatizado por el menemismo y controló YPF. Llegó a cuestionar las super ganancias de los exportadores agropecuarios, cuando la compañera presidenta Cristina se atrevió a plantear retenciones diferenciadas, protegiendo a la vez el precio de los alimentos y buscando recursos para políticas sociales masivas.
Fuimos parte de esa movilización y aunque se perdió la batalla cultural, se delimitó quiénes estaban de parte de un país para pocos y quiénes estaban dispuestos a construir un país para todos y todas. A eso los mercenarios de la embajada norteamericana le llamaron grieta y su columna de periodistas de guerra en Clarín y TN prepararon campañas de mentiras y difamaciones que fueron envenenando la conciencia popular.
Nuestra vicepresidenta hace pocos días le puso nombre y apellido a esa complicidad de jueces, espías y mercenarios de prensa para destruir el proyecto nacional y popular.
La CTA es hoy parte de la reconstrucción, desde su mirada de unidad de clase junto a todas las centrales que pongan el cuerpo para hacer ese país para todas y todos.
Desde esa postura y voluntad política nos sumamos a las mesas de unidad, al consejo económico social en todas sus expresiones y desde nuestra fuerza organizada levantamos todas las propuestas que busquen la igualdad y la justicia social.
Por eso apoyamos todas las políticas que mejoren la vida económica y cultural de las mayorías trabajadoras, las políticas de igualdad género, de unidad latinoamericana para enfrentar los problemas del nuevo siglo desde la multipolaridad y enfrentando al imperialismo.
Desde esa voluntad respaldamos la investigación de esa estafa llamada deuda con el FMI y la reforma completa del poder judicial macrista.
La CTA de los trabajadores, que conduce a nivel nacional el compañero diputado Hugo Yasky y en la provincia de Bs As el docente Roberto Baradel estuvo y estará en la calle, en los lugares de trabajo y en el barrio construyendo unidad desde la solidaridad, organización para el poder popular consciente de sus intereses y su destino.
Gustavo Zapata
Secretario General  

CONCRETAR LA RESIGNACIÓN DE LOS PUEBLOS, ES LA VICTORIA DEL COLONIAJE

Jorge Rachid

Los pueblos constituyen la expresión humana máxima, de la conformación de los grupos sociales que los constituyen, y son tales en función de compartir ideales y sueños comunes, construidos por largos años de historia, que les otorgan identidad y perfil propio de esa cultura, hecha esperanza.

Ningún abuelo en esa extraordinaria experiencia que es la transmisión oral, de generación en generación, relata otras historias que aquellas que visten la descendencia, llenando el inconsciente del niño, de valores y virtudes, forjados en luchas lejanas, épicas conmovedoras, historias de vida sobrevivientes a mil peripecias. Ese hecho constituye uno de los hitos más elevados en la consolidación cultural de los pueblos.

La Matria y la Patria, el suelo y la tierra que le brinda sustento, más la pertenencia a su cultura, une a los pueblos, alientan sus luchas, defienden sus derechos, asientan sus saberes, cultivan sus relaciones sociales, fortalecen su identidad, desarrollan su soberanía, construyen su solidaridad social activa, afianzando el amor que sella a las comunidades, como organización social, que trasciende los tiempos y las circunstancias que puedan presentarse.

Así fue a lo largo de la historia, podrán desaparecer países, imperios, ciudades incluso, geografías enteras cambian, pero los pueblos y sus memorias colectivas quedan.

Por esas razones las nuevas formas del coloniaje, buscaron influir definitivamente en las pérdidas de las identidades, en intentar borrar toda huella de patrimonio cultural anterior, en cualquiera de sus formas, ya sea apropiándose del relato histórico, tergiversándolo, o penetrando con sus propias culturas y religiones, enterrando costumbres, avasallando valores ancestrales e incluso eliminando mediante genocidios, la posibilidad intergeneracional de sueños comunes.

Pero aun consiguiendo esos fines perversos del colonialismo, el mismo no pudo, a lo largo de la historia conocida, borrar las huellas de los pueblos que fueron dominando. El caso americano, con el relato “del descubrimiento de América”, habitada desde hacía 10 mil años, es paradigmático. Penetraron con la cruz y la espada, los pueblos se apropiaron de la cruz y lucharon contra la espada, hasta el día de hoy, frente a diferentes colonizaciones, con victorias y derrotas, pero siempre como pueblos, con sueños de un destino común.

Podríamos relatar los armenios, los hebreos, los árabes, los persas, los egipcios, los griegos, los indios, los chinos, los vietnamitas y cientos de pueblos más, que siempre emergieron de la noche oscura de la colonización, como entidad constituida.

Por esas razones los Imperios modernos intentan nuevas formas de colonización y sometimiento de los pueblos, actuando en especial sobre la construcción de sentido, ocupando el espacio simbólico de las representaciones humanas, llevando al convencimiento de la derrota, como epílogo único de la historia, es decir a la resignación de la construcción de un destino común, sometiéndose a los designios del poder de turno. Esa amputación de la posibilidad histórica, que intentaría hacer desaparecer a los pueblos como tales, es una de las formas más claras, del neoliberalismo dominante.

Pensemos críticamente en la apropiación de las palabras, el lenguaje que domina, incorporando terminologías y costumbrismos importados, supuestos festejos de otras latitudes, no como los que tenían nuestros viejos inmigrantes, solidificando su pertenencia, sino impuestos por nuevas modalidades de control social, entre ellas conmemoraciones que no nos pertenecen, pero empiezan a ser naturalizadas por el pueblo.

Las nuevas generaciones, sólo van conociendo ese relato, se instala un discurso único, se denigra la propia historia y se la combate, se le adjudican todos los males a una supuesta no integración al mundo, a la globalización, a la modernidad. Se instalan sus instrumentos y herramientas comunicacionales, las redes que todo lo ven y escuchan, tiene un mensaje unificador, destinando a dejar de ser como pueblo y constituirse como gente del mundo, sin rostro, ni pertenencia, abandonando su cultura de cuna, para incorporarse a una aldea desconocida, cuyos afectos no son los suyos, ni las comidas, ni las costumbres, pero lo llaman a “pertenecer”, a ser alguien individual que crezca por sí y para sí, sin historia ni compromisos previos, menos aún afectos que comprometan su desarrollo y sus objetivos personales.

Eso se llama instalar la resignación en los pueblos, robarles la historia y demostrarles que no hay otro camino posible que el de la integración a los poderes económicos y culturales de la etapa, que cualquier cambio de esa ecuación será sometido al escarnio y reprimido, por medio de extorsiones económicas u operaciones políticas o militares. Intentan paralizar a los pueblos en sus luchas, acabar con los sueños compartidos, Por esa razón eliminar el UNASUR era prioritario en el diseño estratégico de EEUU, crear el grupo de Lima para perseguir a los pueblos hermanos que resisten la embestida imperial, con los propios nativos cipayos, como hicieron las tropas coloniales españolas, luchando contra San Martín y Bolívar con ejércitos conformados por peruanos, o como forzó el Imperio inglés la batalla de Caseros y el derrocamiento de Rosas, con tropas brasileñas. También Perón fue derrocado con auxilio de la armada inglesa, que abasteció los buques de la masacre fusiladora del 55 y EEUU propició el golpe de 76 a través de Kissinger con instrucciones para Videla.

Entonces no es nueva esta forma del coloniaje, ni serán nuevas las formas de lucha que emprenderemos para derrotarlos, a los de adentro y a los de afuera, más visibles y más claros para enfrentarlos. En ese camino la Unidad del campo Popular es indispensable para la lucha, no se trata de que todos sean revolucionarios, con no ser parte del enemigo colonial, pueden ser aliados de la causa popular.

El enemigo intenta la fragmentación permanente, el discurso único, la instalación de la agenda y apropiarse de la iniciativa. Todo aquellos que el pueblo haga para evitarlo, será parte de una larga lucha, por recuperar la identidad desgarrada de Patria y fortalecer la Matria soberana, para que sea parte de la calidad de vida de los argentinos y no del espacio del lucro, del saqueo y la depredación, voraz del Imperio.

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