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Espacio de pensamiento del
Dr. Jorge Rachid

PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.org

LA PATRIA EN MOVIMIENTO

El concepto de Patria siempre asociado a Padre enterrado, nos remite a la transmisión cultural, costumbrista y de valores, que se vuelcan de generación en generación, adoptando esas formas comunitarias que identifican y distinguen a los pueblos.

Pero también existe el valor conceptual de Matria, que nos traslada a la Madre Tierra, la Pachamama de nuestros pueblos originarios, pero también culto mundial de su vientre, del cual surgen los alimentos y el agua y nos evocan la parición de vida, que sin elementos desaparecería.

Ambas descripciones conllevan necesariamente a la construcción de las identidades, que los pueblos van asumiendo a lo largo de la historia. Perfiles identitarios, que siempre se encuentran en permanente construcción, como la dinámica de la vida misma, en esa búsqueda incesante, impaciente para algunas culturas arrasadoras de tiempos y espacios, contemplativas y evolucionistas otras, como en las nuestras americanas mestizas, morenas y criollas, tan profundas, en sus contenidos, como cualquier otra construcción del pensamiento.

Esos pliegues, tanto de identidad como culturales, se van sumando en cuestiones que hacen a lo trascendente del pensamiento, que las ciencias llaman filosofía, en los pueblos se asume como fe y se deposita en las religiones, en otros, como elementos constitutivos del conjunto de ideas que hacen a la ideología. Ésta última entendida como aquellos objetivos de destino común, que deparan las comunidades para sí, como camino necesario para lograr la felicidad de sus pueblos y la grandeza de la Patria, ya entendida como entidad de núcleo humano y de preservación.

Entonces es el pueblo, una categoría superior de Patria y Matria, es una identidad en construcción permanente, que como los ríos de deshielo, buscan su caudal, al principio en pequeñas vertientes, luego cascadas, lagos confluentes, hasta desembocar en tumultuosos ríos, que por su potencia arrolladora, dignifican la vida de esos pueblos, al generar energía, a través de grandes represas.

Así es el Movimiento Nacional, pequeños eslabones de una cadena, que entiende en ese derrotero, que la capacidad de alcanzar las fuerzas necesarias de la consolidación política, radica en la Unidad como eje superior a las partes, de un Todo, que algunos imaginan hegemónico, pero ese pensamiento, debilita al conjunto. De ahí que el Movimiento Nacional es contradictorio, confuso por momentos históricos, antagónico por épocas, hasta que aparece el elemento común de aglutinación, de objetivos comunes, que es la Patria, inseparable de la Matria, que lo contiene y ampara.

Por esa razón el Coloniaje ataca por las identidades, intentando debilitar el concepto de Patria y de Matria, invocando supuestos valores globalizados, introduciendo culturas ajenas, intrusando costumbres, comidas, hábitos, músicas y entretenimientos. Usando lenguajes lejanos, en el concepto de quien “Nomina siempre Domina”, en un mecanismo extorsivo de banderas materialistas que determinen a los pueblos, como “libertad de mercado”, o de comercio, o de expresión, usada para humillarlo y denigrarlo, atacarlo y someterlo, cuestiones que terminan siendo naturalizadas, ante el fuego constante, de rampas misilísticas del pensamiento colonial, que produce el sometimiento cultural y el saqueo económico, además de la sujeción política, que abandona los intereses populares.

Preservar la identidad de Patria Grande, es un desafío estratégico del pueblo argentino, ya que en esa identidad, no sólo está el deseo heroico de nuestros Padres Fundadores San Martín, Belgrano, Artigas y Bolívar, sino la conjunción de luchas históricas, que por siglos vienen librando los pueblos americanos por su Liberación Nacional.

En esa línea el peronismo fue una parte sustancial, no única, de la recuperación de esa identidad intrusada por años, por el vasallaje anglosajón en América Latina, identidad mantenida viva por nuestros pensadores y luchadores, a lo largo de los siglos XVlll y XlX, logrando en el siglo XX la vigencia de los movimientos nacionales y populares, que fueron sofocados a sangre y fuego, pero sin embargo, por esas fuerzas culturales anidadas, encendieron la llama que en el siglo XXl emergió con Lula, Chávez y Néstor en el nacimiento del UNASUR y la CELAC, quienes dieron vida a esa transfiguración de culturas, mestizas de mapuches, guaraníes, coyas, aymaras, negros, zambos, mulatos, criollas, migrantes de todo el mundo, en sincretismo americano, que hoy expresan la posibilidad de un mundo en construcción Biocéntrico, confluyendo en modelos sociales solidarios, desde los pueblos, en la preservación de la naturaleza, que será sin duda el signo de los futuros tiempos.

CONCRETAR LA RESIGNACIÓN DE LOS PUEBLOS, ES LA VICTORIA DEL COLONIAJE

Jorge Rachid

Los pueblos constituyen la expresión humana máxima, de la conformación de los grupos sociales que los constituyen, y son tales en función de compartir ideales y sueños comunes, construidos por largos años de historia, que les otorgan identidad y perfil propio de esa cultura, hecha esperanza.

Ningún abuelo en esa extraordinaria experiencia que es la transmisión oral, de generación en generación, relata otras historias que aquellas que visten la descendencia, llenando el inconsciente del niño, de valores y virtudes, forjados en luchas lejanas, épicas conmovedoras, historias de vida sobrevivientes a mil peripecias. Ese hecho constituye uno de los hitos más elevados en la consolidación cultural de los pueblos.

La Matria y la Patria, el suelo y la tierra que le brinda sustento, más la pertenencia a su cultura, une a los pueblos, alientan sus luchas, defienden sus derechos, asientan sus saberes, cultivan sus relaciones sociales, fortalecen su identidad, desarrollan su soberanía, construyen su solidaridad social activa, afianzando el amor que sella a las comunidades, como organización social, que trasciende los tiempos y las circunstancias que puedan presentarse.

Así fue a lo largo de la historia, podrán desaparecer países, imperios, ciudades incluso, geografías enteras cambian, pero los pueblos y sus memorias colectivas quedan.

Por esas razones las nuevas formas del coloniaje, buscaron influir definitivamente en las pérdidas de las identidades, en intentar borrar toda huella de patrimonio cultural anterior, en cualquiera de sus formas, ya sea apropiándose del relato histórico, tergiversándolo, o penetrando con sus propias culturas y religiones, enterrando costumbres, avasallando valores ancestrales e incluso eliminando mediante genocidios, la posibilidad intergeneracional de sueños comunes.

Pero aun consiguiendo esos fines perversos del colonialismo, el mismo no pudo, a lo largo de la historia conocida, borrar las huellas de los pueblos que fueron dominando. El caso americano, con el relato “del descubrimiento de América”, habitada desde hacía 10 mil años, es paradigmático. Penetraron con la cruz y la espada, los pueblos se apropiaron de la cruz y lucharon contra la espada, hasta el día de hoy, frente a diferentes colonizaciones, con victorias y derrotas, pero siempre como pueblos, con sueños de un destino común.

Podríamos relatar los armenios, los hebreos, los árabes, los persas, los egipcios, los griegos, los indios, los chinos, los vietnamitas y cientos de pueblos más, que siempre emergieron de la noche oscura de la colonización, como entidad constituida.

Por esas razones los Imperios modernos intentan nuevas formas de colonización y sometimiento de los pueblos, actuando en especial sobre la construcción de sentido, ocupando el espacio simbólico de las representaciones humanas, llevando al convencimiento de la derrota, como epílogo único de la historia, es decir a la resignación de la construcción de un destino común, sometiéndose a los designios del poder de turno. Esa amputación de la posibilidad histórica, que intentaría hacer desaparecer a los pueblos como tales, es una de las formas más claras, del neoliberalismo dominante.

Pensemos críticamente en la apropiación de las palabras, el lenguaje que domina, incorporando terminologías y costumbrismos importados, supuestos festejos de otras latitudes, no como los que tenían nuestros viejos inmigrantes, solidificando su pertenencia, sino impuestos por nuevas modalidades de control social, entre ellas conmemoraciones que no nos pertenecen, pero empiezan a ser naturalizadas por el pueblo.

Las nuevas generaciones, sólo van conociendo ese relato, se instala un discurso único, se denigra la propia historia y se la combate, se le adjudican todos los males a una supuesta no integración al mundo, a la globalización, a la modernidad. Se instalan sus instrumentos y herramientas comunicacionales, las redes que todo lo ven y escuchan, tiene un mensaje unificador, destinando a dejar de ser como pueblo y constituirse como gente del mundo, sin rostro, ni pertenencia, abandonando su cultura de cuna, para incorporarse a una aldea desconocida, cuyos afectos no son los suyos, ni las comidas, ni las costumbres, pero lo llaman a “pertenecer”, a ser alguien individual que crezca por sí y para sí, sin historia ni compromisos previos, menos aún afectos que comprometan su desarrollo y sus objetivos personales.

Eso se llama instalar la resignación en los pueblos, robarles la historia y demostrarles que no hay otro camino posible que el de la integración a los poderes económicos y culturales de la etapa, que cualquier cambio de esa ecuación será sometido al escarnio y reprimido, por medio de extorsiones económicas u operaciones políticas o militares. Intentan paralizar a los pueblos en sus luchas, acabar con los sueños compartidos, Por esa razón eliminar el UNASUR era prioritario en el diseño estratégico de EEUU, crear el grupo de Lima para perseguir a los pueblos hermanos que resisten la embestida imperial, con los propios nativos cipayos, como hicieron las tropas coloniales españolas, luchando contra San Martín y Bolívar con ejércitos conformados por peruanos, o como forzó el Imperio inglés la batalla de Caseros y el derrocamiento de Rosas, con tropas brasileñas. También Perón fue derrocado con auxilio de la armada inglesa, que abasteció los buques de la masacre fusiladora del 55 y EEUU propició el golpe de 76 a través de Kissinger con instrucciones para Videla.

Entonces no es nueva esta forma del coloniaje, ni serán nuevas las formas de lucha que emprenderemos para derrotarlos, a los de adentro y a los de afuera, más visibles y más claros para enfrentarlos. En ese camino la Unidad del campo Popular es indispensable para la lucha, no se trata de que todos sean revolucionarios, con no ser parte del enemigo colonial, pueden ser aliados de la causa popular.

El enemigo intenta la fragmentación permanente, el discurso único, la instalación de la agenda y apropiarse de la iniciativa. Todo aquellos que el pueblo haga para evitarlo, será parte de una larga lucha, por recuperar la identidad desgarrada de Patria y fortalecer la Matria soberana, para que sea parte de la calidad de vida de los argentinos y no del espacio del lucro, del saqueo y la depredación, voraz del Imperio.

PANDEMIA, VULNERABILIDADES, FINITUD

La humanidad desde siempre ha tenido con la muerte una relación disímil, compleja, contradictoria, refugiada en las religiones y el concepto de la vida después de la muerte, ha hecho de ella un elemento inconsciente, de la única certeza que se tiene biológicamente.

Nadie puede predecir de qué se va a enfermar, ni tampoco como se va a manejar en esas circunstancias. En general las personas piensan, que todas las noticias terribles que transmiten los medios, les pasan a los demás, que nunca les llegará el infortunio, o en todo caso se preparan para afrontarlo, como la inseguridad. En otros casos aun conociendo la realidad, la ignoran en lo que los psicólogos llaman la desmentida, saben que están en peligro pero lo desprecian. En ese hecho por ejemplo, alentando la irresponsabilidad social, se basan los medios para atacar la Cuarentena

Los eventos más difíciles de manejar por los individuos son los hechos traumáticos, aquellos como los accidentes de tránsito graves y siniestros laborales, que ocurren de manera inesperada y cambian las vidas de las personas. Esos dejan huellas indelebles que son mecanismos psicológicos denominados stress postraumático, que pueden llevarse por años, como pesada y agobiante mochila psicológica. Lo mismo ocurre con las guerras, en donde los individuos deben transcurrir episodios, que en su vida normal, serían imposibles de sólo pensarlos, como lastimar o matar a alguien, tener su casa bombardeada, huir sin destino por caminos desconocidos, convivir con extraños en campamentos de refugiados infinitos. Ese tipo de acontecimientos dejan huellas para toda la vida.

La Pandemia, hecho inesperado, global, dramático, nos pone como Humanidad, frente a dos situaciones difíciles de llevar por parte de las comunidades y de los individuos, originando comportamientos disímiles, contradictorios que expresan como toda situación límite, las personalidades de los individuos. Así algunos reaccionan ignorando los peligros de una situación que los tiene, otros con miedos profundos que paralizan, muchos venciendo los mismos, trabajan para la comunidad abnegadamente, no siendo siempre reconocidos, otros simplemente hacen lo que pueden dejando transcurrir la tragedia en el tiempo.

Sin intentar ser especialista en el tema, creo que como en las enfermedades graves, cuando los pacientes o las comunidades, comienzan a sentirse vulnerables, comienzan a ser diferentes, ni mejores ni peores, simplemente recorren otros comportamientos individuales y sociales, recuperan los afectos, priorizan sus necesidades de modo diferente, se humanizan en un mundo, frío, mecánico y calculador del objeto como fin de la vida, (casa, auto, viajes, ropa, etc), pasando a segundo plano esas antiguas urgencias, avanzando hacia la humanización y la solidaridad en la vida diaria.

Es que la sensación de vulnerabilidad, inevitablemente conlleva a la idea de la finitud de la vida, hace consciente lo que hasta ayer era inconsciente, le da temporalidad a nuestra existencia, haciendo a las personas cambiar hábitos de vida, sistemas de relaciones, reconstruir afectos y disfrutar cuestiones que hasta ayer eran secundarias, a las cuales les éramos indiferentes. También se comienza a revalorizar al “otro” afectado, como un compañero de ruta, se lo comienza a ver como alguien, a aquel que hasta hace poco se lo ignoraba. Se reconoce al fin como finito, lo cual lo hace en general humilde ante la dimensión gigantesca de la vida, que seguirá igual, después de la partida de uno.

La Pandemia trae estas reflexiones para que cada uno evalúe e indague, sus propias miradas del tema, para saber si sus comportamientos son en relación a la comunidad que sufre, a la solidaridad necesaria, a la humildad de la búsqueda en las respuestas que no siempre están, o se para con la soberbia propia del que nada le importa, con desprecio a la vida, porque en definitiva, comprendió que algún día se va.

Esas tipologías las observamos en la lucha diaria contra la Pandemia, haciéndose más evidente en los medios de comunicación llenos de expertos todólogos, que expresan sin dudas, conceptos que no manejan, ni estudian pero adjudican con supuesta autoridad, categorías denigratorias a quienes diariamente están luchando por el pueblo, como categoría superior de la Patria.

JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.or
CABA, 25 DE JULIO DE 2020

UN ENEMIGO QUE ATACA SIN ROSTRO, DEBE SER VISIBILIZADO

Jorge Rachid

Un gobierno democrático, votado por el pueblo, que llegó a vencer, en primera vuelta, a una coalición armada desde el odio, el saqueo, la exclusión social, la persecución y cárcel de la oposición, represión, entrega patrimonial nacional, endeudamiento externo, con el apoyo explícito de EEUU y su Embajada, fue puesto bajo ataque, desde el mismo momento que asumió.

A la semana de recibir un país devastado por dos crisis de deudas, la interna del hambre y del dolor social inmenso y la de deuda externa que somete la soberanía del país. A esas circunstancias hay que sumarle, la sanitaria de las dos epidemias, la de dengue que tuvo más de 3000 muertos en los últimos cuatro años y la del sarampión, cuando el país había sido declarado por la OMS, país libre de esa enfermedad y que en los años macristas, golpeó y mató nuevamente, niños argentinos por falta de vacunas, debido al ajuste económico y la incapacidad de gestión.

Pero a los 90 días de gestión, en medio de la batalla contra esos dramas heredados, la Pandemia mundial, llegó al país, con contagios importados, con nexo epidemiológico que permitió tomar medidas urgentes de pesquisa y declarar la Cuarentena temprana, que permitió salvar 16 mil vidas en los primeros cuatro meses de gestión. Esas medidas se tomaron en el despliegue de una Sala Situacional que sigue la Pandemia a nivel mundial, regional y local, discutida por epidemiólogos, infectólogos, matemáticos, sanitaristas, virólogos que en conjunto con otras especialidades, le dan al gobierno los perfiles necesarios para la toma de decisiones políticas.

En ese sentido el gobierno despliega una serie de herramientas económicas, para asistir a todos los sectores sociales y empresariales, a los fines de sostener la Cuarentena, una verdadera guerra, a un enemigo invisible, una molécula que ha puesto en vilo al mundo.

Esta situación que ha superado en sus medidas sanitarias y económicas, a otras experiencias, que han sufrido el dolor de miles de muertos y caídas de los empleos, que a nivel internacional ha puesto a la Argentina en la más alta consideración mundial. Ese reconocimiento ha sido apuntalado también por la enorme capacidad de nuestros científicos que en pocos meses lograron identificar las moléculas virales, crear los kits diagnósticos tanto serológicos como moleculares, siendo el 9° país del mundo en lograrlo, nuestros bioingenieros duplicar los respiradores y además poner en marcha tres fábricas de estos instrumentos vitales en el país, al reconvertir empresas.

Un país en guerra pandémica, pero en marcha, con algunos bolsones de necesidades a resolver, pero con el objetivo fijado de defender la vida, habilitando la economía necesaria para su sostenimiento, que a medida que se vaya venciendo, se irá recuperando lentamente, como en cualquier guerra. Once millones de bolsones de alimentos, 9 millones de ingresos familiares de emergencia IFE, más de dos millones de ATP, salarios para evitar despidos, congelamiento de tarifas de servicios públicos, decretos evitando despidos y desalojos, créditos a tasa cero para monotributistas y de bajo interés para empresarios, son algunas de las medidas desplegadas por un gobierno incipiente, que está sometido al ataque perpetuo.

Uno se pregunta si estas descripciones están llegando al conjunto de los argentinos y la respuesta es no. Esa respuesta está dada por la presencia hegemónica de medios, que alguna vez fueron de comunicación y ahora son factores de poder que operan en la direccionalidad de las políticas, son promotores del odio, siembran miedos e inquietudes en la población, llaman a confrontar a un gobierno cuya única preocupación es la de equilibrar la balanza entre la salud y la economía. Eso son Clarín y La Nación que responden por sí y por terceros golpistas y destituyentes, empujados por intereses cruzados de fondos de inversión, el círculo rojo y la Embajada de EEUU, que intentan impedir en la región, el asentamiento de políticas soberanas, independientes de los dictados imperiales, extorsivos y manipuladores, que utilizan sus rampas misilísticas mediáticas y políticos lacayos, que no dudan en atacar, sin medir consecuencias sociales y económicas, que se traducen en pérdidas de vidas y hambre generalizado.

Estos mismos medios, esconden la información internacional, no muestran las fosas comunes en Central Park de Nueva York, ni las de Manaos, tampoco las de Bergamo, Italia, ni los camiones refrigerados llenos de cadáveres de España, ni las calles con muertos de Ecuador o Perú y los colapsos sanitarios de Chile y cientos de países del mundo.

En esa situación, vivimos un estado de excitación confrontativa, en donde todas las noticias son leídas en términos binarios, que hacen de nuestro pueblo una diáspora de fácil manipulación, antes que un pueblo de sueños comunes. No surge sólo del odio estimulado y provocado, ni siquiera de construcciones de pensamiento diferentes, tampoco del rol del Estado, cuando el reconocimiento del mismo, en el marco de la Pandemia, en todo el mundo ha sido reivindicado como ordenador social y ejecutor estratégico y financiero de políticas públicas, desplazando al Mercado todopoderoso, instalado por el neoliberalismo dominante en los últimos 50 años.

Pero el enemigo sin rostro, oculto detrás de actores menores, repetidores de guiones y sin capacidad de réplica, excepto el insulto o la victimización, pero amplificados por esos medios, que hacen de minorías oligárquicas, voces dominantes que construyen sentido en la sociedad. Se esconden detrás de excusas para no sesionar democráticamente, gritan en vez de discutir, no aceptan modificar aquellos instrumentos que son percibidos por el pueblo, como corruptos, por ejemplo la Justicia o las políticas Tributarias.

Pero el enemigo está ahí, detrás de las cortinas de humo fumigadas por los medios, las explicaciones racionales del gobierno, tapados por gritos destemplados y además convocando a linchamientos públicos, rompiendo la Cuarentena y poniendo en riesgo al conjunto de los argentinos.

Si esta situación se mantiene, la Argentina se encamina hacia una confrontación civil de consecuencias imprevisibles. El enemigo no siente piedad por esa posibilidad, ya que en el pasado bombardearon, fusilaron desaparecieron miles de jóvenes, persiguieron, encarcelaron sin pruebas, sólo con agitar las aguas del odio y la venganza, contra los gobiernos populares que intentaron defender los intereses populares. Por eso el peronismo es el objeto del deseo del poder hegemónico, desde hace 70 años, que opera desde las usinas de los intereses norteamericanos y europeos, multinacionales, y fondos de inversión, que ven en el Estado Justicialista un enemigo a vencer.

El pueblo peronista, consustanciado de Patria no cederá a esa ofensiva, como lo hicimos desde los albores de la historia, ese pueblo, nuestro pueblo que es la categoría superior de la Patria, siempre vencerá.

JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
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CABA, 3 de agosto de 2020

PLANIFICAR EL MODELO DE PAÍS, ES COMENZAR A VENCER LA PANDEMIA

Es casi una contradicción, que cada crisis profunda en la humanidad, trae consigo soluciones radicales, que no habrían sido pensadas ni ejecutadas en épocas de normalidad, en donde los factores de poder, siempre están planificando avanzar, pero no admiten modificaciones al sistema.
Para no ir largo en la historia para atrás, veamos sino las crisis del siglo XX, con la caída mundial del año 29, de la cual se salió con fortalecimiento del trabajo keynesiano y protección social. La posguerra mundial emergió, si bien con una división colonial del mundo en manos de los vencedores, parió las Naciones Unidas, como pacto iniciático del fin de las guerras. La confrontación de los misiles de 1962, que casi termina calentando la guerra fría, pudo salir con un Acuerdo de No Proliferación Nuclear, con fines bélicos. Cuando en el 2008 la caída de las Bolsas arrastró al mundo, se olvidaron en el G-7 del déficit fiscal e imprimieron dinero para salvar a los Bancos.
Habrá llegado la hora que de la crisis pos Pandémica, se pueda emerger con La Hora de los Pueblos?
Esta pregunta abierta, es la que nos lleva a la reflexión posterior, de cuáles son los caminos a transitar, pensando cuando el mundo estuvo en peligro, o cuando una simple molécula desnudó la fragilidad e inutilidad humana del sistema, que junto a la pérdida de valores morales, había naturalizado en el mundo, la intolerancia, el racismo, las guerras, las muertes y destrucción de ciudades y Patrimonios Históricos de la Humanidad.
Entonces cuando nos encontramos, atravesando una de las etapas más duras de la guerra sanitaria y política contra el virus; cuando hay sectores del oposicionismo negador que combaten contra la salud del mismo pueblo al cual pertenecen; mientras sectores de poder internacional juegan en nuestro territorio a travestirse de solución cuando son parte del problema; mientras los medios hegemónicos derraman semillas de odio y dispersión social, es necesario pararse en otro lugar para pensar y combatir por la vida y el futuro.
Desde que retomamos la democracia los proyectos de país enunciados, nunca fueron concretados, siempre por acción u omisión, ataques internos o diseños imperiales, avasallamientos culturales y golpes de Mercado, fueron amputados en sus posibilidades, lo cual llevó a los gobiernos a vivir el hoy, demandante del ayer inconcluso, antes que en pensar el rumbo de construcción política del país, en el marco de la Patria Grande.
Sin dudas se avanzó en ese sentido en el 2003-2015, pero no alcanzó a modificar las causas estructurales del coloniaje cultural y la dependencia económica. Se pudieron ampliar derechos sociales básicos y otros incorporados valientemente a una nueva realidad. Se pretendió combatir con leyes, poderes hegemónicos, como de medios o cadenas de alimentación o sectores financieros. No se comprendió que el Estado como tal, está diseñado para esos poderes, amparados en una Constitución neoliberal que lo diseñó.
Por esa razón el país está fragmentado. También por esa razón les fue tan fácil desarmar los que parecía armado. Pudieron desarmar el UNASUR con sólo pensarlo, sin tener que modificar un ápice los instrumentos legales. Cooptaron la Justicia a su disposición e hicieron de las leyes vigentes un Estado propio, a sus intereses estratégicos, atados al carro infame del coloniaje imperial.
Por esa razón y seguramente muchas otras, es indispensable, comenzar a preocuparse y planificar el escenario pos Pandemia, con un objetivo estratégico claro: un modelo de país que reformule el Estado y lo coloque al servicio de las mayorías populares, en un sistema social y económico solidario, que devuelva el destino común como pueblo, a una comunidad sometida al salvaje, cruel e inhumano individualismo egoísta, que lleva a la diáspora social, que plantea el neoliberalismo.
Sin esa identificación del enemigo, no se podrá avanzar en recuperar territorio soberano en nuestro país y mucho menos reconstruir la Patria Grande. Es que mientras los resortes básicos de la economía y los servicios, estén en manos del lucro, sin regulación ni participación estatal, el drenaje de la riqueza argentina seguirá llegando a los paraísos fiscales, mientras los medios, nos pretenden hacer preocupar, señalando ladrones de albañal.
Entonces debemos avocarnos ahora, en plena batalla que ganaremos al virus, al diseño de aquello que impida que la victoria sea pírrica, es decir que se transforme en derrota, porque mientras nosotros combatíamos por la vida, el enemigo planificaba su acceso al poder, para perdurar sus privilegios. Eso está pasando en plena batalla pandémica, mientras millones de argentinos combaten o sufren la Cuarentena, los enemigos atacan sin pudor ni vergüenza, en pos de conseguir destituir al gobierno nacional o caso contrario deteriorarlo a tal grado de hacerlo inviable, pensando quizás en “un presidente designado”.
La lucha por el futuro se dará en varios planos, desde las concepciones biocéntricas humanísticas y de preservación del medio ambiente, que apoyamos, a las construcciones macro económicas, brutales e inhumanas, que postergan a los pueblos en procesos de ajuste y endeudamientos sin fin, hipotecando el futuro de generaciones.

Planificar estratégicamente vence esa inercia, porque moviliza las esperanzas y recrea las utopías de nuevas generaciones, que sueñan con construir una sociedad más justa y vivir en la paz que brinda, estar amparados en herramientas soberanas, que protejan al pueblo y a la Patria, de cualquier intento de malversación cultural y económica de parte del accionar imperial y sus lacayos locales.
Será entonces cuestión de tomar las medidas coyunturales, como fotografías del momento y analizarlas desde el contexto actual, mientras desarrollamos los andariveles necesarios de la película que deberemos transitar, para consolidar los avances que desde octubre, con el voto popular, el pueblo decidió reconstruir una Patria en peligro de pérdida de soberanía, en todos sus niveles, en manos del coloniaje.

JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
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CABA, 8 de julio de 2020

LOS CULTIVADORES DEL ODIO, HAN ABANDONADO SU PERTENENCIA DE PATRIA

No es la primera vez ni será la última. Desde los albores mismos de la organización nacional, ha habido personajes que se referenciaron por cultura o negocios, con intereses ajenos a los del Pueblo y la Patria, operando para terceros países, que avanzaban en los mecanismos nos sujetaban al coloniaje y la sumisión nacional.

Veamos para empezar, las maniobras de Alvear y Sarratea, con el reino de Portugal y su embajador inglés Stanford, que funcionaba en Brasil, a quien solicitabn por carta ser colonia inglesa, a través del enviado especial García, entregando, también por directivas concretas, la Banda Oriental, para combatir a Artigas, a quien declararon traidor a la Patria, por ser enemigo interno de los planes unitarios porteños, surgiendo así, el Estado tapón de la estrategia inglesa, del Uruguay del hoy.

Observemos a Rivadavia autodenominado primer presidente que nunca fue, combatiendo y declarando enemigo a Facundo Quiroga, para apropiarse junto a sus socios ingleses de la Mining Co, más la Baring, de la minas de Famatina y la Casa de la Moneda que funcionaban en la Rioja. Fue el mismo Rivadavia que declaró a San Martín traidor a la Patria, cuando el Libertador desacató la orden de volver e involucrarse en la guerra civil, para luchar contra sus hermanos federales López y Ramirez.

No faltaron los que empujaron a “la espada sin cabeza” de Lavalle, a fusilar al popular Dorrego, gobernador de Buenos Aires, alentado por Salvador María del Carril y los negocios ingleses. Tampoco quienes desde el exilio uruguayo, no dudaron el subirse a los barcos ingleses y franceses que venían a fundar la republiqueta mesopotámica, para dividir más nuestro país, con la excusa de combatir a Rosas. Esa flota imperial venció, pero fue vencida por los patriotas, por el alto costo que tuvo que pagar, devolviendo finalmente la isla Martín García en habían ocupado, desistiendo de sus planes.

Podemos seguir con Uriburu y Justo derrocando a Irigoyen, o antes con Miguel Cané y la Liga Patriótica, matando inmigrantes “díscolos”, como antes Sarmiento y Mitre en su concepción de civilización o barbarie, “decentes” matando criollos o indios, degollando miles de paisanos federales y arrasando las comunidades originarias. El Pacto Roca Ruciman, marca el más alto nivel de coloniaje, junto al gobierno de la Fusiladora del 55 y el de Macri ahora, de cómo el país puede llegar a ser sometido, por las fuerzas de la reacción.

Entonces está claro, que estos hechos no son nuevos en la historia nacional ni latinoamericana, sino la continuidad histórica de una lucha de Liberación Nacional de los pueblos, frente la vasallaje que pretenden consolidar los imperios, el inglés del siglo XlX y EEUU en el XX y XXl. Para ese fin instrumentan el necesario cipayaje nativo, siempre dispuesto a colaborar como súbditos de reyes lejanos.

Es lo que está sucediendo en la Argentina de hoy, una vez más, con mayor virulencia al ser los medios hegemónicos no sólo portavoces de esas intenciones, sino actores del juego, junto a los fondos buitres, en una lucha que seguramente marcará los próximos tiempos pos pandémicos.

No servirá de nada marcar las contradicciones del enemigo, porque para ellos no existen, sus intenciones van por todo, sin escrúpulos ni pudor, no necesitan racionalidad en sus acciones, sólo desplegar el odio, agitar el rencor, movilizar el encono que van produciendo, en el caldo de cultivo del Caos programado.

De ahí que no alcanzan las explicaciones racionales, ni las resistencias ideológicas, vías redes y declaraciones, sino que hace falta una estrategia inteligente de fortalecimiento nacional y popular, que impida el avance del enemigo.

En ese sentido, el despliegue del mapa estratégico de Patria al cual deberíamos avanzar, haría recuperar la iniciativa y generando agenda propia, antes que correr detrás de los acontecimientos que el enemigo genera.

Nueva Constitución, nacionalización de las empresas de servicios públicos, reconstrucción del UNASUR y la CELAC, despliegue de la Argentina Bicontinental de Perón, libertad a los presos políticos, control del comercio exterior y la banca financiera, nacionalización de los puertos y defensa irrestricta de los recursos naturales fósiles y minerales, el agua dulce y los alimentos, en el marco del Modelo Argentino para un Proyecto Nacional, que marcó el camino, allá en 1974.

Eso devolverá a la militancia las utopías y al pueblo las esperanzas, de una causa justa por la cual luchar, construyendo un destino común para la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria Grande.

JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
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CABA, 11 de julio de 2020

LAS UTOPÍAS POPULARES SE FORTALECEN EN LA LUCHA POLÍTICA, POR IDEALES DE PATRIA

La primer rebelión popular emancipatoria de América, fue la esclavista de Haití que llevó al General Petión al poder. Ese pueblo nunca fue perdonado en su insubordinación, por los Imperios dominantes, como lo fueron y lo son otros movimientos populares de América latina. El último país en romper la colonización española fue Cuba en 1908, de la mano de EEUU, que pretendió construir su propia isla de la fantasía, hasta que la revolución popular de Fidel, comenzó a construir su camino de liberación.

Siempre los pueblos lucharon por sus ideales de Patria, frente a la opresión, el colonialismo, el despotismo y la represión. Gaitán en Colombia, Arbenz en Guatemala, Vargas en Brasil, Sandino en Nicaragua, Farabundo en El Salvador, Haya de la Torre en Perú, Paz Estensoro en Bolivia, Irigoyen y Perón en un, nuestro país, constituyeron íconos populares, con diferentes suertes, de lucha por los derechos sociales y la soberanía política.

Las luchas sectoriales reivindicativas son diferentes, focalizadas a reclamos o derechos, aunque igualmente trágicas, como la de los obreros rurales de la Patagonia que pedían un catre y una vela, siendo masacrados con 1.500 fusilados. Los trabajadores de los quebrachales, por la explotación indiscriminada del Tanino, de Villa Guillermina y Villa Ocampo, en su lucha por el salario a cambio a vales de comida, también reprimidos, como los obreros industriales de los Talleres Vasena que exigían 8 horas de trabajo y fueron asesinados casi 700. Como observamos son luchas diferentes, pero siempre contra el mismo poder hegemónico que se alza, por la explotación o por la opresión política.

Sin embargo desde el retorno a la democracia en nuestro país, se instaló una lógica basada en la racionalidad macro económica, del Dios Mercado, de la mano de los Chicago Boys, seguidas por las huestes de los Cavallo, los Machinea, Stugeneger, Prat Gay, que impusieron las ecuaciones financieras frente a las emociones, defendieron los números antes que las personas, llevaron al país a la falsa disyuntiva: caramelos o acero, entregaron soberanía, endeudaron y provocaron dolor social inmenso, a lo largo de los años, instalando la cultura dominante neoliberal del individualismo egoísta y meritocrático, frente a la solidad social compartida, que había sido el signo cultural de nuestro pueblo..

Ningún pueblo lucha por el déficit fiscal, ni por el equilibrio de la balanza de pagos, ni por el control del Mercado de divisas. Los pueblos reconstruyen valores en sus luchas, que son intangibles, son valores que significan identidad y conciencia nacional, reivindicando su cultura y sus costumbres, frente a avasallamiento que significa el coloniaje cultural, aún en los detalles más íntimos de los seres humanos, como las comidas o la música. El consumismo como cultura del objeto, que personifica un proyecto de vida, en una carrera que nunca tiene fin, nos aleja del otro, nos dispersa y lleva a la comunidad a una diáspora social, que la hace manejable, por los poderes económicos que direccionan las industrias culturales.

Es entonces cuando emergen con fuerzas, los desafíos estratégicos que se plantean los pueblos como valores a alcanzar. Esos objetivos, que transforman a las Comunidades en pueblos con un destino común, constituyen la base de la construcción de la Patria.

Los pueblos anteceden a las Naciones, los santiagueños eran tales desde el 1500, los cordobeses, tucumanos, riojanos, salteños y aún los porteños ya existían como comunidades con identidad. Ese perfil que dan las culturas y las transmisiones orales familiares y sociales, las costumbres van arraigando un concepto claro de pueblo, como identidad y conciencia común de destino.

Cuando esos objetivos estratégicos comienzan a perfilarse en un gobierno nacional y popular, las utopías y esperanzas del pueblo encuentran su mejor caudal de fortaleza política, para construir soberanía, es decir capacidad de tomar decisiones propias, sin depender de terceros. Esta es la gran diferencia de modelos con el neoliberalismo, que pretende diluir al pueblo en gentes y a estos en individuos, llevando a la sociedad a la diáspora social. Nosotros construimos Comunidad Organizada, organizaciones libres del pueblo, que van pavimentando un camino de objetivos estratégicos con los cuales soñar, al construir cada día un peldaño.

Ese trajinar diario de militancia social o política, de organización y consolidación de voluntades comunes, es la herramienta necesaria para que alcancen los pueblos y evitar que el discurso del enemigo, que plantea el desánimo y la derrota como proyecto de país, funcional a los planes del coloniaje, sean vencidos.

No hay Patria sin Pueblo y no hay Pueblo sin destino común de construcción política, social y económica solidaria, que preserve la naturaleza, jerarquizando a los seres humanos, como protagonistas de la historia y no testigos de la misma, ejecutada por terceros imperiales. La Soberanía Nacional se construye sobre la base de la Conciencia Nacional en una Patria Grande Justa y Libre, reconstituyendo lo que nunca debió dejar de ser, como dice nuestra Acta de la independencia Nacional, las Provincias Unidas de Sudamérica.

JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.org
CABA, 18 de julio de 2020

LA PANDEMIA DESTRUYÓ LOS PILARES CULTURALES NEOLIBERALES

Jorge Rachid

La dominación y el coloniaje neoliberal a nivel mundial se asienta, en ejes económicos como los fondos de inversión supranacionales, geopolíticos sobre países, a los que deciden disciplinar en cuestiones de respeto al Mercado y culturales a los fines de diluir identidades nacionales y consolidar su sujeción al mercantilismo.

Pero una molécula, menos que un ser, para decirlo con lenguaje popular, menos que un bicho, ha provocado una crisis sanitaria mundial, que ha desnudado la fragilidad del sistema brutal e inhumano, que ya estaba en crisis civilizatoria, por con causalidades concurrentes a la destrucción del planeta y de la vida humana, con el calentamiento global, la desertización de las tierras, la concentración de las riquezas, naturalizando las muertes y destrucciones de ciudades, desplazamientos de millones de personas huyendo, el hambre y las epidemias lejanas, que poco importan “al occidente civilizado”.

Pero la molécula parásita, menos que un bicho, hizo caer Mercados, Bolsas de Valores, destruyó empresas y lo más lamentable provocó muertes, dolor y miedo en todos los pueblos del mundo. Esa fragilidad de lo que aparecía prepotente, como “la armada invencible”, paseando por el planeta su nivel de amenazas, bloqueos, guerras localizadas, asesinatos por drones a miles de kilómetros de distancia, fue dañado por una crisis sanitaria ante la cual debió rendir armas y bagajes, demostrando su impotencia ante los hechos de una naturaleza que resiste su propia destrucción y se defiende atacando.

Pero ese neoliberalismo, cultura dominante durante más de 50 años, se asentaba en algunas premisas, casi definiciones doctrinarias de los nuevos tiempos, reconstruyendo hasta cuestiones filosóficas como la adoración de los objetos por sobre el cuidado de la naturaleza. Ese neoliberalismo había borrado el Estado de Bienestar, los había sometido al mercantilismo emergente de la financiarización de la economía a escala global, privilegiando los índices macroeconómicos por sobre la vida de los seres humanos, produciendo una concentración de las riquezas en el mundo, que sólo trajo dolor social inmenso, intentando hacer del miedo al futuro, cundir la resignación a los pueblos. Una nueva esclavitud, una nueva colonización, un nuevo mundo injusto que estábamos viviendo, notable por lo brutal e inhumano.

Para poder concentrar esos elementos en el conjunto social, era necesario fortalecer los aspectos culturales que le diesen solidez en el tiempo, a sus herramientas de dominación a través de las generaciones. Ese eje es provocar la diáspora social, a partir de inculcar a través de los medios hegemónicos, aliados y socios indispensables de la construcción del modelo socio económico neoliberal, el individualismo, caracterizado por el egoísmo social, la indiferencia común, el fortalecimiento de la meritocracia como elevamiento social, reemplazando la movilidad social de una sociedad más justa y solidaria, que era el eje cultural identitario del pueblo argentino.

Entonces en el mundo, ante la irrupción de la Pandemia, los gobiernos recuperaron la memoria del rol de Estado, en las sociedades modernas del Estado de Bienestar, en los cuales las políticas públicas, los diseños estratégicos en Seguridad Social y Salud no pueden estar en manos de empresas dedicadas al lucro, sometidas al Mercado. O sea el Estado recuperando su papel de ordenador social, desplazando al Mercado, es una de las derrotas más significativas del neoliberalismo, a partir de la Pandemia, destruyendo su pilar principal de sometimiento cultural.

Pero no menos severa fue la derrota neoliberal, al convocar la Pandemia a la solidaridad social activa, a la defensa común de la salud de los pueblos, a una causa justa por la cual luchar frente al infortunio pandémico trágico, convocando al bien común como destino que elimina el individualismo como eje social, reconstruyendo afectos sociales y previsiones de vida a futuro. Esas derrotas, sin dudas se ven fortalecidas en cuanto hubo gobiernos como en el de Alberto y Cristina, que fueron capaces, desde una concepción nacional y popular, de convocar al conjunto social argentino a una épica que comenzó a escribirse en el mismo momento de decretarse la Cuarentena, lo cual le dio una fortaleza impensada, a pocos días de asumir, ante graves circunstancias previas, privilegiando la vida como prioritaria de la política, humanizándola.

Vemos entonces compatriotas, cuales son las diferencias sustanciales entre modelos políticos sociales, No todo es igual, nadie es indiferente ante la vida o la muerte, la política también decide esos temas cuando fortalece la salud como eje de construcción de la vida cotidiana, frente a quienes sólo ven los negocios y la macro economía, despreciando a las necesidades del pueblo.

Por esa razón la Cuarentena fue y es una de las políticas más atacadas, por los enemigos del peronismo y del pueblo, porque desnudaba lo insensible e impracticable del sistema que habían impuesto a sangre y fuego, bajo órdenes del coloniaje imperial,

que el virus, menos que un bicho, desnudó y destruyó.
JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.org
CABA, 22 de julio de 2020

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