YOUTUBE LA HORA

"Nostalgias Peruanas” (2DA. PARTE)
Por A. Daliz


LIMA es una Ciudad Andina recostada sobre Océano Pacifico y con los Andes muy cerca. Clima tibio, nuboso y con poco sol casi todo el año. Pero los Limeños salen a buscarlo a corta distancia de la Capital, todos los fines de semana. El lugar elegido es Chosica: (soleado la mayor parte del año).
De sus variadas comidas, hay mucho que hablar y degustar. No olvidemos que su población mayoritaria es Aymara y Quechua (originarios de estas tierras andinas) Criollos, Afroamericanos y una antiquísima comunidad China (la más grande de América) influyente no solamente en la gastronomía, sino fusionada culturalmente a esta sociedad
Disfruté de ricas comidas y de mucho baile Folklórico en toda mi permanencia y cuando extrañaba lo Argentino me acercaba a la amplia Plaza San Martín en el casco histórico, lugar donde los mochileros del mundo saben, que en cada Ciudad, es el lugar para encontrarse con sus pares (viajeros).
Hablando de Argentinos y en vísperas de abrir el Barcito de tragos, ceviche y música, llamado "Jimi Hendrix" un compinche del Barrio, empleado de Aduana del puerto marítimo del Callao invitó para la fiesta de inauguración a parte de la tripulación de un barco pesquero de ultramar, "Ballenita" con asiento en Puerto Deseado-Pcia de Santa Cruz, que había amarrado en esos días por reparación. Fue una sorpresa para mí, porque los demás sabían de estos invitados, que llegaron con yerba Nobleza Gaucha, dulce de leche, criollitas y Cigarrillos: Particulares 30, muy requeridos en esa época de los 70 el tabaco negro argentino, porque la oferta en el continente era Malboro, Camel y Lucky Strike ..."Los rubios norteamericanos".
El barrio joven respondió a la propuesta del Boliche, por el ceviche hecho por manos con oficio y también por el impecable Cóctel Pisco Sour, entre otros tragos, que hacia el amigo Limeño, y la atención sociable de este "Che" animoso Debo contarles, que el pescado es consumido masivamente en todo el Perú, porque la población vive sobre y cerca del Mar y el Pisco (aguardiente) es la bebida Nacional por excelencia.
De paso por este amigable país, donde me quedé mucho tiempo, porque me conmovieron por su afecto y me facilitaron mi estadía; me tuve que despedir de los amigos y del querido Barrio de "Jesús María". Inmigraciones, que me renovaba cada 90 días la permanencia como turista (y que fueron muy considerados, por permitirme quedar casi un año y medio), hasta que la última vez, me dieron 72 horas para irme del territorio....y partí, sin chistar y agradecido.
Continué con mi mochila atravesando Ecuador, quedándome en Guayaquil, para después llegar a la interesante Ciudad de Quito (otra de las Capitales Andinas) de la America del SUR. Ingrese a Colombia, me quedé en la Ciudad de Medellín, visité Bogotá y continué a Cartagena de Indias, Barranquilla y Santa Marta (el caribe Colombiano). Para concluir mí viaje como Raidista, me quede mucho tiempo en Panamá y San José de Costa Rica.
A los 40 años de haber realizado este viaje, recorriendo parte del Continente, volví con mi compañera Ileana a visitar LIMA, los amigos y el Barrio, con una gran emoción.
Creo que ustedes, los lectores, entenderán el título de esta Crónica.
Salud, a los pueblos de Latinoamérica!

.

"Nostalgias Peruanas”
Por A. Daliz


Dejé para el final de estos relatos de mochilero, a la querida República del PERÚ, donde me quedé viviendo casi un año y medio, por el afecto de este pueblo a los Argentinos.
No olvidemos que José de San Martín es reconocido y celebrado como "Protector de la Independencia del Perú" y en tiempos de confrontación armada en Malvinas, el pueblo solidario y Antiimperialista y los pilotos de la Fuerza Aérea Peruana se alistaron para combatir contra los ingleses.
Recuerdo, la salida de La Paz-Bolivia por la frontera Desaguadero. El primer pueblo Peruano fue Juliaca para después llegar a la Ciudad de Puno a orillas del maravilloso lago Titicaca (3800 mts. de elevación), donde pude bañarme en un destacamento policial y conseguir un camión bananero que me llevara a la Ciudad de Lima. Fue un viaje lento y largo sobre la carga de ese viejo transporte. Abrigado por la lona y alimentándome por bananos divisé en la madrugada, el cráter nevado del volcán Misti (5800 mts de elevación), que me anunciaba la llegada a la Ciudad Blanca de Arequipa.
A la noche partimos hacia el destino final, descargar los Bananos en el Mercado Central de LIMA, donde colaboré como paga por el viaje realizado y debo admitir que estaba destruido porque fue un viaje duro con mucho frío de la cordillera, pero la experiencia sirvió para saber que viajando a dedo, se tienen estas situaciones y había que enfrentarlas con ánimo de aventura. Comencé a caminar las calles de esta Ciudad observando sus balcones de madera, herencia Colonial de haber sido capital del virreinato con dominio desde Panamá a Tierra del Fuego. Y en este andar con mi mochila y bastante desaliñado, me encuentro con un grupo de chicos/as del secundario, que me paran para interesarse del viaje que estaba realizando y ellos me llevan a su barrio "Jesús María" y ahí me quede viviendo 18 entretenidos meses. (Por lo menos en esos tiempos y en esos barrios tradicionales limeños, las casas de las familias no se vendían, porque son un legado para los hijos, nietos o parientes que la necesiten) en una de esas casas me quedé viviendo y me integre rápidamente a la vida del barrio.
La sociabilidad limeña me permitió hacerme de amigos/as y uno de ellos, que tenía un local, me propuso poner un bolichito de tragos y música para abrirlo solamente a la tardecer y cerrarlo a la media noche (ese barrio no tenía mucha vida nocturna) Le pusimos como nombre "Jimi Hendrix", en homenaje a este querido guitarrista, cantante y compositor que sonaba muy bien y gustaba mucho a los jóvenes de la época.
El Barcito de tragos, ceviche y música estaba en la urbanización "San Felipe" en la planta baja de una de las torres de 20 pisos en el corazón del distrito. Mientras preparábamos y decorábamos el local, descubro que estaba viviendo en una Ciudad sísmica, todos los días tiene movimientos imperceptibles que únicamente los lugareños se dan cuenta, aunque en una oportunidad, sobre una escalera pintando la vidriera del local, sentí y vi. Como las torres tenían un leve movimiento, como si danzarán y luego me contaron que eran construcciones Antisísmicas sobre rulemanes por el riesgo que gran parte de la Ciudad de Lima sufre.
En la próxima les contaré, quienes vinieron a la inauguración del Boliche y que regalos recibí.
La verdad que esas sorpresas no son comunes, por lo menos para mí.
Saludos y hasta la que viene.

.

"La Vuelta al Terruño”
Por A. Daliz


De vuelta al pago, después de un viaje maravilloso por esas tierras al sur del Río Bravo en los años 70, donde me quedé tiempos largos viviendo, compartiendo y como dice el poeta Nicomedes Santa Cruz con: "Indo blanquinegros, Blanquinegrindios, Negrindo Blancos, Rubias Bembonas, Indios Barbudos y Negros Lacios", en las principales Ciudades como: La Paz, Puno, Arequipa, Lima, Guayaquil, Quito, Medellín, Bogotá, Barranquilla, República de Panamá y San José de Costa Rica.
En esos años por Latinoamérica, donde los recorrí haciendo dedo que me permitió descubrir otras formas culturales hasta diría poéticas, como también el misero producto de la desigualdad. Además viví los acontecimientos de gobiernos progresistas como el de Torres en Bolivia, Velasco Alvarado con el impulso a la reforma agraria en el Perú y el populismo de Torrijos en Panamá. Habían pasado muchas cosas en la Argentina en ese tiempo y yo realmente me sentía algo culpable por la ausencia. Hablo de que cuando uno falta de su lugar un tiempo prolongado, a la vuelta siente que un cacho de la historia se la perdió en vivo.
Debo reconocer que los amigos de esa época, me ayudaron a reinsertarme en lo social y laboral. Con ellos compartí la conmoción emocional del nacimiento de mi única hija. Aunque la nostalgia del caminador aventurero y los desafíos estaban a flor de piel.
Después de un tiempo como vendedor de Lotes de tierra en la costa Atlántica y haber participado en la construcción de un Camping, me reencuentro con una novia de la adolescencia, docente ella y estudiante de Teatro y me propone constituir una Escuela de Actores en un piso antiguo, señorial y amplio que se alquilaba en Lavalle y Pueyrredón en Buenos Aires. Entusiasmados, conformamos una Cooperativa con actores y docentes del elenco disuelto del Teatro "El Galpón" de Montevideo por la dictadura Militar Uruguaya.
Con el actor y director Uruguayo Villanueva Cosse y Marta Sánchez en Liberación de la voz, mas los talleres como: Expresión Corporal, Historia del Teatro y Canto y nosotros en la ejecución y administración emprendimos al poco tiempo esta escuela de formación que hasta tenia una pequeña sala/teatro completa para que los alumnos expusieran su aprendizaje actoral. Perduro algunos años muy interesantes y luego no se pudo sostener por costos de mantenimiento, alquiler y sueldos.
Aprendimos que estos emprendimientos culturales, si no los realiza el estado y los sostiene, son imposibles concretarlos, salvo como salida individual y que hoy lo llevan a cabo algunos pocos Actores y Directores en todo el país.
Amigos lectores, tengo años vividos como para contar experiencias como seguramente cualquiera de Ustedes. Solamente hay que recordar y escribir. Les cuento que es un buen ejercicio para realizarlo.
Todavía me queda mucho para contar...les mando un saludo y nos encontramos en la próxima Crónica.

.

De paso por la ciudad de La Paz, Bolivia
Por A. Daliz


Estoy en la Ciudad de la Paz, en la casa de este solidario Estudiante Argentino y su Familia que vive hace unos años acá, porque su padre es empleado de una empresa que le brinda servicios a este país y tengo la suerte de que este joven (como yo) simpatizaba con esta Ciudad que conoce palmo a palmo y además interpretaba a sus habitantes y su cultura.
Suerte la mía, porque yo era un "Crudo", no solamente en esto de las culturas de América sino también en los acontecimientos políticos del Continente. Sí sabía que Ernesto "CHE" Guevara había sido ejecutado el 9 de Octubre de 1967, en estas tierras por un Batallón del ejército Boliviano entrenados y asesorados por fuerzas especiales Norteame-ricanas.
Empecé a caminar y descubrir que gran parte del tiempo de esta población transcurre en las calles. Porque más allá de los locales, se comercializa todo y se come al aire libre hasta altas horas de la noche. También vi. mucho Teatro popular, (interpretando, mostrando la vida y costumbres del campesinado). Después me enteré y comprendí que se estaba viviendo un momento cultural muy importante. Por el gobierno del general Torres, un militar progresista que había asumido el 7 de Octubre de 1970. El pueblo sabía de la debilidad de este mandato, pero en las calles se percibía un gran entusiasmo en la gente que pretendía una estabilidad política con este Quincuagésimo Presidente.
Mi vínculo con la Federación Universitaria Boliviana era de hermandad solidaria por el recibimiento de muchos mochileros como yo, que intentábamos conocer el continente. A los pocos días de nuestra estadía, ellos nos propusieron participar como actores, (uno por cada país de Latino-américa) en una Obra Teatral de un Autor Argentino, Jorge Díaz nacido en Rosario, pero con muchos años viviendo en Chile y con un reconocimiento como Escritor, Dramaturgo y Actor. La obra en cuestión era: "Requiem para un Girasol" una sátira de lo que significa para la sociedad actual, los Cementerios de perros. Y sería montada y presentada en el Auditorio de la Universidad de la La Paz, para un público de Estudiantes y después llevada a todas las facultades del país, donde nos pagarían transporte y viáticos.
En mi caso, estaba sorprendido por esta propuesta de participar como actor, pero festejaba la idea de la integración, que después con los años comprendí, "que la vida debe ser así para todo".
Les cuento que mi rol de actor en la obra era de un ciego que veía, y mangueaba en la puerta del Cementerio. Parece fácil, amigos pero es tremendo hacer ante un publico, una actuación tan poco grata.
Habíamos pasado un inolvidable tiempo en las giras y el 20 de agosto 1971, los dirigentes de la federación Universitaria nos convocaron para contarnos que por nuestra seguridad, debíamos dejar hoy el país, porque ante un eminente golpe de estado, seriamos los primeros en ser detenidos por extranjeros y haber parti-cipado del movimiento Universitario compro-metido con el gobierno del General Torres.
Ese día, antes del cierre de frontera con el Perú, me despedía de esta Ciudad que me conmovió por su gente de costumbres milenarias y que a partir de aquí, tenía la fortaleza de un resistente Latino-americano que conservo hasta hoy.
En territorio Peruano después de haber bordeado el Lago Titicaca y llegado a Juliaca, primer pueblo me enteré, siendo 21 de Agosto 1971, del golpe de Estado en Bolivia por el General Banzer y el ametra-llamiento de la fuerza Aérea a los edificios Universitarios, donde se ejercía una resistencia, como en otras oportu-nidades defendiendo a la Nación.
Te saludo y en la próxima te contaré otra experiencia teatral, pero en Buenos Aires.

.

Crónicas Viajeras
La Paz - Bolivia (1era. parte)

Por A. Daliz


Me compro una Bolsa de Dormir de plumas, pensando en en las Bajas temperaturas del Altiplano, un Termo Lumilagro y una Mochila en la "Chinche" de Palermo.

Tramito el pasaporte y algunas visas de posibles países a recorrer y saco pasaje por Villalonga Furlong: Retiro-La Quiaca-Villazón-La Paz (Bolivia).
El 18 de Abril de 1971, estaba en el andén del Ferrocarril Belgrano. Mis amigos Mario, Cristina y Ricardo, me despedían. Un desteñido papel rojo de 10 pesos argentinos me acompañaba como único capital.
Parto a transitar el Continente Americano sin proyectos de recorrido y sin límite de tiempo.
Durante cinco años transcurrieron historias, momentos, emociones y sentimientos desparramados por esos caminos de nuestra América.
El viaje empezó sentado en el vagón en Retiro sabiendo que vendrían muchas horas de trayecto para tomar conciencia del inmenso viaje que iniciaba. Mi primer destino era la Ciudad de Jujuy, para después continuar con el trencito que atravesaba la quebrada multicolor Jujeña con sus poblaciones originarias, hasta llegar a la Quiaca.
El tren Boliviano esperaba en la estación Villazón, la llegada de los pasajeros del lado Argentino para emprender su lento andar hacia su primera Ciudad: Oruro (3700 Mts. de altura) y como último destino la Ciudad de La Paz. La población del tren era de familias enteras, transportando inmensos bultos con verduras, alfarería, tejidos entre otras cosas, para comercializar o truequiar su producción en las Ciudades (costumbres de una Cultura Milenaria). Gente silenciosa, cordial y de sonrisa tímida como una manera de comunicarse con los pocos mochileros que éramos, también Nómades como ellos. Nos fuimos integrando y aprendiendo de la calma de estos habitantes que no tenían los apuros nuestros. Apuros que la misma Puna te enseña a dosificar y te retrae a pensar, filosofar, diseñar...crear. Herramientas, para comenzar a convivir en la vida de los habitantes de este mundo Andino en la maravillosa América del SUR.
Después de haber aprendido algunas palabras en quechua y tomar varios té de Coca para apaciguar la altura..., estábamos a poco tiempo de desembarcar en una Ciudad difícil de transitar a pie, por su topografía ondulada, empinada. Especialmente para mí, que siempre fui del llano, aunque mis potentes 23 años de edad superarían todas estas dificultades.
Los mochileros. Sabemos que cuando se llega a una Ciudad, uno de los lugares para conseguir donde dormir son los centros de estudiantes Universitarios. Fui directamente a la Federación Universitaria Boliviana y en menos de una hora. Quien me recibiría en su casa, era un estudiante argentino.
También la Federación me dio Vales para un desayuno suculento diario, en el comedor de los estudiantes. Esto de "suculento" tiene que ver con otras formas culturales. La alimentación en la mañana de estos pueblos es como un almuerzo nuestro.
En La Paz. Es muy insólito lo que me propusieron los universitarios para poder quedarme un tiempo más. Pero esto, quedara para la próxima entrega.
Saludos.

.

Crónica de un Aficionado (ÚLTIMA parte)
Por A. Daliz


Después de haber vivido con alegría, las Caminatas por un circuito arbolado con Mate y Bizcochos y varias guitarreadas Folclóricas con ricas empanadas con los oyentes del programa "Latir...Latinoamericano" de Radio FM MAS en los altos del Paseo Florido.

Pensamos que nos faltaba "LA PLAZA" para festejar este Ciclo, no solamente de difusión de la Música del Continente sino también de encuentros y abrazos.
Estábamos entusiasmados con esta experiencia de ser Propaladores en este nuestro pueblo y descubrir que herramienta espectacular es la Radiofonía donde todo lo que haces y decís se amplifica sin limite.
Lamentamos mucho el cierre de algunas de estas pequeñas emisoras locales y también festejamos el nacimiento de nuevas alternativas de comunicación como por internet Radio La Hora de Hurlingham entre otras.
Así comenzamos con Ileana, Eduardo, Lía y Graciela González, legendaria locutora de una voz inolvidable de este pago chico, los preparativos para el gran encuentro con los oyentes en la Ravenscroft.
Fuimos a Cultura de la Municipalidad a contar lo que teníamos planeado y avisarles que en una de las esquinas de la plaza, O´Brien y Guemes realizaríamos el evento y poder tener Electricidad para el sonido y además en que horario, porque en esos tiempos la Plaza tenia actividad cultural casi todos los fines de semana.
Invitamos a un grupo musical de argentinos llamados "Murga y 1/2" que hacían realmente Murga Uruguaya, a Mónica Ayala, Matías Alanis y Ludmila Antonomow que harían una coreografía de baile de tango (sobre una vereda de baldosas vainilla), visitamos a un artesano de San Miguel llamado, Mauricio Uldana para que nos haga mini réplicas de la Radio portátil SPICA con imán para ser entregadas a los oyentes que participaran de este encuentro. También pedimos el apoyo de los anunciantes, que respondieron gratamente y una confitería muy reconocida en nuestro medio nos prometió abundantes bandejas de triples de miga.
Empezamos a través del programa Radial, a contarles a los oyentes que haríamos el encuentro en la Plaza Central de Hurlingham en una de sus esquinas, donde ellos deberían solamente llevar un asiento plegable.
Y el sábado 23 de noviembre 2002 con un día soleado. A las 15 horas allí en ese escenario natural, estábamos todos: los oyentes, algunos anunciantes, los compañeros de otros programas, el Staff de la Radio, su Director y nosotros dispuestos a conducir esta fiesta de Mate en mano con algún dulce, con una Murga surgiendo entre los árboles, con mucho color en su vestimenta y Baile de tango con una coreografía propia de nuestra vecina Ludmila Antonomow y sus compañeros, que nunca hubiésemos imaginado.
¡Gracias! a la Radio, a los Músicos, al trío de Bailarines por su gaucha participación ¡Fue una Minga (quechua) inolvidable! a los oyentes nuestro abrazo de siempre...

.

Crónica de un Aficionado (parte3)
Por A. Daliz


"Nací cerca de Cuzco
admiro a Puebla
me inspira el Ron
de las Antillas
Canto con voz Argentina
creo en Santa Rosa de Lima y en los orishás de Bahía."
Nicomedes Santa Cruz de "Ritmos Negros del Perú"

Dejando atrás la inolvidable vivencia en Radio Asunción de Villa Tesei.
Aterrizamos en el corazón de la Ciudad de Hurlingham. En Radio FM MAS, en los altos de una hermosa Casona de estilo inglés ubicada en el centro del paseo Florido de Av. Jauretche y Güemes para realizar un programa Radial que se llamó "Latir...Latinoamericano", un recorrido por la cultura popular del Continente Americano, los sábados casi al medio día. Con mas experiencia comenzamos este ciclo donde participaba Eduardo "Gallego Méndez, Ileana Amneris Vega en la producción (creadora de los nombres y cortinas musicales de los programas) y alguien muy generoso: Hugo Otero como proveedor de música y un gran conocimiento de Autores, Compositores y Cantantes del Continente, incluyendo el Caribe. También nos acompañaban los Poetas y Escritores de esta inmensa e interesante Tierra de Originarios, Criollos y Afros.
Esta Radio comenzó a transmitir en 1999 con una gran programación en vivo para todos los gustos y edades y sus integrantes, salvo su Director y algunos pocos, todos los demás éramos Aficionados o curiosos por esta aventura de comunicarnos a través del Aire. Al poco tiempo éramos una gran familia amistosa: Conductores/ras, Operadoras/res, Staff Administrativo y los amigos Oyentes y Anunciantes. Para nosotros llegar al sábado para hacer el programa era una fiesta aunque corta, pera intensa.
Con la vuelta a la democracia, las Radios Alternativas (que fueron diez en el partido aproximadamente), sirvieron para hablar del lugar donde vivíamos y qué sucedía con nuestra convivencia y creatividades...y nos dimos cuenta que lo teníamos más cerca al otro, para encontrarnos e intentar conocernos. A "Latir...Latinoamericano", justamente le paso eso, no solamente emitíamos Música, sino que convocábamos a los oyentes, después del programa a caminar juntos (con Mate y Bizcochos) por un circuito arbolado, que todavía nuestra Ciudad tiene mucho, dando gracias a un oyente de Palomar de profesión Agrónomo que nos señalaba las especies a nuestro paso,
Después vinieron los encuentros con Empanadas y Música Folclórica en un espectacular salón que tenia la Casona. También otros programas hacían sus convocatorias y la emisora presentaba espectáculos en Vivo. Todo tenia ánimo de fiesta y fraternidad.
El entusiasmo era tan grande, que comenzamos a preparar un encuentro amplio con los oyentes, festejando la permanencia del programa al aire. Pero esto y otras experiencias se las contaré en la próxima Crónica. Les mando un saludo.

.

Crónica de un Aficionado (parte2)
Por A. Daliz


Mis viejos llegaron a Hurlingham en 1940, criollos de la Pampa Húmeda de los pagos de Areco en la provincia de Buenos Aires en busca de un trabajo menos duro y solitario que el campo. Alquilaron una casa construida en 1902 en el Boulevar O'Brien 804 esq. Pedro de Mendoza (esas casas con todos los ambientes a una larga galería abierta) en la llamada Villa Alemania de aquel entonces y con la alegría de tener la Plaza Ravenscroft a pasos nada mas.
Yo nací en el 48 y disfruté mucho de esta plaza donde entre otras cosas me sentaba en un banco sobre la calle Isabel La Católica a escuchar música emanada por un parlante que ponía en la vereda el papa de Mario Ferrarese. Esta era su casa natal, aunque creo que el nacimiento de FM Triac se produjo a pocos metros de ahí en la casa del Peluquero Venancio.
La pasión del "Chino", también fue un estímulo de curiosidad para muchos jóvenes Hurlinguenses. Es así que a mi vuelta de haber caminado por algunos países del continente Americano y haber realizado mi primera experiencia Radial en Panamá, nos propusimos intentar ser difusores del Canto Popular Latinoamericano. Con dos entrañables amigos: Roberto Gamper y Néstor Condró le dimos forma a un programa que se llamó "Sin Fronteras" en Radio Corazón (Dependiente del Obispado de Morón) que transmitía en sus inicios desde el Campanario de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, donde se llegaba a través de una escalera caracol muy angosta a la entrada de la iglesia. Nuestro amigo Néstor nunca la pudo subir por sus dificultades físicas (y fueron escandalosas las intentonas por lograrlo, que interrumpíamos la misa por las carcajadas de los tres) con la conclusión de que el se quedaba en la puerta en su Citroen rojo escuchando el programa hasta el final.
Al tiempo recalamos con el amigo Condró en Radio Asunción, del Barrio Asunción, a pocas cuadras antes de Vergara y Acceso Oeste. Esta emisora Comunitaria era escuchada y defendida por sus vecinos, que participaban además de toda su programación. Frente a una inmensa Plaza, en un lote prestado, estos jóvenes iniciadores y sus pocos ahorros montaron una pequeña Casilla de Madera y en ella no solamente se transmitía, sino que era la casa del Pueblo "Pa' lo que usted mande". Aquí continuamos con el mismo programa "Sin Fronteras" con la participación de mas amigos/as, entre ellos Eduardo "Gallego" Mendez, Jorge Sgalla, Norberto Gallo, Mercedes Cáceres y Marta Mastromarino. Como se darán cuenta muchos de nosotros renunciamos a lucimientos personales por la creatividad colectiva.
Fue una experiencia inolvidable, mas la emoción de un reconocimiento de la Asociación Sin Anestesia Oyentes por la Libre Expresión que nos otorgo Mención Especial en reconocimiento a la labor por la Libertad de Expresión y la Democracia, poniendo el espacio comunicacional al servicio de la gente.
Los saludo y en la próxima continuaremos hablando de mas experiencias Radiales.

.

Crónica de un Aficionado
Por A. Daliz


Desde chico escuche mucha Radio, propio de la época donde la mayoría no tenía televisión.
El aparato radial era a válvulas, en caja de madera al que a veces se le pegaba algunos golpes para levantar el volumen, se lo encendía muy temprano y se lo apagaba muy tarde, era el medio donde escuchábamos las noticias, el futbol, turismo carretera, radioteatro, tango, folclore y clásica y algunas curiosidades en vivo como: Calle Corrientes, Los Pérez García, Glostora Tango Club, Que Pareja Rinsoberbia y Los Cinco Grandes del Buen Humor, entre otros programas y sin olvidarme de las voces femeninas en las noches de Nora Perlé, Nucha Amengual, Graciela Mancuso y la Hurlinguense Betty Elizalde.
En el primer trabajo que tuve en la Ciudad, conocí el auditorio de Radio El Mundo en Maipú 555 (hoy Nacional) y presencié reiteradas veces programas en vivo y sus instalaciones de transmisión. Estar en ese lugar me emocionaba porque lo sentía muy familiar, y sabía que desde ahí salía la onda sonora que nos maravillaba a los oyentes.
Argentina tiene una tradición experimental con las transmisiones, unos de sus pioneros fue el Entrerriano Enrique Susini (radioaficionado) y sus amigos llamados "Los Locos de la Azotea", que produjeron la primera Emisión en vivo de Radio, para America Latina el 27 de Agosto de 1920 a un Público Abierto desde la terraza del teatro Coliseo en Buenos Aires el Festival Sacro de Ricardo Wagner "Parsifal". Fueron la semilla para muchos como yo de incursionar por curiosidad en esta afición y al poco tiempo con un compañero de trabajo estábamos transmitiendo con un equipito chico en la Banda de 80 metros desde la casa de sus padres en Esmeralda y Córdoba, piso 8º de Buenos Aires como Radioaficionados "Piratas".
Después vino la Colimba y mi destino fue Bariloche en La Escuela de Instrucción Andina donde también experimenté ocasionalmente en un puesto de Gendarmería Nacional fronterizo en el Cerro Tronador Comunicaciones con amigos del Aire.
Al poco tiempo de terminar el servicio militar, tomé una mochila y un pasaje en tren: Retiro-Jujuy-La Quiaca-Villazon-La Paz (Bolivia) y comenzó una aventura que me llevó a recorrer parte de America Latina por largo tiempo.
En una de esas Ciudades, llamada David (fronteriza con Costa Rica) en la Republica de Panamá, conseguí un espacio en una Radio FM y se produjo la primera prueba de fuego para conducir un Programa de una hora, con otro argentino viajero con destino México. El iría a estudiar Cine con Fernando Birri, con quien fuera después Director Fundador de la escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños-Cuba donde contábamos experiencias del viaje que estábamos realizando y los amenizábamos con Música de Santana, Led Zeppelin, Deep Purple entre otros.
La Radio estaba sobre el Océano Pacifico a la altura de Puerto Armuelles y su llegada era hasta Boquete y Bocas del Toro en el Atlántico (debo aclarar que el ancho del país no supera los 180 Kilómetros entre Océanos, calculado en vehiculo).
Para terminar esta primera parte de la experiencia, les debo contar que de los pocos fans que nos esperan en la puerta de la Radio trayendo Discos para colaborar con el programa. Estaba quien fue mi primer Compañera: Alina, con la cual tuvimos una hija llamada Lineth, que hoy tiene 41 años y nos vemos seguido porque es azafata de la Compañía de Aviación Panameña COPA.
En la próxima te cuento mi experiencia Radial en Hurlingham.

NdeR: No tenés vida papi!

.

Cachi y su vida cotidiana (2da. parte)
Por Ileana Vega


Todo estaba a media luz. La muchacha tomó algunos frascos y me indicó la punta de la mesa ofreciendo que me sentara. Sobre la mesa un sol de noche alumbraba y pude apreciar que había más personas en el lugar.

Me dio mucha vergüenza estar violando la intimidad de una familia pero ya no podía retroceder. Mire hacía la cabecera de la mesa, donde una señora de edad indefinida se miraba atentamente en un espejo de mano, sonriéndose apenas. AS su lado un hombre de pie le preguntaba si "esa" le gustaba.
Todo transcurria con absoluta tranquilidad, como si yo no estuviera. La señora seguía sonriendo pero nada contestaba. El hombre levantando algo le proponía probarse "esa otra". Miré la mesa y casi grito al comprobar que "esas" eran dentaduras postizas dobles que la señora se estaba probando hasta encontrar la que le quedara bien. El señor era el mecánico dental del pueblo.
Puedo asegurar que esto no era el Macondo de Gabriel Garcia Márquez sino el Cachi de Manuel J. Castilla. el poeta de los Valles...
Los hombres del pueblo trabajaban en las fincas de las afueras en el cultivo y cosecha en ese momento de pimientos rojos, asi como hortalizas y viñedos.
Todos los campos que rodean Cachi son una gran mancha roja. Una de esas callecitas del pueblo nos acerca a un gran depósito de la Cooperativa Agrícola de la zona, donde los pimientos son molidos y transformados en el sabroso e inigualabe Pimentón de los valles (único tesoro que me traje de la zona).
También descubrí en mis correrías no menos de cuatro carpinterías en las que curiosamente sólo se hacía bancos y sillas. No otros muebles.
Como todo pueblo del interior, la plaza cumple un rol fundamental y ocupa el centro más importante. Rodeada de una antigua iglesia, un Museo, Artesanías de la zona (tejidos y alfareria) y además los edificios publicos.
Me sorprendió encotrar en una esquina una Biblioteca Popular, donde dos mujeres atendían a una aprecible cantidad de gente joven. Sus anaqueles estaba repletos de libros antiguos con encuadernaciones maravillosas, muchas de ellas hechas por la misiones jesuíticas que también existieron en la zona.
Mordisqueando bollitos con grasa, caminaba lentamente hasta llegar a las orillas del río Calchaquí que mostraba su transparencia cristalina, propia de un río de montaña. Todo era quietud y una placentera calma me invadia. De pronto, miraba mi reloj y al descubrir que pasaba las doce del mediodía, un extraño ritual se repetia todos los días. Juntaba mis cosas y presurosa me dirigía hacia el Hotel.
A tres cuadras podía apreciar a un grupo de personas haciendo una cola a la que yo me agregaría. A un costado un grupo charlaba animadamente, pero no a los gritos. Todo se había transformado de pronto: la vida surgía como por arte de magia. Los dueños de los negocios estaban en la puerta. todos miraban ansiosos el camino hacia el puente. Y de pronto, a las doce y treinta en punto, aparecia él, el esperado. Se divisaba una gran polvareda y adivinábamos más que veíamos su figura fantasmal. Sonreíamos aliviados. Una vez más no nos había defraudado. El único ómnibus del día y desde la ciudad de Salta había llegado. Una profunda emoción me embargaba al poder participar de este acto colectivo. Daban ganas de aplaudir.
De su interior ajados y cansados pasajeros descendían. luego de una travesía de cinco horas por la Cuesta del Obispo ¡Cuánta belleza!
La cola de gente en la que me encontraba se agitaba inquieta, contábamos nuestras monedas y las hacíamos tintinear en la mano.
El chófer del micro lo bajaba con cuidado y al pasar a nuestro lado no podíamos evitar hacer el cálculo para ver si alcanzaría para todos. Se introducía en una pequeña oficina y sobre el escritorio le sacaba el envoltorio. ¡Allí estaban apretaditos y dispuestos a colmar nuestras espectativas! El diario habia llegado y con él, el contacto con la otra civilización.
Estas vivencias me hicieron amar este pueblo y deseaba vivir en él, el resto de mi vida junto a mi compañero, pero una no siempre se atreve a hacer realidad sus sueños.
Pasaron tres días y medio sin que me aburriera un sólo instante. De tanto en tanto miraba la montaña intrigada.
Una nochecita estaba en mi habitación preparándome para tomar unos mates, cuando golpearon a la ventana y al mirar hacia ella descubrí el rosto desencajado de Gabriela.
Habían regresado al fin, sanos y salvos.
Parecían espectros asombrados. ¿Que había pasado dentro de ellos?...
Ya me lo contarían cuando pudieran adaptarse a lo cotidiano y simple de esta vida.

.

Cachi y su vida cotidiana (1era. parte)
Por Ileana Vega


Yo soy Ileana, la que se quedó en el pueblo esperando el regreso del resto del grupo
que intentaría llegar a la cumbre de los Nevados.

Desde un principio estaba decidido que no intentaría subir ya que tengo manifiestas dificultades con la altura, pero esto no impidió que participara con gran entusiasmo de todos los preparativos, ejerciendo un apoyo logístico y acompañando al grupo.
Quedarse en este pequeño pueblo calchaquí implicaba todo una aventura nada desdeñable. Así que me instale en el viejo "Hotel Nevado", con un estilo colonial y sus patios repletos de macetas con geranios y malvones multicolores.
Elegimos una habitación pequeña con la puerta y ventana que daban a una terraza maravillosa desde donde podía divisar, si el cielo estaba despejado, las eternas nieves de los picos más altos. Fantaseaba con que aguzando la vista vería al pequeño grupo avanzar hacia la cima, y soy de las que creen que todo es posible si uno lo desea lo suficiente.
Desde la partida de mis compañeros me hice el firme propósito de descubrir los secretos escondidos de este lugar. Para ello salía a caminar muy temprano por la mañana, aprovechando la aparente quietud callejera. En estas caminatas descubrí las casas céntricas que al abrir sus puertas, mostraban esos patios cubiertos de helechos rarísimos y flores nunca vistas.
Todo se baldeaba a esa hora, lo que permitía que ese pueblo luciera impecable todo el día. Eran mujeres las que se veían por la mañana haciendo las tareas domesticas, las compras o atendiendo los pocos negocios visibles.
Uno de ellos, con poco aspecto de lo que nosotros consideramos un comercio, ya que estaba instalado en la habitación de una casa y se atendía a través de una ventana, tipo kiosco. Allí observé un cartel que ofrecía yuyos de la montaña, especies y pimentón. Al interesarme por esta mercadería, la muchacha que lo atendía, me invitó a pasar a la casa para que yo viera lo que ofrecía, cosa que acepte de inmediato, ya que nada me interesaba tanto en ese momento como el conocer por dentro esas sólidas casa coloniales. La puerta de entrada quedaba a un costado y hacia allí me dirigí esperando que la abrieran. Grande fue mi sorpresa, cuando al entrar, me encontré con un living cuyas paredes estaban totalmente cubiertas con pieles de diversos animales, así como de sus cabezas. El aspecto del lugar era tétrico. La muchacha me explicó que su padre era cazador de la montaña de donde traía los yuyos y las especias, así como las pieles de los animales que también vendía.
Dejamos el living y pasamos a un patio descubierto con gran cantidad de plantas. Lo atravesamos, mientras yo me preguntaba qué estaba haciendo en ese lugar tan poco agradable y misterioso. Pero ya estaba metida en el baile y tendría que bailar.
La muchacha abrió una puerta y me hizo pasar a una habitación con muy poca luz, donde se divisaba una mesa y sillas en forma muy borrosa, así como una mesada con cacerolas y sartenes colgadas, que hacían presumir que se trataba de una cocina. La habitación era muy grande y nos dirigimos hacia un costado donde había una estantería con frascos de vidrio conteniendo los yuyos y especias.
En la próxima te cuento mucho más...

.

Fin de la Aventura
Por Alberto Daliz


Tal como lo habia prometido en el número anterior, aquí están contando el último tramo del ascenso mis compañeros de aventura, con los cuales emprendimos esta inolvidable expedición a los nevados de Cachi (Salta).

Olga y Miguel:
Aquella aventura que surgió en reuniones interminables, entre asados y vinos, tuvo su definición el dia martes 13 de febrero de 1990.
Partimos desde Cachi hacia las Paillas, teníamos apenas un sueño y un equipo precario, pero todo el entusiasmo.
Debimos postergar varias veces la ascención, debido al clima lluvioso, pero creo que esto aumentó nuestro deseo. Finalmente el día entre nublado y soleado marcó el momento propicio.
Llegamos al puesto Liquin alrededor de las ocho, con los guias Zuleta y su hijo David, y el arriero Toloba. A las 9,30 hs. nos cargamos las mochilads y comenzamos a caminar, cruzamos el rio de las Paillas a caballo, sus aguas eran cristalinas pero heladas, los cardones se veían como gigantes formando una muralla que a nuestro paso se abría como dándonos la bienvenida.
Caminamos hasta cerca del mediodía por un valle que cada cada vez comenzaba a hacerse más pedregoso y con una suave elevación, vimos lagartijas de colores, gusanos negros con anillos amarillos y cabeza roja.
El aroma de las hierbas, entre ellas arca yuyo, muña muña, y las flores de colores se esparcían por todo el valle. Las piernas se sentian cansadas, la respiración agitada, las mochilas comenzaron a pesar y el viento y el sol secaban nuestros labios. A las 11,30 hs. tomamos un descanso de media hora y luego continuamos por un terreno más empinado, el río se veía abajo como una cinta brillante.
Aproximadamente a las tres menos cuarto. Zuleta dio orden de acampar. La noche llegó rapidamente y nos sentamos alrededor del fogón a tomar mate mientras Toloba y Zuleta nos contaban leyendas y apariciones de la Pachamama que tomaba diferentes formas entre humana y animal, siempre para guiar al montañista.
El cielo era limpio y estrellado pero sin luna, como nunca antes lo había visto, y en mi interior surgieron preguntas: ¿ Que estábamos haciendo allí, que nos queríamos probar ?
Partimos nuevamente a las 10,30 hs. con destino a la Piedra Grande, la ascensión se hacia cada vez más complicada y la marcha más lenta porque debíamos andar con un paso más pequeño y en zig zag. Ya sabíamos que el Libertador (6700 m) no podríamos ascender por falta de equipo adecuado, sólo podríamos llegar al Melendez (6200 m), o al Pilar de Las Paillas (5900 m).
Cuando mis fuerzas parecían ya abandonarme, Zuleta nos sorprendió con una felicitación, abrazos y aplausos por haber llegado a cumplir el primer tramo necesario para acercanos a los Nevados, que se contaba hasta la Piedra Grande (3500 m), lugar al que los pobladores de Cachi habian apostado que no llegábamos. Esto nos animó a seguir, porque el grupo se encontraba en buen estado físico y anímico.
Pero luego la marcha se tornó muy exigida por Zuleta. El aire se hacía cada vez más liviano, y una presión en las fosas nasales y el dolor de cabeza fueron la señal de que la puna me había atrapado.
Toloba (el arriero) pidió un alto y realizó un ritual a la Pachamama para pedirle permiso y protección. Cavó un pozo donde entregó hojas de coca y comida.
En esta etapa inauguramos otro tipo de comunicación, ya que tratábamos de hablar lo menos posible para evitar perder el aire. Entonces nuestra comunicación no fue a través de las palabras sino que en las miradas interpretábamos que algo interno se desarrollaba en cada uno. Una comunicaciòn más allá de las palabras, una protección mutua. La solidaridad nos acompañó como una integrante más, a pesar del individualismo fomentado por Zuleta.
Esa noche hubo un cambio de planes de Zuleta. Decidió subir al pico mas cercano, por lo tanto saldría el resto del grupo al dia siguiente a tratar de hacer cumbre. Fue así que a la mañana muy temprano partieron Zuleta, David y Roberto. Después lo hicieron Miguel y Alberto aunque éste no estaba decidido a continuar y Miguel debío convercerlo. Nosotras los mirábamos mientras trepaban y deseábamos que pudieran alcanzar la cumbre.
Cuando los vimos volver nuestros corazones vibraron de alegría y nos abrazamos festejando y felicitándolos uno a uno a medida que llegaban. Bajamos al atardecer, demasiado rápido. Miguel todavía se arrepiente de no haber aprovechado el descenso. D e haberlo hecho más lentamente (ya que era un viaje programado para siete dias y lo hicimos en sólo tres), nos hubiese dado la posibilidad de charlar y analizar errores y aciertos de esta aventura y disfrutar un poco más de la naturaleza.
Dedico este esfuerzo a Ileana, Alberto, Roberto. Gabriela, a mi esposo Miguel. a Néstor, al Gallego, a Zuleta, a David, a Tolaba, a Liquin, y a todos los familiares y amigos que colaboraron para que pudiéramos llevar a cabo este sueño.
Roberto:
Recuerdo que pasamos una noche muy dura, con frío, sin poder dormir y con una gran sensación de encierro (recuerdo las sentadas de Alberto en la carpa durante la noche).
Llegó la mañana, fue un alivio, ya no me aguantaba más la carpa, me levanté y miré hacia abajo, estaba totalmente nublado y se reflejaban las descargas eléctricas que se interponían entre nosotros y Cachi. A mi derecha se alzaba el Pilar, luego de unos minutos Zuleta decidió la ascensión.
Salimos Zuleta y yo. David vino después. No les pude seguir el ritmo, escuché los insultos hacia David porque no quería seguir más, luego los abandoné. Llegué hasta los hielos, fue el final para mí.
Observé el manto interminable de las nieves sobre los picos, vi los buscadores de oro en los picos de enfrente. Me dormi un instante y desperté cubierto de nubes. Ahí comencé a descender hasta visualizar el campamento.
Gabriela:
El paisaje era alucinante y la onda de la aventura también, pero yo sentía que no podía más.
Mi mochila pesaba cada vez más y mi paso cada vez era mas lento. Roberto de tanto en tanto me esperaba y me aliviaba la carga sacándome algo de peso, así hasta que llegué a llevar la mochila vacia y ¿saben qué? me pesaba bastante.
Esa noche en el iglú dormimos Roberto, yo y Alberto en este orden y confieso que Alberto debido a su insolación despedía una temperatura de 50ºC.
En el segundo campamento, olga venía apunada y comenzó a vomitar.
La cena se atrasó porque debido a la altura había disminuido la presión del gas, de modo que cenamos y a dormir. ¡Bah! es un decir, porque mis compañeros, ambos claustrofóbicos, se la pasaron abriendo y cerrando la carpa y yo congelándome.
Amanece y nos levantamos para hacer cumbre, pero Olga sigue descompuesta y yo me estreno los borceguíes que me conseguí para tal eventoy me percato que son uno o dos talles más chicos, asi que decido no subir, porque después de la mala noche que habia pasado no estaba en condiciones de caminar tan incómoda. Entre sí y no suben todos los varones, y yo quedo con Olga a cargo de desarmar el campamento para iniciar el descenso ni bien ellos regresen. El sobretecho de la carpa tenía una capa de hielo, así que tuvimos que esperar a que se derrita para desarmarla.
Cuando bajaron los chicos emprendimos el regreso con entusiasmo y soñando con una buena ducha caliente, cama mullida y cada uno eligiendo su cena preferida.
Sólo me queda destacar que esta intentona de acercamiento con la naturaleza ha sido un ingrediente más para poder seguir creciendo como personas, porque uno descubre en ella el equilibrio para que la humanidad continúe respirando y sorprendiéndose añl contemplarla.
Amigo lector, si alguna vez visitás los Valles Calchaquíes no dejes de saludar a nuestros amigos "Los Nevados de Cachi"
Al pueblo de Cachi, nuestro abrazo.
Hasta la próxima Crónica con Ileana.

.

En Busca del Nevado
Por Alberto Daliz


Reinaba un clima soleado en este magnífico pueblo de Cachi (Salta), situado a 2200 Mts. de altura.
Eran las vísperas de nuestro ascenso.
Todo estaba listo: Mochilas, Carpas de Montaña, los alimentos adecuados para siete días...todo preparado para meter en bolsos marineros, y de esta forma no lastimar a las mulas.
Nuestro campamento base lo teníamos en el pueblo, que dispone de un albergue municipal con espacio para carpas, pileta de natación y un punto de observación al gigante nevado.
Crecía el nerviosismo, y cada uno de nosotros en una ceremonia de silencio, fortalecía su decisión a esa expedición que nunca habíamos realizado antes.
Aquí estábamos los seis festejando este proyecto grupal que había cumplido su primera fase y que no soñaba con trofeos. Cada uno de nosotros nos fuimos incorporando lentamente a este paisaje y su gente respetando estos valles donde habitaron aquellos guerreros Calchaquíes que enfrentaron a los conquistadores, responsables de 50 millones de indígenas asesinados en el Continente Americano.
Desconocíamos la presencia de una expedición del Club Andino Córdoba que había partido hacia las cumbres el día anterior a nuestra llegada. Por lo tanto fue una sorpresa saber que habían bajado al pueblo dos Montañistas (uno con pleuresía y otro como acompañante). En pocas horas pudimos reunirnos con ellos y saber que Sergio de San Francisco (Córdoba) andaba mejor y que para nuestro asombro el otro era nada menos que C. Vitry, montañista salteño a quien habíamos consultado, desde Hurlingham, telefónicamente datos amplios para emprender esta travesía, que a esta altura de los acontecimientos era una expedición seria.
Al otro día estos amigos chequearon como en la colimba nuestros equipos de montaña, y les digo que comparado a los de ellos...éramos unos valientes.
No había más pretextos para comenzar la marcha. Notificamos a la policía local que partiríamos hacia las cumbres en la madrugada. Recuerdo que el punto de reunión fue la esquina de la casa de Zuleta (guía) a pocos metros del río Calchaquí. Yo no había dormido casi nada y llegué con mucho tiempo para buscar de esos sauces llorones una rama que me sirviera de apoyo para la permanente subida que íbamos a enfrentar (todavía la conservo).
Recorrimos en dos vehículos, con toda la carga, doce Kilómetros hasta uno de los importantes yacimientos arqueológicos de los valles. Fuimos recibidos por el puestero, custodio de ese patrimonio (empleado del gobierno Salteño). Aquí preparamos nuestra carga en las mulas y dejando atrás el pueblo y en mi caso a mi compañera Ileana pendiente de nuestra vuelta.
Comenzamos a caminar hacia el pie del nevado, por la quebrada "Las Arcas" y ante nuestros ojos...donde duerme la noche de los tiempos...un inmenso antigal: "Las Pailas" uno de los vestigios de antiguas y florecientes culturas prehispánicas. Este camino por el este, dejaba en el recuerdo de muchos montañistas la ruta por el sur, por "Las Cuevas", donde vive el veterano y famoso guía Tomas Apaza junto a su esposa Demetria, aunque el cuádruple vencedor del Cachi ya no acomete las alturas debido a su edad.
Lentamente ingresábamos a un paisaje sereno donde los habitantes del elenco faunístico, eran los chinchillones, ratitas serranas y una tropilla de guanacos que con curiosidad nos seguía muy a la distancia.
A esta altura, creo necesario consultar con mis compañeros de experiencia sobre sus impresiones personales acerca de lo vivido en este tramo crucial del acercamiento a las cumbres.
No me creo capacitado para sumir esta parte del relato yo solo. Por lo tanto, amigos, concluiremos la aventura de nuestro grupo en la próxima entrega.
Entonces, será el momento de conocer a: Gabriela, Olga, Ileana, Roberto y Miguel.
Hasta la próxima

.

"Antesala del ascenso”
Por Alberto Daliz


Antes de relatar nuestra marcha hacia la cumbre del Nevado de Cachi; quiero contarles los pormenores de esta pequeña expedición. Creo que los preparativos despertaron gran interés ante la cantidad de elementos especiales (carpas, bolsas, abrigos, etc.) relacionados con esta nueva forma de viajar, que es el turismo aventura.
El equipamiento de alta montaña, es caro. Recabando información conocimos fabricantes, buscamos precios y recurrimos también a la segunda mano; para ser más gráfico, diría que nos equipamos como expedicionarios del subdesarrollo. Sabíamos que el mes de febrero (posible para todos por razones de vacaciones) no era el mejor, ya que la época para escalar en la región es la primavera (octubre-diciembre) y el otoño (abril). El verano no se recomienda por lluvias, nieblas altas y tormentas de granizo, que también son permanentes en estas elevadas cumbres. Si bien esto es cosa seria, alimentábamos permanentemente nuestro deseo de aventura, sin dejar de prestar atención a que somos gente del llano y que andaríamos más allá de los 4OOO mts.
La altura era mi mayor preocupación porque dudaba de mi rendimiento físico para la ascensión, ya que era un fumador empedernido. Así fue que para saber de la puna, consultamos a Cristian Vitry, experimentado montañista Salteño, que nos aconsejó que el mejor remedio para la altura es un acercamiento gradual y paulatino, un acostumbramiento controlado y que allí en la región se podría lograr perfectamente.
Cuando llegáramos a Cachi (Salta) debíamos ubicar a su compadre Antonio "Portón" Zuleta, seis veces vencedor del Nevado. Este hombre hospitalario y cordial, interpretó nuestra inquietud y nos puso a prueba físicamente, ya que socarronamente dudaba de la resistencia de este grupo de porteños con berretines de montañistas. La prueba a que nos sometió fue dura y exigente, no nos fue tan mal y aceptó ser nuestro guía.
Al otro día salimos a buscar al arriero que nos proveyera las mulas necesarias para transportar el equipo consistente en carpas, bolsas de dormir, abrigos, utensilios de cocina y los alimentos que necesitaríamos para la travesía. De este modo nos veríamos liberados de gran parte del peso y podríamos caminar nuestras jornadas con más facilidad.
Después de seis días de adaptación en el pueblo de Cachi y habiendo tomado todos los recaudos para el éxito de esta aventura, nos encontrábamos listos para partir hacia la altura desconocida....aunque los lugareños apostaban a que no lo lograríamos.
En la próxima les cuento el final...Lo prometo.

.

Descubriendo los Valles Calchaquies

Por Alberto Daliz


En julio del 84, como mochileros, Ileana y yo programamos viajar a Bolivia. Precisamente nuestro primer punto seria Santa Cruz de la Sierra, para después rumbear hacia Cochabamba, Oruro y Potosi. Pero no fue asi, porque cuando llegamos a Salta, nos atrajo mas la idea de conocer los Valles Calchaquies, pues nos habian comentado amigos, que era una hermosa y pintoresca región que abarca el Sur de la provincia de Salta, el norte de Tucumán y un pequeño sector de Catamarca, y se extiende a lo largo de 250 Km y tiene un ancho aproximado de 70 Km. ´
Al otro dia partimos hacia ese territorio, sede de una de las culturas mas antiguas del Norte Argentino.
Despues de atravesar (157 Km) Cerrillos, La Quebrada de Escoipe, La Cuesta del Obispo. Una ruta flanqueada por plantaciones de tabaco y tupidos viñedos. Llegamos a la recta de Tin-Tin, bordeada por altos Cardones. Es aqui donde tuve la sensación de que esos miles de Cardones eran Guerreros Calchaquíes custodiando celosamente su tierra, sus piedras, su cultura y su lengua: el Cacan (que hablaban sus primitivos moradores). En ese momento tomo conciencia de la terrible devastación que produjo la corriente conquistadora que fluyó del Alto Perú,
Llegamos a Payogasta e inmediatamente a CACHI o Kak-Chi que significa "Peñon de la Soledad".
detrás de este magnifico pueblo esta el Nevado de Cachi de 6350 mts. Es la cumbre máxima de Salta, aunque la zona tiene seis cimas de mas de 6000 mts. Es imposible dejar de observar a este gigante que nos desafía a conocerlo.
Asi fue como en 1990 nos comprometimos un grupo de amigos a intentar organizarnos en un año, consultar con montañistas, equiparnos y juntar dinero para lograr el mayor acercamiento a esa cumbre eternamente Nevada.
En Febrero del 91 estabamos ahi, para emprender una marcha de varios dias a lo desconocido.
Pero esto es motivo de otra Historia.

Publicado: En la revista A traves del Espejo / Nº 23 - Año 1993

.

Gardel y Perón en mi vida

Por Alberto Daliz


El mes de Junio, en especial, me trae recuerdos de acontecimientos ligados a mi vida personal y a la de nuestro país.

Residía temporariamente en Panamá y asociado a otro viajero Argentino, nos pusimos a fabricar un almanaque de metal que requería imanes muy pequeños para un aro que marcaba el día.
En Panamá no había y lo más cercano para comprarlos era Medellín, ciudad industrial de Colombia y a corto tiempo de avión desde donde estábamos.
Tiramos la moneda para ver quien viajaba.
El 21 de Junio de 1974, estaba en esa Ciudad por la que había pasado hacía unos cuantos meses atrás, porque es el puente aéreo más cercano a Panamá yendo desde el Sur.
Sabrán los amigos que esa época los mochileros Argentinos invadían el territorio americano. Por lo tanto, no fue difícil hallar a uno de ellos, conocido en una oportunidad anterior, muy encariñado con esta Ciudad.
Nadie mejor que él para orientarme. Fue así como me indicó un hotelito donde alojarme.
Tomé una habitación contento de estar en una de las ciudades mas habitadas por argentinos en el continente, la otra es Cali, en el mismo país.
Dejé mis pocas cosas y salí a recorrer el centro de esta Ciudad húmeda y gris, recordando que al día siguiente era mi cumpleaños. En eso estaba, cuando al pasar por un supermercado, miré hacia adentro y desde una caja una muchacha me sonrió simpáticamente.
Lo cual me animó para acercarme e invitarla espontáneamente a cenar conmigo al oto día, festejando mi cumpleaños. Grande fue mi sorpresa cuando la colombiana aceptó mi propuesta, poniendo como condición que la pasara a buscar por su casa para ser presentado a sus padres.
Me dio la dirección y al otro día me dirigí a ese barrio para buscarla, contento de no estar solo en una fecha tan especial. Cumplí con las reglas previstas y juntos marchamos buscando un lugar para cenar.
Estábamos en el barrio Manrique en los altos de la Ciudad donde abundan las peñas tangueras Gardelianas, replicas exactas de lo que fueron los boliches porteños.
Recorríamos esas calles empinadas, sinuosas y oscuras, y de pronto dimos con un cartel que decía "Casa Argentina Gardeliana".
Ese era el lugar y entramos.
Nos encontramos con la actuación de cantantes de tango colombianos y argentinos mientras cenábamos una parrillada al uso nuestro ¿qué más se podía pedir ?...aunque a decir verdad nunca me había interesado anterior-mente por el tango, pero en aquellas latitudes lo sentía como la música que vibraba en los rincones de mi corazón.
Allí me enteré que dos días después el 24 de Junio. aniversario de la muerte de Gardel, todo Medellín palpitaba al compás del 2x4 en su homenaje.
A esta altura del partido ya me había olvidado de los imanes, por lo tanto prolongué mi estadía unos cuantos, muchos días más, ante la preocupación de mi socio en Panamá que no tenía noticias mías. Pero también es cierto. que el fabricante de los imanes tardó un tiempo en entregármelos y por lo tanto era obligatoria mi estadía en la ciudad.
Fue así como llego el 1º de Julio. Cerca del mediodía estaba todavía durmiendo en mi habitación, cuando unos golpes en la puerta me despertaron. Fui a abrir y me encontré con la dueña del hotel que muy acongojada me anunciaba: - Murió el presidente de su país.
La noticia me impacto fuertemente a pesar de que hacia cuatro años que me había ido del país. Recuerdo que sólo atiné a vestirme y salir. No olvidaré aquellos rostros de los colombianos. Llorando por las calles y comentando la triste noticia.
Nunca imaginé que Perón tuviera tanta tras-cendencia en el continente.
Pensé en la pena de mi viejo, fervoroso peronista, así como en las de tantos argentinos que ante este acontecimiento doloroso, veían peligrar una democracia recién reconquistada.
Sospechas que se hicieron realidad, desgra-ciadamente, al poco tiempo.
Dejé Medellín con el recuerdo de aquella dulce colombiana que me acompañó escuchando esos tangos nostalo-giosos, así como la fuerte impresión recibida por la muerte de Perón.
Ah! me olvidaba, también llevaba bajo el brazo la caja de imanes.

"Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno”!
Publicado:
En la publicación mensual “EL ESPEJO” del Sr. Jorge Pagés
(SON LAS MISMAS, EN DISTINTAS EPOCAS)