Apyme se suma a la convocatoria de organizaciones sindicales para marchar el 21

Ante la profundización de las políticas económicas del gobierno nacional, que impactan de lleno en el sector de las pymes, el comercio, la industria nacional y el trabajo de los argentinos, la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) se suma a la convocatoria realizada por distintas organizaciones sindicales para marchar el próximo 21 de febrero en reclamo de un profundo cambio de rumbo económico y social.

Además, desde la entidad vemos con gran preocupación lo que a las claras se muestra como una persecución política a organizaciones gremiales y dirigentes sindicales que mantienen una posición crítica a las recetas neoliberales, de endeudamiento y destrucción de la industria nacional y del trabajo argentino.

Las Pymes industriales, de servicios, comerciales y de las economías regionales, que dependen del mercado interno, son las principales damnificadas en este proceso de liberalización comercial, pérdida de poder adquisitivo y apertura irrestricta de importaciones que erosionan la industria argentina.

A más de dos años de gobierno del presidente Mauricio Macri se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo y cerraron más de 7000 comercios y empresas PyME.

Por este motivo, APYME y otros sectores empresarios como la CEEN y la Agrupación Gelbard convocan al marchar el próximo 21 para manifestar el malestar generalizado que provocan estas políticas que destruyen el tejido productivo.

El destino del trabajo y el destino de las Pymes está indisolublemente ligado. Es preciso que el Gobierno escuche a todos los sectores afectados y revierta estas políticas.

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Sin desarrollo tecnológico no hay competitividad para las Pymes

La Asamblea de Pequeños y Medianos empresarios (APYME) expresa su preocupación frente al anuncio de reformas estructurales y al despido de 250 trabajadores del INTI.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial lleva más de 60 años brindando servicios a la industria, al Estado y a la sociedad en general. Brinda asistencia, análisis y capacitación a la industria en todos sus rubros. Las pymes que se capacitan en el INTI mejoran su competitividad, reciben asistencia para desarrollo de productos, para financiamiento y para acceder a nuevos mercados.
El INTI certifica materiales de construcción, como cemento y acero para asegurar calidad. Reciben asistencia técnica y capacitación los emprendedores textiles, los productores agropecuarios, entre otros.
Los municipios que buscan resolver el problema de los residuos son asistidos por el INTI.
Es el organismo nacional que vela para que las mediciones de contaminantes y tóxicos se realicen correctamente.
Los equipos hospitalarios son calibrados y verificados por el INTI para que no impliquen riesgos para las personas.
El INTI es el brazo tecnológico del Estado. Su misión es ser el organismo que promueve el desarrollo industrial en general, mediante la innovación y la transferencia tecnológica para mejorar la industria local y regional y alcanzar mercados internacionales que nos permitan lograr los objetivos que tenemos como país
Preservar al INTI y a sus trabajadores es asegurar el sostenimiento y desarrollo de la industria nacional.

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Déficit de la balanza comercial y caída del consumo interno
Siguen perdiendo las Pymes y la industria nacional


Apyme emitió otro comunicado donde evalúan la situación del sector.
El mismo lleva la firma de Eduardo Fernández, Presidente y Juan José Sisca, Secretario
donde APYME afirma que “Mientras el Presidente recorre Europa promoviendo el ingreso del país en acuerdos de libre comercio, según las cifras del INDEC que se dieron a conocer en el día de ayer, la balanza comercial alcanzó en 2017 un déficit de 8471 millones de dólares, 19, 7 por ciento de aumento sobre 2016.

La Asamblea de Medianos Empresarios (APYME)  expresa que estos datos ponen en evidencia  las consecuencias negativas  de una política de liberalización comercial que permite el ingreso  irrestricto de bienes de consumo e insumos de producción local. Al mismo tiempo, los sectores primarios y de manufacturas agropecuarias, favorecidos por las políticas oficiales,  son los mayores responsables de la caída exportadora, sobre todo por su actitud especulativa frente al mercado internacional y las fluctuaciones cambiarias.

Ante la falta de divisas y la fuga de capitales, fruto de la desregulación financiera y cambiaria, para que las cuentas “cierren” se perpetra  un fabuloso endeudamiento externo. Es decir, estamos ante un horizonte de mayores ajustes, mayor desempleo y pérdida de poder adquisitivo de la población, con la consiguiente caída del consumo masivo.

Las Pymes industriales, de servicios, comerciales y de las economías regionales, que dependen del mercado interno, son las principales damnificadas en este proceso, junto con los trabajadores. Es un error que se pretenda realizar acuerdos “productivos” por sector con eje en la baja del costo salarial, cuando el verdadero problema para las Pymes es la caída del mercado interno y la desprotección de la industria local.  A estos factores se suman la falta de financiamiento, el ahogo fiscal y el peso de los aumentos tarifarios y de insumos, lo que termina de poner al sector en una situación de emergencia que las autoridades nacionales no atienden.

El destino del trabajo y el destino de las Pymes está indisolublemente ligado. Es preciso que el Gobierno escuche a todos los sectores afectados y revierta estas políticas. La situación va a empeorar  si se avanza en acuerdos de libre comercio como el que se pretende firmar entre el Mercosur y la UE, que según un estudio reciente pone en riesgo 186.000 empleos industriales"

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