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“Artigas, el más grande”

Por Alejandro Braile

A Furibundo Tempo ya lo hemos nombrado en estas páginas, historiador implacable, ignorado por las mayorías, poco citado por los profesores de historia, pero su nombre aparece cuando se nombra a José Gervasio Artigas. Pasa que el hombre tuvo una muy particular mirada del Prócer oriental, así lo documentó en su libro “Artigas, el más grande”.
“No hay olvido más cruel, que la historia que no se cuenta” dijo Furibundo en el comienzo de su libro, y es cierto, el historiador en definitiva, es el tipo que tiende su mano a los olvidados y los saca de ese oscuro pozo. Oriundo de Villa Tesei, asiduo concurrente a los boliches de la zona, experto jugador de mus y tute cabrero, gran bebedor de ginebra y polemista imbatible. El “Profesor”, título que se había ganado en las mesas del Farolito, hacía la entrega de sus originales escritos en letra cursiva, con tinta azul documental y una encuadernación profesional. El dueño de la imprenta de la calle Pilcomayo, fue siempre el primer lector de las obras del escritor barrial. Solo 50 ejemplares fueron impresos del título que hoy nos ocupa, el autor repartió casi la totalidad en escuelas y bibliotecas.
Son muy pocos los testigos que han quedado de una noche memorable. El Club San Martín congregaba en esos tiempos a una gran cantidad trabajadores que se juntaban a jugar a la baraja, al billar o a las bochas. Tempo llevaba la docencia en la sangre y esa vez, bebió el último trago de ginebra, se puso de pie e interpeló a toda la concurrencia: “Queridos amigos, compañeros, no me quiero ir de este mundo sin contarles la vida, o parte de ella, del que para mí, fue el más grande, el que pensaba como nosotros. Un tipo que supo interpretar los sueños de los infelices, un tipo que pensó la independencia de una manera diferente, la pensó desde los que no tenían donde caerse muerto. Ese tipo fue José Gervasio Artigas.”
Los parroquianos suspendieron hasta los partidos de truco, los ocasionales jugadores de bochas se acercaron y se acomodaron en un costado para escuchar al “Profesor”. Hasta ese momento jamás se había visto una clase de historia en un boliche.
“En la villa del arroyo de la China, hoy Concepción del Uruguay, - Prosiguió Tempo caminando entre las mesas-, el 29 de junio de 1815, en el Congreso de Oriente, los Diputados de las provincias de Santa Fe, Corrientes, Misiones, Córdoba, Entre Ríos y La Banda Oriental, se congregaron para tratar la independencia de la Liga de los Pueblos Libres, el comercio interprovincial y con el extranjero, el papel de las comunidades indígenas en la economía de la confederación, la política agraria y la posibilidad de extender la confederación al resto del virreinato.
Vamos a lo importante, en el Congreso se proclamó la Independencia, no solo de España sino de todo poder extranjero, además el hombre aprobó una reforma agraria. El Rey Fernando VII había repartido a diestra y siniestra, campos, que sus trasplantados dueños no podían recorrer a pie después de un día de marcha. El Caudillo repartió esas tierras, algunos lo interpretaron como un castigo a los contrarrevolucionarios, sin embargo el describió el hecho como un acto de justicia con los que habían abrazado fervorosamente la revolución. A los enemigos dela revolución los llamó “Malos europeos y peores americanos”. Como si fuera poco, dejo para todos los tiempos, una idea, que quién se precie de político jamás debe olvidar, “que los más infelices sean los más privilegiados”, el Hombre, por primera vez en el Río de la Plata, aplica “la justicia social”. Pero… quienes eran los infelices… los esclavos que habían escapado de sus dueños, a los que se los reconocieron como hombres libres, los gauchos, la indiada, y todo aquél que no tenía nada.”
Aquella charla quedo para siempre, no solo por los acontecimientos históricos que describió Furibundo, lo notable fue como prendió el concepto de los “infelices”, todos, esa noche, compren-dieron que ellos eran los infelices de este tiempo y entendieron la impor-tancia de un Artigas.
Tempo cerró la charla con la desventura de 30 años de exilio del caudillo, la soledad y la tristeza, la tristeza de no ver jamás la patria liberada.
Cada 9 de julio me acuerdo de Artigas, y de esa noche, que me la contaron, sin embargo no puedo dejar de pensar en algunas cosas mágicas que te pasan en la vida. Un tío político, no hace mucho tiempo me hizo llegar un paquete con libros, entre ellos se destacaba uno que está encuadernado con tela y escrito en su totalidad en letra cursiva, la primera página está amarillenta, a la tinta la lavó el tiempo, pero todavía se lee perfectamente “Artigas, el más grande… por Furibundo Tempo.”

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La conspiración de la lluvia

Por Alejandro Braile

Y fue Don Andrés García el que rescató del olvido a Juan Baigorri Velar, una mente brillante que había nacido en 1891, en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos. Ingeniero en Geofísica de la Universidad de Milán, Un estudioso de la composición de suelos. Inventor, además, de instrumentos de medición que permitían detectar con precisión la presencia de minerales y las condiciones electromagnéticas de los suelos. En una breve visita a nuestro País, Baigorri demostró porque había ganado un descomunal prestigio en Europa, en el mismo impenetrable chaqueño ubico el Mesón, un aerolito que cayó por esos lares hace unos 4.000 años. El acontecimiento no paso desapercibido para Enrique Mosconi quien lo convocó a formar parte de la naciente YPF.
Andrés García, en un notable artículo, desgrana la historia de este hombre que supo fabricar una “máquina de hacer llover”. Parece joda... lo mismo pensó el Gerente del Ferrocarril Central Argentino, Mister Mac Rae, cuando Baigorri se presentó para dar a conocer su invento. Mac Rae pensó que el pobre hombre estaba loco, pero venía bien recomendado, y lo mandó a hacer llover a Santiago del Estero, una provincia en la que hacía tres años que no caía una gota. El 22 de diciembre de 1938, después de 55 horas de funcionamiento de la “máquina”, que estaba celosamente protegida por una caja de madera, no más grande que un televisor de 14 pulgadas, desató una tormenta que descargó 60 milímetros en la capital santiagueña. García recorre los distintos eventos pluviales que dieron fama mundial a Baigorri, al punto que el mismísimo The Time de Londres lo entrevistó. El lago Epecuén, la localidad de Caucete, en San Juan, el dique San Roque, la Provincia de La Pampa. También cuenta García la obstinada negativa de Baigorri a revelar las bases científico-técnicas de su invento, situación que sello su destino. Condenado al ostracismo, nos cuenta el cronista, murió sin pena ni gloria en una casa de la calle Ramón Falcón, en Villa Luro, en 1972.
El artículo circuló por los ámbitos periodísticos y científicos de la zona oeste del gran Buenos Aires, hace solo un par de meses. Fue así que, en una de las mesas del bar San Martín de Hurlinghan, tres tipos discutían acaloradamente el tema, la tecnología y los teléfonos inteligentes revelaron rápidamente la veracidad de la historia. Como todo el mundo sabe, una mesa de un bar no resiste la mínima privacidad y uno de los parroquianos había tomado nota del episodio. Ya en la despedida, mientras se ponía el saco uno de los tipos aseveró: “Vieron el desastre que está haciendo la lluvia en la provincia de Buenos Aires, bueno, parece que alguien encontró la máquina de Baigorri”. El vecino de mesa seguía tomando nota.
Una larga mesa de la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires congregaba a las más altas autoridades políticas, el tema, las inundaciones. Habían convocado a un experto, Leonardo Fernández, ecólogo urbano y urbanista. Investigador docente del cono-urbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento. El hombre acomodó un par de maquetas en la mesa y tomó la palabra: “El problema del agua en la provincia viene de larga data, sin ir muy lejos hay que observar con atención como están dispuestas las vías del ferrocarril, son un abanico que se abren al interior con epicentro en capital, si se mira bien los rieles siempre quedan en la superficie, fueron puestos a la suficiente altura, sin embargo los terraplenes que los contienen actúan como verdaderos diques de contención del escurrimiento natural del agua. La naturaleza construye su propio mapa de escurrimiento, y nosotros nos empeñamos sistemáticamente a alterarlo. Después vinieron el entubamiento de canales y arroyos, la invasión a los humedales, los canales clandestinos en los campos, las autopistas, el cambio climatico, y una causa determinante, la siembra indiscriminada de soja.” El científico llegó hasta ahí, no lo dejaron explicar los porque. Rápidamente los funcionarios llegaron a la conclusión de que si el experto tenía razón, no había obra que pudiera funcionar, en realidad había que reformular la mitad de la provincia. Fue en ese momento en el que intervino un funcionario de Nación, encargado de la coordinación de los municipios: “Un colaborador de mi departamento tuvo acceso a una información, que puedo calificar de clasificada, hay documentación que prueba la invención de una máquina de hacer llover. Su inventor, un tal Juan Baigorri Velar, murió en 1972, pero parece que dejó en un altillo la maquina y hace poco alguien la encontró, me parece que somos víctimas de una conspiración.” Y remató apoyando una carpeta repleta de papeles en la cabecera de la mesa.
Inmediatamente, autoridades del Ministerio de seguridad nacional se hicieron presente, el gabinete de la provincia los recibió y pusieron en marcha un operativo multitudinario, secreto, eso sí, pero con presencias relevantes como por ejemplo el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, que hasta hace poco tiempo había recomendado rezar ante las catástrofes.
El operativo amagó ser un éxito al otro día, cuando un helicóptero avistó en las inmediaciones de la ruta 188, cerca del puente Lincoln que fue destruido en parte por el agua, a un hombre, vestido con una rara indumentaria, portando una caja de madera. El parte policial solo trajo desesperanza, se trataba de un apicultor con su traje protector, los dos agentes que fueron obligados a destapar la caja permanecen internados en un nosocomio local por el feroz ataque de las abejas.
El mismo desencanto sufrieron los funcionarios horas después cuando detuvieron a otro individuo que también portaba una caja, se trataba de un alambrador que en la caja solo tenía herramientas. La frenética búsqueda no se detendrá, fuentes confiables expresan que las más altas autoridades tienen una esperanza inclaudicable, el conspirador será detenido.

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Macri y el nuevo Plan Marshall

Por Alejandro Braile

Jugar a la bolita ha sido para varias generaciones la tarde misma. Alejandro Dolina supo hacer el homenaje más sentido, que conocido, de este juego, en “Crónicas del Ángel Gris”.

Hasta el reglamento nos recordó, dejando además, el todavía indescifrable interrogante, que planteaba el destino de millones de bolitas que supimos tener. La bolita se gano un lugar preponderante en la vida de los pibes, a pesar de que era considerada un juguete vulgar por aquellos que regalaban autos a cuerda. Hace unos años Don Emilio Aragones, Embajador Cubano en Argentina por dos periodos, allá por los setenta, conto en un asado: “Fui a visitar al General Perón, a España, en Puerta de Hierro. Me recibió en el jardín, y antes de llegar a saludarlo me pregunto…
- Emilio, ¿sabe Usted lo que es el plan Marshall?
- Claro que si mi General,- le conteste- El plan Marshall…
- No, no…-me interrumpió.- Le voy a contar algo, cuando pibe jugábamos a la bolita, éramos unos cuantos pero siempre ganaba el mismo, por talento o por fullería, siempre ganaba. Cuando caía la tarde todas las bolitas las tenía él, entonces nos ponía en fila y nos prestaba bolitas para jugar al otro día. ¿Sabe Emilio porqué nos hacía ese préstamo?... Porqué si hacía lo contrario se terminaba el juego…Eso es el Plan Marshall.”
Más allá del valor histórico de la anécdota, es ineludible preguntarse como una lúdica actividad infantil puede dar semejante respuesta a un hecho económico bisagra del siglo XX. El Presidente Macri, en gira por China anunció que los nuevos acuerdos con el gigante asiático, es prácticamente un nuevo “Plan Marshall”. Pero, ¿cómo será este plan?, es imposible soslayar que uno de los peores de los nuestros es el que lo está anunciando. Tomemos el ejemplo del viejo General para analizar el asunto. Adentrémonos en los vericuetos de este noble entretenimiento infantil al solo efecto de transparentar conductas y consecuencias que afectan de manera determinante nuestra vida.
El “gallito” era una variante que puede ilustrar enteramente la complejidad del juego.
El gallito se debía jugar en una vereda de tierra, con no menos de cinco participantes, los cuales debían poner cinco bolitas cada uno, haciendo un total de treinta, que eran acomodadas una al lado de otra. El juego consistía en sacar de la fila, con la bolita jugadora o puntera, mediante una “quiña” o colisión al “gallito”, así se denominaba a la primera bolita de la fila, de izquierda a derecha. De producirse el acierto el lanzador se hacía de todas las esferas en juego, si el acierto se producía por ejemplo, en la séptima, el jugador juntaba de la séptima hasta la trigésima. Lo interesante era como se establecía el orden de lanzamientos, a un paso largo de las bolitas y paralelo a la fila se trazaba una raya, la cual indicaba el mínimo de distancia para hacer el lanzamiento. Los jugadores debían superar esa frontera con un lanzamiento y el que más lejos quedaba del “gallito” tiraba primero. Como es fácil de deducir, cuando más lejos, más dificultad para acertar. Esa era la instancia que revelaba el riesgo que estaba dispuesto a correr el jugador, donde el talento, la confianza, la especulación, el delirio o directamente un milagro, hacían incierto el resultado. Algunos jugadores llevaban estadísticas, anotadas en pequeñas libretas de tapas negras, a las que consultaban, sin embargo jamás cambiaban su conducta conservadora y apostaban al yerro de los demás para usufructuar cercanas posiciones. La elección del lugar de tiro debía estudiarse con detenimiento, el habilidoso sabía desde donde tenía posibilidades, pero en algunas ocasiones el riesgo de los otros jugadores lo dejaban con posibilidades remotas. Normalmente ganaba el talento, hasta que los especuladores empezaron a caminar por los límites de las reglas, introduciendo obstáculos en la cancha, (Pequeñas ramas, hojas secas, etc.), que hacían imposible el acierto de los lejanos lanzadores. El juego se desnaturalizó, ya no importaba hacer trampa, oscuras sociedades se tejían con el único propósito de pelar a sus ocasionales adversarios. Se impuso ganar a cualquier precio, la palabra y la verdad perdieron valor. A pesar de que los califiquen de buitres y malas personas, estaban orgullosos de su conducta. Los jugadores acobardados por las injusticias se alejaron de las canchas de bolita, quedaron solo los especuladores y los tramposos. Pasado el tiempo, los dueños de casi todas las bolitas, se convirtieron en Jueces, Contadores, Empresarios de la soja, Abogados y Comunicadores.
Como no puede ser de otra manera, estimado amigo, Ud. ya se dio cuenta que tenemos remotas posibilidades de vivir mejor cuando al futuro lo dejamos en manos de los peores del barrio, y jamás nos dejarán vivir como merecemos, porque estos tipos no se puede dar el lujo de que podamos ser felices.
Y que le vamos hacer, el mundo ha sufrido una transformación muy profunda, se nos inunda la casa y dudamos en salvar primero al televisor o al Abuelo, nuestros hijos cuidan más al celular que a su madre y como si fuera poco, el futbol cambió, el que ataca pierde. Las minas más lindas se enamoran de los que tienen guita y la justicia seguirá siendo injusta.

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De que estamos hablando

Por Alejandro Braile

Otros tiempos, parece mentira que estos lugares que hoy pisamos hayan provisto de trigo a gran parte de la zona oeste y norte de lo que fue después el Gran Buenos Aires y también es todo un alarde de imaginación pensar que luego se reconvirtió todo a un conglomerado industrial.


Las casas bajas y humildes empezaron a levantarse como hongos en todo el distrito, muchas de ellas con la iniciativa de gremios y sindicatos que construyeron barrios enteros. Así fue que un peón de campo de alpargatas y bombacha, pasó a vestir un mameluco. Los pibes empezaron a tener un nuevo horizonte, el galpón y la fábrica no serían su único destino, la escuela pública garantizaba una verdadera igualdad de oportunidades. Así lo entendieron los viejos, que no quería para sus hijos lo que le había tocado a ellos. La escuela se metió en los hogares con herramientas nuevas, el cuaderno, el lápiz, el libro... algunas madres aprendieron a leer y escribir al ritmo de sus hijos, en esas tardes cuando el pibe hacía los deberes. La maestra ganó un lugar, a fuerza de sacrificio y vocación y todos reconocían eso. Rápidamente se entendió la importancia de la educación, ya nada sería igual... Los niños crecieron y terminaron, muchos de ellos la secundaria, y algunos se animaron a la universidad.
Entonces los puestos jerárquicos en el estado y empresas privadas que estaban monopolizados por una minúscula clase media acomodada tuvieron que competir con estos nuevos protagonistas. La historia Argentina muestra claramente cuál fue la resistencia al cambio.
Toda conversación sobre conductas colectivas termina con la muletilla “es un problema de educación...”, pero nunca se profundiza sobre que, exactamente, estamos hablando. En el año 1943 la enseñanza media normal contaba con 48.794 alumnos, para 1955 la matricula había ascendido a 97.306 alumnos, se duplicó. En el período 1946/1955 se construyeron 8.000 escuelas, más que la totalidad construidas desde 1810 a 1946.
* Se crea el ministerio de Educación. (Recordemos que hasta 1946 tuvimos Ministerio de Agricultura pero no de Educación ni de Salud).
* Se establece la universidad obrera nacional.
* Se construye la ciudad universitaria en Tucumán.
* Se crean en Rosario las facultades de Humanidades, Ciencias de la Educación, Medicina, Ciencias Económicas y Matemáticas.
* La Facultad de Ingeniería de San Juan.
* La de Ciencias de la Educación en San Luis.
* La Universidad Nacional de La Plata.
* Se construye la Ciudad universitaria en Córdoba, la Ciudad universitaria de Mendoza y la Ciudad universitaria de Buenos Aires.
* Se suprimen los aranceles universitarios y se implementa un plan de becas para estudiantes de escasos recursos, no solo para argentinos sino también para estudiantes de cualquier parte del mundo que vienen a estudiar al país. Se reglamentan las olimpíadas universitarias.
* Se crean misiones mono-técnicas, para que los alumnos de zonas rurales aprendan artes y oficios como zapatería, carpintería, albañilería, herrería y mecánica.
* Se crean en el país 298 escuelas fábricas y las escuelas hogares y escuelas granjas, que intensifican la enseñanza agrícola ganadera.
* Se instalan comedores escolares gratuitos en los centros educativos.
* Se establece la enseñanza preescolar capacitando maestros especializados.
*Se construyen 1.064 jardines de infantes y se organizan las colonias de vacaciones.
* Entre los años 1946 y 1955, la cantidad de alumnos se elevó a 2.870.000.
* Se implementa la enseñanza nocturna para completar la primaria y la secundaria en adultos.
* Se crean las escuelas de policlínicos y domiciliaria para niños y adultos con problemas de discapacidad, (únicas en el mundo).
* Se quintuplica el presupuesto para la educación.
* Se duplica el sueldo de los maestros y se establece una bonificación para aquellos que enseñan en lugares alejados e inhóspitos.
La inversión en educación de parte del estado tiene un resultado a mediano y largo plazo, cuando el sistema se sustenta en la educación pública y gratuita, se garantiza un código de convivencia en sociedad. La solidaridad, el esfuerzo colectivo y el principio de igualdad son columnas indestructibles que sientan las bases de un pueblo, con grandes posibilidades de vivir una existencia con justicia social. No hacer escuelas y formar recursos humanos idóneos también tiene sus consecuencias a mediano y largo plazo. En los 34 años anteriores al 2003 se habían inaugurado 427 escuelas. El gobierno de Carlos Menem apenas construyó siete; el de Fernando de la Rúa, ninguna.
Durante los noventa, en el marco de la política de desindustrialización llevada a cabo por el gobierno de Carlos Menem, cerraron 182 escuelas técnicas. El resto no recibió el presupuesto necesario para la adquisición de máquinas nuevas que se adaptaran a las nuevas tecnologías imperantes.
Un ejemplo, a treinta años de la creación de los tornos computadorizados para producción de piezas, en la mayoría de las escuelas técnicas se utilizan los antiguos tornos manuales.
En el período 2003-2010 se lleva adelante en el segundo período de mayor importancia en construcción de escuelas en la historia nacional, fueron mil (1.000) y nueve Universidades Nacionales. De las 1000, 166 se inauguraron en la provincia de Buenos Aires; 123 en Tucumán; 65 en Córdoba y otra cantidad similar en Jujuy. En la ciudad de Buenos Aires sólo se construyeron 4. De que estamos hablando cuando hablamos de educación.
Los jardines han desaparecido en los frentes de nuestras casas, su perfume ha sido reemplazado por rejas y cámaras nerviosas que cuentan lo que está pasando ahí fuera. El patio quedó en el olvido y con él se fueron las fiestas de fin de año, los cumpleaños en familia; hoy es un espacio despreciado por los arquitectos. La maestra ha dejado de ser el primer amor, la prueba está, en que personas que hace poco dejaron de ser alumnos, le pegan en una plaza.

Publicado en La Hora de Hurlingham (versión papel) 18 de abril 2017

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¿Quién está detrás de un recital?

Por Alejandro Braile

Un sábado, (18 de Agosto de 1984), el paisaje de la ciudad de Hurlingham se alteró. Casi dos mil personas “uniformadas” con ropa negra, cinturones, muñequeras y camperas con tachas, invadieron la plaza y la Avenida Roca. El Heavy Metal vernáculo desplegaba su folklore. Pasaba que en el Club Independiente de Hurlingham se presentaba V8. El grupo venía de dar un recital en Quilmes, (12 de Agosto 1984), junto con Súper Ratón, para unas 500 personas; Además estaba grabando su segundo álbum, “Un paso más en la batalla”. La formación de la banda para ese entonces estaba compuesta por Alberto Zamarbide en voz, Gustavo Rowek en batería, Osvaldo Civile en guitarra y el inoxidable Ricardo Iorio en bajo y voz. Lo raro fue el lugar donde se desarrolló aquél recital, el Club Atlético y Social Independiente de Hurlingham. En aquel tiempo contaba con un tinglado que mostraba columnas y vigas de hierro desnudas y las chapas acanaladas, apropiadas para proteger de la intemperie a una cancha de básquet pero fuera de toda lógica acústica para un recital de esas características. No hubo alquiler de escenario, el mismo fue construido con madera para encofrados de losa, la escenografía consistió en una V de 6 metros de ancho con un 8 en el centro, armado con hierro aleteado de 8 mm, ese que se usa en la construcción, cubierto con tela negra y pintada en parte color aluminio, que daba una buena sensación de 3 dimensiones. El grupo soporte fue “Master 10”, una banda local que tenía como líder al cantante de nuestro pago, Daniel Salguero.
Wikipedia soslaya, igual que muchos biógrafos de la banda, (V8), esta fecha que fue emblemática para el rock del oeste. De la fecha citada en Quilmes, el 12 de Agosto, pasan al 25 del mismo mes, donde se presentan en el Cine “Rialto”. Es probable que nadie tenga registro de esta jornada rockera que le estamos robando al olvido.
El operativo de seguridad contratado para el evento consistió en: Dos Policías de la Provincia de Buenos Aires, que permanecieron en el interior del Club hasta el final, 1 patrullero estacionado en la puerta y 1 Bombero.
Luces y sonido fue provisto por el sonidista de cabecera del grupo, un tal Gudy.
La publicidad del evento se hizo desde una publicación de 1000 revistas en blanco y negro, con un reportaje exclusivo a los integrantes de la banda. El emprendimiento gráfico fue posible por la buena voluntad de comerciantes locales y de la fábrica de prendas de jeans “Little Stones”. El ruido llegó hasta Daniel Aguilar, conductor del emblemático programa de radio especializado en Heavy Metal, que se emitía por la FM Continental 105.5, de 23 a 1 AM, e invitó a uno de los productores de esta inusual movida en el oeste.
Todo esto viene a cuento porque, lo notable, no fue el recital, sino quienes lo organizaron.
El Director del Colegio Secundario Esteban Echeverría, profesor Mondría, se resistió a que la institución tenga un centro de estudiantes, sin embargo, los pibes se organizaron, y pusieron en marcha una estructura prácticamente clandestina. En una casa de Villa Tesei se decidió, por asamblea, hacer un recital, un fanático metalúrgico acercó el nombre de V8 y una impensada maquinaria estudiantil se puso en marcha. Los alumnos devenidos en productores de eventos musicales recorrieron todas las aristas que tiene esta profesión, negociaciones con la policía por la seguridad, alquiler del Club, difusión, contratación de sonido y luces, contratación de las bandas, instalación de un bufet, construcción de un escenario de 50 m2, venta de entradas anticipadas... Pibes de no más de 18 años, ¿Cómo lo hicieron?
No fue una fiesta, la adrenalina que despertó V8 en sus espectadores hacia que al ritmo de la música se trenzaran frente al escenario a piña y patada limpia, el que recibía demasiado se apartaba del centro y la cosa no paró hasta que terminó. Es la cultura del metal, explicó un veterano. La Avenida Roca tembló por un par de horas. Vidrios rotos, peleas y encontronazos de todo tipo se desataron en Yucatán, Dessire, Hot'ys, las estaciones Rubén Darío y Hurlingham. “Se nos fue de las manos”, dijo un pibe “responsable” de la organización.

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Sin huelga no hay justicia social

Por Alejandro Braile

La obra de Furibundo Tempo es poco conocida, en rigor a la verdad sus tres libros sobre sindicalismo fueron editados en una ignota imprenta de la calle Bermejo de Villa Tesei. Solo uno de ellos sobrevivió, es más, un solo ejemplar pudo recuperarse del ostracismo que imponen los bibliotecarios. Fue el “Gordo Gutiérrez”, Profesor de historia de la escuela Esteban Echeverria el que lo encontró en un paquete destinado al olvido. “Me llamo la atención el titulo”, dijo en una clase de cuarto tercera del turno noche.
“Sin huelga no hay justicia social.”
El libro abordaba la historia de algunos sindicalistas, las fuentes citadas, en su mayoría anónimas, transcribían relatos de porteros, ascensoristas, cafeteros, canillitas y taxistas que trabajaban en las inmediaciones de los sindicatos.
Furibundo Tempo describe prolijamente los vericuetos del poder y muestra sin filtro los caminos recorridos por algunos sindicalistas que aún hoy están en las cúpulas gremiales. El capitulo tres de esta obra, esta dedicado en su totalidad al hoy gastronómico, Luis Barrionuevo. “Fue chofer de Casildo Herrera, en la seccional obrera Textil de San Martín”. Y Furibundo profundiza, “según algunos biógrafos, fue monaguillo, lava-copas, cadete, peón de albañil, verdulero, cafetero y conserje de un hotel alojamiento. Lo único que no habría sido es mozo, es decir, gastronómico”.
Germán Abdala es abordado en el capitulo cuarto, y el autor, de este desconocido libro, cita textual a este sindicalista y político:
“Hay que vivir como se habla”.
“Los liberales nos suelen acusar de estatistas. Para la estrecha concepción de ellos somos estatistas, porque nosotros decimos: el Estado tiene que ser más fiscalizador, programar más, dirigir más e incidir más en áreas que son clave en la economía. Necesitamos un Estado que resuelva estos problemas, ellos los llamarán “benéfico”, nosotros lo llamaremos un Estado con rol social, un Estado popular, un Estado al servicio de las mayorías”.
“La política es la herramienta principal que tenemos los pueblos para transformar las sociedades donde vivimos, el campo nacional y popular tiene un país digno para ofrecerle a esta sociedad”. Son varios los sindicalistas que son abordados minu-ciosamente en capítulos posteriores, Hugo Moyano, Piumato, Lezcano, Jorge Triaca, entre otros. Lo más interesante es la teoría que desarrolla Tempo en el final de su obra: “Dada la representatividad obtenida por los sindicatos en las calles, abogando por fragantes despojos a la clase trabajadora, el obrero, urgido por la miseria y la inestabilidad laboral, no vigiló la estructura que se estaba formando a la sombra de esa lucha. A medida que iban desapareciendo los protagonistas genuinos de la defensa de los trabajadores, chóferes, empresarios y cebadores de mates se apropiaron de los sindicatos”. Seguidamente explica porque paros y movilizaciones se organizaban a contrapelo de los intereses de los propios trabajadores y remata con un relato de un empleado de limpieza de la CTA.
“Germán Abdala era un consumidor consuetudinario de mate, y le gustaba que se lo ceben, fue Pablo Michelli el encargado de esta noble tarea, iba y venia del despacho a la cocina a calentar agua, parece que en ese permanente ir y venir el hombre se perdía gran parte de las reflexiones de Don Germán”.
La memoria a veces nos zamarrea impiadosamente y nos alerta, Furibundo Tempo, tenía, entre otras cosas, una esperanza escondida que dejó ver solo al final de su obra. Pensaba que todo hombre tiene tatuada en el alma su origen y que a la larga si eso no aflora, mata, mata definiti-vamente a los jóvenes rebeldes que supimos ser y que generalmente es lo mejor que tenemos. Nadie quiere ser un miserable. En estos tiempos de silencio sindical, donde el trabajador camina por el tortuoso camino de la incertidumbre, quizá despierte esa lucha que se imaginaba Don Furibundo. Lo que nos dejó esa “clase” de historia fue que cuando el trabajador pierde derechos y los sindicatos no reaccionan, condenan al trabajador a la miseria. El libro se quemó en un sospechoso incendio en la escuela Esteban Echeverría, una lástima, el siniestro me privó poder exhibir una prueba irrefutable.

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Somos

Por Alejandro Braile

Cuando pibes se gestan amistades que parecen no tener límites, y uno toma compromisos que, por lo menos cree, van a ser para toda la vida. Hurlingham no fue la excepción del terrible desengaño de que la gente cambia, digo Hurlingham como lugar de encuentro, ese entramado nocturno que se tejía entre Somos, Dessiree, Hotys, Yucatan, Kobuqui, la Pizzería Aladino, el Defensores, la plaza y Re Fa Si. Así crecimos entre la mixtura del industrial, el rancho, el Mariano Moreno, el Sagrado Corazón, la Diez y muchos más.


La mayoría, como es lógico, del campo popular, esos que mirábamos las camisas Polaris en Jonas y nunca entrabamos a comprar. Los de la leyenda de Luca, los de la moto trucha re patentada en Morón, los que mirábamos, los que nunca terminamos la secundaria, los que teníamos como seguro destino servir a los otros. Sí, claro, éramos los negros, los negros de mierda. Eran los 80 y Hurlingham tenía 153.154 habitantes, el conflicto de Malvinas encendió, particularmente en la ciudad, un ánimo adverso para con los fundadores del Hurlingham Club. A pesar de las consecuencias de la guerra, había personajes que practicaban una cerrada defensa de los intereses de la Corona. Previo a las elecciones de 1983, el Movimiento Vecinal 2 de Abril, pretendía por lo menos cambiar la denominación de la ciudad, “Hurlingham es un vestigio colonial”, sostenían, “vivimos en una ciudad cuyo nombre nos agravia y no significa gran cosa para los descendientes de quienes se lo pusieron, y estamos en guerra contra la Corona Británica y toda otra pretensión imperial. Es precisamente por eso que proponemos modificar ese nombre por otro vinculado netamente con nuestra identidad nacional.”
Se realizan las elecciones del 10 de octubre de 1983 y en el partido de Morón gana el Radical Norberto García Silva, a pesar de que en Hurlingham pierde por casi 2.000 votos. No prosperó ninguna iniciativa de cambio respecto al nombre de la ciudad. Todavía rebotan en las paredes de Yucatan las voces de algunos morochos, que en discusiones interminables, afirmaban con suficiencia, “Hurlingham, es inglesa muchachos” y defendían a capa y espada la prosapia anglosajona de la que presumían cuando le preguntaban donde vivía. Es imperdonable no haber prestado más atención a aquellos reflejos juveniles, pibes que hacían enormes esfuerzos para pertenecer a un círculo que lo detestó siempre y aun sin saberlo practicaban un cipayismo explicito. Pasaron los años y, redes sociales de por medio, nos juntamos en un asado cuando maduraba el 2010, contextualicemos, por ese entonces España era una potencia en el deporte, Rafael Nadal había ganado Roland Garros, Wimbledon y el abierto de EE UU, Alberto Contador se había llevado el Tour de Francia, en todas las categorías de motociclismo fueron campeones los españoles, el Barcelona ganó la Euroliga y por primera vez España ganaba el campeonato mundial de futbol. Uno de los convocados apareció con una bufanda con los colores de la bandera española, hasta ahí todo bien, lo inaguantable fue cuando se explayó sobre el inmigrante bueno y el inmigrante malo. Inmediatamente saltó otro, uno que garantizaba la cuota del garca de nuestra generación y con voz engolada sentenció: “Tenemos un barrio de los Ingleses, tenemos el Hurlingham Club, tenemos una comunidad española e italiana muy importante, hasta portugueses tenemos”, “a esos hay que cuidar, las instituciones...”, “lástima que los barrios populares y los asentamientos están tomados por los paraguayos, bolivianos, peruanos y colombianos, que son los que meten la droga y fomentan la delincuencia”. Para mi asombro algunos en la mesa asentían moviendo levemente la cabeza. Ante la pregunta: “¿De dónde sacaste eso?”, la contestación fue, “Bueno si no lo quieren ver, no lo vean... solo hay que andar por la calle como lo hago yo todos los días”. La pasé mal, varios se envalentonaron con el discurso inicial y la cosa se puso insoportable, me fui antes de la una, un rato después de los dos muchachos que eran hijos de paraguayos.
Un tiempo después me dediqué a investigar y me encontré con que Hurlingham tenía para esos entonces 181.242 habitantes, congregados en 55.122 familias u unidades habitacionales. Los extranjeros no superaban el 5%, la “invasión consistía en un total de 4.200 paraguayos, 959 bolivianos y 379 peruanos”. Además residían en estos pagos 93 brasileros y 799 uruguayos. Los famosos europeos de nuestro distrito estaban compuestos por, 39 alemanes, 11 franceses, 1800 italianos, 600 españoles y 324 del resto de Europa.
Estamos en el 2017 y no ha cambiado nada, son pocos los europeos que han quedado, sin embargo no dejamos de recordar los días de oro, cuando se asfaltaba una calle, porque nos visitaba el Príncipe de Gales junto a los súbditos locales José A. Martínez de Hoz y Jack Nelson.
Los paraguayos siguen levantando paredes y caminan por los andamios, limpian nuestras casas, los bolivianos y peruanos hacen pozos y venden verdura, pero, eso sí, jamás olvidamos que son la causa de nuestros males.

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Claudio Alfredo Bastida

Por Alejandro Braile

Habían pasado algunos meses del comienzo de aquel 1980 cuando conocimos a Claudio, un pibe grandote, bonachón, que se nos pegó en esas noches de pool, café y plaza en Hurlingham. Le debe haber gustado el grupo y de entrada nomás se presentó como un excéntrico millonario.


Fin de semana por medio nos contaba el resultado de fantásticos viajes por el mundo. Así fue que en Hottys lo escuchamos con atención cuando nos contó que había presenciado la final de Wimbledon (5 de Julio de 1980), ocasión en que Björn Borg le ganó a John McEnroe, como si fuera poco, nos dijo que unos días antes, (18 de Mayo de 1980), fue a ver la victoria de Carlos Alberto Reuteman en Mónaco y agregó como al pasar que dio unas vueltas al circuito en el Ligier–Ford de Jacques Laffite, del que era amigo. Quedamos todos muy impresionados, lo único era, que la vestimenta y la permanente abstinencia a tomar o comer algo no encajaba con los gustos de un millonario. Sin embargo nadie le cuestionó nada y de vez en cuando lo escuchábamos. Nunca supimos donde vivía, ni nos podíamos comunicar con él, solo aparecía...
La última anécdota nos llevó a la grabación de Back in Black de AC/DC, y no lo vimos más. Tiempo después alguien lo encontró en Palermo, estaba vestido con el uniforme del Regimiento de Infantería 1 de Patricios, estaba haciendo la colimba. Hicimos cuentas y daba justo, él era clase 1963. Pocos se enteraron que “El gordo Bastida” era hijo único de madre viuda y no tenía obligación de hacer el servicio militar. Como en uno de esos cuentos que nos contaba, se ofreció como voluntario.
La guerra de Malvinas se había desatado, y nosotros, los de la generación perdida, pusimos en automático la indiferencia y nos metimos de lleno en la boludez. Por supuesto que no reparamos ni un momento en los pobres pibes que estaban en las Islas.
Dicen todos los que participaron en la guerra de Malvinas que el combate del Monte Longdon fue, por lejos, el más cruento, el más desigual. En todos los documentos, ingleses y argentinos, resaltan las declaraciones de los combatientes que nunca omiten la mención a la increíble valentía de los pibes argentinos. La información llegó, no sabemos cómo, pero llegó.
“El 12 de junio de 1982, durante los cruentos combates de monte Longdon, en las posiciones ocupadas por el RI 7, se encontraban los integrantes de dos ametralladoras MAG del Regimiento de Infantería 1 “Patricios”. En el duro combate contra la infantería inglesa, que con dificultad intentaba conquistar la posición argentina, con gran apoyo de artillería y morteros el patricio Claudio Alfredo BASTIDA, auxiliar de una de las ametralladoras MAG, murió al ser alcanzado por las esquirlas del intenso fuego de los enemigos. Junto a él estaba el apuntador Daniel M. Orfanotti: Soldado Patricio, que junto con Claudio Bastida, atendían la ametralladora MAG, y aún tiene alojada en su cuello una esquirla de dicho misil que por seguridad, no le fue extraída.”
De los 649 argentinos que murieron en el conflicto, 237 fueron enterrados en el cementerio Darwin, a dos kilómetros del puerto Darwin, en la isla Soledad. Entre ellos está el cuerpo de Claudio Alfredo Bastida.
Pasaron muchos años y a veces nos acordamos de los cuentos del “GORDO”, claro, siempre omitimos que fue de él. Ninguno de los 8 o 10 que formábamos aquella barra saludó a su madre, ninguno se preocupó por saber donde vivía, ninguno la conoció, nos quedamos con que Claudio había muerto en Malvinas. ¿Por eso nos llamarán la generación perdida? Cada cual en sus cosas.
A días de fin de año, tiempo de balances si los hay, este cronista ha decidido luchar contra el olvido, debo confesar que con Claudio casi me sorprende, y aquí estoy recordándoles a todos los que conocieron a este héroe de verdad que todavía le debemos una despedida. Sus verdugos fueron más respetuosos que nosotros y esto dicen de él:
Claudio Alfredo Bastida, emblema del Regimiento de Patricios, de la Compañía de Infantería D Suipacha, cuando era Soldado Patricio. Muerto en combate en la Gesta de Malvinas.
Héroe de hoy.
Ejemplo del mañana.
HONOR y GLORIA.

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Había una vez ... el banco de Hurlingham

El banco Central de la República Argentina recibió en el año 1957 la solicitud de la apertura de un Banco, en la ciudad de Hurlingham, la aprobación no tardó en llegar y en los primeros meses de 1959, en la calle Sargento Gómez 1582, la flamante institución se ponía en marcha con el propósito de apoyar a una zona que había tomado un perfil inminentemente industrial. Sin embargo, la verdadera historia del Banco de Hurlingham, la trascendente, la que nos convoca, empieza a escribirse en Mayo de 1971. El periódico El Progreso informaba: “El 25 del corriente tuvo lugar la Asamblea General Ordinaria del Banco de Hurlingham S. A. realizada en el Club Social y Cultural “El Retiro”, Canning 1336, de la ciudad de Hurlingham, a las 8 de la mañana.”

El 30 de Octubre de 1971, EL Progreso anunciaba que se había consumado “la entrega del Banco de Hurlingham a un nuevo directorio, presidido por David Graiver, acompañado por Jorge Victoriano Grinbaum, Juan Carosella Fontana, Isidoro Graiver, Mauricio Lichtensztein, Eva de Graiver y Juan Graiver”.
“Hacer cambiar de manos al Banco, con personas ajenas a nuestra ciudad, solo provoca comentarios desfavorables para los directores del Banco de Hurlingham, muchos de los cuales están arraigados en esta ciudad, y han defraudado las esperanzas de los vecinos que le dieron su plena confianza, para bien administrar, el capital de un Banco popular.
Aunque, se comenta en diversos círculos vecinales, la posibilidad de solicitar la intervención de la Dirección de Personas Jurídicas de la Provincia de Buenos Aires y del Banco Central.”
Algunos años después y tras la muerte en Mexico de David Graiver, donde el avión privado que lo trasladaba se estrelló en las montañas, su familia vendió el Banco por la suma de 10 millones de dólares a Juan Grassi, dueño de Industrias Siderúrgicas Grassi junto a su hermano Luis, y el grupo Chavanne.
Corría el año 1976 y al mismo tiempo que José Alfredo Martínez de Hoz, ex titular de ACINDAR, mostraba un inusual interés por la siderúrgica de Grassi, una denuncia anónima desataba una persecución e investigación por parte de la Comisión Nacional de Valores y el Banco Central de la República Argentina, al Banco de Hurlingham. Martínez de Hoz, para entonces Ministro de Economía, no anduvo con chiquitas y en una reunión con Grassi le hizo una oferta que no podía rechazar: “Me la vendés o te la saco”. En lo referente al Banco, lo tenían en la mira, era muy fuerte la voz de que Graiver había manejado el dinero de montoneros, producto del secuestro de los hermanos Born.
Pero quien era David Graiver: Nació en la ciudad de La Plata (Pcia. de Buenos Aires). Asistió a su padre (Juan Graiver) en sus negocios inmobiliarios. Sobre la base de la fortuna familiar, generada por su padre, un emigrante polaco que se afincó en la Argentina en los años 30 del siglo pasado, irguió una multinacional que logró manejar alrededor de doscientos millones de dólares, desplazando a su hermano menor, Isidoro del control de los negocios familiares. Poseía dos bancos en Argentina (Comercial de La Plata y Hurlingham), dos bancos en Nueva York (el ABT y el CNB - American Bank and Trust y Century National Bank), un banco en Bruselas (la BAS - Banque pour l'Amérique du Sud), un banco en Tel Aviv (Swiss-Israel Bank) y decenas de compañías diseminadas por el mundo. Su conglomerado de empresas en el país (EGASA) se encontraba supervisado por el Dr. Jorge Rubinstein, mientras que sus intereses en el exterior se encontraban representados por Alberto Naón.
David Graiver falleció el 07/08/76 en una catástrofe aérea en México. Seis meses después, los miembros del “Grupo Graiver” fueron ilegalmente detenidos y sus bienes intervenidos.
Recomendamos la lectura del Informe “Papel Prensa la verdad”, publicado en agosto de 2010 por la Secretaría de Comercio Interior, Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, Presidencia de la Nación. Es en este documento donde está perfectamente reflejado porque el Banco de Hurlingham fue cerrado, y perseguidos y encarcelados sus posteriores dueños. Pasó que no había que dejar ningún hilo suelto y en el medio estaba la tristemente célebre Papel Prensa.
Veamos que nos dice el periodista Mariano Jasovich en un artículo publicado por Miradas al Sur el 24 de Noviembre de 2013, sobre el Banco de Hurlingham:
“Pese a que la lupa del Banco Central y la Justicia examinó minuciosamente las cuentas de la entidad, nunca pudieron encontrar nada que la relacionara con el dinero montonero.”
Acusaron a los nuevos dueños, solo 30 días después de haber adquirido el Banco, nada más ni nada menos que de subversión económica.
“La ofensiva sobre la “subversión económica” derivó en el secuestro y detención ilegal en Campo de Mayo de los directivos Enrique García Mansilla, Jaime Madero, Alejandro Pinedo e Isidoro Carabassa.
La maniobra de la dictadura para saquear el banco y la siderúrgica se concretó a través de un trabajo de pinzas entre la Comisión Nacional de Valores y el Banco Central. El entonces presidente de la CNV, Juan Etchebarne, actualmente procesado por la Justicia por crímenes de lesa humanidad, presenciaba los interrogatorios bajo tortura a los detenidos mientras desde el Banco Central se fraguaban informes sobre la entidad que permitían el acoso judicial sobre el banco.”
Veamos que decía, en 1980, el Periódico “El Progreso” cuando la justicia en manos de la Sala 1 de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, confirmaba la prisión preventiva de la mayoría de los acusados por el delito de subversión económica, en la causa vinculada con el Banco de Hurlingham y la Empresa Siderúrgicas Grassi.
“De este modo vuelve a actualizarse un tema que toca muy a fondo los intereses de un gran nucleo de vecinos de Hurlingham que, ya como accionistas, ya como pioneros de las inquietudes locales, fueron frustrados con los bajos manejos de improvisados e irresolutos “financistas” que ni siquiera eran individuos ligados a nuestro medio, usufructuando así el prestigio de un banco que con sacrificio y tesón logró la meta de su realización en virtud de contados y esclarecidos vecinos de Hurlingham.”
A los tipos los habían detenido, torturado, los dejaron sin nada, pero el Periódico local mostraba una inocencia increíble o una complicidad indisimulable, pero sigue:
“Nada queda de ese orgullo y pilar de nuestra fe como localidad dinámica que significaba una entidad bancaria con 15 sucursales en ciudades dispersas en el Gran Buenos Aires y la Capital; solo queda la esperanza de que este fallo póstumo sea ejemplar y justo para consuelo de una decepción que tuvo cómplices y desleales en nuestro propio medio y, ¿por qué no? en los que debían haber conservado el Banco de Hurlinghan, y no hundirlo.”

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¿Y… si hacemos un pueblo?

El año 1665 fue para Inglaterra uno de los desastres humanitarios más grade de su historia, sus enemigos lo adjudicaron a un “castigo divino”. La “gran peste” había llegado y arraso con la quinta parte de la población de Londres. El 2 y 3 de septiembre de 1666 puso fin a semejante calvario, con otro desastre, “el gran incendio de Londres”.

Es necesaria la cita para comprender de donde viene el nombre de nuestro partido, los cadáveres que se apilaban por miles, fueron arrojados con mucha premura, por los enterradores, en fosas comunes, cerca del Támesis, en los suburbios de Londres. Esta acción (Hurry up) se deformó en Hurlingham Field para denominar a esos campos que se utilizaron como cementerio. Doscientos años después esos mismos terrenos fueron alquilados para que empezara a funcionar un club de tiro al plato, un par de años después, en 1874, un tal Richard Naylor le vende al Club Hurlingham 17 hectáreas, un 20% de su propiedad. Pasado el tiempo el Hurlingham Park le proporciona al citado club un entorno de increíble belleza. El Hurlingham Club fue pionero en deportes, fundamentalmente del Polo, al punto que realizó y difundió las reglas del mismo por todo el mundo. Este Club se transformo en uno de los más exclusivos del mundo, exportando su modelo societario y de participación en el mismo. Lo notable, sin embargo, no es el Club, sino la transformación que lograron en la zona donde está ubicado. Para dar un ejemplo, cuatro manzanas que habían sido destinadas a viviendas sociales, mutaron en un condominio de 150 unidades habitacionales que tienen un costo promedio cada una de 850.000.- Libras, los dueños del club pagaron sus terrenos a razón de 1.588.- Libras la hectárea.
“John Ravenscroft, un inglés que estaba poblando la estancia "Tres Cueros" en Puán, tuvo la idea de reunir a los súbditos británicos que vivían en nuestro país, para que dentro de un solo establecimiento tengan la posibilidad de encontrarse socialmente y practicar todos los deportes posibles sin distinción. Se le ocurrió modelar el club sobre el ya existente y muy respetado "Hurlingham Club" de Londres. Un club que fue fundado allí en 1869 y que era el órgano rector del polo en todo el mundo.
En 1888, John Ravenscroft logró reunir el apoyo financiero necesario. Además de poner dinero de su propio bolsillo, recibió aportes de John y Walter Dawson Campbell, Hugh Scott Robson, David Methven y al poco tiempo de los dos John Drysdale. El 6 de octubre de 1888, se reunieron en Asamblea Constitutoria: John Campbell, John Drysdale, John Ravenscroft, John Drysdale (sobrino), Hugh Scott Robson, B.W. Gardom, David Methven y como Suplentes: Edward Casey, Alexander Hume y David Bankier quienes redactaron los Estatutos de la "Sociedad Anónima Hurlingham Club", los que fueron presentados al gobierno para su aprobación.”
De esta manera cuenta la historia del Hurlingham Club de Argentina, la página web de la institución. Un club, un club bajo la figura de una sociedad anónima, que firmó y aprobó directamente el Presidente de la República, el 22 de Noviembre de 1888, el Dr. Miguel Juárez Celman. Según los testimonios John Ravenscroft evaluó cinco opciones antes de llegar al lugar, que el por entonces, Gerente General del Ferrocarril Pacífico (Sr. Hill), le había sugerido. Un campo remoto, de difícil acceso, desolado y despoblado, es la manera que fue calificado el cuartel cuarto de Morón. No tenemos el dato de cuanto se pagó por las 73 hectáreas del predio, lo que sí se sabe, es que por ese entonces la hectárea valía unos $1.300.-, como Ud. ya lo sospecha, no fue por iniciativa de los gobernantes de entonces, que el Ferrocarril Pacifico decidiera poner una estación, (Hurlingham), en el medio de la nada y que le prohibieran al Sr. Lacroze utilizar locomotoras a vapor para impulsar sus tranvías rurales, que tenían un paraje en el lugar, conocido como “La Estanzuela”. Este paraje debía el nombre a la denominación de las tierras de Don Norberto Quirno, 850 hectáreas tenía el hombre. La primera obra destinada al deporte fue un hipódromo, pasaba que era un buen negocio y además varios de los integrantes del flamante club, también participaban en el Jockey Club. Y recibió de este Club de 1904 hasta 1910, en concepto de subvención, la suma de $ 234.000.-, de todas maneras cerraron el hipódromo cuando el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires prohibió las carreras los días de semana. Don Tito Gomez nos pone en tema con su nota Úrlingan (Así nomás) y hace una radiografía de esos tiempos y a uno no le queda más que pensar, que no fue el amor por el deporte, ni la necesidad de juntarse lo que motivó a los ingleses a fundar el Hurlingham Club, la idea fue, sospechamos, un gran negocio inmobiliario. Paso, que cuando preguntaron en Belgrano por unos terrenos, los dueños avivados de que querían poner una réplica del club de Londres, subieron el precio. La situación se repitió en varios lugares hasta que intervino el Sr. Hill y uno supone que propuso lo siguiente: “Tenemos una marca internacional, somos dueños del ferrocarril, tenemos amigos en el gobierno, (El Presidente y el Ministro del Interior Dr. Norberto Quirno Acosta), hagamos un pueblo…” y lo hicieron.
Una rápida negociación con el dueño de los terrenos de “La Estanzuela”, la instalación del club y la oferta a sus socios de terrenos cercanos, ideales para la construcción de casas de fin de semana, con la promesa de instalar una estación del Ferrocarril Pacifico en las inmediaciones, convirtieron a la propuesta en una gran inversión. Estas acciones valorizarían la zona de tal manera que filtraría de hecho a cualquier aspiración popular. Después vino todo eso del Polo y la visita del Príncipe de Gales.
Cuando parecía que todo estaba hecho y dicho, aparece el proyecto de una entrada a la ciudad, adivine donde, sí, ahí, en el corazón de ese lugar que irradia la incómoda sensación, de que jamás va a ser nuestro.

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Situación en Brasil

No es un golpe, es una infamia

Los medios que más resonancia tienen en Latinoamérica, con la anuencia y complicidad de los políticos y los dueños del poder real, gritan agitando papeles con sus crispadas manos, ¡¡¡No es un golpe!!! Lo hacen mirando al norte, buscando con desesperación el leve movimiento de cabeza que revele una aprobación.

Es estéril el esfuerzo de Bolivia, Ecuador y Venezuela que elevan el otro grito, el de protesta e indignación, sin embargo ese grito queda ahogado por soledad y situaciones intestinas que deben afrontar.
“…frente a la situación de extrema dificultad en términos a la preservación del Estado de derecho y la democracia representativa que afecta al pueblo hermano”. Así legitiman la mayoría de los Diputados nacionales argentinos la infamia perpetrada en Brasil. Con un número circunstancial, a mano alzada, Cambiemos y el Frente Renovador lograron evitar la palabra “golpe”. Lo que no pudieron, ni quieren, es despojarse de su profunda vocación cipaya, donde, una vez más, como fue con los buitres y con la enorme transferencia de recursos públicos a los oligarcas, muestran quiénes son y de qué lado están.
Es una infamia, lo que hicieron los Senadores Brasileros y los que difunden el hecho como “una extrema dificultad de la democracia representativa”. No les alcanza con la desigualdad, además quieren administrar las migas que por derecho les corresponde a la mayoría de la población. Son siniestros, están orgullosos del destino que le asignó la historia, “invisibilizar” a los “nadies”.
El Derecho Romano prestó especial atención a la infamia y reconocía dos tipos de ella según sus causas, la infamia de hecho, que se decretaba cuando la persona desarrollaba un acto contrario al orden público, la moral o las buenas costumbres y la infamia por ley, que era la consecuencia de un fraude o alguna acción dolosa. Es evidente que la clase dirigente brasilera “golpista” cabe en ambas acepciones de la palabra.
Es grave, muy grave lo que pasó en Paraguay, en Honduras, en Brasil, pero mucho más grave es naturalizar la infamia, y vienen por todo. Y todo es todo… miles, millones de niños, jóvenes y viejos latinoamericanos, despojados de su derecho a alimentarse, a educarse, a tener una vida saludable, a una vivienda digna.
Lo que pasa en Brasil deja a la intemperie a la mayoría de los dirigentes argentinos, porque ese grito ¡¡¡No es un golpe!!! Es una afirmación que no solo está dirigida al pueblo brasilero, es una pobre defensa a las políticas que siembran la desocupación, el hambre y el desmantelamiento del estado como garantía de equidad social. Cuando el poder económico atenta permanentemente con instrumentos financieros a un gobierno, cuando los políticos se asocian con los medios de comunicación más potentes para mentir en una contienda electoral, la elección pierde legitimidad. La democracia se lesiona de tal manera que no tiene respuesta reparadora, y sin abrir un solo sobre, sin contar un solo voto, estamos, sin lugar a dudas ante un golpe. Los Diputados lo saben, por eso gritan ¡¡¡No es un golpe!!! No lo dicen por Brasil, que a pesar de la cadena O'globo, los empresarios y los políticos no les alcanzó para ganar una elección, lo dicen por Argentina, donde gano una elección presidencial un personaje de lo más oscuro del empresariado vernáculo, mintiendo con total impunidad, y ellos, los Diputados, saben como lo hicieron.
A las 21 horas en Brasil el País se paraliza, la telenovela hipnotiza a todo un pueblo, durante años el televisor fue un ensayo, gano un lugar insustituible en cada hogar. Los actores y conductores obtienen una inexplicable credibilidad, la gente les cree, ¿Por qué?, porque están en la televisión. Consumado el dominio, los empresarios de medios manejaron la torta publicitaria, por las buenas o por las malas. Finalmente se asociaron con los empresarios y los políticos. La resistencia como es de suponer es “invisibilizada” y reprimida. Perdieron en Brasil, pero al final ganaron, con acusaciones falsas, con persecuciones judiciales, con una banda de ladrones juzgando a una persona honesta.
Argentina va por el mismo camino, destruyendo al estado, el salario de los trabajadores, ocultando el estrago que produce el neoliberalismo. Ya conocemos las calamidades de la derecha cuando deja todo en la mano invisible del mercado, la mano derecha. Estos tiempos en que nos tocó vivir agregan una novedad, la siniestra mano invisible de los medios.
No tenga dudas, es una infamia.

Las fotografías son una gentileza de Juan Russo.

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Trabajo con historia

Por Alejandro Braile

Italar, fábrica textil, Villa Tesei.
Fue un 10 de Mayo de 1895, cinco jinetes con lápiz y papel en la mano visitaron a todos los pobladores del cuartel 4 de Morón, fue así que se supo que allí vivían 1014 personas, 600 varones y 414 mujeres. La superficie censada tenía como limite al río Reconquista, la calle Combate de Pavón, arroyo de Morón, Avenida Gaona y la calle Las Cabañas. Dentro de ese espacio se encontraron 168 construcciones, solo dos de ellas tenían dos plantas. El Hurlingham Club ya existía y ya se empezaba a balbucear su nombre para identificar la zona. Desde 1865 estaba en funcionamiento un molino, en el Paso Morales, en la rivera del lado de Morón. Toda esta región, hasta lo que hoy es Pilar, se destacaba por la producción de trigo. La harina llegaba por lancha a lo que hoy es Tigre y San Fernando, al sur y el este se distribuía en carretas. Eso duró hasta 1904, año en que se instaló en este lugar, por gestión del Poder Ejecutivo Nacional, lo que se dio en llamar Campo de Mayo, emblemático cuartel del Ejército Argentino.
En 1883 Morón tenía 5500 habitantes, repartidos en 12150 hectáreas. Estas tierras se revelaron como muy productivas y eran explotadas en un 30% del total a través de la siembra de trigo, y en menor medida, maíz y hortalizas. La ganadería se hacía presente con 8700 cabezas, había un caballo cada 2 personas, un cerdo cada 5 y dos lanares por habitante. Un partido rico el de Morón, solo hay que sacar cuentas, casi dos hectáreas y media por persona, más de dos vacas por familia y lo que ya se detalló. Pero no, no se entusiasme, la desigualdad era tan cruda como en nuestro tiempo, no más de 20 tipos eran propietarios del 85% de todo.
El puente de Paso Morales que conectó el oeste con el norte se inauguró en 1869, (Sorteando lo que es hoy el río Reconquista), dinamizó el comercio y acortó drásticamente los tiempos, sin embargo, la característica más moderna estaba dada por el cobro de peaje, a cargo de un tal Francisco Planes.
Tres ferrocarriles cruzaban el partido de Morón, y en lo que hoy es la Avenida Gobernador Vergara, justo donde nace Pedro Díaz, (YPF), abría sus puertas en febrero de 1918 el almacén “La Estrella”, propiedad de Don Santos Tesei. Casa de comidas, servicio postal con reparto de correspondencia, depósito de dinero, posta obligada para los reseros, eran algunos de los servicios que ofrecía Don Santos a la comunidad.
1928 será el año que comienza la primera reconversión de la zona, la compañía Bemberg construye la primera fábrica de gran volumen, “Fermolac”, conocida por los lugareños como la “Fábrica de Levadura”. La empresa Goodyear Tire y Rubber Company, el 24 de Enero de 1931, inaugura su fábrica de neumáticos en Hurlingham. En plena década infame, (1936), un sobrino de Benito Mussolini, pone en funcionamiento la Textil Italar, la creadora material de Villa Tesei. El empuje industrial y comercial que promueve esta empresa, provoca en corto tiempo el afincamiento de centenares de familias. En el año 1940 se instala la C.I.D.E.C., y en 1942 la fábrica de gelatina (Stauffer-Rouselot).
El partido de Morón en 1938 tenía 65.750 habitantes, en 1947 110.344 y en 1960 la población se triplicó, (341.920 hb), la industrialización de la zona había transformado todo el distrito. A solo diez cuadras de Italar se abrió la textil Alfa, (Vergara y Gaona), más al centro de Morón la textil Castelar, todas ellas con producciones a gran escala para el mercado interno.
Italar, como se dijo, fue el motor de Villa Tesei. Construyó un complejo que fue usado como cine, (Hoy centro cultural Leopoldo Marechal), fundó un club con su nombre, donó los terrenos para la escuela 20, la iglesia y la comisaria. La fortaleza que adquiere el Sindicato de Obreros Textiles se traduce rápidamente en la construcción de barrios organizados, “El barrio General San Martín”, más tarde el “Barrio Obrero”, el “Barrio La Prensa”, “Barrio Tuyu”, “Barrio Mitre”…
En 1953 las autoridades proponen bautizar a la localidad con el nombre de Eva Perón, la Sociedad de Fomento del lugar reacciona con la renuncia de los dirigentes, Santos Tesei, Rodríguez Iglesias, Felipe Longarte, Valentín Palacios…
Italar S.A. tabién facilitó el espacio ubicado entre las intersección de las Avenidas 22 de Agosto (Gral. Pedro Díaz) y Vergara, para la exposición permanente de un busto de Eva Perón y la instalación de varios juegos infantiles, la plazoleta se inauguró el 15 de Febrero de 1954 con el fin de establecer el nuevo nombre del lugar. El 16 de septiembre de 1955, la Revolución Libertadora, retira el busto y en la denominación municipal aparece el nombre de Villa General San Martín. Los pobladores siguieron llamando al lugar Villa Tesei. La plazoleta se convirtió en un pozo de residuos.
Solo en la legendaria Italar, en su mejor momento, trabajaron más de 2000 personas, pero el plan económico puesto en marcha en 1976, tuvo como finalidad la destrucción de la Industria Nacional, la apertura indiscriminada de las importaciones encontró su auge en los '90, y los textiles desaparecieron rápidamente. Los últimos 586 obreros de Italar, jamás cobraron su indemnización y la región volvió a reconvertirse, esta vez cambió industria por supermercados.
Escuchó ruido en la cocina y el muchacho supo que era uno de esos días. Se vistió despacio y esperó que su abuelo terminara de tomar mates, escucho la puerta de calle y saco el auto.
Lo siguió con discreción. Como siempre, vestía su mameluco azul y portaba el portafolio marrón. El anciano, cerca ya de los ochenta, caminó las cinco cuadras que separan su casa del Carrefour. Compró el diario en el lugar de siempre y esperó. El muchacho estaciono en la calle lateral del supermercado. A las seis menos diez no sonó la sirena que indicaba la entrada del turno mañana y el viejo pareció salir de un trance. Se acerco despacio al auto, subió y se quedó callado. Después lo de siempre, mates bajo la parra y la mirada perdida en el pasado. El joven lo miró desde la cocina, como en el primer día en que ocurrió, no sabe si el abuelo esta perdido en su memoria o en realidad, lo que quiere mostrarle, es lo que hizo durante 35 años, para que su familia tenga una casa, un auto usado y que su padre pudiera ser Doctor.

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Semanario Marcha

Por Alejandro Braile

En esta nueva entrega Braile hace brillar su pluma y otra vez como en las veredas de un barrio recorre algunas baldosas una de ellas tiene el nombre imaginario de Carlos Quijano (mas abajo encontrarán una rica biografía)

El 23 de Junio de 1939, en Montevideo, nacía un mito, un faro, una utopía…en términos futboleros se podría decir que había nacido el cara sucia de medias caídas, que desde la magia, la estética, la técnica y la genialidad, hacia soñar a un pueblo de que todo era posible. Eso fue “Marcha” en Latinoamérica, un camino iluminado para el periodismo. Con la soltura que proporciona la independencia política partidaria y económica; La información y la opinión calificada, mostraba a sus lectores una mirada que le rodeaba la manzana a la verdad. Es cierto, fue independiente, pero jamás fue neutral. La tapa le pegaba al lector desde la primera mirada, “La semana en un día” adelantaba un amplio espectro informativo, “Vivir no es necesario, navegar es necesario”, invitaba a la aventura de animarse a ser, desde una postura irrenunciable, la Latinoamericana. Fueron 1676 ediciones, todas memorables, imprescindibles. La tarea era esclarecer, contagiar, pregonar, enseñar, el propósito: avivar giles, pero no de cualquier manera, lo hacía desde el conocimiento, con plumas que trascendían las candomberas calles de Montevideo y teñían con su tinta a una Latinoamérica desde una izquierda vernácula, idealista, utópica, pero una de las pocas propuestas serias con sustento ideológico e intelectual. Con una crítica que hizo polvo al discurso del político engolado, enamorado del arte que venía de afuera, con bases culturales contaminadas que tenía como único objetivo, admirar y adorar modelos foráneos. Inaplicables en un pueblo que necesitaba difundir su arte, otra cultura, la propia, que contuviera al tipo de a pie, que pudiera soñar un País generoso con alegría popular, sin la atadura del colonialismo ideológico, con la suficiente libertad ideológica que permitiera mostrar la belleza de su gente, de su geografía, de un progreso colectivo que marchara por el empedrado del viejo Montevideo. El semanario Marcha se pego tanto a Carlos Quijano que fueron lo mismo. Marcha dejo de ser un semanario uruguayo, fue una voz Latinoamericana, con la colaboración de personalidades descollantes en la cultura y la política: En sus páginas escribieron  JORGE LUIS BORGES, ARTURO JAURETCHE, RODOLFO WALSH Y EL CHE, JUNTO CON EDUARDO GALEANO, JUAN CARLOS ONETTI Y MARIO BENEDETTI. La marca que Marcha dejo en América Latina sigue siendo muy fuerte. Miles de firmas… MARIO VARGAS LLOSA, cuando todavía defendía con pasión la causa socialista, ALFREDO ZITARROZA, desde Francia JEAN PAUL SARTRE y JULIO CORTAZAR, entre otros.
Marcha marcaba a sus lectores con lo mejor de la cultura, con el más profundo periodismo crítico, y desde sus páginas se proponía el debate político de alto vuelo. Pero llego el año 1971 y Uruguay no era ajeno a las calamidades que sufría esta parte del continente. El partido colorado logró un triunfo de dudosa legitimidad y José María Bordaberry asumió la presidencia. La convulsión interna era extrema, tanto la guerrilla representada por el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros, grupos de extrema derecha como el Escuadrón de la Muerte y la Juventud Uruguaya de Pié, mostraron una intensa actividad. La situación económica presagiaba un desenlace de inflación descontrolada. Todo contribuyo para que Bordaberry pactara con los militares y desatara una dictadura que armonizaba con lo que pasaba en la región.

Juan María Bordaberry disolvió el parlamento, y amenazó con censurar cualquier medio que hiciera falta en nombre de la “tranquilidad pública”, o que hiciere referencia acerca de una dictadura. Frente a esto, las respuestas fueron varias.
El diario “Acción” publicó en portada el titular “Golpe de Estado”, sin hacer caso a las amenazas de Bordaberry. Y el semanario “Marcha”, el 30 de junio de 1973 publica esta irónica portada: “NO ES DICTADURA”. Fácil es darse cuenta de lo mordaz y sarcástico que resultó esta publicación.

Cuatro meses después Marcha convoco a un concurso de cuentos, el fallo es publicado en Enero del ’74:

“Reunido en Montevideo a los seis días del mes de enero de 1974, para considerar el resultado del concurso de cuentos del semanario MARCHA, el jurado que integran Juan Carlos Onetti, Mercedes Rein, y Jorge Ruffinelli, destaca:

  1. Que se han presentado a este certamen 352 cuentos;
  2. Que revelan en casi su totalidad un nivel medio aceptable, con gran diversidad de temas, enfoques y estilos, poniendo de manifiesto una inquietud creadora muy promisoria a pesar de las dificultades que enfrenta la cultura de nuestra América.

Después de leer las obras presentadas y de examinar sus respectivas cualidades. Resuelve:

  1. Otorgar el primer premio al cuento El guardaespalda, seudónimo “Mr. Curtis”.
  2. Otorgar el segundo premio al cuento La viajera perdida, seudónimo “Ventanera”.
  3. Otorgar una primera mención especial con recomendación de publicación al cuento Feria de Yaro, seudónimo “Gabir”.
  4. Otorgar tres menciones con recomendación de publicación a los cuentos El último round, seudónimo “Panda”; Simpatía seudónimo “José de Fuentetoba” y Las cucarachas, seudónimo “Arf”.

Abiertos los sobres para identificar a los concursantes ganadores y mencionados, éstos resultaron ser: Nelson Marra (“Mr. Curtis”), Noemí Ulla (“Ventanera”), Carlos Casacuberta (“Gabir”), Sergio Alberto Sinay (“Panda”), Napoleón Baccino Ponce de León (“José de Fuentetoba”) y Ramiro Bula (“Arf”).
El jurado Juan Carlos Onetti hace constar que el cuento ganador, aun cuando es inequívocamente el mejor, contiene pasajes de violencia sexual desagradables e inútiles desde el punto de vista literario.
Y para constancia se firman tres ejemplares de esta acta.
Juan Carlos Onetti. Mercedes Rein. Jorge Ruffinelli.”
La observación de Juan Carlos Onetti fue, para decir lo menos, innecesaria, pero como podían prever que ese fallo que solo difundía los resultados del concurso de cuentos, sería el certificado de defunción del semanario “Marcha”.
Un mes después de la noche de Reyes del ’74, por decisión de los responsables de Marcha, entre los cuales no estaba ninguno de los miembros del jurado, se publicó el cuento ganador.
Al día siguiente, Carlos Quijano, Hugo Alfaro (responsables de Marcha), Marra (Autor del cuento), Rein y Onetti estaban presos. Aquello era una dictadura, las explicaciones no hacían falta. De haber tenido que darlas, tal vez, no hubiesen caído en semejante torpeza. Encarcelar a  uno de los mayores escritores que dio Uruguay, a quien ni siquiera podían acusar de comunista. La noticia tuvo repercusión mundial.
El poder político encontró la mejor excusa para clausurar un medio de prensa opositor —uno de los últimos que quedaba— y usó a la policía y al ejército (Fuerzas Conjuntas) para ejecutar su voluntad. El Poder creyó reconocer en “El guardaespaldas” el retrato de un comisario muerto algunos años antes por un comando guerrillero del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Héctor Morán Charquero, en efecto, murió acribillado como el personaje de Marra, sin que esta circunstancia, ni otras, supusieran una identificación con el hombre real, o un propósito de ofensa a su memoria. Lo cierto fue que la comunidad policial se sintió sumamente afectada y así lo hizo saber, la dictadura, ni lerda ni perezosa, aprovechó la ocasión. Pero… que contenía el cuento; Con un lenguaje de inusual tersura y violencia, narra la agonía de un delincuente-legal, uno de esos desdichados especímenes que abundan en América Latina. Entrevistado por Marcha sobre los propósitos del relato, Marra dijo haber querido componer “un personaje eminentemente antiheroico, presumiblemente rioplatense, lamentablemente latinoamericano, sospechosamente universal”. Y agregó: “Para aportarle una dimensión más o menos verosímil, lo tomé en su instancia límite -la muerte- y recompuse su infancia, sus instintos, sus hábitos, su imposibilidad de aferrarse a una vida que ya no le pertenecía. Y también rescatar lo incidental de su mundo y su lenguaje -y ahí está lo literario-, fragmentarlo y recomponerlo en una estructura que resulta bastante compleja porque lo literario me llevó a otro terreno, a otro lenguaje: el cinematográfico.”
El único que zafó fue Ruffinelli, que para ese entonces residía en Mexico. Una casualidad. La Justicia Militar libró una “orden de captura” contra él y lo consideró “prófugo” durante más de diez años.
El caldo se puso espeso cuando el caso llego a las páginas del New York Times. La dictadura se preocupo de verdad. La reacción uruguaya fue insólita y sin precedentes. A través de la Cancillería, el Ejecutivo “emplazó” al periódico norteamericano a publicar el cuento condenado. La noticia, registrada por el diario argentino La Opinión subraya los visos de ridiculez de la actitud gubernamental:
“Insólito emplazamiento uruguayo al New York Times / Bordaberry rechaza las críticas que provocó en EEUU la clausura del semanario Marcha.”
“El gobierno del presidente Juan María Bordaberry emplazó ayer al diario norteamericano New York Times a publicar el cuento que provocó la reciente clausura del semanario Marcha y la prisión de varios intelectuales, medidas que fueron duramente criticadas por el periódico estadunidense. La cancillería uruguaya ordenó al embajador en Estados Unidos, doctor Héctor Luisi, que requiriera públicamente al diario la edición completa del relato `a fin de que el público norteamericano juzgue las razones que abonaron las medidas adoptadas en Uruguay.”
“En reciente edición, el New York Times calificó de arbitraria la decisión del presidente Bordaberry de prohibir la difusión del cuento El guardaespaldas y encarcelar a su autor Nelson Marra junto con Juan Carlos Onetti, Mercedes Rein, Carlos Quijano y Hugo Alfaro, todos vinculados al semanario Marcha. Esta publicación, por otra parte, fue clausurada por el término de diez ediciones.”
“El guardaespaldas fue premiado en el certamen que todos los años organiza el semanario Marcha y su protagonista principal es un policía que muere a manos de los guerrilleros tupamaros. El lenguaje es crudo y el personaje cae bajo las balas tal como en la vida real sucedió hace cuatro años con el oficial Héctor Morán Charquero. Las autoridades uruguayas, además de acusar al relato de ser agraviante para la institución policial, lo tildaron de pornográfico.”
“Nelson Marra fue procesado mientras continúan a disposición de la justicia militar los demás detenidos. A la vez se libró orden de captura contra Jorge Ruffinelli quien junto con Onetti y Rein integró el jurado de Marcha. Esta medida no pudo ser concretada por encontrarse Ruffinelli fuera del Uruguay.”
“La detención de Juan Carlos Onetti causó estupor en todo el mundo ya que es una de las figuras más prestigiadas de la literatura latinoamericana contemporánea. El autor de La vida breve y El astillero tiene 66 años de edad y su salud es precaria. Igualmente, numerosas voces de protesta se levantaron por la clausura de Marcha, semanario que es considerado como un verdadero baluarte de la prensa latinoamericana. En sus páginas colaboraron intelectuales del calibre de Sartre, Marcuse, Vargas Llosa, Cortázar, Bertrand Russell y muchos más.”
“Según trascendidos, en un aparte de la reunión entre representantes de América Latina y de la Comunidad Europea celebrada recientemente en Punta del Este, al ser interpelado por numerosos corresponsales sobre el futuro de Marcha y de su director Carlos Quijano, el canciller uruguayo Juan Carlos Blanco les respondió: ‘Lean el cuento y lo sabrán. Me parece difícil que salga de la prisión, pero eso le pasó a Quijano porque a su edad no debería estar haciendo esas cosas’. Al retirarse de la reunión el canciller Blanco, que tiene 35 años de edad, un corresponsal acotó que: ‘quien en realidad no tiene edad para hacer las cosas que hace es el joven ministro uruguayo’.”
La cobertura del caso de parte de la prensa uruguaya fue miserable, ni siquiera es oportuno citarla.
El cierre de Marcha es un cuento, que desnuda la travestida identidad de un pueblo que no se decidía a ser lo que era, siempre estuvo sumergido en la controversia de un País de cultura y política universal, y el otro, el de la emancipación continental y la identidad nacional, modesta, pero propia.
Dejamos el final de este relato en la inconfundible pluma de Don Carlos Quijano, que, lejos del lamento, nos inyecta una dosis de optimismo, necesaria, aun en nuestros días.
 “...Y éste es el relato de nuestra modesta peripecia y de nuestra exigua penitencia, en este mundo convulsionado y en este desorientado país. Nada significa frente al dolor y la angustia de tantos y tantos que han sufrido y sufren. Apenas un episodio. Estamos de nuevo frente a nuestra mesa de trabajo para hacer lo que debemos hacer. Es sencillo y no hay que alzar la voz. No estamos muertos, ni cansados. O como decía Quevedo, con cuya deslumbrante lectura nos deleitamos en el Cilindro, gracias al incomparable Alfaro: `Antes muerto estaré que arrepentido’. Todo oficio tiene sus gajes, molestias y perjuicios. Ejercerlos es exponerse. Es la ley: vivir es arriesgar. Y todavía vivimos. Aunque, según tenemos oído, Santo Tomás decía que el mayor pecado es la imprudencia.
“Algo, no obstante, traspasa los límites de la experiencia cumplida. La trasciende.
“Y es la jubilosa fraternidad, que tanto nos enseñó, de los camaradas del Cilindro. Los compañeros. Con ellos compartimos el pan, como la palabra enseña. Y la esperanza. La callada e inalterable certeza de tiempos mejores para esta tierra entrañablemente nuestra. La prisión hermana y aunque parezca incongruente, ayuda a liberarse. Todos pensaban más en los otros que en ellos mismos.
“Y es también la conmovedora solidaridad de cuantos, muchos —al punto de sorprendernos— nos tendieron su mano o nos hicieron llegar su palabra. Aquí o desde lejos. Ahora, más que nunca, no nos está permitido ni desertar, ni defraudar, ni traicionar.
“MARCHA está atada a su destino”.

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Por Alejandro Braile

El 27 de mayo de 2004, en la Universidad Nacional Autónoma de México, el Comandante Hugo Chávez Frías acomodó la solapa de su chaqueta y se inclino levemente hacia el micrófono:
“Pero a nosotros, los venezolanos, a los niños de los años cincuenta, de los sesenta, y los niños de siempre, y los del siglo pasado, y los del antepasado nunca nos dijeron que trescientos años después de La Pinta, La Niña y La Santa María, cruzó también el Atlántico el Quijote sin locura, con un grupo de hombres y unos viejos fusiles, y un sueño y una bandera, ese fue Miranda, quien participo como sabemos en la Independencia de Estados Unidos, allí muy cerca de Washington, de Jefferson, de Lafayette.
Y luego a los pocos años estaba en la corte de la Catalina de Rusia, amigo personal de Catalina y del Almirante Potenkin, y llego a vestir el uniforme de Coronel de Rusia. Y a los pocos años aparece en la Francia revolucionaria, llego a Mariscal de Francia y su nombre está inscrito en el Arco del Triunfo de París. Casi fue guillotinado, él mismo se defendió ante el tribunal y salvo su vida, asumió su propia defensa.
Y durante muchos años conspiró contra el imperio español, y desde París, desde Londres, conformó logias masónicas a donde fueron a parar desde O´Higgins hasta Bolívar, San Martín.
Editaba un periódico llamado “El Colombiano”, en aquellos años, 1804, hace 200 años casi exactamente, enviaba ese periódico por el Caribe, en los barcos que cruzaban los mares, hasta Brasil llegaba, en portugués editaban ese periódico, él fue el que invento la palabra Colombia, y el sueño colombiano, y tenía un proyecto, el incanato, tomando el término del Inca, la simbología del Inca. Pero Miranda soñaba con la unión, la unión de América Latina para contrarrestar el peso del norte”.

Francisco de Miranda, ¿quién fue Francisco de Miranda?, Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela había encendido la mecha de la curiosidad, que explotaría en una verdad irrefutable.
El 28 de marzo de 1750, Sebastián de Miranda Ravelo y Francisca Antonia Rodríguez de Espinosa, naturales de las islas Canarias, España, tenían su primer hijo, Sebastián Francisco, el primero de nueve, en Caracas. Su padre hizo fortuna con su trabajo y logró ser nombrado capitán del Batallón de Milicias de Blancos de Caracas pero por ser nativo de las Islas Canarias ("isleño") y comerciante, su nombramiento produjo un fuerte rechazo del estamento social conocido como mantuano, sociedad compuesta de blancos criollos, descendientes de españoles, pero nacidos como Sebastián Francisco en territorio americano, reflejo todo ello de conflictos sociales y raciales latentes y una de las causas de la Independencia. Había cierta dosis de desprecio de los mantuanos hacia su padre por ser un comerciante, ocupación que a sus ojos lo inhabilitaba para ser capitán de Milicias. A los 17 años, la Universidad de Caracas, no le expide el título de Médico a Francisco, es posible que esta situación haya derivado por la condición de su padre, que pertenecía a la categoría social de los blancos de orilla, considerada inferior a los blancos españoles y a los criollos (habilitados a obtener un título en la Universidad de Caracas). Se sabe que el Cabildo de Caracas le acusó de «mulato, mercader, aventurero e indigno por muchos antecedentes de desempeñar puesto de categoría». Sentencia Real de por medio Sebastián de Miranda fue reconocido de muy mala gana como capitán del Batallón de Milicias de Blancos de Caracas. Sin embargo, Francisco decide marcharse a España. Embarcó el 25 de enero de 1771, desde el puerto de La Guaira, en una fragata sueca denominada Príncipe Federico, para servir en el Real Ejército español.
Después de serle concedida la patente, el ahora Capitán Francisco de Miranda fue asignado al Regimiento de Infantería de la Princesa, al mando del Mariscal de Campo Juan Manuel de Cajigal y Monserrat, iniciando así su carrera militar. Como no podía ser de otra manera, el flamante Capitán, nunca dejo de ser el Capitán Indio a pesar de mostrar dotes inigualables para el arte de la guerra. Así empezó la historia de este hombre, que en su largo periplo fue el único que tuvo contacto personal y directo con figuras de la talla de , Napoleón Bonaparte, Catalina la Grande, Federico II de Prusia, el Duque de Wellington, Robert Peel, La Fayette, Estanislao II Poniatowski, William Pitt, Grigori Alexandrovich Potemkin, Thomas Cochrane, Samuel Adams y Johann Caspar Lavater. Su palabra fue un camino para destacados personajes hispanoamericanos como Simón Bolívar, San Martín, Andrés Bello, Bernardo O'Higgins, Carlos Montúfar, Carlos María de Alvear, Fray Servando Teresa de Mier, Domingo José Martins, Manuel Palacio Fajardo, Juan Germán Roscio, Manuel Gual y Pedro Gual, Hipólito Costa, José de Antepara, José Bonifácio de Andrada e Silva, Matías de Irigoyen y Rodríguez Peña.

Francisco de Miranda fue mucho más que un soldado excepcional, fue un políglota, filósofo, matemático, cartógrafo, escritor y el más grande ideólogo que ha tenido América Latina. Observador implacable, minucioso, capaz de hacer descripciones geográficas, económicas, sociales que sorprendían a los líderes del mundo, por su variedad de detalles, que hacían el fundamento de certeros e infalibles diagnósticos. Supo leer como nadie la realidad de Europa, (España, Gran Bretaña, Holanda y Francia, fundamentalmente), Estados Unidos y su América del Sur, que él la consideraba desde el sur del río Bravo hasta Tierra del Fuego. Fue el primero en advertir la decadencia del imperio español. La inquisición, (institución que sufrió en carne propia), fue la responsable del aislamiento y el atraso científico de España. Mientras que el reino español se empecinaba en perseguir a personas que escribían o leían libros “prohibidos”, Holanda, Francia e Inglaterra asumían el liderazgo de la investigación científica. Estados Unidos diversificaba su producción y fundaba bancos con el fin de apuntalar con créditos a los emprendedores y además descollaba en el mundo científico Benjamín Franklin, cuya notoriedad era una señal premonitoria de la emergencia de Estados Unidos como potencia mundial.
Alertado por ese contexto, Francisco de Miranda, imagino el futuro, y trazo un plan, “El imperio Incaico”, con un desarrollo militar para desalojar del poder a los españoles, con un orden institucional, un solo país bajo los lineamientos de una constitución parecida a la de Estados Unidos, con respeto por las culturas regionales, con acceso amplio a universidades como la de Cambridge, que tuvo la oportunidad de estudiar profundamente. Un intercambio mercantil con reservas con las principales potencias y una moneda propia, respaldada en metálico.
Ese era Francisco de Miranda, un visionario, ¿un revolucionario?, tal vez. Cursó una carta que marcaría su destino, dirigida a Williams Pitt (El joven), Primer Ministro Británico, que lo recibió y manifestó gran interés por la “Propuesta fundamental”.

Propuesta fundamental a William Pitt
EN CONSECUENCIA DE LA CONFERENCIA TENIDA EN HOLLWOOD EL 14 DE FEBRERO DE 1790
“La América española desea que la Inglaterra le ayude a sacudir la opresión infame en que la España la tiene constituida; negando a sus naturales de todas las clases el que puedan obtener empleos militares, civiles o eclesiásticos de alguna consideración, y confiriéndolos solo a españoles europeos de baja esfera por lo general, que vienen allí únicamente para enriquecerse, ultrajar, y oprimir los infelices habitantes, con una rapacidad increíble, prohibiendo aun a la nobleza americana, el que pase a España ni a ningún otro país extranjero, sin licencia particular del Rey, que rarísima vez se concede; verificándose así el tenerlos aprisionados sin causa ni motivo alguno, y lo que es más aun, oprimir también en entendimiento, con el infame tribunal de la Inquisición, que prohíbe cuantos libros o publicación útil parezca, capaz de ilustrar el entendimiento humano, que así procuran degradar, haciéndole supersticioso, humilde y despreciable, por crasa ignorancia.
Los pueblos de varias Provincias de la América en la desesperación, con el exceso de tributos, injusticias, y toda suerte de abusos, se han sublevado en diversos periodos; mas sin conseguir el alivio que buscaban, porque viniendo a someterse al fin, han aumentado más bien sus calamidades.”
Casi dos años habían pasado, Miranda había esperado pacientemente, haciéndole llegar al primer Ministro cartas en las que manifestaba su desconcierto por la falta de indicio alguno del cumplimiento de los pactos contraídos, sin embargo la paciencia tuvo un límite…

De Francisco de Miranda al Sr. W. Pitt. Londres, 17 de marzo de 1792
“Habiendo esperado pacientemente por espacio de casi seis meses alguna contestación a mi carta fechada el 18 de septiembre de 1791, o por lo menos la devolución de los papeles que tuve el honor de confiarle, ahora ya no me quedan dudas en cuanto a la determinación que debo tomar, y por mas extraña que sea la conducta que se le ha antojado seguir para conmigo, la entiendo muy bien.
El poder suministrar pruebas completas acerca de lo que ocurrió privadamente entre V. y yo, está fuera de mi alcance, y aun teniendo esta facultad, el carácter secreto del objeto de nuestras entrevistas lo imposibilitaría. Pero, cree V., Señor, que sea justo o razonable el apropiarse por parte suya de lo ajeno y que falte a sus compromisos y a las promesas hechas en nombre de la Nación? Pues es a la Nación inglesa a quien se ha dirigido, por órgano del Ministerio de V., comunicación de unos planes que se han creído dignos de Ella, y no se pensaban formar para el honorable W. Pitt .y que V. se crea con derecho, cuando yo haya dejado este País, a hacer de mis proyectos lo que juzgue a propósito. No, Señor, todas las ideas contenidas en esos planes, ojala que V. no lo olvide nunca, le fueron expresamente comunicadas en pro de la Libertad y la Prosperidad de los pueblos hispano-americanos y para utilidad y honor de Inglaterra, siendo ambos objetos perfectamente compatibles. Pero, si V. tuviere la mira de hacer otro uso, persuádase con anticipación de que no faltaran a mis compatriotas medios para detener sus propósitos siniestros, aun en el caso de que V. quisiera eventualmente ejecutarlos con prontitud; pues me consta que en estos momentos V. se vale de algunos agentes para obtener informes sobre lo que ocurre en América meridional. En esta suposición, V. me impondrá el deber ineludible de demostrar al mundo quien, de nosotros dos, ha sabido en el curso de estas negociaciones regular mejor su conducta basándose en los principios de la justicia, de la equidad y el honor, elevando sus miradas solo para el beneficio de sus semejantes, la Felicidad y la prosperidad de la Patria.
Su Secretario, el Señor Smith, me entrego el otro día cuatro de los diez documentos que había tenido el honor de confiarle, aduciendo la imposibilidad de encontrar los restantes. ¡Señor!, papeles entregados personalmente al primer Ministro de la Gran Bretaña, considerados por el cómo de suma importancia nacional. . . ¡extraviados! Permítame suspender las reflexiones que lo singular de tales circunstancias genera”.
De esta manera defendía Miranda su propuesta de emancipación de América del Sur, con conceptos que trascendían largamente a la independencia, él hablaba de una libertad genuina, sin monopolios; es cierto, incluía tratados de comercio ventajosos con aquellos que apoyaran el proceso, sin embargo no declinaba el derecho a comerciar en las condiciones más convenientes para su amada América del Sur. Hacía además propuestas y preguntas que incomodaban a los líderes del mundo. Su posición con respecto a las mujeres desconcertaba a estos líderes:
“Las mujeres. . . .¿Porqué dentro de un gobierno democrático la mitad de los individuos, las mujeres, no están directa o indirectamente representadas?, mientras que si están sujetas a la misma severidad de las leyes que los hombres hacen a su gusto. ¿Por qué al menos no se las consulta acerca de las leyes que conciernen a ellas más particularmente como son las relacionadas con matrimonio, divorcio, educación de las niñas, etc.? Le confieso que todas estas cosas me parecen usurpaciones inauditas y muy dignas de consideración por parte de nuestros sabios legisladores. . . Si tuviera a la mano mis papeles, encontraría unos cuantos planteamientos que hice sobre el particular al conversar con algunos legisladores, de América y Europa, los cuales jamás me han dado razón satisfactoria alguna, conformándose con reconocer tal injusticia los mas de ellos, etc.”.
¡Ese era Miranda!, el mismo que se reunió con Napoleón y le expuso el mismo plan de libertad, emancipación e independencia que había propuesto a los Ingleses, con la recomendación de que había que aprovechar la oportunidad única de invadir España. Ocho años después se materializa dicha acción, sin tener documentación que evidencie la influencia que tuvo la sugerencia de Miranda. Napoleón diría de Francisco de Miranda: “Este latinoamericano es un quijote sin locura…”.
San Martín, Simón Bolívar, Bernardo O'Higgins, y muchos latinoamericanos con inquietudes libertarias pasaron por su casa en Londres, ubicada en 58 Grafton Way. Fue allí donde, además, Miranda convenció a Simón Bolívar y a su maestro Andrés Bello de que expandieran sus horizontes y lanzaran sus campañas para liberar no sólo a Venezuela de los españoles sino que su lucha fuera continental.
Miranda puso en claro cuál era el concepto de libertad que lo seducía; segmento de una carta al Sr. A. Lanjuinais, “Cuando hablo de Libertad, no me estoy refiriendo a la que Robespierre, Sieyes y Fouche quisieron establecer, sino mas bien a la que Montesquieu y Locke definieron con mucha claridad. Cuando hablo de Justicia, no estoy aludiendo a la que Danton y Merlin nos han venido impartiendo en Francia, sino a la que Malesherbes, Usted, y L'Hospital se hubieran sacrificado generosamente.”

¡Ese era Miranda!
Después lo llevaron a su tierra natal, con Simón Bolívar a la cabeza, lo nombraron Generalísimo, le otorgaron la suma del poder público, fundó la primera República de Venezuela, y cuando emprendió la ofensiva para desalojar definitivamente a los españoles, la naturaleza jugó un papel decisivo, un terremoto desbastó a Caracas, la preocupación por las familias de los soldados produjo una deserción masiva y la contraofensiva a cargo del Capitán de Fragata español, Domingo Monteverde no se hizo esperar. La capitulación fue inevitable, ese documento fue una base para el derecho internacional.
Miranda se dirigió al puerto de La Guaira con la intención de embarcarse al siguiente día, pero fue arrestado en la madrugada por un grupo de oficiales. Según algunos autores Casas y Peña fueron quienes firmaron la orden, y Bolívar, junto a otros jefes, fueron quienes la ejecutaron el 31 de julio de 1812. En ese momento empezaría a crecer el laberinto que muchos años después describiría Gabriel García Márquez en su novela histórica “El general en su laberinto”. Razones de peso habrá tenido Don Simón Bolívar, tal vez vio su futuro de libertador continental, tal vez creyó imprescindible su papel de Judas, tal vez Miranda asumió su entrega como única salida al conflicto. Lo cierto fue que este “latinoamericano universal”, tal como lo llamó el propio Bolívar, fue embarcado y trasladado a Cádiz, España. Allí comenzó otra capitulación, esta vez con la muerte, el 16 de julio de 1816 su cadáver fue enterrado en una fosa común con cientos de prisioneros, lo cual hizo imposible la recuperación de sus restos.
Hacer una ucronía de lo que hubiese pasado si los planes y proyectos de emancipación, independencia y libertad se hubieran materializado en nuestra Latinoamérica nos llevaría a una tremenda amargura y tristeza, por lo que no fue, por lo que no supimos ser.
El primero, el más sensible, el más sabio…
Ese, fue Francisco Miranda.

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Carlos Quijano
El joven brillante y el Maestro del
Periodismo Uruguayo


Por Alejandro Braile

Carlos Quijano nació con el siglo (1900-1984), en Uruguay y murió en el exilio en Mexico. Creció con los ojos puestos en su “patria chica”, entrañable e insustituible, pero también en América Latina, esa patria grande que le quitaría el sueño, y que le respondería con innumerables escollos, traiciones y renuncias.
A los 17 años fue fundador del Centro de Estudios Ariel, de proclamada raíz rodoniana, militante inclaudicable en las luchas universitarias, que por ese entonces sacudían al Uruguay y a la Argentina. Abogado a los 23 años tras un curso brillante que le valió la Medalla de Oro de la Facultad de Derecho, Profesor de Literatura en Enseñanza Secundaria entre 1918 y 1923 y desde 1924 curioso visitante en esa Europa de la primera posguerra.
Quijano fue un testigo insobornable de su tiempo y un actor visceralmente comprometido con su País y América Latina. Supo ver como pocos, la tempestad que empezaba a cernirse en el horizonte de nuestra América, el descalabro cultural, económico y político lo presintió inevitable. Desde variadas páginas intento zamarrear a sus conciudadanos, que dormían su “siesta feliz”, confiados en la eterna bienaventuranza de la “Suiza de América”, remanso de paz en un continente azotado por los malos vientos de la miseria, el analfabetismo, las pestes y las dictaduras.
Los cuatro años de París le cambian la vida, su mirada empieza a percibir un mundo distinto, y su patio (Uruguay), lo ve distinto a como se lo había mostrado el Maestro José Enrique Rodó, desde las páginas del ensayo “Ariel”, publicado en el año 1900. Aquellos fueron tiempos de actividad febril (política, estudiantil, periodística), de reafirmación de convicciones en muchos terrenos, de revisión y apertura en otros. París fue, en primer lugar, el encuentro con los compañeros de generación provenientes de toda América Latina: Haya de la Torre (a quien había conocido en Montevideo y de quien se alejará bien pronto), el cubano Julio Antonio Mella, el mexicano Carlos Pellicer, el guatemalteco Miguel Angel Asturias, Toño Salazar, de El Salvador y el nicaragüense León de Bayle.
Durante ese período, Quijano dedicó una parte sustancial de su tiempo a los estudios económicos (que de ahí en más teñirían su pensamiento), al conocimiento de Marx. Pero en la hora de las definiciones, optó por el nacionalismo contra el internacionalismo, como "encauzamiento aconsejable" en América Latina. La elección no fue fácil: "Me ha costado cuatro años, los cuatro años de Europa, de desgarramientos, de dudas, de observación, pero al fin creo que he encontrado mi "verdad", y que ella ha de servir para que encontremos "nuestra verdad", la verdad de toda la generación a la que pertenecemos [...] creo que nuestra fórmula de acción debe estar en tres palabras: nacionalismo, socialismo y democracia".
Uno de los temas cuyos fundamentos políticos e históricos serán analizados a la luz de una argumentación siempre fervorosa, pero sobre todo economicista, será el del imperialismo. En agosto de 1925, Quijano participa en París de un acto de solidaridad con el presidente de México, Calles, por ese entonces enzarzado en un duro enfrentamiento con Estados Unidos. En su discurso, sostendrá que "el conflicto actual entre México y EE.UU. no es sólo un episodio más de la lucha entre el imperialismo yanqui y América Latina [...] -Es también un episodio de la lucha entre dos concepciones económicas diferentes. Combatir al lado de México, es combatir por la revolución contra el capitalismo [...] El imperialismo yanqui es una cuestión económica, un sistema económico; el latino americanismo debe serlo también; pero un sistema opuesto al yanqui".
El tema ocupará buena parte de su correspondencia, de sus notas periodísticas. Fruto de esas reflexiones será su primer libro “Nicaragua”: Ensayo sobre el imperialismo de los Estados Unidos.
Como dijimos la controversia con su “Maestro” nace en París, será un tema que lo comprometerá siempre, (y no sólo de este período "parisiense", ya que su íntima discusión se prolongará hasta mucho más tarde), es el de la revisión de su fervor rodoniano: Según este punto de vista, las bases centrales del idealismo de filiación arielista estaban estrechamente vinculadas al desinterés. Actitud que no podía compadecerse con las exigencias de su forja ideológica. Mucho más proclive a un compromiso de neto cuño político y por ello más realista en sus aspiraciones. Su renovada adhesión a la democracia como sistema, su apertura al socialismo, su antiimperialismo mucho más concreto y militante, y sobre todo, el carácter de su nueva conciencia latinoamericana, constituían todos factores que tendían a debilitar en Quijano las resonancias de la filosofía del "Maestro", contribuyendo así a un planteo revisionista que era, al mismo tiempo, el punto de partida de un nuevo marco de pensamiento.
Quijano hará públicas estas objeciones en 1927, poco antes de su regreso al Uruguay, en una Carta a un lector (El País de Montevideo 26/9/27). Allí, entre otras cosas, escribió lo siguiente: "... para cerrar esta serie de cartas, nada mejor que hacer conocer a Ud. las impresiones que una reciente lectura de un viejo libro nos ha producido: la lectura de "Ariel" que durante estos años de Europa no habíamos vuelto a abrir. Por extraña coincidencia, el libro cayó en nuestras manos en un ambiente que contribuía a dar a su lectura cierto carácter simbólico. Estábamos trabajando [...] empeñados en conocer las vicisitudes de la política de Estados Unidos en Panamá, cuando buscando unos libros, tropezamos con el de Rodó. Nos pareció bien releerlo. [...] ¿Será necesario decir a Ud. que nuestro respeto y nuestra admiración por Rodó no son menores ahora que antes? Y, sin embargo, ¡cuántas objeciones a su "sistema" esta nueva lectura nos ha hecho aparecer!"
Creemos que vale la pena detenerse aquí, para profundizar en esta inflexión (política, histórica, filosófica incluso) del pensamiento de Quijano. En esa misma carta, Quijano escribe que "... en un continente que todavía no ha sabido ganarse su pan, Rodó predica la educación autiutilitaria, el culto de la belleza; en un continente enfermo de "dilettantismo"(afición desmesurada al arte), la cultura integral; en un continente enfermo de idealismo y de pereza, el "ocio noble", la despreocupación del presente; en un continente idolátrico y atrasado, en marcha todavía detrás del "hombre", el culto del héroe; y en un continente que no sabe lo que es la democracia y que menos lo sabía en la época de la aparición de "Ariel", cuando las oligarquías y las dictaduras se expandían de Norte a Sur, se lanza a combatir los presuntos y en todo caso lejanos peligros de aquel régimen. Lo repetimos, nosotros no discutimos a fondo la tesis de Rodó. Discutimos su oportunidad libresca, pero no la observancia de la realidad [...] En América no habrá ni cultura, ni arte, ni ciencias propias, ni organización política estable, mientras no hayamos resuelto nuestra independencia económica, mientras no adquiramos la disciplina del trabajo; mientras no seamos fuertes y ricos, es decir, mientras nosotros no explotemos nuestras propias riquezas. En alguna parte perdida de su libro, Rodó debe reconocerlo. Lo malo es que no saque las conclusiones que se imponen".
La obra de Quijano, excede a su extraordinaria y singular pluma, fue además un creador de instituciones culturales: el ya mencionado Centro de Estudios Ariel, en Montevideo; la Asociación General de Estudiantes Latinoamericanos (AGELA), en París, en 1924, poco después de su llegada; la Agrupación Nacionalista Demócrata Social, en 1928. Fue asimismo diputado entre 1928 y 1931, y sobre todo fundador de un diario, El Nacional (1930), del semanario Acción (1932) y de Marcha (1939).
Convendría detenerse, aunque sólo sea brevemente, en la extrema acuidad de la mirada con la que Quijano desveló una realidad travestida, llegó a las zonas más íntimas de un país que, con falsos pudores, trataba de ocultar sus males y seguir viviendo en una artificiosa bonanza. Y ello desde una fecha que puede situarse alrededor de 1930. Y es que, si se mira bien —insistimos— es prácticamente imposible discernir la vida de Quijano del tormentoso y por momentos dramático destino del país: tras los fastos de los centenarios en 1929, seguida casi en seguida por la crisis mundial, por la proliferación de dictaduras militares en América Latina (al Uruguay esa peste llegará en 1933), por el estancamiento e incluso el retroceso del país.
"País de estancieros y de empleados públicos [...] El campo es la estancia, el latifundio, el patrón un si es no, es paternal, que se considera distinto y superior a sus peones, a quienes maneja a su antojo y que hace de ellos carne de aventuras o fuerza electoral. [...] La jubilación y la "casita"; he ahí la única meta de miles y miles de nuestros ciudadanos. [...] Se acorta el horizonte, así; pero al mismo tiempo se crea una clase media estable, cómoda y poco dada a la aventura. (Ver el editorial Un país que se busca a sí mismo, Acción, 1/2/34, Mensajes)
La argumentación de Quijano apunta, sobre todo, a destruir una serie de lugares comunes, de frases hechas, detrás de los cuales se agazapan la pereza mental, cuando no la estulticia, el optimismo extremo, de gobierno y oposición, la frivolidad de una clase política que se negaba a enfrentar los verdaderos problemas del país. Claro que Quijano no se limita (ni siquiera le concede una prioridad) a criticar el sistema político uruguayo, su "política del avestruz", su ceguera: para él, la crisis uruguaya proviene sobre todo del agotamiento de un modelo. Hecho éste que nadie quería admitir.
Quijano, crisis y conciencia, siempre fueron de la mano. Este joven que llego a Europa con una postura que creía definitiva, volvió con una verdad diferente y desde esa diferencia representó y promovió la conciencia de un cambio, en un momento decisivo en el que el País y el mundo jugaban su destino.
Siempre estuvo divorciado del poder. La critica acida, inconfundible, muchas veces lo margino en la más profunda soledad, solo contaba con su inquebrantable fidelidad a sus principios y su fervor por una juventud que lo reconoció como “El Maestro”.
Lo llamaron “el profeta del desencanto”, tal vez algo de razón tenían. La clase política no le perdonaría jamás que haya corrido el velo y quedara en evidente intemperie su engolado discurso, la prebenda, la burocracia desenfrenada, la postergación del debate de los grandes intereses nacionales y su incurable frivolidad.
Quedó lejano el tiempo en que Don Carlos Quijano era joven y cuestionó al mundo tal como estaba planteado, dicen que nada ha cambiado, sin embargo, somos varios los que pensamos que el camino trazado por “El Maestro” es imborrable, sin ir muy lejos, ahí está el “Pepe Mujica” que no nos deja mentir.
Imagenes:
1ºCarlos Quijano (Correos del Uruguay)
2). José Enrique Rodo (Escritor, pensador Oriental)
3) Vista del centro de Montevideo en año 1932, al fondo la Bahia, más atrás El Cerrito de la Victoria y en el horizonte Buenos Aires.

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Una cuestión de peso

Por Alejandro Braile

Pensar que nos animamos a cuestionar la presencia de Bartolomé Mitre, Sarmiento y Julio A. Roca en los billetes de curso legal en Argentina, lo hicimos desde la convicción de que se estaba produciendo un cambio profundo, así lo confirmaba la aparición de billetes con la inigualable figura de Eva Duarte de Perón y las Islas Malvinas.
Borrar la historia es dejar a un pueblo sin memoria, ese es el intento del gobierno de Mauricio Macri. “Cambiar” figuras históricas o políticas por distintos animales de la fauna argentina es una convocatoria al olvido; a diario San Martín, Belgrano, Rosas…nos interpelaban desde su sacrificio, desde su patriotismo.
Vale recordar lo que decíamos hace solo seis meses.


¿Qué no hay ninguna verdad que se resista frente a dos Pesos Moneda Nacional?
Enrique Santos Discépolo


En 1813, el Ejército Auxiliar del Perú a cargo del General Manuel Belgrano, victorioso en Tucumán y Salta penetró en la Villa Imperial de Potosí, y recibida esta noticia en Buenos Aires, el Diputado Pedro J. Agrelo presentó a la Asamblea General Constituyente un proyecto de ley de moneda, que se aprobó el 13 de abril de ese año.
Estas primeras monedas de la naciente Argentina se acuñaron en oro y en plata. Las piezas muestran en el anverso el sello de la Asamblea Constituyente con la leyenda perimetral "EN UNION y LIBERTAD” y por el reverso un sol figurado con la leyenda perimetral de "PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA".

Pasaron 202 años del aquel 13 de Abril, sin embargo este acontecimiento histórico, conocido por muy pocos, ha pasado por la vida de millones de Argentinos y Latinoamericanos como un hecho totalmente desconocido.
El primer grito de soberanía política se había escuchado en estas lejanas tierras del sur un 25 de Mayo de 1810, se postergaron las voces más potentes como la de Belgrano, Castelli o Moreno; todos lo sabemos, pero, la primera puntada de la independencia económica es prácticamente irrelevante para los historiadores de manual. Esa indiferencia es concurrente con las guerras intestinas, los genocidios y todas las calamidades que hemos soportado en la región, donde, rascando un poco la superficie de los conflictos, aflora la verdadera razón de esas barbaridades, la económica. Y como testigo y partícipe necesario, la moneda.
Tenemos la oportunidad de conocer el papel que tuvieron los Bancos en nuestro País, como se conformaron, que poder administraron, como monitoreaban el valor de la moneda.
Es hora de contar una historia, la de la moneda, postergada e imprescindible, para poder ampliar nuestra dimensión de futuro.
La moneda, es en sí misma un poderoso medio de comunicación, los próceres y sus obras, que aparecen en nuestro papel moneda, en muchos casos, desde complicadas simbologías, nos miran desde la historia y se familiarizan con nosotros, y damos por cierto que esos hombres vivieron y murieron por el bien de la patria. Sin embargo, profundizando, solo un poco, nos encontramos con personajes que fueron protagonistas de hechos nefastos en nuestra historia.
Parece nimio, intrascendente, pero el diseño de un billete es el principio de la confianza. La frase en inglés "In God We Trust" traducida al español como Confiamos en Dios aparece en todas las divisas de la moneda estadounidense, es una síntesis de lo que estamos diciendo. Visualmente el dólar es el epitome de lo que ahora se llama una marca global. En el marco de un billete verde, es imposible desvincular la potencia de la confianza en Dios con la pretendida confianza en el billete.
Mensurar la importancia de una moneda en un país, es comprender la soberanía y la independencia económica. La confianza en una moneda nacional es clave, sin confianza no hay moneda, sin moneda no hay soberanía, sin soberanía no hay patria.
El Banco Central de la República Argentina aportó casi siempre a la confusión general; un puntal de la política neoliberal, fue sin dudas “La línea de Pesos Convertibles”. Vigente desde el 1 de enero de 1992 hasta el 6 de enero de 2002. Carlos Pellegrini, Bartolomé Mitre, José de San Martín, Manuel Belgrano, Juan Manuel de Rosas, Domingo Faustino Sarmiento y Julio Argentino Roca, eran protagonistas de la mayor estafa perpetrada en nuestro País. Con la leyenda “En Unión y Libertad”, circulaban por millones de manos; el final es conocido…El 7 de enero de 2002, la Ley n° 25.561, en su artículo 3° deroga los artículos 1° y 2° de la Ley de Convertibilidad (que fijaban que los pesos fueran convertibles en dólares estadounidenses en paridad uno a uno), por lo que se dispuso suprimir el vocablo “convertibles” de la actual línea monetaria.
Es de vital importancia, valorar y porqué no, aplaudir la decisión política de incorporar al circulante actual los billetes de $100 con la inconmensurable figura de la Señora María Eva Duarte de Perón. Los billetes de $50 con el diseño de las Islas Malvinas, es otra muestra de valentía y confirmación de soberanía.
Como dijo siempre nuestra Presidenta, “hicimos mucho, pero todavía falta…”
El 27 de mayo de 1865 se aprueba por ley, contratar un empréstito externo por 12.000.000 de pesos fuertes, equivalentes a 2.500.000 de libras esterlinas. En esos momentos, las bases de una Argentina agropecuaria y semicolonial, complementaria y dependiente de la economía industrial británica, se encontraban establecidas. La oligarquía porteña sabía que para imponer esa política era necesario acallar a los pueblos interiores, a los federales de la Banda Oriental –el Partido Blanco–; y también a Paraguay, que llevaba adelante un curioso modelo de desarrollo estatal, comandado por el Mariscal Francisco Solano López.
La guerra civil había estallado en la Banda Oriental, el Partido Colorado no dudo en pactar con el Imperio de Brasil y Buenos Aires, (participó con importante apoyo logístico), y el Gobierno del nacionalista Partido Blanco debió rendirse.
Bartolomé Mitre, Venancio Flores (Partido colorado de la Banda Oriental) y el Imperio del Brasil, le declaran la guerra al Paraguay. Todo bajo la atenta mirada de los ingleses que financiaron el enfrentamiento bélico después de negociar los términos del préstamo con el delegado de Mitre, Norberto de la Riestra.
De los 2.500.000, llegaron a Buenos Aires 1.735.703 Libras Esterlinas, además al “indispensable” Norberto de la Riestra se debe “la iniciativa” del proyecto de ley por el que la provincia de Buenos Aires entrega su Banco a una compañía particular, durante 25 años, con facultad de emitir billetes pagaderos a la vista, con curso legal en toda la Nación, privatizando así la emisión de moneda.
Domingo Faustino Sarmiento, que asume la presidencia del País en 1868, continúa la guerra con tanto ahínco y crueldad como su antecesor, hasta el 9 de marzo de 1870.
Después de cinco años de lucha, la guerra llega a su fin: de 1.300.000 habitantes, quedan en el Paraguay solamente 350.000 personas, en su mayoría ancianos, mujeres y niños, un genocidio vergonzoso e imperdonable. El exterminio de un modelo económico “peligroso” y el aniquilamiento de un pueblo hermano, ha quedado como una de las páginas más tristes y dolorosas de la historia latinoamericana.
Fue durante el gobierno del General Perón que se puso de manifiesto la voluntad de cambiar la historia con el país hermano del Paraguay, firmando el tratado de Yacyretá y devolviendo todos los trofeos militares.
Fueron Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner quienes, luego de treinta años, terminaron de cumplir ese acuerdo, concluyendo con la obra de Yacyretá, y retirando del Ministerio de Economía el regalo de la estatua de plata del ministro Canning obsequiada a la gestión de Mitre.
Siempre Cristina Fernández de Kirchner se refirió al tema como: “la guerra genocida de la Triple Alianza que masacró al pueblo paraguayo”.
¿Cómo podemos tener todavía en circulación billetes con el rostro y la biografía, que omite esta ignominia al pueblo paraguayo, de Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento?
¿Cómo es posible que en el anverso del billete de $100 todavía figure Julio Argentino Roca? El colmo de la situación es que desde el 3 de diciembre de 1999, los argentinos manipulamos estos billetes que reivindican “la campaña del desierto”. Se transcribe la descripción oficial del reverso del billete por el Banco Central de la República Argentina:
Los motivos principales están impresos en calcografía y los fondos en offset.
Se aprecia el cuadro "La Conquista del Desierto" del pintor uruguayo Juan M. Blanes (1830-1901) el que muestra al General Roca y su estado mayor pasando revista a las tropas.
Además, se observa la síntesis biográfica del prócer en miniletra, unas hojas manuscritas, el sable y una rama de laurel recuerdan al gobernante y al hombre de armas. Los fondos incluyen el contorno de un caballo y una lanza, el valor numérico repetido en forma escalonada y motivos geométricos.

Bajo la Presidencia del BCRA de Mercedes Marcó Del Pont, se realizó una publicación institucional que repasa la historia de la moneda nacional, las distintas entidades emisoras de monedas, patrimonio urbano y numismático. No es fácil calificar la nota que describe la guarda en el Museo Histórico y Numismático José Evaristo Uriburu (H), de una joya.

La historia de una magnifica joya
Norberto de la Riestra era un empresario argentino que se había radicado en Inglaterra en los años de 1840, y había conseguido hacer exitosos negocios comerciales y contactos financieros.
En 1857, cuando De la Riestra ejercía como Ministro de hacienda bonaerense, se restableció el pago del empréstito inglés de 1824 que se había suspendido durante la guerra civil entre Unitarios y Federales.
El estallido de la guerra del Paraguay en 1865 provocó la necesidad de que Argentina contrajera un nuevo empréstito inglés, cuya negociación recayó en el Ministro Plenipotenciario De la Riestra que había demostrado experiencia y habilidad para conseguir capitales e inversiones británicos.
En el año 1866, Lord David Roberson –en representación de los inversores británicos- obsequió a Norberto De la Riestra un cofre cincelado en oro, con un magnifico topacio de 587 kilates engarzado en la tapa. En el interior del cofre hay una dedicatoria en Inglés a De la Riestra “en señal de su alta estimación y respeto hacia el hábil estadista, el prudente financista y el hombre noble y honesto en todas las relaciones de su vida”.
Los hijos de Norberto De la Riestra donaron la joya al Gobierno Nacional en memoria de su padre durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen. En 1921, un decreto del Poder Ejecutivo Nacional dispuso que la histórica joya quedara en custodia del Crédito Público Nacional como homenaje permanente por “los eminentes servicios del distinguido financista y hombre de estado Don Norberto de la Riestra”. Desde 1935 el cofre quedó en custodia del Banco Central de la República Argentina.
Ya recorrimos muy sintéticamente quien fue Norberto de la Riestra, sin embargo lo que nos ocupa es la moneda en curso. Así como la orden de bajar los cuadros del Colegio Militar de la Nación, mostró al mundo, que el “nunca más” era definitivo. Hoy es el momento de mostrar a los buitres, de afuera y de adentro, que esto no tiene vuelta, y habrá que bajar algunos billetes, y porqué no algunos cuadros de los despachos y pasillos de los cómplices civiles de los genocidas del Banco Central de la República Argentina.