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Toulouse Lautrec. Parte 2.
La belleza de la marginalidad.

Por Andrea Doglia

En esa segunda entrega les dejo un breve análisis de la obra de Toulouse-Lautrec. Dibujos, litografías y óleos que muestran su vida bohemia en París. Nos enfocaremos en los relatos del artista a través de sus obras de este mundo excéntrico que él eligió habitar.
Consciente de su aspecto, se burlaba de sí mismo y de la sociedad aristocrática que lo rechazaba.
Vivió una vida tormentosa hasta que decidió encontrar su propio lugar en el mundo. Sus modelos han llegado a nuestros días gracias a su pintura. Estos personajes marginados y rechazados con quién se sentía hermanado en su marginalidad. Muchos de ellos eran un personaje de día y revelaban su ser por las noches, o viceversa, en este universo personal de felicidad constate y desenfreno, mucho más libre y franco.
Por lo cual Toulouse Lautrec establece una relación íntima con las prostitutas que fueron también sus modelos y va a aportar una mirada humana quienes se adentraba al mundo marginal, de la “felicidad”. Detrás de este mundo de luces, existía un mundo fusco y profundo al que Toulouse no solos se aventuró a entrar si no que lo moró. Allí él se reconocía como un habitante de la fealdad, la marginalidad y la enfermedad. Podía crear belleza desde estos círculos sociales rechazados y dar luz a sus habitantes. La apariencia de las cosas, un libro de John Berger dice: “Henri de Toulouse Lautrec fue la excepción importante a esta tendencia general. Toulouse Lautrec pintó una serie de retratos de prostitutas y personajes de cabaret. Cuando los examinamos, ellos nos examinan a nosotros por mediación del pintor, se establece un reciprocidad social. Lo que nos representa no es un disfraz, como en el caso de retrato oficial, ni tampoco meras criaturas nacidas de la imaginación de pintor. Sus retratos son los únicos del siglo XIX que resultan convincentes y concluyentes. Son los retratos pictóricos en cuya única evidencia podemos creer. No sugiere el estudio del artista, si no su mundo. Un medio específico, social y complejo. Su manera excéntrica creía en la función social de sus retratos. Pintó a los artistas de cabaret por que admiraba sus actuaciones. Pinto a las prostitutas por que reconocía su utilidad.”
Él creía en la humanidad de sus modelos porque creía en la humanidad de lo que todos rechazan sabiendo que la visión oscura es porque se niega su existencia. Nadie quiere saber de este lado oscuro, después de la fiesta. Los bajos fondos de la prostitución y la necesidad. Todos quieren la belleza de arte, pero muy pocos se niegan a habitar el lado oscuro al que nos arriba. Este artista consigue convertirlo en una de las obras más bellas y humanas de la historia. Nos muestra la felicidad, pero podemos ver a alguien que mira a las personas con una profunda compasión. Esta es su gran belleza. Vivió apasionadamente su destrucción, este es su mundo y nos lo regalo íntimamente. Honesto y coherente en su visión de las cosas.

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Un rayo de luz otoñal, una misteriosa brisa de la memoria.

Por Andrea Doglia

Siempre pensé en el arte como el lado desobediente de la historia, y aunque la tarea artística suele ser solitaria, al mismo tiempo nos guía al encuentro. Los caminos que trazan cinceles, plumas y melodías nos han conectado. Fueron esas nostalgias, desparramadas y furiosas, las que nos unieron, diría Jaime Roos. La tarea incansable del arte nos revoluciona, nos hace crecer, nos acompaña, nos transporta y nos transforma incansablemente. Este es el caso de una obra de arte literaria “La Margarita” convertida en disco en el año 1994. La maravillosa letra escrita por Mauricio Rosencof y la hermosa música de Jaime Ross han convertido a “La Margarita” en uno de mis discos favoritos. La historia de este libro de poemas nos transporta a un amor de juventud que podría transcurrir en un barrio cualquiera. Se preguntarán el porqué de escribir en el 2019 de un disco que se publicó hace 28 años. En lo personal, esta obra siempre me acarrea a un otoño, como el que ya se vislumbra a la vuelta de la esquina con el olor a barrio, amigos, futbol en la vereda, primeros días de clase. Quise compartirlo para que descubran su música y cierren los ojos, viajen a ese momento en que el mundo podía resumirse a una tarde dorada en la plaza y allí se encuentren con algo que les entibie el alma.
La Margarita fusiona jazz, tango, murga, milonga, candombe y rock con los poemas de Mauricio Rosencof escritos durante su reclusión política en un centro de detención clandestino, junto con otros nueve dirigentes del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. A fines del '87 Rosencof ofreció a Jaime Roos musicalizar “El regreso del gran Tuleque”, una obra de tono murguero. De aquella usanza Roos regresaría con tres poemas de “Mi amor por la Margarita” musicalizados y así decidió darle voz a esta tierna historia contada en versos creada en un contexto de represión y muerte. Cuenta Rosencof que durante su cautiverio le pedían que escribiera a cambio de favores. “Ordena el sargento que le escriba una carta a la novia”. Así encontré el curro (...) a veces les pedía [a los milicos] que me dejaran la mina del bolígrafo y así escribí Las Margaritas. Costaba trepar los minutos todas las horas, las horas todos los días, los días todas las semanas, las semanas todos los meses, los meses todos los años. La realidad tangible no era vivible, vos no podés vivir sin ver un rostro, sin ver el sol o una estrella, sin hablar con nadie, sin leer un libro, comiendo como comíamos, entonces la realidad vivible era la de la fantasía y los recuerdos. A mí me ayudó que era escritor y en vez de dejar que los fantasmas me atraparan, los atrapaba a ellos en una estructura dramática. Bueno, la Margarita salió así". (Entrevista a M. Rosencof por Luis Bruschtein para el diario Página 12, 1998).
En los tiempos donde la tristeza nos atrapa y parece cubrirlo todo, aparecen los fantasmas. Estos pueden hundirnos o convertirse en musa y creación. Esa es otra forma de revolución, dejar que el arte nos rescate.

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Comprender el retrato

Por Andrea Doglia

El retrato es un género figurativo nacido a través del deseo de pasar a la posteridad, una representación formal de una persona.
En la edad media se desarrolló un estilo verosímil del aspecto físico de las personas.
La simbología fue preponderante en los retratos oficiales como símbolos de poder, de religiosidad o posición social. El retrato de por si era un lujo de las clases aristocráticas o la burguesía. Pero con el paso de tiempo se popularizó. En el siglo XIX se comenzó a utilizar para recordar el rostro de alguien amado en los medallones de esa época. Más adelante fueron sustituidos por la fotografía, lo cual hizo posible la difusión de las imágenes, incluso hasta convertirse en grandes íconos.
Un retrato es un arte que va más allá de la técnica. La postura y los gestos de la persona que modela para el retrato nos ayudarán a plasmar su personalidad. El lenguaje del rostro hace de reflejo de nuestras emociones y la mímica facial pone a nuestros gestos y ademanes en juego. Estas expresan las situaciones de nuestra vida emocional y nuestro modo de comunicar con el cuerpo. El hacernos un retrato es una forma de exponernos al otro y esto se ha convertido en algo tan común que la mayoría lo hace a diario en las redes sociales. En el siglo XXI, a raíz de la masificación de las nuevas tecnologías se popularizó la selfie, a tal punto que el Diccionario Oxford la consideró la palabra del año 2013.
¿Acaso ha cambiado tan enormemente el sentido del retrato? Para la Psicología, la selfie puede constituir un mecanismo de autoafirmación donde se manifiesta cierta compulsión narcisista en el individuo, mientras que otros estudios afirman que las personas propensas a compartir su propia imagen en las redes sociales de manera constante son las más inseguras. Si bien ningún extremo es bueno, la comunicación personal se está cambiando por la virtual y subir selfies es otra forma de conectar con los demás. “La cantidad de información que aparece en una imagen es significativamente mayor que la que puede haber en un mensaje de texto , explica la doctora Pamela Rutledge, directora del Centro de Investigación de Psicología de los Medios de Comunicación en la Universidad de Búfalo, Nueva York.
Ya sea en la edad media donde el retrato era un documento irrefutable del rango o identidad social del individuo o en la actualidad donde el auto retrato tomo un carácter social verosímil como en aquella época., cambió la simbología, pero no el sentido y función.
El leer los contenidos iconográficos y las alegorías son propias de un momento histórico, social y cultural. El arte sigue funcionando como un eficaz medio de comunicación. ¿Estamos planteando entonces que cada selfie es una obra de arte? No, pero las imágenes, ya sean cinceladas, modeladas o fotografiadas contienen un acopio de pensamientos, sentimientos y percepciones que nos permiten acercarnos al otro más allá de las distancias de espacio y del tiempo.

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Fragmentos de lucha.

Por Andrea Doglia

“A orillas de otro mar, otro alfarero se retira en sus años tardíos. Se le nublan los ojos, las manos le tiemblan, ha llegado la hora del adiós.
Entonces ocurre la ceremonia de la iniciación: el alfarero viejo ofrece al alfarero joven su pieza mejor. Así manda la tradición, entre los indios del noroeste de América: el artista que se va entrega su obra maestra al artista que se inicia. Y el alfarero joven no guarda esa vasija perfecta para contemplarla y admirarla, sino que la estrella contra el suelo, la rompe en mil pedacitos, recoge los pedacitos y los incorpora a su arcilla.” (Eduardo Galeano) Tengo la íntima creencia que los objetos de cerámica tienen una vibración en sintonía de quién moldeó la arcilla. No importa que tan industrializado pueda estar el proceso, la mano humana que participa deja residuos de su alma en el barro. Como Dominga y Felicidad, les quiero hablar de ellas y de sus fragmentos.
El pasado 30 de octubre se celebró el día nacional del ceramista Argentino. Fecha que conmemora a lxs obrerxs ceramistas de la fábrica Lozadur, secuestradxs y desaparecidxs. Lozadur era una fábrica cercana a la estación Boulogne, donde trabajaban más de 1200 obreros. En Noviembre de 1977, desafiando a la dictadura militar, la fábrica paró por aumento de salario. Desaparecieron 19 obreros, en su mayoría mujeres, entre ellxs Felicidad y Dominga. Recopilo entonces breves testimonios recogidos en la memoria de quienes fueron familia, amigos, vecinos y compañeros de las hermanas Crespo. He aquí sus fragmentos:
“Les decían guerrilleros, pero solo llamaban a asamblea para pedir un mango más. Dominga y Felicidad trabajaban en la fábrica cuando comenzó la dictadura. Una de ellas había nacido en España, la otra en Buenos Aires. Sus padres se vinieron a Argentina escapando de la miseria y la dictadura de Franco.”
“Marchamos a la filial N°2 en Villa Adelina para pedir la renuncia del secretario general y ahí nos mataron a un compañero, Juan Carlos.” Cuenta Ramón Villanueva en el documental “platos rotos” video realizado por los estudiantes de la ESB 24 de Del Viso, en el marco del programa Jóvenes y Memoria en Noviembre del año 2011.
“Dicen que las chicas estaban en la zona de Campo de Mayo” relata quien fue novio de Dominga. “Como pude investigué lo que había pasado a través de un militar que era un pariente lejano. Pero comenzaron a apre-tarme, igual que al novio de Felicidad. Entonces me fui unos seis meses. Dominga tenía 27 años y yo era dos años menor”. (Entrevista en Página 12, 2009).
Una vecina recuerda que Felicidad y su novio estaban construyendo una casita. “Cuando ella desapareció, el chico apoyó mucho a su familia. Hasta que lo mató la tristeza.”
Recordar a Felicidad Abadía Crespo y Dominga Abadía Crespo es homenajear a la mujer obrera que no se somete ante la adversidad, que enfrenta los momentos más duros. Y si, sólo son fragmentos, pero ese barro rebelde se une con el de los ceramistas de ahora, para seguir creando lucha.

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¿Por qué todos aman a Picasso?

Por Andrea Doglia

Picasso, artista de fama internacional y creador de una de las obras más famosas del mundo: El Guernica. ¿El sufrimiento de su patria inspiró a Picasso para crear su mayor obra? Pintada en 1937 por encargo para cubrir el atrio del Pabellón de la República Española de la Exposición Internacional de París de ese mismo año, Picasso lo acabó en tan solo 7 semanas, reciclando incluso un lienzo que estaba destinado a un cuadro homenaje por la muerte del torero Joselito.
En plena guerra civil española, el 26 de abril de 1937 un feroz bombardeo de alemanes e italianos aliados del general Franco arrasó con Guernica en el país Vasco. Este ataque fue el primero a gran escala contra una población civil. Si analizamos esta obra en forma tradicional podemos hablar de los grises y la construcción piramidal. O de la fuerte simbología como la referencia taurina representando al fascismo, la madre con su hijo muerto en brazos como en la piedad de Miguel Angel, la mujer que entra por la ventana portadora de una luz como un guiño a la obra Pierre Paul Prud'hon y sus pinturas alegóricas. Se muestran gran variedad de figuras femeninas representando el dolor y la muerte, referencias amadas por Picasso y que tantas veces incluyó en sus obras. Gustaba incluso de reversionar obras de sus colegas, y ese cuadro no fue a excepción.
El bombardeo ocurrió un día de mercado, el sol bañaba las calles cuando un cimbronazo hizo que los animales alborotados huyeran despavoridos. El horror, la muerte. Todo quedó en ruinas para fragmentarse y teñirse de infinitos grises. Así podría haberse gestando esta magnífica obra, pero no. Nadie cuestiona que esta obra rompe con la idea de heroísmo y no celebra la victoria, muestra piedad y respeto hacia el dolor. Sin embargo fue pintada por encargo. ¿Esto demerita el sentimiento del artista? El cuadro fue encargado por el Gobierno republicano a Picasso. Los comunistas españoles que eran los que gobernaban en nombre de la República a España e hicieron del Guernica un llamado internacional para inspirar a artistas y pensadores, entre ellos el escritor Hemingway quien escribió su famoso libro “por quien redoblan las campanas”. Todos amaron y aman a Picasso por esta obra, pero no fue creada legítimamente desde una postura política. La capacidad del arte de trascender tiene que ver con la trasmisión del sentir de artista, Picasso pudo reflejar el dolor de un pueblo con maestría porque era un artista genial, pero no porque sentía la obligación social de denuncia. No utilizaba su fama y poder para despertar conciencias si no para demostrar su derroche de talento. Esta pintura es un testimonio y elemento central en la construcción de un alegato contra la violencia. No se le quita mérito a la obra en sí, sino al artista. Las razones de la creación de la obra no fueron legítimas, si no paradójicas. Picasso fue un gran artista, pero esta obra fue una muestra de su talento y no de su arte.

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Filmoteca de las Artes Visuales II

Por Andrea Doglia

En esta segunda parte de les dejo nuevas recomen-daciones fílmicas para los amantes del arte que desean adentrarse en contexto de las grandes obras maestras. No es una simple lista de películas. Es una invitación a comprender un poco más allá de la obra.
6) Sobreviviendo a Picasso/Surviving Picasso (1996)
Dirigida por James Ivory , basada en la polémica biografía de Arianna S.Huffington titulada Picasso: Creador y destructor. Narra la relación que mantuvo Pablo Picasso y Françoise Girot. Muestra como tuvo que soportar maltratos de parte artista. Si bien la película no ahonda en la obra de Picasso, muestra a un hombre despótico como seductor y carismático. Nos ayuda a comprender el porqué de su fama y su reconocimiento internacional más allá de su técnica. Película recomendable para analizar desde innumerables puntos de vista.

7) Los impresionistas/The Impressionists (2006)
Miniserie realizada por la BBC. Muestra la intimidad de la colectividad de pintores impresionistas franceses más reconocidos del siglo XIX, relatando la esencia de la corriente Impresionista. Monet, Bazille, Manet, Degas, Renoir y Cézanne inmersos en su propia realidad lírica.

8) Los Fantasmas de Goya (2006)/ La maja desnuda (1958)/ (1999)
Era infaltable en esta lista alguno de los relatos sobre la tormentosa vida de Goya. Realmente no podía escoger solo uno. Pero eso, recomiendo estas tres películas. Si bien dudo de la exactitud histórica de ambas. Estos relatos muestran a modo de romances los últimos años de la Inquisición española hasta la derrota de la ocupación francesa y la restauración de la monarquía española. Lo mejor es conocer antes la obra de Goya y estos relatos ayudan a comprender su contexto.

9) Carrignton (1995)
Basada en relación entre la pintora Dora Carrington y el escritor Lytton Strachey. L.Carrington fue una pintora surrealista y escritora inglesa nacionalizada mexicana. Ocupó un lugar en los libros de arte más por sus vínculos que por sus obras. No por falta de mérito si no por su controversial vínculo con el amor, a amistad y la sexualidad fuera de su tiempo.

10) Sin límites/ Little ashes (pequeñas cenizas»)/ La muerte de un poeta (2008)
Dirigida por Paul Morrison. Relata la relación del pintor Salvador Dalí y el poeta Federico García Lorca.
La historia comienza cuando ambos, junto a Luis Buñuel, eran estudiantes universitarios y comenzaban a desarrollar sus carreras artísticas en una España conservadora de los años veinte. Conociendo esta bella película digna de retratar el contexto de estos grandes artistas, no comprendo el título que se le dio para el público latino. “Pequeñas cenizas” hace referencia a un hermoso poema escrito por Lorca inspirado, seguramente, por la pasión que sentía por Dalí. Este relato nos deja desenfocarnos en las obras en sí y hace hincapié en su amor, su forma de vida y sus ideas políticas. Antónimos y complementos de dos mentes privilegiadas.

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Filmoteca de las Artes Visuales I.

Por Andrea Doglia

Sin duda podemos aprender la historia del arte en libros, enciclopedias y museos. Pero la industria del cine nos ha regalado una forma más dinámica y entretenida de conocer a los grandes artistas. No siempre de manera precisa y con frecuencia romantizando situaciones dramáticas con la típica falsedad Hollywoodence. Dejando de lado las películas más taquilleras con primeras figuras y paisajes idílicos, intento dejar mi lista personal con aquellas películas y/o series que me acercaron de una manera más mundana al contexto de las maravillosas obras de arte. Sosteniendo la creencia personal que a una obra que es valuada fuera de su contexto, no se le hace justicia.
Por lo mismo les dejo la primera parte “filmoteca de las artes Visuales” y en la próxima edición podrán encontrar otras 5 películas que ningún amante de la historia del arte se puede perder.

1) Rembrandt (1936)
Rembrandt es una película británica realizada en 1936 por Alexander Korda y basada en la biografía del pintor. Si bien el film se centra en los aspectos afectivos, personales y financieros del artista, presenta una interesante reflexión sobre la complejidad humana y demuestra que su parte afectiva influyó enormemente en su técnica pictórica

2) Soberbia / The Moon and Sixpence (1943)
La película dirigida por A. Lewin se basa en la novela corta del escritor William Somerset Maugham. En ella se narra la vida del artista Paul Gauguin disimulado en la del protagonista Charles Stricklan. Un dato curioso es que el hijo del pintor, Émile Gauguin, amenazó con demandar a la compañía cinematográfica si utilizaban imagines de las obras originales de su padre en la película ya que consideraba que trataba de igualar al artista con el protagonista.

3) Loving Vincent. (2017)
Esta bellísima película biográfica animada sobre la vida del pintor Vincent Van Gogh, enfocada particularmente en las circunstancias de su muerte, es la primera película animada completamente usando pinturas.

4) Los Amantes de Montparnasse /Montparnasse 19 (1958)
Película francesa dirigida por Jacques Becker que relata la vida del artista italiano Modigliani en París. Si bien es precisa mirar esta película con un ojo crítico, ya que su estilo típico de finales de los 50 tiende a romantizar situaciones de dudosa moral. Este relato muestra como el artista fue rechazado constantemente por sus contemporáneos, viviendo en la miseria, abusando del alcohol y acompañado por la joven burguesa, Jeanne, con quien tiene un romance.

5) El Tormento y el Éxtasis/The Agony and the Ecstasy (1965)
Dirigida Carol Reed se desarrolla durante el Renacimiento italiano cuando el papa Julio II encarga al artista Miguel Ángel (Charlton Heston) los frescos para decorar las bóvedas de la capilla Sixtina
Destacable como retrata las técnicas empleadas para realizar los frescos. Está basada en la novela histórica de Irving Stone “La Agonía y el éxtasis”.

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El trabajo a través de cine

Por Andrea Doglia

“En el régimen neoliberal le explotación ya no se produce como alienación o desrealización de sí mismo, si no como libertad, como autorealización y autooptimatización. Yo me exploto a mí mismo voluntariamente pensando que me estoy autorrealizando.” Byung-Chul Han.
Las relaciones entre el trabajo y el cine se remontan a los primeros tiempos del arte cinematográfico. Si bien el cine como espectáculo hizo que los cineastas buscaran escenarios exóticos y lejanos en el tiempo como una forma más de atraer a los espectadores, son los argumentos lo que permite a los guionistas y directores plantear reflexiones filosóficas y morales atañidas al momento y lugar en el que están viviendo, que adquieren un tinte universal cuando el tema laboral se hace presente. El trabajo, es un organizador social fundamental del sistema en el cual estamos inmersos.
Sin embargo, no debemos olvidar que si bien el cine siempre fue considerado como un arte popular para su disfrute, no fue así para su realización. La mayoría de las producciones son enunciadas desde la perspectiva del poder heteropatriarcal y occidental como vara para medir los valores y dilemas globales, ya que las productoras cinematográficas están en manos burguesas. En los años 20 con la revolución rusa, las películas soviéticas glorificaban la revolución y las masas obreras se convertirían en los protagonistas. A partir de los años 50, el desarrollo de los medios de comunicación y de la industria del cine hizo que se potencie la cultura de masas. En los 60 las cuestiones de la política internacional más reciente adquieren una especial relevancia en los medios de comunicación y todo ese interés se traslada también al cine, es el puntapié inicial para contemplar la gestación de un nuevo género: Arte social y cine como denuncia.
El cine social es un género cinematográfico que emplea el cine como medio para la visibilización de problemática social, donde se incluye tanto a películas documentales como a obras de ficción. Los realizadores que crean el cine social piensan al quehacer audiovisual como una expresión de su compromiso social. Muchas veces se muestra la huelga como una de las armas más potentes en manos de los trabajador@s, pero no el único, el arte también lo es. El cine cuando habla de trabajo, muestra amplios aspectos y facetas de cómo estructura y ordena nuestras vidas. Evidencia cómo naturalizamos la perdida de nuestra identidad, tanto así que confundimos el “trabajo de…” con “soy…”. El cine relata esta y otras problemáticas de una manera tan sencilla que facilita la lectura de estas situaciones y nos invitar a reflexionar con respecto a los derechos laborales y a realizarnos preguntas tan profundas como prácticas. Nos ayuda a formarnos y despertar empatía trayendo el maravilloso relato de lo lejano directamente a nuestras pantallas.

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Carnavalear

Por Andrea Doglia

El carnaval, esa multitud disfrazada de ninfas y sátiros coronados con pimpollos de vid, con el rostro embadurnado y haciéndose los borrachos. Hoy en día se conservan algunas de las características esenciales de los ritos de los antiguos pueblos. Hace 5.000 años los sumerios se disfrazaban para pedir a los dioses que expulsaran a los malos espíritus y celebraban la fertilidad de sus tierras. En Egipto se realizaba esta celebración en honor al Apis. Los griegos festejaban a Dionisio, donde se ignoraban las clases sociales y todo el mundo era igual: los esclavos se disfrazaban para que sus amos no los pudieran reconocer. Esto llegó a los romanos como celebración a Baco y la costumbre se expandió tomando diversas identidades y caracte-rísticas de cada región. El fuego siempre fue primordial, y lo que se quema en el final del carnaval es el mismo representado por un objeto simbólico. En el mundo del revés en el que predominaba la locura era natural que la autoridad intentara siempre abolir estos desbordes, tanto en la antigüedad como hoy en día. En cuanto a los disfraces, la palabra disfraz procede de la voz freza= huella y la partícula negativa /dis/=borrar, quitar huellas. Es decir, el disfraz oculta el rostro de quien lo lleva dando rienda suelta a su verdadero yo.
Hay quienes siguen creyendo que el carnaval es sinónimo de descontrol. Lo sería, pero nos encontramos ante un mundo donde nada funciona como debería: medicamentos que en vez de curarnos nos mantienen vivos para mantener su gran negocio. Políticos que acceden a poder para enriquecerse a sí mismos empobreciendo a la sociedad. Medios de comunicación que en vez de informar mantienen a la gente frente a una farsa. Pero para contrarrestar todo esto está el arte incapaz de mentir. El arte sincero y testimonial, aún cuando no lo pretende. Ahí está la bofetada de colores llamada carnaval. Un artista es también quien ve en la plástica, la música, el teatro o la danza una vía para manifestar sus universos. El carnaval y su organización es un estímulo al talento emergente y a sus diferentes mani-festaciones artísticas. Los festejos de carnaval facilitan una experiencia auténtica y dinámica, que vinculan la manifestación artística con el acontecer diario, la historia barrial, lejos de la formalidad. El arte más cercano al público ávido de nuevas formas de hacer cultura. Estas iniciativas constituyen un medio eficaz para la promoción de derechos y ciudadanía, a la vez que estimulan el desarrollo de capacidades, promo-viendo procesos creativos en todo el barrio.
Les propongo ponerse en pausa en pleno festejo. Apagar el sonido de los tambores y quedarse con los colores y las líneas dibujadas en el aire por los cuerpos en movimiento. La energía de las personas cuando están en multitudes. Ese acto de rebeldía sigue siendo auténtico. Los carnavales no son para divertir a nadie. Son un acto de protesta, un hecho artístico involuntario. Ser feliz y reír es desobediencia.
Que no nos roben el carnaval.

 

Toulouse Lautrec.
Parte 1.
Vida y obra.


Por Andrea Doglia

Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa (1864 -1901), conocido como Toulouse-Lautrec, fue un pintor y cartelista francés, que destacó por la representación de la vida nocturna parisina de finales del siglo XIX.
Nació en el castillo de Albi en el seno de una familia de la nobleza. En su familia, como era habitual en muchas dinastías de la antigua aristocracia, muchos matrimonios se concertaban entre parientes para evitar las divisiones territoriales y la dispersión de la fortuna. Sus progenitores, eran primos en primer grado, la endogamia condicionó su salud. Padeció una enfermedad que afectaba el desarrollo de los huesos, su constitución ósea era débil y entre mayo de 1878 y agosto de 1879 sufrió dos fracturas en los fémures de ambas piernas, que le impidieron crecer más. Fue su salud quién fijó su destino. Al no poder compartir aficiones con su padre y no encajar en los estándares hetero normativos de la época se volcó al arte desde muy temprana edad. Rápidamente encontró también su gusto por la bebida y los excesos. Fue así que estimulado por su tío fue a estudiar a París y allí se despojó de sus raíces aristocráticas y halló su voz propia. Le atraían los cantantes y comediantes, la vida nocturna y le gustaba ridiculizar la hipocresía de los poderosos. La estructura tradicional de los pintores clásicos no conformaba a Toulouse, quién se consideraba un marginado de su propia clase social y de la cuál era evitado constantemente por su aspecto. Lo cuál va forjando la rebeldía de su temperamento aunada a un humor sarcástico. Mofándose de su entorno familiar y su gusto por los excesos y la Belle Époque hacen surgir sus propias ideas sobre futuro de la pintura. A diferencia de los impresionistas Lautrec no pintaba con gran cantidad de material si no que utilizaba una técnica llamada óleo al seco, disolviendo el óleo en gran cantidad de trementina. A menudo pintaba sobre cartón porque le daba miedo que sus pinturas vivieran más que él. En 1884 su padre decide desheredarlo por su fama libertina. Así es como comienza a pintar carteles, método que estaba surgiendo en la época, para promocionar lugares bajos. Él rechaza la técnica habitual de esta época y se inspira en la estampa japonesa con grandes planos de color. T.Lautrec llegó a vender obras y fue reconocido, si bien su popularidad radicó en sus ilustraciones para revistas y carteles publicitarios más que en la pintura. Representó la noche parisina despojada de las convenciones sociales que le permitió sentirse apreciado por su talento y su persona en sí. Con la franca creencia de que el arte podía liberarlo de las condiciones médicas y sociales en las que se veía envuelto, entendía la pintura como un modo de liberación. Sabiendo los riesgos que la fragilidad de su cuerpo y su prolongado alcoholismo, contrae sífilis, que finalmente terminaría con su vida. Tras varias internaciones las condiciones extremas vencen su salud falleciendo en 1901.

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Otra vez febrero, otra vez carnaval.

Por Andrea Doglia

El arte popular rebalsa de colores las calles del barrio. La vecina saca otra vez la silla a la vereda, toma un mate y sonríe cuando ve pasar algún niñx murguista con su traje de lentejuelas hecho girones. Esta noche ya no va a rezongar por los ruidos, va a convidarle un mate al que saca la basura fuera de horario y va a reír a carcajadas junto con el verdulero de la esquina cuando el hijo de “la de fondo” se pinte la cara y saque de su galera un murmullo de recuerdos para la “doña”. Esas noches en que volvemos a ser barrio gracias al carnaval.
El Carnaval trae al barrio un sistema cultural que resulta dignificante y trascendente pese a sus caracteres bufonescos. De tal modo descubre en esta gran catarsis colectiva un espejo de la condición humana donde se reflejan los signos y símbolos de la fiesta, el juego, el teatro, la manía, la terapia y la crisis presentes en un ritual que, desde el neolítico estaba vinculado con la fecundidad, la vida y la muerte. Como relata el antropólogo Daniel Vidart en su ensayo “Tiempo de carnaval”. Ahora retomemos la escena de la vecina y llevémosla al pasado, cuando los tambores inundaban las calles empedradas de candombes, pericones, cielitos, gauchos, pampas, ombúes, patios coloniales, bailes de salón, entierros y jugadores de bochas. Diversos artistas plásticos han plasmado una y otra vez este espíritu. Es así como estas escenas son evocadas en la obra de Pedro Figari Solari (1861 -1939) pintor, abogado, político, escritor y periodista uruguayo, una de las figuras más destacadas de la pintura latinoamericana, caracterizado por su estilo simple y pincelada resuelta. Con colores que recrean el pasado histórico y social de las tradiciones criollas rioplatenses. Como pintor intuitivo en su gesto y su uso de los colores vivos nos legó maravillosas obras donde se pueden observar la danza y la música en las calles coloniales.
«El alma en la nuca, el vientre altanero / Lejana, lejana la mirada de ensueño, ausente / nostálgicos de su paraíso virginal y lujoso, de fuego esplendente / se agitan convulsos, sensuales, religiosos, brutales, funerario, / en el paroxismo de un anhelo enjundioso, humano y torpe, incomprendido / que los embriaga y exalta, cautiva y domina / y hace presa en su entraña y su mente, su mente oprimida /(...) mientras las negras coquetas se bambolean (...)/ Fragmento de su poema Candombe, París, agosto de 1927.
Es así como en este febrero viajamos en el tiempo a las raíces del carnaval y su inclusión dentro de la cultura popular. Celebración pagana de lo divino, la exuberancia, el derroche que nos regala el arte y el barrio. Cada país, cada provincia, cada ciudad pone un fragmento de su alma y de su historia, unos pocos días al año se disfrazan de esos que somos abrigados al calor de los tambores y repiques para mostrar nuestro arte al mundo resuelto en un corso de barrio con alegría y carnaval.

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El nacimiento de Jesús en el Arte

Por Andrea Doglia

El Nacimiento de Jesús es uno de los principales temas que se conmemoran en el Año Litúrgico Cristiano, uno de los acontecimientos más populares que el arte plástico retrata al servicio de la religión católica. Distintas culturas separadas en tiempo o espacio tiene similitudes y una de ellas es la difusión a través de las obras de arte para condensar creencias sobrenaturales o metafísicas. No se trata de una idea original del catolicismo, el arte siempre se vinculó de manera estrecha con lo espiritual.

En la Biblia se encuentra poca información relativa al Nacimiento de Jesús. San Juan relata al principio de su evangelio como la Virgen María y José iban camino de Belén para cuando se produzco el Nacimiento del Niño. Otras fuentes para los artistas fueron los textos apócrifos que completan la poca información dada en los evangelios sobre el Nacimiento de Jesús. De ahí que los artistas se hayan inspirado abundantemente en estas versiones más detalladas y ampliamente extendidas.
Este tema ha sido retratado de diversas maneras en las artes, en las obras de grandes creadores como Rembrandt, Caravaggio, Tiziano, El Greco, entre otros. Los artistas que han abordado el tema se han popularizado por postales y calendarios.
Pero no siempre fue así. Hubo una época en la cual la magnificencia del estas obras llegaba a conmover al espectador en un profundo sentimiento de fé. En periodo renacentista y barroco de mayor auge, el nacimiento de Jesús permitió a los pintores destacarse con el trata-miento de la luz, ya que se representa habitualmente en una escena nocturna y establecer el cuerpo del Niño Jesús como un foco de luz espiritual. La innumerable cantidad de referencias simbólicas que se pueden observar en estas obras dieron pie al desarrollo de las iconografías que hoy son tan populares. Por ejemplo en el fresco situado en la Capilla Arena, en Italia, se observa en el cielo, encima del techo del pesebre, la Estrella de Belén, que condujo a los Reyes Magos, pero que Giotto pintó como un cometa, con su cabeza y cola. Los estudiosos refieren que lo anterior se debe a que el pintor observó el paso de dicho cometa en su aparición en 1301 por el cielo italiano, escena que le sirvió de modelo para la estrella de Belén.
En el período que va de finales del siglo XVI a inicios del XVII es de destacar la técnica que dan al tema dos pintores: El Veronés y El Greco. Ambos optan por alterar el punto de vista para situarlo en un plano de perspectiva.
En el Neoclasicismo que surgió en el siglo XVIII se retoma el tema con la intención de reflejar los principios intelectuales de la Ilustración en los temas cásicos.
Desde los hombres de las cavernas, pasando por los egipcios, hasta hoy en día el arte y lo espiritual van juntos. Pero la popularidad que alcanzó la festividad navideña se compone de todas las obras visuales creadas con la intención de ilustrar, suplementar y retratar en forma tangible las enseñanzas de esta religión.

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Artistas callejeros ilegales.

Por Andrea Doglia

La ciudad siempre ha sido un problema que ha nos ocupado desde que el humano decidió asentarse formando agrupamientos estables. El inicio del pensamiento urbano se suele situar por los estudiosos en las ciudades ideales de Platón y Aristóteles. Pero la ciudad no es sólo un objeto de estudio, no puede quedar queda reducida a la legislación que asola los lugares de uso público y escinde la convivencia, el ejercer el derecho a ser. Ser artista, y más precisamente, artista callejero.
El arte callejero se define como un conjunto heterogéneo de artistas que ejercen su modo de expresión en la vía pública, creando parte de la identidad cultural. Arte sin patrones, sin pagar entradas. Con esquinas y parques como soporte. Hoy quieren reprimirlo y penalizarlo. Los artistas callejeros se manifestaron frente a la Legislatura de la Ciudad en repudio a la reforma al Código Contravencional que cercena el derecho a trabajar y expresarse libremente en la vía pública.
Enmascarado un una modificación del Código Contravencional que abarca sancionar la violencia y acoso sexual hacia la mujer, proteger del uso del espacio público, evitar ruidos molestos y castigar el acoso cibernético, el oficialismo elevó a la Legislatura porteña un proyecto de reforma donde dicho Código agiliza el trámite de multas y penalidades. Mientras que para algunos estas modificaciones buscan lograr una regulación del espacio público, para artistas se trata de un nuevo ataque a la cultura y el derecho a trabajar y expresarse en la vía pública.
“Mediante esta reforma se reforzaría el accionar de las fuerzas represivas contra los artistas callejeros. Es una medida más del plan de guerra llevado adelante por el Estado contra los trabajadores, de la mano del acuerdo con el FMI”, señalan en un comunicado los artistas callejeros.
Parece que la molestia no la causa el ruido o la libre circulación. Si no el que no se cuente con esta autorización que exigiría el gobierno ¿Lo que molesta es la libre expresión?¿ O que el Estado no se quede con una parte minúscula de los ingresos que puede percibir aquellos que trabajan en la calle?
“A la precaria situación que vivimos los artistas, se le suma la ofensiva del gobierno para cercenar aún más los lugares donde poder trabajar y ejercer un mayor control sobre la calle y el espacio público”, señalan en el comunicado donde expresan también que: De aprobarse esta modificación, el Gobierno porteño podrá considerar ¨ruido molesto¨ cualquier manifestación de música y el arte callejero. Aceptarán denuncias anónimas, “lo que es directamente darle vía libre a las fuerzas represivas para arremeter a su antojo contra los artistas que nos encontremos trabajando en plazas, peatonales o cualquier lugar público”, señalan los artistas callejeros. ¨ En pocas palabras este texto se traduce en la criminalización de la cultura y a la represión lisa y llana de los artistas callejeros y el impedimento de ejercer el derecho a trabajar

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El teatro físico de Ilka Schönbein.

Por Andrea Doglia

Si yo los invitara a ver teatro de marionetas seguramente ustedes imaginaran un viaje por alta mar, con nubes de algodón de azúcar y bosques encantados donde corsarios y bandidos terminan ajusticiados por sus fechorías. Pero lejos de ese precepto naif está la inquietante obra Ilka Schönbein y su teatro físico abundante de mutaciones y objetos.
Ilka Schönbein es una es actriz, mimo, bailarina, titiritera, autora y creadora de máscaras y trajes alemana que reside en Francia. Comenzó su trabajo en Hamburgo con los gestos eurítmicos (Se conoce como euritmia al hecho de moverse de modo armonioso y buscando la belleza. Este movimiento sirve para expresar los estados de ánimo y por ello se transforma en un medio de comunicación) en una de las escuelas del espiritualista y filósofo Rudolf Steiner. Ilka Schönbein conoció a Albrecht Roser, y aprendió junto a él, durante dos años, la manipulación y la fabricación de títeres de hilo. Luego trabajó en varias pequeñas compañías alemanas. Hasta que decidió viajar y realizar espectáculos callejeros. Así creo una tragedia burlesca cuyos personajes germinan de un viejo estuche o de su propio cuerpo. El arte de Ilka Schönbein está profundamente marcado por el recuerdo del holocausto, el nombre yiddish de su compañía es en honor a el sufrimiento de todo un pueblo. El teatro Meschugge, que quiere decir loco (1992), le ha valió varios premios y reconocimientos. Sin embargo no abandona el formato alternativo por brincar a la fama. La convicción se refleja en su obra umbría como un arte que no sirve al patriarcado.
“Roi grenouille” (El rey rana) de 1998, inspirado en “La Princesse et le Crapaud” (La princesa y el sapo) de los hermanos Grimm; “Carne de mi carne”, espectáculo inspirado en “Por qué se cuece el niño en la polenta”, novela parcialmente autobiográfica de Aglaja Veteranyi; “La vieja y la bestia” Son algunos de los títulos oníricos y potentes de sus obras. Aquel que desee acercarse y maravillarse por la obra de Ilka Schönbein y sus metamorfosis los invito a ver los relatos de esta maravillosa artista en internet.
Sus fascinantes relatos narran sobre la turbación amorosa en toda su intensidad, la desesperación, a través de provocativas composiciones que crean su cuerpo y sus títeres. Abandonando todo pudor, cada cosmos de Ilka Schönbein es un retrato de las miserias humanas, que se exponen en las controversiales máscaras. La música melancólica, el color, la composición entera muestra con brava armonía la sombría violencia de mundo donde estamos inmersos. Las múltiples combinaciones de semblantes y prótesis que ha usado en sus espectáculos, el maquillaje lúgubre, el vestuario referente y simbólico es la clave de su mirada como artífice. Los alter egos de Ilka habitan este cuerpo propio y ajeno y nos dejan boquiabiertos frente a semejante despojo de caricias que nos despierta a cachetadas frente a la violencia que encarnamos en los rincones más oscuros e inhóspitos de nuestra sociedad.

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Siempre musa, nunca artista.

Por Andrea Doglia

En el marco de lucha feminista que transcurrió en el mes de marzo con el paro del 8M y las marchas multitudinarias en todo el mundo, veremos como a lo largo de la historia las mujeres han sido relegadas al rol de musas, vírgenes, olimpias y reinas. Visualizar a las mujeres artistas nunca fue conveniente para el patriarcado.
Un hecho artístico tan reconocido como la invención de la abstracción según los manuales de arte se la debemos a Wassily Kandinsky. Este es aún tratado como el precursor del arte abstracto y en realidad quien primero comenzó a desarrollar un lenguaje abstracto en su obra fue Hilma Af Klint en una serie de pinturas creadas en 1906. Claro que esto no transcendió ya que H.Klint suspendió su trabajo para asistir a su madre y no pudo retomar la pintura hasta 1912. Para eso entonces su nombre ya había sido borrado de la historia.
La gran cantidad de mujeres artistas y activistas que tuvieron grandes frutos en esta lucha. Mujeres poderosas que sus logros no transcendieron y pasaron a ser nombradas sólo como la mujer de, obviando sus obras geniales y limitándose a convertirlas en material anecdótico. Estos libros y manuales a la hora de hablar de mujeres artistas no se distinguen de cualquier revista farandulera. Poco hablan de técnica, uso del color o testimonio narrativo del arte. Si no los invito a hacer prueba y verán que se sabe más de los turbulentos romances de Frida Kahlo y los engaños de su marido que de la significación y relevancia de su obra. Cuántos de nosotros no conocemos la obra de grandes artistas como Laviña Fontana que consiguió pintar a otras mujeres desnudas a pesar que esa práctica estaba mal vista y su esposo se encargaba de la casa y asistía a su mujer como ayudante. Incluso obtuvo el mecenazgo de los Buoncampagni. O de Leonor Fini, artista argentina perteneciente al surrealismo.
Poco reconocida ya que su vida no estuvo ligada a la de ningún hombre. Rechazaba el surrealismo a pesar de que sus obras pertenecían a este movimiento y no tenía buen vínculo con André Bretón porque decía que este era un misógino. Ya que su obra trató temas como el matriarcado, mujeres andrógenos y lesbianismo, no es casual que sus nombres sean poco familiares. Artistas transgresoras que con sólo escoger el oficio de artífices ya transgredían las normas sociales. Rompiendo cliches de todo tipo.
Se ha popularizado un cartel con la imagen de olimpia con cabeza de gorila la cual dice “¿tienen las mujeres que estar desnudas para entrar en el metropolitano”? que menos del 3% de los artistas en dicho museo son mujeres pero el 85% de los desnudos son femeninos. Claro que algunas mujeres han logrado transcender con su arte, Camille Caudel, Luisa Roldán, Louise Bourgeois solo por nombrar algunas. Pero esta sociedad sigue estando lejos de equiparar la situación de género que ya es de emergencia mundial. Y el arte, expresión sensible y sincera de las almas no está a salvo de eso.

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Que el ajuste te valga.
 
Por Andrea Doglia

Desde el pasado diciembre la ciudad de Hurlingham se convirtió en testigo involuntario de la obra de ARTISTA ACTIVO.


Para los que no los conocen, es un grupo de artistas independientes, autogestivos y autoconvocados, que sensibles ante la impunidad, la represión, el ajuste, la reforma salarial, previsional y educativa, la manipulación de la información y la injusticia, decidieron manifestarse a través el arma y herramienta que los atañe: los diferentes lenguajes artísticos. Artistas plásticxs, músicxs, fotógrafxs, bailarinxs, actorxs y poetas unidos por el concepto del arte como modo de denuncia, elementos de reflexión y transformación social.
El pasado 28 de diciembre, conocido como el día de los inocentes, realizaron una performance en un recorrido que abarcó desde la plaza Ravenscroft, pasando por la estación de Ruben Darío hasta la estación de Hurlingham (corres-pondiente a tren línea San Martín). Se representó con ironía a una cautivadora Heidi brincado alegremente por los prados mientras su compañero, un gato de traje y corbata, promulgaba sus discursos repletos de furcios, mentiras y frases hechas. Al final de cada enunciado solo se podían escuchar carcajadas. Todo parecía una broma “inocente palomita”, las promesas de campaña se convirtieron en sus opuestos. Y los ajustados, arrastrados por el feroz dúo, atrapados en un gigantesco cinturón amarillo que ajusta y ajusta hasta unirnos a todxs en una masa amorfa de gente aferrados a sus pancartas, donde enuncian sus reclamos y esas frases que dan más miedo que risa. Ese pueblo argentino anónimo atrapado en el cinturón, con sus rostros desdibujados tras las máscaras de emoticones sonrientes. Esos ajustados somxs todxs: el anonimato es un primer paso a la universalidad. La presencia de cuerpo en performance y el símbolo de denuncia desenmascaran una única verdad: no soy quien estoy siendo ahora, pero podría haberlo sido al igual que vos, al igual que ustedes.

La performance o “ArtiVismo performático” como obra presenta un concepto que enuncia, denuncia y anuncia. Se centra en el hecho y no en el objeto. Permite hacer un pasaje de lo real de las ideas, a lo real de cuerpo y provocar un impacto volviendo lo oculto en visible. Si bien existe la performance de galerías y escenarios, el artivismo performático se manifiesta okupando el espacio público y en la cotidianeidad. El objetivo consiste en inquirir y poner a prueba a quienes movilizan y caracterizan a una problemática dentro de la vida ciudadana. Las respuestas y reacciones se va dando de forma espontánea alrededor de la creac(c)ión planteada.
Estemos atentos a las nuevas acciones de ARTISTA ACTIVO. Este arte provocativo y realizador puede sorprendernos a la salida del trabajo, cuando hacemos las compras o a la vuelta de la esquina, desviando nuestra mirada del individuo cotidiano y dándonos un shock de arte y cognición.
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El arte en la infancia

Por Andrea Doglia

Los pequeños instantes de claridad absoluta y de certeza que atravesamos en nuestra vida adulta, son muchas veces impulsados por las experiencias prácticas dadas en nuestra infancia. Las perspectivas personales, la suma infinita de subjetividades que nos formaron, fueron atravesadas por esta etapa. Muchas veces se le resta importancia a la enseñanza de arte en la educación, los procesos que se viven a través de una actividad como el dibujo, la pintura, la escultura, la danza, la música o el teatro llegan a ser vitales para el desarrollo de ser humano. Esto es fundamental en el proceso de aprendizaje: el niño aprende desde temprana edad a apreciar las cosas que lo rodean, a investigar sobre lo que ve, oye o siente, descubre y desarrolla su propio criterio para apreciar tanto producciones propias como ajenas. Este proceso de aprender, crear y apreciar la belleza es sumamente importante. La educación artística también desarrolla la percepción y la expresión de sus emociones y sentimientos, así como poder distinguir y apreciar de los otros, crear empatía.
Algo tan poderoso y transformador como el arte no se puede definir de una única manera. Definir el concepto de arte es subjetivo, si bien es una manifestación de la actividad humana mediante la cual se plasma una interpretación de la realidad mediante recursos plásticos, sonoros o lingüísticos, el arte se puede explicar desde distintas perspectivas. Pensándolo como una herramienta educativa, está lo más alejado posible de los cuadros que cuelgan en las galerías famosas y se vende por miles de dólares. El arte no es solo propiedad de académicos, adinerados, bellos o eruditos, cuando la verdad de arte, esa capacidad creadora, es tan libre en la infancia que apenas se puede dejar de crear, manifestar, sin que nadie les pida nada. El verdadero arte es el que nos invita a seguir creando ideas, condiciones, momento y reflexiones. No todo en el arte es objetual, sino que lo objetual es la consecuencia de un proceso creativo y empoderante.
¿Por qué entonces es fundamental el arte en la infancia? El arte estimula la curiosidad por aprender, fomenta el trabajo colectivo, favorece la creatividad y refuerza la autoestima. Fortalece las ideas, emociones, o cualquier expresión propia de los niños como su conocimiento e interpretación de la cultura, el arte, la política o la historia, desarrollando un pensamiento crítico para la construcción de una identidad social y de un trabajo comprometido para la transformación de la realidad. Cada arte tiene su lenguaje y modo de producción especifico, pero todas estas disciplinas acercan al niño a las experiencias que generan la conexión emocional necesaria para un aprendizaje significativo. Por eso el arte es una herramienta fundamental para la transformación social y nuestro desarrollo individual en su vida de adultos.