Artistas Activos

Espacio de expresión de Andrea Doglia

EL ARTE ABSTRACTO

El arte abstracto es una forma de expresión principalmente de las artes plásticas (pintura y escultura) que se diferencia del arte figurativo porque en lugar de representar figuras reconocibles propone un lenguaje propio e independiente de formas, colores y líneas. En otras palabras, el arte abstracto explora las formas que no son una copia de la realidad y proponen obras mucho más libres, cuya interpretación queda a cargo del espectador. Este estilo nació a inicios del siglo XX. El hecho histórico que sin duda cambió el rumbo del arte fue la invención de la cámara fotográfica. El arte ya no necesitaba copiar la realidad. Lejos de volverse obsoleto, el arte cual si fuera un ente se sintió libre de buscar su esencia.
Los primeros pasos por la exploración en lo que luego deriva en la abstracción se le atribuyen a artistas como James McNeill Whistler quien en su pintura Nocturne in Black and Gold: The falling Rocket, («Nocturno en negro y oro: el cohete que cae» 1872) le dio mayor importancia a en la representación visual total de la obra que en la representación de los objetos. Entre los primeros ejecutores o “padres de la abstracción” se encuentran los pintores Vasili Kandinski, Robert Deaunay, Kazmir Málevich, Piet Mondrian, Mark Rothko, Jackson Pollock, Jesús Soto, Carlos Cruz-Diez, Gerhard Richter y Joan Miró. Además los escultores Marcel Duchamp, Aexander Calder y Jean Arp. Los libros de Historia del arte dejaron de lado a Artistas como Hilda Af Klint que en 1906 ya había realizado obras abstractas.
Los abstraccionistas buscaban dejar atrás lo reconocible de las formas y perseguir el “arte puro”. La pintura abstracta es buscar la esencia del color y de la forma. La representación de sentimientos, de sonidos, etc. evocando el uso de los colores, las formas puras o pregnantes y/o líneas de una manera mucho más intuitiva y primaria. Mientras que en el arte figurativo está supeditados a una forma concreta, en la abstracción la esencia es el color y la forma.
Según "Arte Abstracto" de María Estela Raffino, a pesar de que el arte abstracto engloba una cantidad importante de tendencias, propuestas y estilos, pueden resumirse sus características en: - Una gran consciencia de las formas y los colores, utilizados a voluntad para escapar de la realidad concreta. - Las esculturas abstractas se apoyan en el principio de la tridimensionalidad y en la geometría, a veces dándole protagonismo al color. - Las pinturas abstractas proponen un lenguaje propio de forma, color y línea cuyas reglas pertenecen al artista. - Las obras abstractas exigen del espectador que se aproxime a ellas de modo intuitivo, menos tradicional.
El arte abstracto rompió con la necesidad de representar objetos concretos, dando cabida a los pensamientos y las nociones mentales más difusas. Algunas proximidades que el arte abstracto tenía con la música proporcionan un ejemplo de una forma de arte que usa los elementos abstractos del sonido y las divisiones del tiempo.

Saber separar o no. 

¿Saber que un artista admirado está vinculado con un caso de abuso, acoso, maltrato o discriminación nos permite seguir admirando su obra? Primero debemos definir qué es eso de separar la obra del artista. Es la posibilidad valorar la obra sin tener en cuenta la persona que la realizó, dejando de lado su ideología social y política y sin hacer una evaluación moral de la misma. Pero entonces de esto se dispara otra pregunta ¿la obra vale por si misma o vale el artista? Pensemos en las películas, libros, series que consumimos. ¿Sería lo mismo un cuadro de Jackson Pollock si no fuera un Pollock?
Pero esta introversión me lleva directamente a reflexionar sobre un término relativamente nuevo, la cultura de la cancelación, el dejar de consumir, seguir, ver o bloquear a alguien.
Ya hace un tiempo empezaron a surgir denuncias hacia personalidades del espectáculo, quienes creyeron que la fama serviría como escudo ante la justicia. Woody Allen, Roman Polanski, Louis-Ferdinand Céline, Michael Jackson, Paul Gauguin son algunos ejemplos. En un mundo donde la cultura de los abusos estaba totalmente naturalizada, el consumidor comienza a comprender que tiene el control de lo que consume.
Durante años consumimos como cultura lo que nos enseñó a odiar nuestros cuerpos, a reírnos del quién es distintx, a ceder frente a la presión social, a pertenecer a cualquier precio, etc. ¿Consumir entonces a un artista sabiendo que es un abusador o que hizo apología a aquello que dañó nuestra mente y alma o decir basta a esta situación? Acá quiero hacer una pausa y distinguir varios conceptos. No es lo mismo cancelar a una artista que cometió un delito que otrx que simplemente expresó su ideología.
Hace poco se planteó un debate con respecto a un pintor francés que fue un consumado pedófilo. Paul Gauguin (1848-1903) pasó los últimos 12 años de su vida en la isla polinesia de Hiva Oa, “cohabitando con niñas y adolescentes, engendrando chicos, y produciendo algunas de sus obras más conocidas” esto se cuestionó a pesar de que Gauguin “revolucionó el retrato”. Pero en una época de alta sensibilidad pública hacia cuestiones de género, raza y colonialismo hay museos que están reevaluando el legado del artista”, Gauguin “ha tenido sexo con chicas adolescentes y llamó 'salvajes' a los polinesios que pintaba”, recuerda un artículo de New York Times.
Lo más interesante me resulta como el público de a poco va comprendiendo que somos los consumidores los que hacemos a la industria y eso conlleva una responsabilidad. Nuestro consumo cultural también nos hace lo que somos y es doloroso cuando alguien que admiramos muestra una faceta que repudiamos. Duele darnos cuenta que esa canción que hasta ayer bailamos y cantamos a los gritos hace apología a un abuso, acoso o peor. Separar la obra del artista también es un tema político y fundamental ya que la sociedad está cambiando lo suficiente como para dejar de encubrir abusadores y eso no puede ser negativo, por más que le pese a la industria.

Vanguardias y arte político

Imagen: "La alegría de vivir"
Cuadro pintado en 1906 por Henri Matisse.
Título original Le bonheur de vivre.

Cuando hablamos del arte comprometido con lo social, nos referimos a una cruzada emprendida por el artista para colaborar mediante su arte al cambio de conciencia social. El sensibilizar al espectador llamando su atención sobre situaciones disruptivas e impulsando a practicar un pensamiento crítico y que asuma una responsabilidad social. Este término popularizado por los filósofos existencialistas significa amalgamar una proposición filosófica con la práctica de la misma con las consecuencias morales y sociales que implica. De esta forma, el compromiso es inherente a la experiencia artística e incluye el aspecto normativo y fáctico.
Si a vanguardia nos referimos, son obras experimentales que representan un empuje de los límites. En la primera mitad del siglo XX las grandes tensiones entre las potencias europeas generaron una gran persecución política hacia los artistas, gracias a la primera guerra mundial. Los artistas ya se habían dividido entre futuristas entusiasmados con su estilo provocativo, colores osados y pinceladas rápidas; dadaístas abrazados a lo ilógico con un toque cínico y los expresionistas intuitivos, defendiendo la deformación de la realidad para expresar un arte personal. Tras los años 1920 (época plagada de transformaciones y progreso) el arte debía sumarse a la modernidad. En 1930 una Europa ruinosa por los regímenes instaurados convirtió a los artistas en instrumentos propagandísticos. Aunque Mussolini mismo se vanaglorió de no haber entrado nunca a un museo, pudo comprender el poder que tenía el arte y lo utilizó. El colonialismo se mostraba triunfante y hacía énfasis en la subyugación de la mujer, el totalitarismo, la xenofobia y el militarismo, esto fue absorbido por los artistas cooptados por el régimen. Disciplinados, desarrollaron un arte enfocado en exaltar un futuro prometedor y un pasado ficticio. El poder se alimentaba con imágenes fáciles en conflicto con las vanguardias. El intento por ridiculizarlas era parte de una estrategia política donde se adulaba a un público poco conocedor y justificaba el regreso del “pasado glorioso”. Se los trató a los vanguardistas de subversivos. Como ejemplo de la degradación pública, hubo una exposición de “arte degenerado” en la cual se colocó obras de arte y esculturas africanas frente a trabajos terapéuticos de quienes padecían enfermedades mentales y hasta crearon un salón “erótico” donde se expusieron bocetos y apuntes confiscados a los estudiantes de Bellas artes. Así una gran parte de la población se convenció y los artistas en contra del régimen terminaron huyendo a otros países. Resultado de esto fue la chatura intelectual, la pobreza y el encasillamiento artístico contra los que reaccionaron con nuevas corrientes artísticas, cada vez más provocadoras. Pero con el tiempo la historia del arte olvidó fácilmente a los artistas oficiales y se quedó con las vanguardias, confirmando así el fracaso de los regímenes totalitarios en su declarada voluntad de restringir el arte.  

Federico, el poeta. 

Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros el 1​5 de junio de 1898. ​ Fue un poeta y dramaturgo español. Su gran talento lo convirtió en el prosista de mayor popularidad de la literatura española del siglo xx, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo.
De pequeño sufrió una enfermedad que le impedía correr y jugar como los demás niños, pudo caminar recién a los cuatro años. Probablemente esto afectó su carácter y su agrado por lo creativo. Esas horas de juegos quietos y soledad, alimentaron la imaginación y sensibilidad artística del niño Federico.
En 1909 su familia decide mudarse a Granada. Federico cursó estudios de bachillerato, Filosofía y Letras, Derecho y Música. Entre 1919 y 1928, vivió en la Residencia de Estudiantes, de Madrid donde conoció al pintor Salvador Dalí, al cineasta Luis Buñuel y al poeta Rafael Alberti, entre otros.
Salvador Dalí y Federico García Lorca vivieron una conflictiva historia de amistad, atracción y colaboración artística e intelectual que sigue generando debates y dando lugar a libros y películas. Descripto muchas veces como “un amor erótico y trágico” tal como explicó el propio Dalí en una carta en 1986, la amistad surgió a pesar de una clara disparidad de personalidades, ideas políticas y concepción artística. La fascinación fue mutua y eso quedó plasmado en la correspondencia que intercambiaron ambos y “Los putrefactos”: proyecto de Lorca y Dalí, inconcluso y abandonado, donde se esconden algunos de los aspectos menos conocidos de la relación entre los artistas. Una especie de caricatura de una época. Este proyecto marcó el final de su vínculo, pero a su vez esta obra es fundamental en la identidad de ambos artistas y dejó semillas de lo que se gestaría como parte de su retórica artística en uno y el otro.
La obra apasionada y precisa de Lorca. Su prosa hace temblar el alma microscópica de millones de lectores en el mundo. Sus palabras pueden sonar tajantes y filosas como una daga enterrándose en la piedra o envolverte en las minúsculas partículas del rastro brillante de baba que va dejando un caracol. Lorca logró remontar métrica, rima y ritmo con su hablante lírico de ensueño trágico y rebelde. Su obra entre farsas, comedias, tragedias, poemas, por donde se extiende un dramatismo y el realismo político, inspirado en temas como el amor, la infancia y la muerte. Con su estilo fuerte y sintético, armoniza signos y símbolos, por ejemplo, la luna. A veces representa la muerte, la fecundidad, la esterilidad o la belleza. Sus metáforas antónimas de la realidad y transmiten sentimientos entremezclados, al igual que en la vida misma.
Sus posiciones antifascistas y su fama le convirtieron en una víctima fatal de la Guerra Civil española. Murió asesinado un mes después del golpe de Estado. García Lorca fue acusado de ser espía de los rusos, homosexual y republicano, tres delitos penados con la muerte. Fusilaron a Federico el 19 de agosto y lo enterraron en una fosa común en un olivar cerca de Víznar.

El artista que hace suyas las lágrimas de los olvidados.

Por Andrea Doglia

Oswaldo Guayasamín (Quito, 1919 - Baltimore, 1999) fue un pintor, dibujante, escultor, grafista y muralista ecuatoriano.

El padre de Oswaldo era un indígena de origen quechua y su madre era mestiza. Oswaldo fue el primero de diez hijos y su condición artística se hace notar desde la infancia. A pesar de la oposición de su padre, ingresa a la Escuela de Bellas Artes de Quito. En su juventud durante una manifestación muere un gran amigo, hecho que marcará su visión. A los 23 años realiza su primera muestra individual. Su obra señala las injusticias de las cuales eran objeto los pueblos originarios, allí conviven el reclamo por una vida mejor y más justa, la historia y esperanza. Este mismo año migra a Méjico y se vuelve alumno de José Clemente Orozco, muralista mejicano. Orozco muestra en su obra gran compromiso a la hora de denunciar las injusticas de las clases marginadas, esto ejerce gran influencia en su estilo pictórico y subraya la importancia de un argumento que acompañe la obra.
Guayasamín entabla amistad con Pablo Neruda, quien lo invita a viajar para poder vivenciar aquellas situaciones que él desea plasmar en sus cuadros. Probablemente de aquí surge también la belleza de aquellos artistas que habitan la miseria y la abrazan, comprometiéndose con sus pinceles. Viaja por América Latina encontrando una sociedad indígena oprimida que vive grandes injusticias debido al sometimiento que durante siglos han ejercido sobre ellos. De este viaje surge una serie de obras Huacayñan, palabra kichwa que significa “El Camino del Llanto”. Cada una de las obras muestra el sufrimiento de los pueblos originarios utilizando una paleta de tonos ocres, tradicionales, morenas como la piel de su pueblo. En su segunda serie pictórica, “la edad de la ira” recuerda a la juventud de artista como luchador social y conmueve a los espectadores que directamente se enfrentan al gran sufrimiento de las guerras, la violencia y la injusticia social. En la tercera serie, “mientras vivo siempre te recuerdo”, Guayasamín dedica su obra a la maternidad secuestrada casi como un grito, una oración a las mujeres que desespera-damente buscan tener en sus brazos a los hijos que les ha arrebatado la violencia. Cambia la paleta oscura por una más clara como tratando de evocar una esperanza.
Ya en su madurez el artista sigue ganando premios y trabaja la pintura mural reflejando la historia de su país y del mundo, como espejos a los grandes recelos de nuestros tiempos. Su obra humanista refleja el dolor y la miseria de la humanidad. El artista nos dice que el arte no es un juego. Su pintura furiosa e irritante señala que todos tenemos sangre indígena, en nuestras venas o en nuestras manos. Reclama nuestra culpa y atención con amor como hacen los grandes pintores, dejando de lado la belleza vacía y cobarde, pintando por y para la gente, la más noble de las actitudes que puede tomar un artista.

Mobirise

Belleza y estructura.

La belleza es el resplandor de la verdad, y como que el arte es belleza, sin verdad no hay arte. Antoni Gaudí.

Por Andrea Doglia

Antoni Gaudí (1852-1926) fue un arquitecto español con un talento natural para la comprensión de la geometría y su conjunción con la naturaleza. Se destacó por su impecable técnica, optimización de materiales y el fusionar lo orgánico con lo funcional. Poseía una increíble capacidad de proyectar mentalmente sus obras. Incluso Gaudí incluía sus maquetas en el proceso creativo. Pocas veces hacía planos detallados de sus obras, realizaba una especie de “experimento” y colgaba cadenas de un tablero y a su vez agregaba pequeñas bolsas de arena para simular el peso que debía soportar cada una de estas piezas. Así comprobaba las formas de los arcos que debían tener sus construcciones (parábolas y catenarias).

Contestatario y provocador, en la universidad desafiaba constantemente a sus docentes, que no retaban su ingenio. Fue en el taller de su padre (calderero), donde llevaba años observando la construcción de formas mucho más complejas, que las bases de su conocimiento se forjaron casi de manera autodidacta. Venía de una familia trabajadora, esto condicionó su manera práctica de comprender los materiales. Para conocer a fondo el uso de la materia prima, aprendió diversos oficios con la humildad de quién abre su ventana para dejar que se cuele la luz. En su juventud en Barcelona, conoce los preceptos de Marx y a Engels, teniendo plena conciencia de los conflictos obreros que surgían en la nueva urbe y el capitalismo naciente. En medio de esta situación Gaudí insistía en la utilización de la naturaleza como modelos de arquitectura, la base de la energía del cosmos. Promueve estas ideas, para él la naturaleza es la gran maestra.

Su gran capacidad creativa hace que lo estructural y lo funcional no deje de lado lo decorativo. Amalgaman hasta el más mínimo detalle, integrando trabajos artesanales que él mismo había aprendido a realizar. Incluso introdujo técnicas innovadoras, como su famoso trencadís (cerámica reutilizada). Pero lo más abrumador no son las formas esculturales que te hacen fantasear con recorrer la inmensa columna de un dragón, la cola de una sirena o tejados que parecen a remolinos de merengue en una confitería. Si no que esto fue logrado con la cantidad óptima de material e impecable técnica.

Gaudí realizó la mayoría de su obra en Barcelona. Trágicamente a lo largo de su vida se ve acompañado por la muerte, lo cual le dio una gran fortaleza espiritual. Pero su vida social menguaba. Al salir de su taller fue atropellado por un tranvía. Su aspecto descuidado hizo que lo llevaron a un hospital donde no pudieron darle los cuidados adecuados. Al despertar Gaudí, lo reconocieron y quisieron trasladarlo a otro hospital, pero él se negó, “déjenme aquí, con los pobres”. Falleció por las lecciones que le provocó el accidente poco tiempo después. Sus restos fueron despedidos en un funeral multitudinario. Dejando inconclusa su más grande obra. 

Las expresiones prehistóricas del arte.

Por Andrea Doglia

El arte se inició junto con el hombre. Se podría decir que es una auténtica expresión del ser humano, ya que nace desde su necesidad y su capacidad de crear. Las primeras manifestaciones se remontan al año 40.000 a.C.
El arte primitivo era una forma de relacionarse con el mundo y la imperiosa necesidad de poseer la naturaleza; inmensa e inexplicable, amenazante y pavorosa. Para que el arte exista no basta con que el producto, sino que hizo falta una cuota de fe. Esta expresión era una visión sensible del mundo imaginario o real a través del arte.
Las pinturas más antiguas llamadas parietales o rupestres fueron realizadas en cuevas, donde habitaba el hombre primitivo. Pero me resulta mejor plantearlo como un interrogante, el por qué. Obviamente no eran una decoración o una necesidad de expresión como la que tienen los humanos hoy en día, sino que cumplían una función mágico religiosa. ¿Qué significa esto? Que la realización de los dibujos en piedra, las esculturas, la cerámica y hasta la arquitectura nacieron frente a la imperiosa necesidad de la elevación espiritual. El cultivar sus almas y encomendarse algo superior, algo mágico. Y esa era justamente la función del arte en este período, formaba parte de los rituales realizados por un chamán y líder del clan. Entonces el arte era una expresión de deseo y la realización de la magia a la vez. Y de aquí se desprende todo el análisis de su forma. No solo las pinturas se encontraban en las grutas, sino que solían estar en rincones más recónditos de las mismas, aprovechando el relieve de las piedras para dar sensación de volumen. Se mezclaban las figuras de animales siendo atravesados por lanzas y deidades. Los ocre, pardo, rojo y negro daban forma a las figuras para favorecer la caza.
Mientras que la escultura más antigua data de finales del paleolítico superior y se trata de pequeñas figuras femeninas de forma romboidal, con rasgos humanoides apenas destacados, pero acentuando las caderas y el vientre abultado que seguramente fueron creados para proporcionar fertilidad y así garantizar la supervivencia del clan.
La cerámica aparece ya mucho después, en el período neolítico. Platos y cuencos con decoraciones realizadas por incisión o relieve. Con pinturas en diseños geométricos y espiralados.
Si hablamos de arquitectura, las primeras construcciones corresponden al período neolítico. Se componían de grandes bloques de piedra que variaban entra los dólmenes (construcciones funerarias) y los menhires que eran diedras clavadas verticalmente agrupadas, a veces en línea y otras en círculo. Stonehenge es un monumento de inmensa popularidad. Su diámetro es de poco más de 100 metros y se calcula que haya sido construido entre los años 3100 y 1600 a.C., final del Neolítico y el comienzo de la Edad de Bronce. Su jerarquía se debe a los interrogantes que despierta, especialmente por lo complejo de su arquitectura. Excede los límites de los conocimientos que tenemos hoy en día de esta manifestación artística. 

La William C, el horizonte era la cumbia

Por Andrea Doglia

La William C es una banda de cumbia fusión oriunda de Hurlingham. Este proyecto comenzó a gestarse en 2016 y recientemente finalizaron su primera gira por la costa atlántica. Latinoamérica baila cumbia, desde la Patagonia hasta el norte de México, es el ritmo más difundido y hace 70 años viene viajando de la mano de lo marginal. Trayendo alegría a aquellos lugares donde es difícil encontrarla. Estos amigos se reunieron con la excusa de hacer un taller de percusión, un día cualquiera alguien llevó una guitarra y comenzaron a sonar las cumbias. Así germinó este proyecto autogestivo y cooperativo. De entre los géneros musicales que se acariciaron en los primeros ensayos, sonaron batucada y candombes pero fue la cumbia la que arrebató sus musas para formar la William C.
La cumbia es un ritmo tradicional colombiano. Sus raíces provienen principalmente de la música indígena y africana, producto del mestizaje cultural. Zamba con un soplo de fusión entre la melancólica flauta indígena y la impetuosa resonancia del tambor africano. Este ritmo popular fue mutando según la cultura local, Hurlingham no fue la excepción. Sumando instrumentos no tradicionales como charango, saxo, trombón y teclado crearon su estilo propio. Pero lo percusivo permaneció fiel a su identidad cumbiera. Con las influencias que aportó cada integrante la William C se agregó ritmo de rock, murga, jazz y rap. El repertorio fue progresando y nacieron sus primeros temas propios, como “la jarra” y “la florcita”. En sus comienzos fueron “el Frente Cumbiero de Villa Alemania” y “Hasta la ouija”. En su primer show el repertorio era tan acotado que tocaron su canción más popular 4 veces e hicieron el resto de sus canciones por segunda vez a pedido del público que no podía dejar de bailar. El primer boceto de su tema original “la jarra” surgió esa misma noche de manera colectiva cuando se preparaban para salir al escenario.
Fue durante este verano que el grupo concretó su primera gira de manera totalmente independiente. Una gacetilla, innumerable cantidad de mails y llamados telefónicos lograron conseguir lugares donde tocar. Entonces se sumó a la banda el sonidista, Martín Yamevo, quien aportó el equipo necesario para la gira. Iniciaron con sólo 4 fechas programadas y terminaron con más de 15 presentaciones en un lapso de 15 días. El público amigo, familia y colaboradores como Vera y Sonia Concilio, Diego Correa y Brian Guigón inspiran a esta banda de cumbia rejuvenecida. Esto no fue casual, una estética cuidada y la temática de sus canciones apuntan a un público diverso que constantemente se multiplica. “Acariciar la fama”, describen los chicos a ese sentimiento cuando salen tocar por la playa, los clubes o las plazas con sus camisas floreadas. “La gente paraba la oreja, levantaba la cabeza y hacía palmas”. El ritmo de fiesta popular, el recuerdo de los paisajes donde voy pintando historias tienen una música de fondo, dicen por ahí que bailando cumbia se amanece.

Teatro comunitario,
lo poético de lo colectivo.

Por Andrea Doglia

El sábado 16 de noviembre se estrenó en el teatro del Centro Cívico Cosmopolita de Hurlingham la obra teatral “Desde Paso Morales hasta acá” escrita e interpretada por el grupo de teatro comunitario MEREQUETENGUES de Hurlingham. La historia del Pago de las Conchas va realizando un recorrido histórico de nuestra cuidad y su crecimiento desde la creación del Hurlingham Club, fundado en las tierras de John Ravenscroft para encontrarse con sus compatriotas en 1885. Este lugar se llamaría Hurlingham como su club homónimo en Londres y allí situamos el comienzo de nuestra aventura. La gestación de los clubes barriales, los cambios en nuestra arquitectura, urbanismo e industria modificaron la vida de sus pobladores, marcaron un antes y un después en la construcción de nuestra comunidad, donde los protagonistas son siempre los vecinos. Este grupo de actores amateur dirigidos por Mora Gabaroni y Costanza Ferrer comenzó a gestar la obra en el 2014 y cuenta con un elenco de más de 20 artistas, músicos en vivo, una escenografía impecable realizada por los artistas locales Gabriel Sanchez, Julieta Sañudo y Victoria Boccasinni, y la colaboración de un equipo integral de asesores, diseñadores, productores y vecinos.
¿Pero qué es el teatro comunitario? Es una expresión artística realizada desde la comunidad y para la comunidad, donde los vecinos se convierten en responsables de contar su propia historia. La identidad y memoria de la sociedad se plasma en una obra donde nos identificamos con la crónica que es el relato colectivo. Bajo el precepto de que no importa de dónde seas oriundo, la historia te atraviesa y te forma. Esta mirada lejos de los manuales y los museos rompe las barreras a las que estamos acostumbrados. Tanto en el teatro como en la hagiografía de nuestra nación, solemos sentirnos simples espectadores, pero este género teatral nos deja del otro lado: personas de todas las edades se reunen sobre el escenario y se unen como comunidad. Desde una noción inclusiva y participativa del arte, más amplia a la que estamos acostumbrados, brinda la posibilidad de cuestionar de cerca nuestro propio barrio, tomando la licencia de vivirlo desde adentro. Como parte de la voluntad colectiva de comunicarse, el arte es agente de transformación social con la convicción de que el desarollo creativo nos da la oportunidad de mirarnos de otra manera. Es autoconvocado y autogestivo, y su búsqueda estétíca aborda tanto la comedia como la tragedia, lo póetico de lo colectivo. La expresión artística permite desarrollar un verdadero crecimiento personal que a su vez genera modificaciones en la comunidad. La cultura popular es la que gesta la creatividad del pueblo, al contrario de las habituales actividades promovidas por nuestra realidad neoliberal que suelen estimular el individualismo y la competencia. En cada plaza, en cada escuela, club barrial, o centro cultural, los vecinos pueden reunirse y actuar.

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Lo terapeútico en el arte

Por Andrea Doglia

En estos momentos de confinamiento llegamos a sentirnos aburridos, desa-nimados o apesadumbrados. El arte terapia puede ser una herramienta para desarrollar la creatividad y evadir el tedio. Además de ser una manera positiva de cuidar la salud mental y emocional.
El arte terapia es una alternativa en la que, a diferencia de una tradicional, se emplea como principal método de comunicación la creación artística. El proceso creativo sirve para la exploración de los sentimientos y la resolución de los conflictos.

El proceso creativo ayuda a liberar la expresividad, efectuar cambios y resolver conflictos. A su vez, nos permite desarrollar habilidades, elevar nuestra autoestima y autoconciencia, mejora la comunicación, la flexibilidad cognitiva y la focalización de la atención. Transformando, reviviendo y sublimando experiencias para poder sanarlas. Beneficia la catarsis estimulando las emociones contenidas, por medio del arte. Ayudando a proyectar el mundo interno por un medio tangible. Explorando más allá de lo evidente, ayudando a darse cuenta.
El arte terapéutico no solo es para niños, quienes tienen un lenguaje más limitado para pronunciar sus sentimientos. Expresarse mediante ejercicios artísticos les resulta más natural y liberador. Sabemos entonces de la importancia del proceso artístico en la infancia. Pero qué pasa cuando vamos creciendo. Ya en la adolescencia se comienza a ejercer un control más riguroso de la motricidad y las técnicas desarrolladas, el dibujo se estructura. Va perdiendo esa espontaneidad y particularidad.
En la adultez, la mayoría termina abandonado esta práctica, al menos de un modo habitual.

Sin embargo en los últimos años se comenzó a reivindicar sobre lo terapéutico al momento de colorear.
Una situación de confinamiento y reclusión social como la que hoy atravesamos puede afectar nuestro ánimo. Sobre todo en una entorno donde, a las circunstancias, se le suma el miedo y la incertidumbre. Hay quienes la reclusión les afectan de una manera más profunda. Es necesario prestar atención a quienes sienten con mayor peligrosidad la pandemia. El arte también nos ayuda a observarnos, comprendernos y contenernos los unos a los otros. La estadía dentro de nuestro propio hogar, con la familia nuclear o en soledad nos hace padecer reacciones que se veían atenuadas en otras circunstancias.

El miedo es una sensación natural y hay que validar que esa es una emoción esperable. Hay que estar atento para saber cuándo esto es difíciles de controlar. Y eso parte de un autoconocimiento con respecto a la intensidad de nuestras emociones. Observar y escuchar a conciencia. Situaciones traumáticas e intensas nos llevan a paralizarnos en vez de buscar soluciones. Huir ante una situación de amenaza sería una reacción habitual.
Pero como no es posible hacerlo físicamente, pongámonos frente a la emoción, que nuestra mente viaje. Canalicemos la rabia y el tedio reconociéndonos como almas creativas.

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Pinceladas de Brasil

Por Andrea Doglia

Tarsila do Amaral
(1886 - 1973) fue la pintora brasileña más re-presentativa del movimiento modernista de su país, la antropofagia cultural, el cual plantea una corriente del modernismo brasileño a partir de la segunda década del siglo XX.
De la asimilación simbólica, de la cultura occidental, es la incorporación de la otredad, en este caso la cultura del conquistador, a través de la metáfora del comer.
La cultura brasileña, gracias a máxima exponente, Tarsila do Amaral popularizó este movimiento artístico y lo convirtió en patrimonio fundamental de su país. Su excepcional obra, en la que el cubismo se mezcla con imágenes primitivas brasileñas explotando en vivos colores, la han convertido en el principal estandarte del arte brasileño; pero también en un icono popular, gracias a las películas y series de televisión que se han producido acerca de ella.
En su cuadro “Abaporu” de 1928 Tarcila inauguró el Movimiento antropofágico en los artistas plásticos de su país. “Quiero ser la pintora de mi país,” escribió Tarsila en una carta a su familia en 1923.
La artista procedía de una familia perteneciente a una clase social aburguesada que desalentaba a las mujeres a continuar su educación. Brasil era en ese momento un país poscolonial que buscaba su propia identidad.
Tarsila comienza a trabajar en el taller del escultor sueco William Zadig y en los años siguientes estudió dibujo y pintura con el maestro académico Pedro Alexandrino y más tarde con el artista alemán George Elpons. Pero no fue hasta los años 20, cuando emprendió varios viajes entre São Paulo y París, que se sumergió en la vanguardia europea y comenzó a construir una red artística intercontinental, desarrolló técnicas influenciadas por el cubismo. La inquietud por representar a su país y un lenguaje visual prácticamente sin precedentes en pintura y dibujo, convirtiéndose en la pionera del modernismo en Sudamérica.
De vuelta a Brasil formó el llamado Grupo de los Cinco, que defendía las ideas de la Semana de Arte Moderno y se colocó al frente del movimiento modernista en el país. Su objetivo es la liberación de la dependencia intelectual de Europa proveniente de la época de la conquista. Esta forma de vanguardia amalgama lo mejor de las nuevas corrientes artísticas europeas con una mirada sincera a los orígenes brasileños, a la esencia propia de su pueblo. Mezclando elementos tan dispares como el cubismo y el tropicalismo, la pródiga vegetación y los colores vivos y alusivos a la bandera del Brasil. Cargando de simbolismo y fantasía las composiciones de sus obras.
En 1926 realizó su primera exposición individual, en la Galería Percier, en París. Entonces, sus obras adquirieron fuertes características primitivistas y nativistas. En 1933, pasó a desarrollar una pintura más conectada a temas sociales. Continúo trabajando muchos años y nunca dejó de buscar el arte que fuera la voz de su tierra. La liberación alegórica en formas y símbolos pintados por Tarcila.

De lo esotérico a lo desconocido

Por Andrea Doglia

Xul Solar nació el 14 de diciembre de 1887 en San Fernando (Buenos Aires) y su personalidad polifacética lo distinguió de entre los otros artistas de su época. Este filólogo, políglota, astrólogo, inventor y pintor fue un inquieto y particular artista. Fue en 1913 donde comienza un viaje que cambiaría el rumbo de su vida para siempre. Viajó en un barco de carga hacia Oriente pero terminó desembarcado en un pueblo Mediterráneo. Pasó por Francia, Inglaterra, Alemania e Italia. La primera guerra mundial, su amistad con Emilio Petorutti y muestras pictóricas con artistas reconocidos dieron rumbo a la obra de este artista. En 1924 vuelve a la Argentina y en 1946 se casa con Micaela Cardenas. Allí comenzó a estudiar de manera paciente y silenciosa las religiones y la filosofía, con fuertes inclinaciones hacia la astrología. Su inquietud revela el sentido de la armonía universal y la unidad del cosmos. El curso del universo y la vida humana. El macrocosmos y el microcosmos como núcleo de todo principio religioso. Xul Solar desafía permanente la realidad cotidiana oponiéndose a un mundo limitado. Su profundo amor por su familia y amigos, el semejante, el otro lo unía a los demás, denotaba su bondad y modestia e hizo que todos aquellos que lo conocieron lo describieran como un amigo entrañable, un excéntrico amable. Si bien su pintura fue bien recibida por las críticas no llegó a ser popular entre sus contemporáneos. Estaba por fuera de cualquier límite de calificación. Al examinar un mundo que era aceptado y representaba todo lo que para él era inaceptable, su obra fue el reflejo de un trabajo íntimo. La búsqueda del dominio de su propio mundo espiritual. La no aceptación de los límites de la realidad empírica y las propuestas pictóricas del artista reflejaron la esencia de su obra. No se puede apreciar una obra de Xul Solar sin contemplar su alma. Sus pinturas plagadas de simbología religiosa y palabras significativas. La figura humana misma adquiere un significado simbólico al prefigurar lo que ya existe en la creación. La figura de la serpiente, representación en todas las religiones y filosofías como las fuerzas primitivas, aparece casi obsesivamente en su obra. El color, la transparencia, la línea y la forma no buscan un simple efecto visual si no que tienen una repercusión más honda. Cargadas de un sentido mítico religioso. El artista que trabajó en pequeños formatos, utilizó acuarelas, témpera y muy poco óleos. Si bien su obra conservó siempre ciertas características esenciales. Se manifiesta en 3 períodos que no representan diferencias de contenidos si no de una ruptura con las formas o expresiones anteriores. Como artista fue un poeta visual que utilizó la imagen como fuerza comunicativa. Quiso dar una explicación esotérica a este mundo. El presente absoluto no era para él más que la encarnación del tiempo de vivir del hombre. Falleció en el delta del Tigre el 9 de abril de 1963.

El color y la emoción

Por Andrea Doglia

La psicología del color es un campo de estudio que está dirigido a analizar el efecto del color en la percepción y la conducta humana. Tiene muchas aplicaciones y seguramente una de las más conocidas sea el marketing.
Desde tiempos inmemorables el arte también a utilizado los colores como elemento simbólico, de referencia o ambientación, así como el diseño, la arquitectura, la moda, la señalética y la publicidad .
El precursor de la psicología del color fue el poeta y científico alemán Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) que en su tratado “Teoría del color”, propuso que el color, depende también de nuestra percepción, en la que se halla involucrado el cerebro y el sentido de la vista. De acuerdo con la teoría de Goethe, lo que vemos de un objeto no depende solamente de la materia; tampoco de la luz, como plantea Newton, sino que incluye a una tercera condición que es percepción del objeto. Así es la subjetividad implícita en esta concepción se comenzó a estudiar y categorizar.
Los colores tienen variadas interpretaciones y significados en cada cultura y contexto. Por ejemplo culturas antiguas hicieron del azul un color relacionado con la divinidad. Los egipcios lo ligaron con la "verdad", por lo tanto con sus dioses. En el Bizancio se lo relacionó con el color propio de Dios. Para Pablo Picasso el color azul estaba ligado íntimamente con la tristeza. Mientras que en la actualidad el color azul se relaciona más con la seriedad, el saber y la veracidad. ¿De aquí surgirá que es el color favorito de los trajes?
El color influye en el estado de ánimo y los creativos dominan hábilmente este campo. Las empresas cuando diseñan sus logros y toman en cuenta los colores que van a emplear, la decoración de un espacio o un empaque influyen directamente en nuestra percepción del mismo y nuestras decisiones de consumo. Dicen por ahí que “si no usas el poder del color en tu vida, él te va a utilizar a vos”. Muchas de las decisiones que tomamos día a día se ven influenciadas por el color. Nuestro cerebro es capaz de asociar y procesar formas y colores en nuestra memoria, es así que cuando vemos innumerables objetos en un color determinado nos remite automáticamente a una emoción.
Vivimos en un mundo lleno de color, pero en el arte la psicología del color no cumple esta función. En el arte remite a los colores de manera más natural, a su origen o procedencia. Basta con observar una obra de Gustav Klimt y los opulentos dorados, una obra de Degas y ese blanco etéreo de los tutus que pareciera hacer flotar con inocencia, virtud y pureza a las pequeñas bailarinas, o el verde natural, sedante y fresco de los jardines de Monet.
El color es parte fundamental de nuestras vidas, no solo habla de las emociones del artista si no que forma parte de un relato mucho más profundo de lo que podemos comprender a simple vista.
“Hay cosas en el color que surgen en mí mientras pinto, cosas grandes e intensas” decía Van Gogh. Y tenía razón. 

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Alebrijes, guías entre los sueños

Por Andrea Doglia

En los primeros días de noviembre el pueblo mexicano tiñe los blancos huesos de colores para honrar a sus antepasados. Diametralmente opuesto al Halloween, esta celebración no habla de jugar con los miedos, sino de volver a reunirse con nuestros antepasados; legado ancestral de la culturas prehispánicas. Ante semejante despliegue de color y emotividad, el arte no podía permanecer indiferente, así nacieron los alebrijes.
El día de muertos se popularizó a partir de la película “Coco” de Disney Pixar. Allí aparecen los alebrijes, criaturas alucinantes que guían y protegen a cada difunto.
El artista a quién se le adjudica su invención es Pedro Linares López, cartonero de oficio. Cuentan que cuando él tenía 30 años, se enfermó y perdió la conciencia cayendo en un profundo sueño que le revelaría unas criaturas extrañas cambiando su destino. Enfermo y sin atención médica, inconsciente, soñaba con un lugar excepcional, un bosque. Sentía que todo estaba en calma, no experimentaba dolor alguno. De repente, los animales se convirtieron en criaturas extrañas, parecían mezclar su morfología entre sí. Don Pedro vio un burro con alas, un gallo con cuernos, un león con cabeza de perro que gritaban al unísono una sola palabra: ¡Alebrijes! Siguió caminando por un sendero, vio a un hombre y le pidió ayuda para salir de allí. El hombre le respondió que él no debía estar ahí todavía y que siguiera caminando. Pedro corrió hasta que quedó frente a una ventana estrecha por la que se escurrió, momento en el que despertó durante su propio velorio. Don Pedro estaba totalmente recuperado y quería compartir con otros lo que había visto en sus sueños, aprovechando su habilidad de cartonero, moldeó esas figuras y las pintó con colores brillantes.
A lo largo de su vida Don Pedro honró las tradiciones que había adquirido de sus ancestros y aportó una invaluable creación al arte mexicano. Realizó numerosas muestras, tanto en México como en el extranjero. Trabajó dieciséis horas diarias hasta un día antes de su muerte, el 26 de enero de 1992, a los 86 años. Hay otra versión de la creación de estas criaturas, el pintor mexicano José Antonio Gómez Rosas, tenía el encargo de realizar telones para un baile de máscaras, y le pidió a Pedro parte del trabajo. Linares le preguntó al pintor cómo hacerlo y este respondió: “toma un Judas y ponle cola y alas de murciélago”. En 1936 Linares comenzó a diseñar figuras extrañas y coloridas con alas, cuernos y colmillos. Pedro Linares recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes 1990 por su gran trayectoria artística. Desde el año 2007 el Museo de Arte Popular realiza el Desfile de alebrijes monumentales conocido como Noche de los alebrijes.
El paso hacia la muerte es un momento mítico que ha generado temor e incertidumbre por muchos años. La presencia de un espíritu guía frente al último viaje, al igual que en este mundo terrenal, toman la forma de los seres más puros, inocentes y fantásticos, los animales.

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ISIDANGA, retrato de un espíritu indoblegable. 

Por Andrea Doglia

La pintura de Evelyne Joyce McCrea (1905-1987) y el retrato de una joven de la tribu Xhosa. Obra representativa de la cultura africana. El arte, nuevamente testigo innegable de su propio tiempo, nos dejó el retrato de esta mujer con piel de ébano, expresión severa y mirada melancólica.
Isidanga es una palabra tomada de la lengua bantú; significa "castidad". Pero esta obra no era el retrato de una joven que llegaba al matrimonio sin haber tenido contacto sexual previo sino que habla de una mujer fuerte con la pureza de sus convicciones materializadas en una pintura. Muchas culturas otorgan la gran importancia al concepto de virginidad o castidad. Sin embargo la joven mujer africana del retrato acababa de ser madre. Aunque hay quienes comparan este retrato con “la Virgen María” a raíz del título de la obra, la pintura no retoma esa misma idea, sino todo lo contrario, alejándose del concepto púdico. El lazo banco parecido a una corbata que lleva en el cuello, es un ikhubalo, es un amuleto para las madres que amamantan. Claro que no en todas las culturas se considera el concepto de castidad de la misma manera. La mayoría de las culturas occidentalizadas plantean una relación entre religión y sexualidad que implica una moral sexual conservadora. Mientras que hay otra mirada que plantea la castidad como la integridad de las fuerzas de amor y de vida que se han depositado en la protagonista de nuestra obra. En este caso se lo retrata como quién habla de la pureza del alma. Aunque esto pareciera ser más una sensación de la artista que un pensamiento colectivo y/o cultural de sus contemporáneos.
El turbante de tela de lana “sitafu” y su bufanda llamada “ignosha” la identifican como integrante de la tribu Xhosa. Esta tribu, a partir del siglo XIX, fue en gran parte trabajadora de la industria africana, y se involucró prontamente con los movimientos de emancipación en contra de las clases dominantes, integradas en su mayoría por británicos y holandeses. Justamente la artista Evelyne Joyce McCrea escapaba del movimiento barroco holandés y por el clasicismo inglés. Su estilo emulaba los últimos trabajos de Paul Gauguin, quien retrató la cultura nativa Polinesia con admiración y respeto. El enfoque de la artista es análogo. Mc Crear realizó esta pintura entre 1935 y 1936, época signada por una creciente ola de protestas de la población africana que fue reprimida con brutalidad por un gobierno conservador y desalmado. Los liberales de la región se rebelaron contra esto y reflejaron el proceso social en las artes y la literatura. Pinceladas en tonos rojizos, azules y terracotas, con los aloes florecidos de fondo es mucho más de lo que aparenta. Es la mirada de quienes se resistieron a un liberalismo que avaló la discriminación social y la negación de los derechos civiles.
La pintura se encuentra en La Galería Nacional Izico de Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Testigo de su pueblo y su historia

El artista del que hablan los poetas. 

Por Andrea Doglia

Mark Zajárovich Shagálov, mejor conocido como Marc Chagall (1887, Bielorrusia, Imperio Ruso - 1985, Francia) fue un artista plástico francés de familia judía lituana, nacido en Bielorrusia. De carácter optimista y sensible. Su estilo es peculiar, plagado de ideas inusuales, ambientes mágicos y mundos misteriosos. Realizó pinturas y obras de diversas disciplinas: cerámica, vitral, grabado e ilustración. Es uno de los precursores del modernismo, sus obras se encuadran en varios estilos modernos, especialmente surrealismo y cubismo. Sin embargo él nunca trabajó la abstracción y logró escapar de las vanguardias. Aunque tiene muchos elementos del cubismo, no se puede clasificar puramente como tal, debido a la temática y la utilización del simbolismo. En palabras del propio artista: "Para los cubistas, una pintura era una superficie cubierta con formas en un cierto orden. Para mí una pintura es una superficie cubierta con representaciones de cosas, donde la lógica y la ilustración no tienen importancia”.
La vida de Chagall fue interpretada más de una vez como una gran historia de amor. Amor hacia la pintura, hacia su mujer, amor hacia sí mismo (ya que él nunca dejó de hacer lo que quería). Su lucha fue incluso contra su familia ya que su madre no quería que él fuese pintor. Su padre era pescador y como judío vivía en un gueto, el cual tenía sus propios requerimientos, entre ellos el trabajo que podía desarrollar. Pero él estaba enamorado de su cultura, nunca renegó de la misma, lo que se reflejó en sus obras pobladas de temática simbólicas, en el uso del color e incluso la perspectiva (utilizando figuras de distintos tamaños) y sus composiciones donde fusiona los elementos de mayor carga emotiva de su niñez, el entorno rural, el origen y diversidad de la vida, con optimismo y entusiasmo. Aun así sus obras escapaban de lo cotidiano y al mismo tiempo lo utilizaba para hablar de cosas mucho más profundas y elevadas. Vivió la Primera y Segunda Guerra Mundial en carne propia, esta última provocó su huida a Estados Unidos en 1941, ya que fue considerado como objetivo nazi, tanto por su origen judío, como por su estilo arte considerado "degenerado" para el régimen alemán. En Estados Unidos se estableció en Nueva York, allí fue reconocido como un grande de la pintura. En la guerra y sus horrores, Chagall se aleja tanto de la realidad con su magia y lírica que es considerado “el más poeta de los pintores”.
Finalmente se convirtió en un pintor de referencia a nivel mundial. Durante su vida exponía sus obras y disfrutaba de una vida cómoda de reconocimiento. En 1948 vuelve definitivamente a Francia donde se asentó en Costa Azul, Niza, y vivió hasta sus últimos días.

Toulouse Lautrec. Parte 1.
Vida y obra. 

Por Andrea Doglia

Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa (1864 -1901), conocido como Toulouse-Lautrec, fue un pintor y cartelista francés, que destacó por la representación de la vida nocturna parisina de finales del siglo XIX.
Nació en el castillo de Albi en el seno de una familia de la nobleza. En su familia, como era habitual en muchas dinastías de la antigua aristocracia, muchos matrimonios se concertaban entre parientes para evitar las divisiones territoriales y la dispersión de la fortuna. Sus progenitores, eran primos en primer grado, la endogamia condicionó su salud. Padeció una enfermedad que afectaba el desarrollo de los huesos, su constitución ósea era débil y entre mayo de 1878 y agosto de 1879 sufrió dos fracturas en los fémures de ambas piernas, que le impidieron crecer más. Fue su salud quién fijó su destino. Al no poder compartir aficiones con su padre y no encajar en los estándares hetero normativos de la época se volcó al arte desde muy temprana edad. Rápidamente encontró también su gusto por la bebida y los excesos. Fue así que estimulado por su tío fue a estudiar a París y allí se despojó de sus raíces aristocráticas y halló su voz propia. Le atraían los cantantes y comediantes, la vida nocturna y le gustaba ridiculizar la hipocresía de los poderosos. La estructura tradicional de los pintores clásicos no conformaba a Toulouse, quién se consideraba un marginado de su propia clase social y de la cuál era evitado constantemente por su aspecto. Lo cuál va forjando la rebeldía de su temperamento aunada a un humor sarcástico. Mofándose de su entorno familiar y su gusto por los excesos y la Belle Époque hacen surgir sus propias ideas sobre futuro de la pintura. A diferencia de los impresionistas Lautrec no pintaba con gran cantidad de material si no que utilizaba una técnica llamada óleo al seco, disolviendo el óleo en gran cantidad de trementina. A menudo pintaba sobre cartón porque le daba miedo que sus pinturas vivieran más que él. En 1884 su padre decide desheredarlo por su fama libertina. Así es como comienza a pintar carteles, método que estaba surgiendo en la época, para promocionar lugares bajos. Él rechaza la técnica habitual de esta época y se inspira en la estampa japonesa con grandes planos de color. T.Lautrec llegó a vender obras y fue reconocido, si bien su popularidad radicó en sus ilustraciones para revistas y carteles publicitarios más que en la pintura. Representó la noche parisina despojada de las convenciones sociales que le permitió sentirse apreciado por su talento y su persona en sí. Con la franca creencia de que el arte podía liberarlo de las condiciones médicas y sociales en las que se veía envuelto, entendía la pintura como un modo de liberación. Sabiendo los riesgos que la fragilidad de su cuerpo y su prolongado alcoholismo, contrae sífilis, que finalmente terminaría con su vida. Tras varias internaciones las condiciones extremas vencen su salud falleciendo en 1901.



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Toulouse Lautrec. Parte 2.
La belleza de la marginalidad. 

Por Andrea Doglia

En esa segunda entrega les dejo un breve análisis de la obra de Toulouse-Lautrec. Dibujos, litografías y óleos que muestran su vida bohemia en París. Nos enfocaremos en los relatos del artista a través de sus obras de este mundo excéntrico que él eligió habitar.
Consciente de su aspecto, se burlaba de sí mismo y de la sociedad aristocrática que lo rechazaba.
Vivió una vida tormentosa hasta que decidió encontrar su propio lugar en el mundo. Sus modelos han llegado a nuestros días gracias a su pintura. Estos personajes marginados y rechazados con quién se sentía hermanado en su marginalidad. Muchos de ellos eran un personaje de día y revelaban su ser por las noches, o viceversa, en este universo personal de felicidad constate y desenfreno, mucho más libre y franco.
Por lo cual Toulouse Lautrec establece una relación íntima con las prostitutas que fueron también sus modelos y va a aportar una mirada humana quienes se adentraba al mundo marginal, de la “felicidad”. Detrás de este mundo de luces, existía un mundo fusco y profundo al que Toulouse no solos se aventuró a entrar si no que lo moró. Allí él se reconocía como un habitante de la fealdad, la marginalidad y la enfermedad. Podía crear belleza desde estos círculos sociales rechazados y dar luz a sus habitantes. La apariencia de las cosas, un libro de John Berger dice: “Henri de Toulouse Lautrec fue la excepción importante a esta tendencia general. Toulouse Lautrec pintó una serie de retratos de prostitutas y personajes de cabaret. Cuando los examinamos, ellos nos examinan a nosotros por mediación del pintor, se establece un reciprocidad social. Lo que nos representa no es un disfraz, como en el caso de retrato oficial, ni tampoco meras criaturas nacidas de la imaginación de pintor. Sus retratos son los únicos del siglo XIX que resultan convincentes y concluyentes. Son los retratos pictóricos en cuya única evidencia podemos creer. No sugiere el estudio del artista, si no su mundo. Un medio específico, social y complejo. Su manera excéntrica creía en la función social de sus retratos. Pintó a los artistas de cabaret por que admiraba sus actuaciones. Pinto a las prostitutas por que reconocía su utilidad.”
Él creía en la humanidad de sus modelos porque creía en la humanidad de lo que todos rechazan sabiendo que la visión oscura es porque se niega su existencia. Nadie quiere saber de este lado oscuro, después de la fiesta. Los bajos fondos de la prostitución y la necesidad. Todos quieren la belleza de arte, pero muy pocos se niegan a habitar el lado oscuro al que nos arriba. Este artista consigue convertirlo en una de las obras más bellas y humanas de la historia. Nos muestra la felicidad, pero podemos ver a alguien que mira a las personas con una profunda compasión. Esta es su gran belleza. Vivió apasionadamente su destrucción, este es su mundo y nos lo regalo íntimamente. Honesto y coherente en su visión de las cosas

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Un rayo de luz otoñal, una misteriosa brisa de la memoria.

Por Andrea Doglia

Siempre pensé en el arte como el lado desobediente de la historia, y aunque la tarea artística suele ser solitaria, al mismo tiempo nos guía al encuentro. Los caminos que trazan cinceles, plumas y melodías nos han conectado. Fueron esas nostalgias, desparramadas y furiosas, las que nos unieron, diría Jaime Roos. La tarea incansable del arte nos revoluciona, nos hace crecer, nos acompaña, nos transporta y nos transforma incansablemente. Este es el caso de una obra de arte literaria “La Margarita” convertida en disco en el año 1994. La maravillosa letra escrita por Mauricio Rosencof y la hermosa música de Jaime Ross han convertido a “La Margarita” en uno de mis discos favoritos. La historia de este libro de poemas nos transporta a un amor de juventud que podría transcurrir en un barrio cualquiera. Se preguntarán el porqué de escribir en el 2019 de un disco que se publicó hace 28 años. En lo personal, esta obra siempre me acarrea a un otoño, como el que ya se vislumbra a la vuelta de la esquina con el olor a barrio, amigos, futbol en la vereda, primeros días de clase. Quise compartirlo para que descubran su música y cierren los ojos, viajen a ese momento en que el mundo podía resumirse a una tarde dorada en la plaza y allí se encuentren con algo que les entibie el alma.
La Margarita fusiona jazz, tango, murga, milonga, candombe y rock con los poemas de Mauricio Rosencof escritos durante su reclusión política en un centro de detención clandestino, junto con otros nueve dirigentes del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. A fines del '87 Rosencof ofreció a Jaime Roos musicalizar “El regreso del gran Tuleque”, una obra de tono murguero. De aquella usanza Roos regresaría con tres poemas de “Mi amor por la Margarita” musicalizados y así decidió darle voz a esta tierna historia contada en versos creada en un contexto de represión y muerte. Cuenta Rosencof que durante su cautiverio le pedían que escribiera a cambio de favores. “Ordena el sargento que le escriba una carta a la novia”. Así encontré el curro (...) a veces les pedía [a los milicos] que me dejaran la mina del bolígrafo y así escribí Las Margaritas. Costaba trepar los minutos todas las horas, las horas todos los días, los días todas las semanas, las semanas todos los meses, los meses todos los años. La realidad tangible no era vivible, vos no podés vivir sin ver un rostro, sin ver el sol o una estrella, sin hablar con nadie, sin leer un libro, comiendo como comíamos, entonces la realidad vivible era la de la fantasía y los recuerdos. A mí me ayudó que era escritor y en vez de dejar que los fantasmas me atraparan, los atrapaba a ellos en una estructura dramática. Bueno, la Margarita salió así". (Entrevista a M. Rosencof por Luis Bruschtein para el diario Página 12, 1998).
En los tiempos donde la tristeza nos atrapa y parece cubrirlo todo, aparecen los fantasmas. Estos pueden hundirnos o convertirse en musa y creación. Esa es otra forma de revolución, dejar que el arte nos rescate.

Otra vez febrero, otra vez carnaval

Por Andrea Doglia

El arte popular rebalsa de colores las calles del barrio. La vecina saca otra vez la silla a la vereda, toma un mate y sonríe cuando ve pasar algún niñx murguista con su traje de lentejuelas hecho girones. Esta noche ya no va a rezongar por los ruidos, va a convidarle un mate al que saca la basura fuera de horario y va a reír a carcajadas junto con el verdulero de la esquina cuando el hijo de “la de fondo” se pinte la cara y saque de su galera un murmullo de recuerdos para la “doña”. Esas noches en que volvemos a ser barrio gracias al carnaval.
El Carnaval trae al barrio un sistema cultural que resulta dignificante y trascendente pese a sus caracteres bufonescos. De tal modo descubre en esta gran catarsis colectiva un espejo de la condición humana donde se reflejan los signos y símbolos de la fiesta, el juego, el teatro, la manía, la terapia y la crisis presentes en un ritual que, desde el neolítico estaba vinculado con la fecundidad, la vida y la muerte. Como relata el antropólogo Daniel Vidart en su ensayo “Tiempo de carnaval”. Ahora retomemos la escena de la vecina y llevémosla al pasado, cuando los tambores inundaban las calles empedradas de candombes, pericones, cielitos, gauchos, pampas, ombúes, patios coloniales, bailes de salón, entierros y jugadores de bochas. Diversos artistas plásticos han plasmado una y otra vez este espíritu. Es así como estas escenas son evocadas en la obra de Pedro Figari Solari (1861 -1939) pintor, abogado, político, escritor y periodista uruguayo, una de las figuras más destacadas de la pintura latinoamericana, caracterizado por su estilo simple y pincelada resuelta. Con colores que recrean el pasado histórico y social de las tradiciones criollas rioplatenses. Como pintor intuitivo en su gesto y su uso de los colores vivos nos legó maravillosas obras donde se pueden observar la danza y la música en las calles coloniales.
«El alma en la nuca, el vientre altanero / Lejana, lejana la mirada de ensueño, ausente / nostálgicos de su paraíso virginal y lujoso, de fuego esplendente / se agitan convulsos, sensuales, religiosos, brutales, funerario, / en el paroxismo de un anhelo enjundioso, humano y torpe, incomprendido / que los embriaga y exalta, cautiva y domina / y hace presa en su entraña y su mente, su mente oprimida /(...) mientras las negras coquetas se bambolean (...)/ Fragmento de su poema Candombe, París, agosto de 1927.
Es así como en este febrero viajamos en el tiempo a las raíces del carnaval y su inclusión dentro de la cultura popular. Celebración pagana de lo divino, la exuberancia, el derroche que nos regala el arte y el barrio. Cada país, cada provincia, cada ciudad pone un fragmento de su alma y de su historia, unos pocos días al año se disfrazan de esos que somos abrigados al calor de los tambores y repiques para mostrar nuestro arte al mundo resuelto en un corso de barrio con alegría y carnaval.

Comprender el retrato

Por Andrea Doglia

El retrato es un género figurativo nacido a través del deseo de pasar a la posteridad, una representación formal de una persona.
En la edad media se desarrolló un estilo verosímil del aspecto físico de las personas.
La simbología fue preponderante en los retratos oficiales como símbolos de poder, de religiosidad o posición social. El retrato de por si era un lujo de las clases aristocráticas o la burguesía. Pero con el paso de tiempo se popularizó. En el siglo XIX se comenzó a utilizar para recordar el rostro de alguien amado en los medallones de esa época. Más adelante fueron sustituidos por la fotografía, lo cual hizo posible la difusión de las imágenes, incluso hasta convertirse en grandes íconos.
Un retrato es un arte que va más allá de la técnica. La postura y los gestos de la persona que modela para el retrato nos ayudarán a plasmar su personalidad. El lenguaje del rostro hace de reflejo de nuestras emociones y la mímica facial pone a nuestros gestos y ademanes en juego. Estas expresan las situaciones de nuestra vida emocional y nuestro modo de comunicar con el cuerpo. El hacernos un retrato es una forma de exponernos al otro y esto se ha convertido en algo tan común que la mayoría lo hace a diario en las redes sociales. En el siglo XXI, a raíz de la masificación de las nuevas tecnologías se popularizó la selfie, a tal punto que el Diccionario Oxford la consideró la palabra del año 2013.
¿Acaso ha cambiado tan enormemente el sentido del retrato? Para la Psicología, la selfie puede constituir un mecanismo de autoafirmación donde se manifiesta cierta compulsión narcisista en el individuo, mientras que otros estudios afirman que las personas propensas a compartir su propia imagen en las redes sociales de manera constante son las más inseguras. Si bien ningún extremo es bueno, la comunicación personal se está cambiando por la virtual y subir selfies es otra forma de conectar con los demás. “La cantidad de información que aparece en una imagen es significativamente mayor que la que puede haber en un mensaje de texto , explica la doctora Pamela Rutledge, directora del Centro de Investigación de Psicología de los Medios de Comunicación en la Universidad de Búfalo, Nueva York.
Ya sea en la edad media donde el retrato era un documento irrefutable del rango o identidad social del individuo o en la actualidad donde el auto retrato tomo un carácter social verosímil como en aquella época., cambió la simbología, pero no el sentido y función.
El leer los contenidos iconográficos y las alegorías son propias de un momento histórico, social y cultural. El arte sigue funcionando como un eficaz medio de comunicación. ¿Estamos planteando entonces que cada selfie es una obra de arte? No, pero las imágenes, ya sean cinceladas, modeladas o fotografiadas contienen un acopio de pensamientos, sentimientos y percepciones que nos permiten acercarnos al otro más allá de las distancias de espacio y del tiempo.

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El nacimiento de Jesús en el Arte

Por Andrea Doglia

El Nacimiento de Jesús es uno de los principales temas que se conmemoran en el Año Litúrgico Cristiano, uno de los acontecimientos más populares que el arte plástico retrata al servicio de la religión católica. Distintas culturas separadas en tiempo o espacio tiene similitudes y una de ellas es la difusión a través de las obras de arte para condensar creencias sobrenaturales o metafísicas. No se trata de una idea original del catolicismo, el arte siempre se vinculó de manera estrecha con lo espiritual.

En la Biblia se encuentra poca información relativa al Nacimiento de Jesús. San Juan relata al principio de su evangelio como la Virgen María y José iban camino de Belén para cuando se produzco el Nacimiento del Niño. Otras fuentes para los artistas fueron los textos apócrifos que completan la poca información dada en los evangelios sobre el Nacimiento de Jesús. De ahí que los artistas se hayan inspirado abundantemente en estas versiones más detalladas y ampliamente extendidas.
Este tema ha sido retratado de diversas maneras en las artes, en las obras de grandes creadores como Rembrandt, Caravaggio, Tiziano, El Greco, entre otros. Los artistas que han abordado el tema se han popularizado por postales y calendarios.
Pero no siempre fue así. Hubo una época en la cual la magnificencia del estas obras llegaba a conmover al espectador en un profundo sentimiento de fé. En periodo renacentista y barroco de mayor auge, el nacimiento de Jesús permitió a los pintores destacarse con el trata-miento de la luz, ya que se representa habitualmente en una escena nocturna y establecer el cuerpo del Niño Jesús como un foco de luz espiritual. La innumerable cantidad de referencias simbólicas que se pueden observar en estas obras dieron pie al desarrollo de las iconografías que hoy son tan populares. Por ejemplo en el fresco situado en la Capilla Arena, en Italia, se observa en el cielo, encima del techo del pesebre, la Estrella de Belén, que condujo a los Reyes Magos, pero que Giotto pintó como un cometa, con su cabeza y cola. Los estudiosos refieren que lo anterior se debe a que el pintor observó el paso de dicho cometa en su aparición en 1301 por el cielo italiano, escena que le sirvió de modelo para la estrella de Belén.
En el período que va de finales del siglo XVI a inicios del XVII es de destacar la técnica que dan al tema dos pintores: El Veronés y El Greco. Ambos optan por alterar el punto de vista para situarlo en un plano de perspectiva.
En el Neoclasicismo que surgió en el siglo XVIII se retoma el tema con la intención de reflejar los principios intelectuales de la Ilustración en los temas cásicos.
Desde los hombres de las cavernas, pasando por los egipcios, hasta hoy en día el arte y lo espiritual van juntos. Pero la popularidad que alcanzó la festividad navideña se compone de todas las obras visuales creadas con la intención de ilustrar, suplementar y retratar en forma tangible las enseñanzas de esta religión.

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Artistas callejeros ilegales.

Por Andrea Doglia

La ciudad siempre ha sido un problema que ha nos ocupado desde que el humano decidió asentarse formando agrupamientos estables. El inicio del pensamiento urbano se suele situar por los estudiosos en las ciudades ideales de Platón y Aristóteles. Pero la ciudad no es sólo un objeto de estudio, no puede quedar queda reducida a la legislación que asola los lugares de uso público y escinde la convivencia, el ejercer el derecho a ser. Ser artista, y más precisamente, artista callejero.
El arte callejero se define como un conjunto heterogéneo de artistas que ejercen su modo de expresión en la vía pública, creando parte de la identidad cultural. Arte sin patrones, sin pagar entradas. Con esquinas y parques como soporte. Hoy quieren reprimirlo y penalizarlo. Los artistas callejeros se manifestaron frente a la Legislatura de la Ciudad en repudio a la reforma al Código Contravencional que cercena el derecho a trabajar y expresarse libremente en la vía pública.
Enmascarado un una modificación del Código Contravencional que abarca sancionar la violencia y acoso sexual hacia la mujer, proteger del uso del espacio público, evitar ruidos molestos y castigar el acoso cibernético, el oficialismo elevó a la Legislatura porteña un proyecto de reforma donde dicho Código agiliza el trámite de multas y penalidades. Mientras que para algunos estas modificaciones buscan lograr una regulación del espacio público, para artistas se trata de un nuevo ataque a la cultura y el derecho a trabajar y expresarse en la vía pública.
“Mediante esta reforma se reforzaría el accionar de las fuerzas represivas contra los artistas callejeros. Es una medida más del plan de guerra llevado adelante por el Estado contra los trabajadores, de la mano del acuerdo con el FMI”, señalan en un comunicado los artistas callejeros.
Parece que la molestia no la causa el ruido o la libre circulación. Si no el que no se cuente con esta autorización que exigiría el gobierno ¿Lo que molesta es la libre expresión?¿ O que el Estado no se quede con una parte minúscula de los ingresos que puede percibir aquellos que trabajan en la calle?
“A la precaria situación que vivimos los artistas, se le suma la ofensiva del gobierno para cercenar aún más los lugares donde poder trabajar y ejercer un mayor control sobre la calle y el espacio público”, señalan en el comunicado donde expresan también que: De aprobarse esta modificación, el Gobierno porteño podrá considerar ¨ruido molesto¨ cualquier manifestación de música y el arte callejero. Aceptarán denuncias anónimas, “lo que es directamente darle vía libre a las fuerzas represivas para arremeter a su antojo contra los artistas que nos encontremos trabajando en plazas, peatonales o cualquier lugar público”, señalan los artistas callejeros. ¨ En pocas palabras este texto se traduce en la criminalización de la cultura y a la represión lisa y llana de los artistas callejeros y el impedimento de ejercer el derecho a trabajar

Fragmentos de lucha. 

Por Andrea Doglia

“A orillas de otro mar, otro alfarero se retira en sus años tardíos. Se le nublan los ojos, las manos le tiemblan, ha llegado la hora del adiós.
Entonces ocurre la ceremonia de la iniciación: el alfarero viejo ofrece al alfarero joven su pieza mejor. Así manda la tradición, entre los indios del noroeste de América: el artista que se va entrega su obra maestra al artista que se inicia. Y el alfarero joven no guarda esa vasija perfecta para contemplarla y admirarla, sino que la estrella contra el suelo, la rompe en mil pedacitos, recoge los pedacitos y los incorpora a su arcilla.” (Eduardo Galeano) Tengo la íntima creencia que los objetos de cerámica tienen una vibración en sintonía de quién moldeó la arcilla. No importa que tan industrializado pueda estar el proceso, la mano humana que participa deja residuos de su alma en el barro. Como Dominga y Felicidad, les quiero hablar de ellas y de sus fragmentos.
El pasado 30 de octubre se celebró el día nacional del ceramista Argentino. Fecha que conmemora a lxs obrerxs ceramistas de la fábrica Lozadur, secuestradxs y desaparecidxs. Lozadur era una fábrica cercana a la estación Boulogne, donde trabajaban más de 1200 obreros. En Noviembre de 1977, desafiando a la dictadura militar, la fábrica paró por aumento de salario. Desaparecieron 19 obreros, en su mayoría mujeres, entre ellxs Felicidad y Dominga. Recopilo entonces breves testimonios recogidos en la memoria de quienes fueron familia, amigos, vecinos y compañeros de las hermanas Crespo. He aquí sus fragmentos:
“Les decían guerrilleros, pero solo llamaban a asamblea para pedir un mango más. Dominga y Felicidad trabajaban en la fábrica cuando comenzó la dictadura. Una de ellas había nacido en España, la otra en Buenos Aires. Sus padres se vinieron a Argentina escapando de la miseria y la dictadura de Franco.”
“Marchamos a la filial N°2 en Villa Adelina para pedir la renuncia del secretario general y ahí nos mataron a un compañero, Juan Carlos.” Cuenta Ramón Villanueva en el documental “platos rotos” video realizado por los estudiantes de la ESB 24 de Del Viso, en el marco del programa Jóvenes y Memoria en Noviembre del año 2011.
“Dicen que las chicas estaban en la zona de Campo de Mayo” relata quien fue novio de Dominga. “Como pude investigué lo que había pasado a través de un militar que era un pariente lejano. Pero comenzaron a apre-tarme, igual que al novio de Felicidad. Entonces me fui unos seis meses. Dominga tenía 27 años y yo era dos años menor”. (Entrevista en Página 12, 2009).
Una vecina recuerda que Felicidad y su novio estaban construyendo una casita. “Cuando ella desapareció, el chico apoyó mucho a su familia. Hasta que lo mató la tristeza.”
Recordar a Felicidad Abadía Crespo y Dominga Abadía Crespo es homenajear a la mujer obrera que no se somete ante la adversidad, que enfrenta los momentos más duros. Y si, sólo son fragmentos, pero ese barro rebelde se une con el de los ceramistas de ahora, para seguir creando lucha.

¿Por qué todos aman a Picasso?

Por Andrea Doglia

Picasso, artista de fama internacional y creador de una de las obras más famosas del mundo: El Guernica. ¿El sufrimiento de su patria inspiró a Picasso para crear su mayor obra? Pintada en 1937 por encargo para cubrir el atrio del Pabellón de la República Española de la Exposición Internacional de París de ese mismo año, Picasso lo acabó en tan solo 7 semanas, reciclando incluso un lienzo que estaba destinado a un cuadro homenaje por la muerte del torero Joselito.

En plena guerra civil española, el 26 de abril de 1937 un feroz bombardeo de alemanes e italianos aliados del general Franco arrasó con Guernica en el país Vasco. Este ataque fue el primero a gran escala contra una población civil. Si analizamos esta obra en forma tradicional podemos hablar de los grises y la construcción piramidal. O de la fuerte simbología como la referencia taurina representando al fascismo, la madre con su hijo muerto en brazos como en la piedad de Miguel Angel, la mujer que entra por la ventana portadora de una luz como un guiño a la obra Pierre Paul Prud'hon y sus pinturas alegóricas.

Se muestran gran variedad de figuras femeninas representando el dolor y la muerte, referencias amadas por Picasso y que tantas veces incluyó en sus obras. Gustaba incluso de reversionar obras de sus colegas, y ese cuadro no fue a excepción.

El bombardeo ocurrió un día de mercado, el sol bañaba las calles cuando un cimbronazo hizo que los animales alborotados huyeran despavoridos. El horror, la muerte. Todo quedó en ruinas para fragmentarse y teñirse de infinitos grises. Así podría haberse gestando esta magnífica obra, pero no. Nadie cuestiona que esta obra rompe con la idea de heroísmo y no celebra la victoria, muestra piedad y respeto hacia el dolor. Sin embargo fue pintada por encargo. ¿Esto demerita el sentimiento del artista? El cuadro fue encargado por el Gobierno republicano a Picasso. Los comunistas españoles que eran los que gobernaban en nombre de la República a España e hicieron del Guernica un llamado internacional para inspirar a artistas y pensadores, entre ellos el escritor Hemingway quien escribió su famoso libro “por quien redoblan las campanas”. Todos amaron y aman a Picasso por esta obra, pero no fue creada legítimamente desde una postura política.

La capacidad del arte de trascender tiene que ver con la trasmisión del sentir de artista, Picasso pudo reflejar el dolor de un pueblo con maestría porque era un artista genial, pero no porque sentía la obligación social de denuncia. No utilizaba su fama y poder para despertar conciencias si no para demostrar su derroche de talento. Esta pintura es un testimonio y elemento central en la construcción de un alegato contra la violencia. No se le quita mérito a la obra en sí, sino al artista. Las razones de la creación de la obra no fueron legítimas, si no paradójicas. Picasso fue un gran artista, pero esta obra fue una muestra de su talento y no de su arte.

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Filmoteca de las Artes Visuales II

Por Andrea Doglia

En esta segunda parte de les dejo nuevas recomen-daciones fílmicas para los amantes del arte que desean adentrarse en contexto de las grandes obras maestras. No es una simple lista de películas. Es una invitación a comprender un poco más allá de la obra.
6) Sobreviviendo a Picasso/Surviving Picasso (1996)
Dirigida por James Ivory , basada en la polémica biografía de Arianna S.Huffington titulada Picasso: Creador y destructor. Narra la relación que mantuvo Pablo Picasso y Françoise Girot. Muestra como tuvo que soportar maltratos de parte artista. Si bien la película no ahonda en la obra de Picasso, muestra a un hombre despótico como seductor y carismático. Nos ayuda a comprender el porqué de su fama y su reconocimiento internacional más allá de su técnica. Película recomendable para analizar desde innumerables puntos de vista.

7) Los impresionistas/The Impressionists (2006)
Miniserie realizada por la BBC. Muestra la intimidad de la colectividad de pintores impresionistas franceses más reconocidos del siglo XIX, relatando la esencia de la corriente Impresionista. Monet, Bazille, Manet, Degas, Renoir y Cézanne inmersos en su propia realidad lírica.

8) Los Fantasmas de Goya (2006)/ La maja desnuda (1958)/ (1999)
Era infaltable en esta lista alguno de los relatos sobre la tormentosa vida de Goya. Realmente no podía escoger solo uno. Pero eso, recomiendo estas tres películas. Si bien dudo de la exactitud histórica de ambas. Estos relatos muestran a modo de romances los últimos años de la Inquisición española hasta la derrota de la ocupación francesa y la restauración de la monarquía española. Lo mejor es conocer antes la obra de Goya y estos relatos ayudan a comprender su contexto.

9) Carrignton (1995)
Basada en relación entre la pintora Dora Carrington y el escritor Lytton Strachey. L.Carrington fue una pintora surrealista y escritora inglesa nacionalizada mexicana. Ocupó un lugar en los libros de arte más por sus vínculos que por sus obras. No por falta de mérito si no por su controversial vínculo con el amor, a amistad y la sexualidad fuera de su tiempo.

10) Sin límites/ Little ashes (pequeñas cenizas»)/ La muerte de un poeta (2008)
Dirigida por Paul Morrison. Relata la relación del pintor Salvador Dalí y el poeta Federico García Lorca.
La historia comienza cuando ambos, junto a Luis Buñuel, eran estudiantes universitarios y comenzaban a desarrollar sus carreras artísticas en una España conservadora de los años veinte. Conociendo esta bella película digna de retratar el contexto de estos grandes artistas, no comprendo el título que se le dio para el público latino. “Pequeñas cenizas” hace referencia a un hermoso poema escrito por Lorca inspirado, seguramente, por la pasión que sentía por Dalí. Este relato nos deja desenfocarnos en las obras en sí y hace hincapié en su amor, su forma de vida y sus ideas políticas. Antónimos y complementos de dos mentes privilegiadas.

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El teatro físico de Ilka Schönbein.

Por Andrea Doglia

Si yo los invitara a ver teatro de marionetas seguramente ustedes imaginaran un viaje por alta mar, con nubes de algodón de azúcar y bosques encantados donde corsarios y bandidos terminan ajusticiados por sus fechorías. Pero lejos de ese precepto naif está la inquietante obra Ilka Schönbein y su teatro físico abundante de mutaciones y objetos.
Ilka Schönbein es una es actriz, mimo, bailarina, titiritera, autora y creadora de máscaras y trajes alemana que reside en Francia. Comenzó su trabajo en Hamburgo con los gestos eurítmicos (Se conoce como euritmia al hecho de moverse de modo armonioso y buscando la belleza. Este movimiento sirve para expresar los estados de ánimo y por ello se transforma en un medio de comunicación) en una de las escuelas del espiritualista y filósofo Rudolf Steiner. Ilka Schönbein conoció a Albrecht Roser, y aprendió junto a él, durante dos años, la manipulación y la fabricación de títeres de hilo. Luego trabajó en varias pequeñas compañías alemanas. Hasta que decidió viajar y realizar espectáculos callejeros. Así creo una tragedia burlesca cuyos personajes germinan de un viejo estuche o de su propio cuerpo. El arte de Ilka Schönbein está profundamente marcado por el recuerdo del holocausto, el nombre yiddish de su compañía es en honor a el sufrimiento de todo un pueblo. El teatro Meschugge, que quiere decir loco (1992), le ha valió varios premios y reconocimientos. Sin embargo no abandona el formato alternativo por brincar a la fama. La convicción se refleja en su obra umbría como un arte que no sirve al patriarcado.
“Roi grenouille” (El rey rana) de 1998, inspirado en “La Princesse et le Crapaud” (La princesa y el sapo) de los hermanos Grimm; “Carne de mi carne”, espectáculo inspirado en “Por qué se cuece el niño en la polenta”, novela parcialmente autobiográfica de Aglaja Veteranyi; “La vieja y la bestia” Son algunos de los títulos oníricos y potentes de sus obras. Aquel que desee acercarse y maravillarse por la obra de Ilka Schönbein y sus metamorfosis los invito a ver los relatos de esta maravillosa artista en internet.
Sus fascinantes relatos narran sobre la turbación amorosa en toda su intensidad, la desesperación, a través de provocativas composiciones que crean su cuerpo y sus títeres. Abandonando todo pudor, cada cosmos de Ilka Schönbein es un retrato de las miserias humanas, que se exponen en las controversiales máscaras. La música melancólica, el color, la composición entera muestra con brava armonía la sombría violencia de mundo donde estamos inmersos. Las múltiples combinaciones de semblantes y prótesis que ha usado en sus espectáculos, el maquillaje lúgubre, el vestuario referente y simbólico es la clave de su mirada como artífice. Los alter egos de Ilka habitan este cuerpo propio y ajeno y nos dejan boquiabiertos frente a semejante despojo de caricias que nos despierta a cachetadas frente a la violencia que encarnamos en los rincones más oscuros e inhóspitos de nuestra sociedad.

El arte en la infancia

Por Andrea Doglia

Los pequeños instantes de claridad absoluta y de certeza que atravesamos en nuestra vida adulta, son muchas veces impulsados por las experiencias prácticas dadas en nuestra infancia. Las perspectivas personales, la suma infinita de subjetividades que nos formaron, fueron atravesadas por esta etapa.
Muchas veces se le resta importancia a la enseñanza de arte en la educación, los procesos que se viven a través de una actividad como el dibujo, la pintura, la escultura, la danza, la música o el teatro llegan a ser vitales para el desarrollo de ser humano. Esto es fundamental en el proceso de aprendizaje: el niño aprende desde temprana edad a apreciar las cosas que lo rodean, a investigar sobre lo que ve, oye o siente, descubre y desarrolla su propio criterio para apreciar tanto producciones propias como ajenas. Este proceso de aprender, crear y apreciar la belleza es sumamente importante.
La educación artística también desarrolla la percepción y la expresión de sus emociones y sentimientos, así como poder distinguir y apreciar de los otros, crear empatía.
Algo tan poderoso y transformador como el arte no se puede definir de una única manera. Definir el concepto de arte es subjetivo, si bien es una manifestación de la actividad humana mediante la cual se plasma una interpretación de la realidad mediante recursos plásticos, sonoros o lingüísticos, el arte se puede explicar desde distintas perspectivas. Pensándolo como una herramienta educativa, está lo más alejado posible de los cuadros que cuelgan en las galerías famosas y se vende por miles de dólares. El arte no es solo propiedad de académicos, adinerados, bellos o eruditos, cuando la verdad de arte, esa capacidad creadora, es tan libre en la infancia que apenas se puede dejar de crear, manifestar, sin que nadie les pida nada. El verdadero arte es el que nos invita a seguir creando ideas, condiciones, momento y reflexiones.
No todo en el arte es objetual, sino que lo objetual es la consecuencia de un proceso creativo y empoderante.
¿Por qué entonces es fundamental el arte en la infancia? El arte estimula la curiosidad por aprender, fomenta el trabajo colectivo, favorece la creatividad y refuerza la autoestima.
Fortalece las ideas, emociones, o cualquier expresión propia de los niños como su conocimiento e interpretación de la cultura, el arte, la política o la historia, desarrollando un pensamiento crítico para la construcción de una identidad social y de un trabajo comprometido para la transformación de la realidad.
Cada arte tiene su lenguaje y modo de producción especifico, pero todas estas disciplinas acercan al niño a las experiencias que generan la conexión emocional necesaria para un aprendizaje significativo. Por eso el arte es una herramienta fundamental para la transformación social y nuestro desarrollo individual en su vida de adultos. 

Filmoteca de las Artes Visuales I.

Por Andrea Doglia

Sin duda podemos aprender la historia del arte en libros, enciclopedias y museos. Pero la industria del cine nos ha regalado una forma más dinámica y entretenida de conocer a los grandes artistas. No siempre de manera precisa y con frecuencia romantizando situaciones dramáticas con la típica falsedad Hollywoodence. Dejando de lado las películas más taquilleras con primeras figuras y paisajes idílicos, intento dejar mi lista personal con aquellas películas y/o series que me acercaron de una manera más mundana al contexto de las maravillosas obras de arte. Sosteniendo la creencia personal que a una obra que es valuada fuera de su contexto, no se le hace justicia.
Por lo mismo les dejo la primera parte “filmoteca de las artes Visuales” y en la próxima edición podrán encontrar otras 5 películas que ningún amante de la historia del arte se puede perder.

1) Rembrandt (1936)
Rembrandt es una película británica realizada en 1936 por Alexander Korda y basada en la biografía del pintor. Si bien el film se centra en los aspectos afectivos, personales y financieros del artista, presenta una interesante reflexión sobre la complejidad humana y demuestra que su parte afectiva influyó enormemente en su técnica pictórica

2) Soberbia / The Moon and Sixpence (1943)
La película dirigida por A. Lewin se basa en la novela corta del escritor William Somerset Maugham. En ella se narra la vida del artista Paul Gauguin disimulado en la del protagonista Charles Stricklan. Un dato curioso es que el hijo del pintor, Émile Gauguin, amenazó con demandar a la compañía cinematográfica si utilizaban imagines de las obras originales de su padre en la película ya que consideraba que trataba de igualar al artista con el protagonista.

3) Loving Vincent. (2017)
Esta bellísima película biográfica animada sobre la vida del pintor Vincent Van Gogh, enfocada particularmente en las circunstancias de su muerte, es la primera película animada completamente usando pinturas.

4) Los Amantes de Montparnasse /Montparnasse 19 (1958)
Película francesa dirigida por Jacques Becker que relata la vida del artista italiano Modigliani en París. Si bien es precisa mirar esta película con un ojo crítico, ya que su estilo típico de finales de los 50 tiende a romantizar situaciones de dudosa moral. Este relato muestra como el artista fue rechazado constantemente por sus contemporáneos, viviendo en la miseria, abusando del alcohol y acompañado por la joven burguesa, Jeanne, con quien tiene un romance.

5) El Tormento y el Éxtasis/The Agony and the Ecstasy (1965)
Dirigida Carol Reed se desarrolla durante el Renacimiento italiano cuando el papa Julio II encarga al artista Miguel Ángel (Charlton Heston) los frescos para decorar las bóvedas de la capilla Sixtina
Destacable como retrata las técnicas empleadas para realizar los frescos. Está basada en la novela histórica de Irving Stone “La Agonía y el éxtasis”.

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Que el ajuste te valga.

Por Andrea Doglia

Desde el pasado diciembre la ciudad de Hurlingham se convirtió en testigo involuntario de la obra de ARTISTA ACTIVO.

Para los que no los conocen, es un grupo de artistas independientes, autogestivos y autoconvocados, que sensibles ante la impunidad, la represión, el ajuste, la reforma salarial, previsional y educativa, la manipulación de la información y la injusticia, decidieron manifestarse a través el arma y herramienta que los atañe: los diferentes lenguajes artísticos. Artistas plásticxs, músicxs, fotógrafxs, bailarinxs, actorxs y poetas unidos por el concepto del arte como modo de denuncia, elementos de reflexión y transformación social.
El pasado 28 de diciembre, conocido como el día de los inocentes, realizaron una performance en un recorrido que abarcó desde la plaza Ravenscroft, pasando por la estación de Ruben Darío hasta la estación de Hurlingham (corres-pondiente a tren línea San Martín). Se representó con ironía a una cautivadora Heidi brincado alegremente por los prados mientras su compañero, un gato de traje y corbata, promulgaba sus discursos repletos de furcios, mentiras y frases hechas. Al final de cada enunciado solo se podían escuchar carcajadas. Todo parecía una broma “inocente palomita”, las promesas de campaña se convirtieron en sus opuestos. Y los ajustados, arrastrados por el feroz dúo, atrapados en un gigantesco cinturón amarillo que ajusta y ajusta hasta unirnos a todxs en una masa amorfa de gente aferrados a sus pancartas, donde enuncian sus reclamos y esas frases que dan más miedo que risa. Ese pueblo argentino anónimo atrapado en el cinturón, con sus rostros desdibujados tras las máscaras de emoticones sonrientes. Esos ajustados somxs todxs: el anonimato es un primer paso a la universalidad. La presencia de cuerpo en performance y el símbolo de denuncia desenmascaran una única verdad: no soy quien estoy siendo ahora, pero podría haberlo sido al igual que vos, al igual que ustedes.

La performance o “ArtiVismo performático” como obra presenta un concepto que enuncia, denuncia y anuncia. Se centra en el hecho y no en el objeto. Permite hacer un pasaje de lo real de las ideas, a lo real de cuerpo y provocar un impacto volviendo lo oculto en visible. Si bien existe la performance de galerías y escenarios, el artivismo performático se manifiesta okupando el espacio público y en la cotidianeidad. El objetivo consiste en inquirir y poner a prueba a quienes movilizan y caracterizan a una problemática dentro de la vida ciudadana. Las respuestas y reacciones se va dando de forma espontánea alrededor de la creac(c)ión planteada.
Estemos atentos a las nuevas acciones de ARTISTA ACTIVO. Este arte provocativo y realizador puede sorprendernos a la salida del trabajo, cuando hacemos las compras o a la vuelta de la esquina, desviando nuestra mirada del individuo cotidiano y dándonos un shock de arte y cognición.

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Siempre musa, nunca artista.

Por Andrea Doglia

En el marco de lucha feminista que transcurrió en el mes de marzo con el paro del 8M y las marchas multitudinarias en todo el mundo, veremos como a lo largo de la historia las mujeres han sido relegadas al rol de musas, vírgenes, olimpias y reinas. Visualizar a las mujeres artistas nunca fue conveniente para el patriarcado.
Un hecho artístico tan reconocido como la invención de la abstracción según los manuales de arte se la debemos a Wassily Kandinsky. Este es aún tratado como el precursor del arte abstracto y en realidad quien primero comenzó a desarrollar un lenguaje abstracto en su obra fue Hilma Af Klint en una serie de pinturas creadas en 1906. Claro que esto no transcendió ya que H.Klint suspendió su trabajo para asistir a su madre y no pudo retomar la pintura hasta 1912. Para eso entonces su nombre ya había sido borrado de la historia.
La gran cantidad de mujeres artistas y activistas que tuvieron grandes frutos en esta lucha. Mujeres poderosas que sus logros no transcendieron y pasaron a ser nombradas sólo como la mujer de, obviando sus obras geniales y limitándose a convertirlas en material anecdótico. Estos libros y manuales a la hora de hablar de mujeres artistas no se distinguen de cualquier revista farandulera. Poco hablan de técnica, uso del color o testimonio narrativo del arte. Si no los invito a hacer prueba y verán que se sabe más de los turbulentos romances de Frida Kahlo y los engaños de su marido que de la significación y relevancia de su obra. Cuántos de nosotros no conocemos la obra de grandes artistas como Laviña Fontana que consiguió pintar a otras mujeres desnudas a pesar que esa práctica estaba mal vista y su esposo se encargaba de la casa y asistía a su mujer como ayudante. Incluso obtuvo el mecenazgo de los Buoncampagni. O de Leonor Fini, artista argentina perteneciente al surrealismo.
Poco reconocida ya que su vida no estuvo ligada a la de ningún hombre. Rechazaba el surrealismo a pesar de que sus obras pertenecían a este movimiento y no tenía buen vínculo con André Bretón porque decía que este era un misógino. Ya que su obra trató temas como el matriarcado, mujeres andrógenos y lesbianismo, no es casual que sus nombres sean poco familiares. Artistas transgresoras que con sólo escoger el oficio de artífices ya transgredían las normas sociales. Rompiendo cliches de todo tipo.
Se ha popularizado un cartel con la imagen de olimpia con cabeza de gorila la cual dice “¿tienen las mujeres que estar desnudas para entrar en el metropolitano”? que menos del 3% de los artistas en dicho museo son mujeres pero el 85% de los desnudos son femeninos. Claro que algunas mujeres han logrado transcender con su arte, Camille Caudel, Luisa Roldán, Louise Bourgeois solo por nombrar algunas. Pero esta sociedad sigue estando lejos de equiparar la situación de género que ya es de emergencia mundial. Y el arte, expresión sensible y sincera de las almas no está a salvo de eso.

Carnavalear

Por Andrea Doglia

El carnaval, esa multitud disfrazada de ninfas y sátiros coronados con pimpollos de vid, con el rostro embadurnado y haciéndose los borrachos. Hoy en día se conservan algunas de las características esenciales de los ritos de los antiguos pueblos. Hace 5.000 años los sumerios se disfrazaban para pedir a los dioses que expulsaran a los malos espíritus y celebraban la fertilidad de sus tierras. En Egipto se realizaba esta celebración en honor al Apis. Los griegos festejaban a Dionisio, donde se ignoraban las clases sociales y todo el mundo era igual: los esclavos se disfrazaban para que sus amos no los pudieran reconocer. Esto llegó a los romanos como celebración a Baco y la costumbre se expandió tomando diversas identidades y caracte-rísticas de cada región.
El fuego siempre fue primordial, y lo que se quema en el final del carnaval es el mismo representado por un objeto simbólico. En el mundo del revés en el que predominaba la locura era natural que la autoridad intentara siempre abolir estos desbordes, tanto en la antigüedad como hoy en día.
En cuanto a los disfraces, la palabra disfraz procede de la voz freza= huella y la partícula negativa /dis/=borrar, quitar huellas. Es decir, el disfraz oculta el rostro de quien lo lleva dando rienda suelta a su verdadero yo.
Hay quienes siguen creyendo que el carnaval es sinónimo de descontrol. Lo sería, pero nos encontramos ante un mundo donde nada funciona como debería: medicamentos que en vez de curarnos nos mantienen vivos para mantener su gran negocio. Políticos que acceden a poder para enriquecerse a sí mismos empobreciendo a la sociedad. Medios de comunicación que en vez de informar mantienen a la gente frente a una farsa. Pero para contrarrestar todo esto está el arte incapaz de mentir. El arte sincero y testimonial, aún cuando no lo pretende. Ahí está la bofetada de colores llamada carnaval. Un artista es también quien ve en la plástica, la música, el teatro o la danza una vía para manifestar sus universos. El carnaval y su organización es un estímulo al talento emergente y a sus diferentes mani-festaciones artísticas. Los festejos de carnaval facilitan una experiencia auténtica y dinámica, que vinculan la manifestación artística con el acontecer diario, la historia barrial, lejos de la formalidad. El arte más cercano al público ávido de nuevas formas de hacer cultura. Estas iniciativas constituyen un medio eficaz para la promoción de derechos y ciudadanía, a la vez que estimulan el desarrollo de capacidades, promo-viendo procesos creativos en todo el barrio.
Les propongo ponerse en pausa en pleno festejo. Apagar el sonido de los tambores y quedarse con los colores y las líneas dibujadas en el aire por los cuerpos en movimiento. La energía de las personas cuando están en multitudes. Ese acto de rebeldía sigue siendo auténtico. Los carnavales no son para divertir a nadie. Son un acto de protesta, un hecho artístico involuntario. Ser feliz y reír es desobediencia.
Que no nos roben el carnaval.



El trabajo a través de cine

Por Andrea Doglia

“En el régimen neoliberal le explotación ya no se produce como alienación o desrealización de sí mismo, si no como libertad, como autorealización y autooptimatización. Yo me exploto a mí mismo voluntariamente pensando que me estoy autorrealizando.” Byung-Chul Han.
Las relaciones entre el trabajo y el cine se remontan a los primeros tiempos del arte cinematográfico. Si bien el cine como espectáculo hizo que los cineastas buscaran escenarios exóticos y lejanos en el tiempo como una forma más de atraer a los espectadores, son los argumentos lo que permite a los guionistas y directores plantear reflexiones filosóficas y morales atañidas al momento y lugar en el que están viviendo, que adquieren un tinte universal cuando el tema laboral se hace presente. El trabajo, es un organizador social fundamental del sistema en el cual estamos inmersos.
Sin embargo, no debemos olvidar que si bien el cine siempre fue considerado como un arte popular para su disfrute, no fue así para su realización. La mayoría de las producciones son enunciadas desde la perspectiva del poder heteropatriarcal y occidental como vara para medir los valores y dilemas globales, ya que las productoras cinematográficas están en manos burguesas. En los años 20 con la revolución rusa, las películas soviéticas glorificaban la revolución y las masas obreras se convertirían en los protagonistas. A partir de los años 50, el desarrollo de los medios de comunicación y de la industria del cine hizo que se potencie la cultura de masas. En los 60 las cuestiones de la política internacional más reciente adquieren una especial relevancia en los medios de comunicación y todo ese interés se traslada también al cine, es el puntapié inicial para contemplar la gestación de un nuevo género: Arte social y cine como denuncia.
El cine social es un género cinematográfico que emplea el cine como medio para la visibilización de problemática social, donde se incluye tanto a películas documentales como a obras de ficción. Los realizadores que crean el cine social piensan al quehacer audiovisual como una expresión de su compromiso social. Muchas veces se muestra la huelga como una de las armas más potentes en manos de los trabajador@s, pero no el único, el arte también lo es. El cine cuando habla de trabajo, muestra amplios aspectos y facetas de cómo estructura y ordena nuestras vidas. Evidencia cómo naturalizamos la perdida de nuestra identidad, tanto así que confundimos el “trabajo de…” con “soy…”. El cine relata esta y otras problemáticas de una manera tan sencilla que facilita la lectura de estas situaciones y nos invitar a reflexionar con respecto a los derechos laborales y a realizarnos preguntas tan profundas como prácticas. Nos ayuda a formarnos y despertar empatía trayendo el maravilloso relato de lo lejano directamente a nuestras pantallas.

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